Y CAYÓ EL TELÓN

El próximo 9 de noviembre se cumplirán 30 años de la caída del Muro de Berlín. Rompiendo, de nuevo, con el gran consejo del profesor Ferrero (el cual decía, recuerdo, que un tema no es histórico hasta que no han muerto todas las personas que lo vivieron), voy a tratar un tema que no sólo no está muerto, sino que es muy reciente. Ferrero diría que es puro periodismo, y es verdad, pero no deja de ser el corolario de algo que sí tiene mucho más de Historia (aunque no esté “muerto” del todo): la Segunda Guerra Mundial.

El final de la IIGM trajo múltiples consecuencias para todos los países de Europa, hubieran ganado o perdido la guerra, pero muchas más para los derrotados.

Desde 1941, los responsables de las principales potencias aliadas se reúnen periódicamente para coordinar acciones militares y, a medida que avanza la guerra y se vislumbra su final para tomar decisiones políticas.  Ya vimos al hablar de las causas de la IIGM que la coordinación de los aliados y la falta de la misma en las potencias del eje fue uno de los determinantes del resultado final de la contienda. Esas reuniones tuvieron carácter bilateral (EE. UU, Reino Unido- en adelante, R.U.-), en un primer momento, para pasar a ser tripartitas, con la inclusión de la U.R.S.S, en el periodo final.

Una de esas reuniones tripartitas fue la conferencia de Yalta (febrero de 1945). En la misma se tomaron decisiones sobre diversas materias, entre las que cabe destacar en el aspecto territorial, el establecimiento de las fronteras polacas y las zonas de ocupación de Alemania. De esta forma, sin que se hubiera establecido en Yalta un reparto del mundo se aplicó de hecho un condominio para dirigirlo por parte de dos superpotencias- USA y URSS- dejando al R.U en un segundo plano. Los flecos de Yalta se dirimieron en Potsdam (julio-agosto de 1945). Allí se fijó la división de Alemania en cuatro zonas de ocupación bajo el control de USA, R. U., Francia y URSS. Berlín, situado en la zona rusa, pasó a depender de un comité de ocupación conjunto, que responde a una bizona: rusa y “anglonorteamericanofrancesa”, germen de las dos futuras Alemanias: República Federal Alemana y República Democrática Alemana.

Así, Alemania se dividía; dejando atrás todo el esfuerzo de Bismarck y de todos los alemanes, como poco, desde los pre-románticos de finales del S XVIII hasta 1870. O no, porque aquel espíritu de unificación seguía soterrado; el orgullo alemán, herido; en la memoria, el saber que eran una única nación, y, en la voluntad, las ganas de volver a unirse.

El final de la IIGM mantuvo la unidad de los aliados de manera muy ficticia pero aparente hasta el final del proceso de Núremberg (1946). Después, la alianza daba paso a dos sistemas bipolares cuyos elementos diferenciadores no eran sólo geográficos sino de ideología y económicos. Se planteaba, así, un futuro con conflictos Este-Oeste bajo un “Equilibrio del terror”. Se vislumbraban sistemas de alianzas polarizadas entorno a dos grandes potencias y reduce al mínimo el número de países que se esfuerzan por mantenerse al margen de ambos bloques. La tensión se genera “ad extra” y “ad intra”. Es decir, primero, entre bloques, llamada “Guerra fría” y, segundo, dentro de los mismos bloques, especialmente en el oriental, por la ausencia de libertades y la imposición totalitaria soviética.

Ad Extra, el nacimiento de la tensión entre bloques se suele datar en 1947, con el cambio de política de Truman para provocar, de un lado, un rearme; sustituir a R.U en Grecia y frenar el avance comunista en el Egeo, apoyando, también a Turquía; de otro, establecer una “ayuda fraternal” a Europa con el plan Marshall. La consecuencia fue una presencia mayor de los americanos en Europa, se mantiene como potencia y estimula la Unión Europea y la OTAN. La respuesta soviética fue la creación del Kominform (oficina de información comunista) que vinculaba a todos los países de su órbita y a los partidos comunistas de occidente, especialmente, a los de Francia e Italia y la creación del Pacto de Varsovia.

Una de las manifestaciones de esa Guerra fría tuvo lugar en Berlín. El sector soviético de Alemania fue ocupado definitivamente por la URSS para crear la República Democrática Alemana. En su órbita geográfica estaba Berlín, si bien, no en su zona de influencia exclusiva. Los rusos maniobraron para forzar la unión de Berlín a su área de influencia. Hay que recordar que Berlín sólo se comunicaba con el lado occidental con una carretera y tres pasillos aéreos. Por eso, sin utilizar una sola arma, los rusos podían, y así lo hicieron, bloquear la ciudad, cortando la carretera e impidiendo el suministro de cualquier producto a Berlín. La respuesta americana consistió en establecer una especie de “puente aéreo” que suministró durante más de un año (de junio de 1948 a junio de 1949) miles de toneladas de víveres a los berlineses. La consecuencia fue que la Alemania occidental se inclinó definitivamente hacia las posiciones occidentales y que los rusos no pudieron adherir bajo su dominio todo Berlín. Pero la ciudad quedó dividida.

Ad intra”, es decir, los conflictos dentro de cada bloque, tienen su manifestación en el occidental, en las posiciones de la Francia de De Gaulle con una expansión de armas nucleares, el bloqueo de la entrada de R.U a la Unión Europea, al considerarla demasiado pro americana, o el reconocimiento de la China de Mao. Pero peor fue en el bloque soviético: el octubre polaco (1956); la revolución húngara del mismo año; el nacimiento de otros partidos comunistas con tanta fuerza como el soviético- China- hacen que una ola de desencuentros y búsqueda de libertades se dé en todos los países del este de Europa. Paralizados siempre por los soviéticos, siempre de manera violenta, con aplastamientos militares, como harán posteriormente, en 1968, durante la llamada “Primavera de Praga” o como ocurrió en la propia Alemania en 1953, cuando una huelga de obreros de la construcción se convirtió en un levantamiento general contra el gobierno.

No es de extrañar que los obreros de la RDA se declararan en huelga. Casi desde la separación, la economía fue el punto débil del lado soviético. Pero, además, en la República Federal gracias a la ayuda norteamericana y al esfuerzo y tesón alemán, la economía florecía en el llamado “milagro alemán”. Alemania Federal crecía exponencialmente y la República Democrática- que sólo tenía de demócrata el nombre- seguía en un empobrecimiento paulatino, lo que provocaba que miles de alemanes orientales pasaran todos los días al otro lado para trabajar.  Por la frontera de Berlín, entre 1941 y 1961, tres millones de personas abandonaron la RDA. Aquella frontera fue también la vía de escape de muchos polacos y checos.

En 1961, la noche del 12 de agosto, el gobierno de Alemania oriental erigió una barrera alambrada en la zona oriental llamada oficialmente “barrera de protección antifascista” que en occidente se denominó “Muro de la vergüenza”. Se argumentó que estaba destinada a que los espías de la RFA no se pasaran a la RDA. La realidad es que se levantó para evitar que se marchara la población de la Alemania oriental a la occidental.

Durante los días siguientes se incautaron algunas de las casas aledañas y se empezó la construcción de un muro de ladrillo de 155 kilómetros de extensión por 3,6 metros de alto y, con doble pared, llamada “franja de la muerte”, rodeado de innumerables sistemas de seguridad y torres de vigilancia.

En la Historia Contemporánea, más cuando es tan reciente, y tal y como puso de moda la Escuela francesa de los Annales, como explicamos en su momento( DE LOS ANHELOS A LOS ANALES)la Historia no se explica sólo por los acontecimientos sino de manera integral, con la sociología, la literatura, el arte etc., del momento. Son muchas las obras de arte que han rodeado al muro bien por su denuncia bien por la alegría de su derribo. Suele tenerse por alegórica contra el belicismo y el autoritarismo la canción ‘The Wall’, de la banda Pink Floyd, así como la película homónima dirigida por Alan Parker.

https://www.youtube.com/watch?v=fvPpAPIIZyo

En los 28 años de existencia del muro, se estima que más de 100.000 personas intentaron pasar el muro, pero pocos alcanzaron el otro lado. No se sabe el número exacto de fallecidos, pero se cree que rondaron los dos centenares. El primero fue Gunter Liftin, un hombre de 24 años que se convirtió en una figura emblemática y a la que se recuerda en un monumento en la zona en la que estaba el muro.

La construcción del Muro de Berlín tuvo un gran impacto en la política mundial y nacional: hubo familias enteras separadas por la construcción del muro. Políticamente, constituía un referente del totalitarismo. Para Alemania y, más para Berlín, fue un recuerdo ingrato permanente. Para occidente, constituyó una vergüenza y así se llamó también,” muro de la vergüenza” y en todos los demócratas despertó el deseo de su derribo.

Famosa es la visita de Kennedy a Berlín en 1963 en solidaridad con los alemanes retenidos tras el Muro y en favor de la libertad. El famoso “Yo soy berlinés “que ha quedado como un símbolo de la libertad frente al totalitarismo:

https://www.youtube.com/watch?v=zVg_bGfk_O4

Al Muro también se le llamó “Telón de acero” o cortina de acero. El cine también tuvo algún recuerdo, además del” The Wall” nombrado anteriormente, destacamos la fabulosa “Cortina rasgada” de Alfred Hitchcock, con Paul Newman y Julie Andrews de protagonistas.

https://www.youtube.com/watch?v=sO7ZUOyr8Rc

Aquel sueño de derribar el muro lo reflejó muy bien David Bowie en “Héroes”: (Yo, yo puedo recordarlo… /en pie, al lado del muro. / Y las pistolas disparando sobre nuestras cabezas. /-sobre nuestras cabezas-Y nos besábamos/ como si nada pudiese caer…/ y la vergüenza estaba en el otro lado, /oh, podemos derrotarles, para siempre. / entonces podemos ser héroes sólo por un día).

https://www.youtube.com/watch?v=bsYp9q3QNaQ

Y llegó el día en el que el Muro cayó. Sin pretender ser exhaustivos porque todos los hechos históricos tienen causas múltiples, centrándonos en las más significativas, señalaremos que, el mundo oriental estaba en crisis, la política de Ronald Reagan, especialmente en la carrera espacial;  la presión polaca, de Solidaridad, de Lech Walesa en contra del gobierno comunista, apoyada por americanos, por los británicos de Margaret Thatcher y, sobre todo, por la Iglesia Católica, más en concreto desde que Karol Wojtyla  fue nombrado Papa como Juan Pablo II, hicieron que el este viviera en una crisis permanente. No fue sólo una crisis económica, sino que la economía derivó en crisis política y ambas crearon en la población una falta de identidad con el régimen. En aquellos años,Gorbachov, jefe de Estado de la Unión Soviética, pretende dar solución a los problemas internos abriendo el bloque soviético al mundo (la perestroika). En 1985 se inicia un proceso reformista cuya finalidad era preservar el comunismo y el poder de la Unión Soviética, pero la consecuencia fue la disolución de la URSS y de todo el bloque del este. Por el contrario, el jefe del gobierno de la RDA, Erich Honecker, se oponía a cualquier intento de renovación. Las disensiones internas del bloque soviético pusieron a prueba su integridad en cuanto la población empezó a buscar las grietas por las que adquirir su añorada libertad.

Cada vez más gente se oponía al régimen comunista y pedía una renovación profunda. En las semanas previas a la caída del muro de Berlín, se produjeron multitudinarias manifestaciones en ciudades como Dresden, Leipzig y la propia Berlín pidiendo la dimisión del gobierno y la modificación de la dictadura comunista en una democracia liberal. Se acrecentaron las afiliaciones a organizaciones que se oponían al régimen. La puntilla llegó por la apertura de la frontera entre Austria y Hungría en mayo de 1989. Ya hacía tiempo que muchos alemanes de la RDA emigraban a Hungría y Checoslovaquia con la intención de pedir asilo político en la embajada de la RFA. Se ocuparon las embajadas en esos países e, incluso, los alemanes que no pretendían huir de la RDA pedían reformas importantes.

Ante la presión, las autoridades alemanas anunciaron, el día 9 de noviembre, que dejarían de pedir visado para viajar el oeste. En ese momento, de manera espontánea, la población berlinesa del este, se lanzó a derribar el muro; la policía de la RDA, al verse desbordados por la muchedumbre y sabiendo que en el lado occidental las tropas alemanas y norteamericanas no aceptarían una represión como la que había ocurrido en la plaza de Tiananménen China poco antes (4 de junio de 1989), se limitaron a ser espectadores de excepción de aquel hecho histórico.

Sin intervención militar, se despertó una euforia colectiva que destruyó el Muro y que fue transmitida en directo por las radios y las televisiones. La gente que lo escuchaba por la radio y lo veía por televisión se acercó a unirse a la acción del pueblo alemán contra el muro que simbolizó la represión durante 40 años. Desde un lado y otro de la frontera, el muro fue derribado.

Como esto tiene mucho de periodismo, recordando de nuevo a mi admirado profesor Ferrero, vayamos a ver que nos decían los periodistas aquel día. Acudamos a los archivos de las televisiones, en este caso, al archivo de RTVE, por ejemplo, al de Informe semanal:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-dia-cayo-muro-berlin/586264/

El mayor tramo del Muro de Berlín (1,3 kilómetros) que se conserva fue convertido en la East Side Gallery, la mayor galería de arte al aire libre del mundo. En ese kilómetro existen multitud de grafitis hechos por artistas de más de una veintena de países que documentan los cambios en Europa tras la Guerra Fría. Esto sí es memoria histórica. Uno de los más famosos es el del beso entre el líder ruso Leonid Brezhnev y Erich Honecker, presidente de la República Democrática Alemana.

Thousands Protest Removal of Wall

Aquel 9 de noviembre, se empezó a intuir que otro paso debía darse, el de derribar las fronteras nacidas de Yalta. Existía la esperanza, pero en aquellos primeros meses, quedaba aún lejos la certeza. El grupo alemán Scorpions, en una de sus más famosas baladas,“Wind of change”“viento de cambio” lo explicaba así: El mundo acercándose, / ¿pensaste alguna vez/que podríamos estar tan juntos, / como hermanos? /El futuro está en el aire, / puedo sentirlo en todas partes,/
soplando con el viento de cambio./ Llévame a la magia del momento,/en una noche de gloria./Donde los niños del mañana sueñan/con el viento de cambio./Caminando calle abajo,/recuerdos distantes/están enterrados para siempre en el pasado.

https://www.youtube.com/watch?v=QFI3eLA33IQ

La reunificación alemana tras la absorción jurídica de la República Democrática por la República Federal, dando lugar a la Alemania que conocemos hoy, se produjo el 3 de octubre de 1990. Pese a todos los esfuerzos del este, la unificación discurrió con suma rapidez. La homogeneización interna está costando un poco más, si bien, podemos decir que” otro milagro alemán” está ocurriendo ante nuestros ojos.

2 comentarios sobre “Y CAYÓ EL TELÓN

  1. Enhorabuena por tan completo recorrido por los antecedentes y el desarrollo del Muro de Berlín .
    Me atrevería a añadir a esa extensa lista de manifestaciones artísticas otras dos , en este caso dos películas alemanas . Adiós Lenin, que hace un recuerdo de la vida en la RDA desde el humor , y la fantástica y oscarizada La vida de los otros, que nos presenta la impresionante maquinaria que era la Stasi . Pero como está película nos muestra y como lo mostró ante las cámaras la caída del Muro , el hombre es un ser libre que celebra y lucha por su libertad

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