EL ASESINATO DE EDUARDO DATO

Todos los años, el día 8 de marzo se celebra en el mundo el día de la mujer trabajadora, cada año con más alborozo y reivindicación, pero ese mismo día, en España, deberíamos recordar un magnicidio cuyas causas siguen en la base de muchos de nuestros problemas y que cambió la Historia de España. Estoy hablando del asesinato de Eduardo Dato, presidente del Consejo de Ministros y tercer Presidente del Gobierno asesinado durante la Restauración, tras los ocurridos, pocos años antes, de Cánovas del Castillo y Canalejas. Dato fue asesinado en Madrid al paso de su coche por la Puerta de Alcalá.  Tenía sesenta y cuatro años. Eduardo Dato Iradier había nacido en La Coruña en 1856, se doctoró en Derecho y fue un eminente abogado antes de entrar en política. Era miembro del Partido Conservador, fue Alcalde de Madrid, Presidente de las Cortes, ejerció diversas Carteras, hasta que fue nombrado, en tres ocasiones, Presidente de Gobierno:

  • Del 27 de octubre de 1913 al 9 de diciembre de 1915
  • Del 11 de junio al 3 de noviembre de 1917
  • Del 5 de mayo de 1920 al 8 de marzo de 1921

De su primer mandato destaca que lograra la neutralidad española en la 1ª Guerra Mundial, lo que le granjeó la antipatía de los que pensaban hacer buenos negocios con la guerra, entre otros, parte del empresariado catalán, y que aprobara el proyecto de Canalejas de 1912 que recogía algunas de las solicitudes de las diputaciones provinciales catalanas formuladas por Prat de la Riba. Permitiendo la constitución de la Mancomunidad de Cataluña en 1914.

En el segundo, se enfrenta a las protestas por la crisis laboral y la carestía de la vida, trufadas por aquellos elementos revolucionarios que a imagen de la Revolución Rusa pretendían un gobierno revolucionario en España (se suele hablar de trienio bolchevique al estudiar este periodo de la historia de España). Para atajarlo legalizó las Juntas de Defensa y el 25 de junio decretó la suspensión de las garantías constitucionales en toda España, aunque el foco de mayor tensión se dio en Barcelona ciudad en la que se convocó la Asamblea de Parlamentarios promovida por Cambó y donde la huelga revolucionaria del PSOE, apoyado por la UGT y la CNT, crea gran tensión. La llamada al ejército para sofocar la sublevación le aparta del Gobierno, al que vuelve en 1920. 

En este último periodo de Gobierno elabora la primera legislación laboral de cierta importancia en España, creó el Ministerio de Trabajo y el Instituto Nacional de Previsión. Aprobó leyes de protección a niños y mujeres. Fue el fundador de la Escuela de Criminología de Madrid. Católico ferviente, gran seguidor de la Doctrina social de la Iglesia, siempre quiso mejorar las condiciones de vida de los desprotegidos. Estaba muy lejos de ser un duro represor como algunos de sus enemigos quisieron reflejar.

Su mayor preocupación fue el anarquismo que campaba a sus anchas en Cataluña, especialmente en Barcelona. Su intención era poner orden frente a un pistolerismo que recordaba más a Chicago que a España, lo quele obligó a tomar soluciones drásticas, tratando de impedir un golpe de estado, que finalmente ocurrió. El Conde de Salvatierra, Gobernador Civil de Barcelona fue asesinado y la violencia se extendió por toda la ciudad. Los industriales y algunos políticos catalanes, especialmente, Francisco Cambó, líder de la derecha catalana, le exigieron mano dura. Ante la presión de éstos y con la finalidad de pacificar la situación, nombró como gobernador de Barcelona al General Martínez Anido. Los anarquistas no le perdonaron este nombramiento ni la aplicación de la Ley de Fugas a partir del 20 de enero de 1921.

Los asesinos de Dato eran tres anarquistas catalanes. Es cierto que la historiografía no acaba de ponerse de acuerdo en si eran anarquistas por convicción o unos asesinos a sueldo pagados desde Barcelona. En todo caso, como anarquistas fueron tratados en todo el proceso y así se manifestaron ellos mismos por militancia o tal vez por ser conscientes de que tal afirmación les podía favorecer. Se llamaban, Matéu, Nicoláu y Casanellas.

Los asesinos habían llegado a Madrid casi dos meses antes del día elegido para el magnicidio (llegaron el 11 de enero). Siguieron a Dato y observaron que solía volver a casa en coche, sin escolta y con el mismo recorrido: desde el Senado o el Congreso, subía por la calle de Alcalá, pasaba por la plaza de la Independencia dónde frenaba para rodear la plaza camino de la calle Lagasca, en la que vivía el presidente del Gobierno (no hay que olvidar que en 1921 en España se conducía por la izquierda, como en Gran Bretaña, circunstancia que no cambio hasta 1924). Ese circular por la izquierda, hacía que la curva para rodear la plaza debiera tomarse con más lentitud al doblar hacia la calle Serrano. Allí, fue el atentado.

Con el seguimiento hecho, Matéu y Nicoláu volvieron a Barcelona y compraron una moto como vehículo con el que perpetrar el atentado. Se trataba de una espectacular “Indian” gris oscuro con sidecar, de 7 caballos, que costó 5.100 pesetas de la época, una pequeña fortuna. Se cree que fueron miembros de las FAI en Barcelona los que financiaron el “proyecto”. La moto la guardaron en la calle Arturo Soria hasta el día elegido para el magnicidio. Hay que decir que, según se supo después, la primera idea era asesinar a Martínez Anido, pero éste tenía una escolta espectacular que le permitía caminar por Barcelona con toda tranquilidad, mientras que don Eduardo estaba muy mal protegido por las fuerzas policiales.

El día 8, los asesinos montaron, a modo de carabinas, las Mauser en la motocicleta; sobre las 19:40, cuando don Eduardo subía por la izquierda de la calle Alcalá, desde el Senado, Nicoláu en el sillín y Matéu en el sidecar, mientras Casanellas conducía, descerrajaron 20 tiros, de los cuales 18 acertaron de lleno al coche, que tampoco tenía un blindaje especial. Eduardo Dato fue herido de muerte, el conductor del coche, que resultó ileso, le llevó a la casa de socorro de la calle Salustiano Olózaga; solo pudieron certificar su muerte.

La situación en la que quedó el coche se puede ver en el Museo del Ejército de Toledo, donde se conserva.

Los asesinos actuaron con total impunidad paseando por Madrid, observando el recorrido en varias ocasiones, sin ser molestados por la policía a pesar de que las autoridades sabían que el Presidente estaba amenazado. Incluso Dato redactó su testamento, que luego rompió. Se sentían seguros por la posesión de armas de lujo, dinero en abundancia y fuga garantizada. La investigación del asesinato fue penosa, pero al final se logró encontrar la motocicleta y en ella las armas, en el número 77 de la calle Arturo Soria.

A Matéu se le arrestó cuando, en un error de principiante, volvió al lugar en el que se alojaban. Se le juzgó y condenó a pena de muerte. Por su parte, Nicoláu logró huir a Alemania y Casanellas se fue a Rusia. Nicoláu fue detenido en Alemania, país al que España solicitó la extradición, pero no fue concedida en un primer momento y, cuando se logró, no se otorgó por todos los delitos, por lo que no pudo ser condenado a muerte. Se encontró, así, la justicia española, con un condenado a muerte y otro a una pena menor por el mismo delito. Dadas las circunstancias, al Rey Alfonso XIII no le quedó más remedio que perdonar la pena a Matéu y condenar a ambos a cadena perpetua. La II República los amnistió y el populacho sacó de la cárcel en volandas como si en vez de asesinos hubieran sido unos héroes (héroes anarquistas). Al final de la Guerra civil, en 1939, Nicoláu fue fusilado. Matéu, que había huido a Francia, vivió en el país vecino hasta los 80 años gozando de un pequeño taller de su propiedad que le permitió tener las comodidades de un pequeño burgués; debió pensar que el anarquismo pregonado y el “mercenarismo” de corazón y bolsillo no se merecían menos. Casanellas, en Rusia, se hizo comunista y cambió su nombre por uno ruso, aunque era conocido como el terrorista español. Volvió a España para hacer proselitismo comunista y promover organizaciones de ese signo político. Murió al estrellarse con la moto que solía conducir.

Como consecuencia de la muerte de Dato, el partido Conservador quedó aún más dividido, aunque ya se arrastraba en camarillas desde la muerte de Canalejas. En agosto del mismo año, el desastre de Anual determinó una inestabilidad en los siguientes gobiernos nombrados por el Rey que dieron lugar al Golpe de Estado, que Dato había intentado evitar y que se fraguó el 13 de septiembre de 1923 de la mano de Miguel Primo de Rivera. El golpe contó con el visto bueno de Alfonso XIII y de la oligarquía catalana. La dictadura duró 8 años, pero fue el principio del fin de la Monarquía; la II República y, consiguientemente, la Guerra Civil, estaban llamando a la puerta de España.

Bibliografía.

CARLOS MAZA GÓMEZ El Asesinato de Eduardo Dato. Freeditoria.com

PEDRO AGUADO BLEYE. Historia de España. ED Espasa-Calpe

2 comentarios sobre “EL ASESINATO DE EDUARDO DATO

  1. Muy interesante artículo, sobre un episodio no suficientemente reconocido, especialmente en estos últimos años educativos en España. Y una situación que tiende a repetirse en nuestro pais a lo largo de su historia, la crónica de una muerte, un atentado etc anunciada, que tiene lugar ante el interés de unos o la desidia de otros, y cuyo resultado cambia el curso de nuestra historia .

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