Curiosidades de la Historia

No está el momento actual como para contar asuntos muy sesudos, por ello he decidido iniciar un ciclo de hilos que igual no son consecutivos, ya veré, sobre curiosidades de la Historia.

Para empezar y por unirnos a la actualidad, veremos tres curiosidades que tienen algo que ver con la salud:

1.-¿Porqué se llamó española a la gripe de 1918?

No vamos a contar los detalles de aquella gripe que se desató en 1918, mató a 40 millones de personas en todo el mundo, siendo la pandemia más devastadora de la historia. Un siglo después aún no se sabe cuál fue el origen de esta epidemia, algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, muchos estudios sitúan los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) fechando el primer caso conocido el 4 de marzo de 1918.

La gripe cohabitó con la I Guerra Mundial. Todos los países contendientes, censuraron las noticias de la gripe para no desanimar ni a la población ni a los soldados. Sólo los países neutrales daban información detallada de la pandemia. En España, las noticias sobre la gripe eran abundantes, aquel interés periodístico se debió a que, además de no tener noticias propias de la guerra, España fue uno de los países más afectados por el virus, con 8 millones de personas infectadas y 300.000 fallecidos, mayoritariamente hombres entre 20 y 40 años. Hay que tener presente que, los medios sanitarios eran deficientes, no había vacunas y las medidas profilácticas no funcionaron adecuadamente. Como curiosidad, contar que entonces se hizo popular una mascarilla de tela y gasa, que era completamente inútil.

Con ese panorama, la información sobre la gripe era la portada diaria de los noticiarios. En un primer momento los medios de España intentaron darle nombre: “El soldado de Nápoles” o “La enfermedad de moda”, fueron algunos. Pero fue el corresponsal del “The Times” en Madrid, quien empleó por primera vez el termino ‘La Gripe Española’ , que haría fortuna y se extendería por el resto del mundo a partir del verano de 1918.

En el verano de 1920, el virus desapareció tal y como había llegado, pero el nombre quedó, como otra fase más de leyenda negra , con los británicos siempre dispuestos a difundirla.

2.-El secreto del maquillaje egipcio

Científicos franceses descubrieron en 2010 que el llamativo maquillaje de ojos egipcio tenía efectos terapéuticos.

Los egipcios desconocían esto, en toda su extensión, pero algo habían notado pues señalaban que esas líneas de ojos tan características tenían carácter mágico; eran los dioses Horus (dios de la guerra y de la caza) y Ra (dios del sol, creador de vida) los que protegían contra varias enfermedades a los humanos que utilizaban estos maquillajes.

Este poder sanador fue negado por los científicos posteriores al saber que contenían plomo; elemento químico considerado poco saludable para el ser humano. Sin embargo, los químicos Christian Amatore, Philippe Walter y sus colaboradores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia después de analizar distintas muestras de maquillaje del antiguo Egipto custodiadas en el Museo del Louvre, descubrieron que los egipcios utilizaban cuatro sustancias diferentes, con plomo o sales derivadas del plomo, las cuales utilizadas en muy pequeña cantidad estimulaban el sistema inmunológico:

”Dosis muy bajas de plomo no matan a las células, en su lugar se produce una molécula de óxido nítrico que activa el sistema inmunológico que repele bacterias en caso de infección en los ojos”[1]

Los egipcios, preparaban estas mezclas con sumo cuidado y de manera deliberada ya que alguno de los elementos utilizados requiere ser sintetizado, no se producen de manera natural , tardando más de un mes en fabricarlo- según cálculo realizado por los científicos actuales-. Su confección demuestra que eran conocedores de sus efectos, aunque fuera de manera menos empírica que la que puedan tener los químicos en la actualidad y siempre invocando a los dioses por aquella consideración mágica que habían dado a la mezcla.

El maquillaje, en tonos negros o verdes en la línea de los ojos, y en los párpados era común a hombres y mujeres y se considera esencial para protegerse del sol y de ciertas enfermedades tropicales propias de la zona del Nilo.

Ahora bien, no es el único caso de empleo de elementos químicos, en principio, poco recomendables para uso cosmético, así, en el Imperio romano,  utilizaban maquillaje con base de plomo para blanquear la piel. De igual modo, la nobleza británica, en el siglo XVI, utilizaba este tipo de maquillaje para tal fin. La más famosa en usar una mezcla de polvo de plomo y vinagre fue Isabel I para cubrir las cicatrices de la viruela. Ahora bien, esta mezcla utilizada de continuo puede producir- y esto explica la propia situación de Isabel I-, despigmentación (decoloración de la piel), pérdida de cabello y podredumbre en los dientes.

Ya en el siglo XIX, algunas mujeres estadounidenses comían pastillas de arsénico- en muy pequeña cantidad-, para terminar con los granos en la piel.

Unas prácticas estas dos últimas, como vemos, mucho más peligrosas que las de los egipcios.

3.-El origen del God Save The Queen, el himno británico

Realmente, el himno inglés es de origen francés. Todo procede de Luis XIV, “ el Rey Sol”, de Francia (1638-1715).

El gran Rey francés sufría de hemorroides. Ante sus complicaciones de salud, los médicos de la corona le indicaron que la mejor solución era una operación, si bien, la misma no se había practicado con anterioridad. El médico, tras experimentar con algunos voluntarios, intervino al Rey con todo éxito. La curación del rey fue motivo gran alegría en Francia y uno de los mejores músicos de la época, Jean Baptiste Lully,  francés de origen italiano, decidió componer una cantata,  titulada “Dieu sauve le Roi”( que llegó a ser un himno de los monárquicos frente a la revolución francesa) .

Haendel, durante una de sus estancias en Francia, oyó la cantata (parece ser que fue en el museo de Versalles, donde el carrillón de un reloj tocaba aquella melodía), consiguió la partitura y se apropió la obra. A su regreso a Inglaterra, ofreció la composición al rey Jorge I como “God save The King”.

Según parece, era costumbre en el gran músico apropiarse de composiciones ajenas. Así, el severo y gran músico francés Bourgault Ducondray le califica de ser “el más grande ladrón musical que haya existido jamás”.

Tampoco los británicos se han caracterizado por respetar la propiedad ajena, que le pregunten a griegos o egipcios, así que el himno me parece bien elegido.

[1]Publicado en el número de Enero de 2010 en la revista Química Analítica, publicación quincenal de la Sociedad Química Estadounidense.

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