VERANOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

Nadie duda de que este verano de 2020 quedará en nuestro recuerdo como un verano atípico. Pero no es la primera vez en la Historia que un verano se salta los cánones de lo ordinario y que los sucesos acontecidos durante su caluroso discurrir cambiaron el mundo.

Vamos a dejar constancia de alguno de ellos. Otros muchos se quedarán en el tintero. Así que, no están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Empezaremos por aquel año trascendental para para España que marcó el inicio de casi todo lo que fuimos y somos, hablo de 1492. Año de la conquista de Granada, lo que supone la expulsión de los árabes en España y la consecución de la Unidad de España y año de la conquista de América. La toma de Granada se produjo en enero, pero, las carabelas salieron del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, en Plena canícula, la trascendencia de aquel viaje no hay que explicarla. Pero la llegada a América no hubiera pasado de una gran aventura sin el trabajo de exploradores y conquistadores. De entre las primeras batallas, la que marca una relevancia para la conquista es la batalla de Otumba en la que Hernán Cortés, con el apoyo de las tribus nativas, enemigos de los aztecas, que tan sanguinarios eran, logró la victoria que a la postre le valdría el dominio del futuro territorio de Nueva España, es decir, el avance esencial para la toma del continente y posteriormente de lo que sería la ampliación de Nueva España hacia el norte en tierras más allá del río bravo. Aquello fue fundamental para que España dominara desde Alaska hasta el río de la Plata, todo un continente. La batalla de Otumba tuvo lugar un 7 de julio de 1520. Aquella conquista se afianzó por un hecho que permitió explorar el cono sur del continente, por la vuelta al mundo de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. La salida desde Sanlucar de Barrameda ocurrió a primeros de otoño, pero el regreso, aconteció en verano. La circunvalación a la tierra se logró por la vuelta de los 18 héroes españoles bajo la dirección de Elcano un 6 de septiembre de 1522. La primera vuelta al mundo es uno de los mayores acontecimientos de la humanidad, logró abrir el intercambio intercontinental, lo que cambiaría la faz de las relaciones humanas para siempre.  Además de los efectos económicos inmediatos para España, aquella vuelta, Felipe II pudo establecer su soberanía sobre esas Islas Filipinas y en un montón de islas de la micronesia que servían de puente con América. Si Núñez de Balboa descubrió el Pacífico, gracias a Elcano, España lo pudo explotar y así logró que la China de los Ming tuvo contacto con Nueva España . España descubrió las islas Salomón, las Marquesas y tantas otras que algún historiador australiano llamó al pacífico en el SXVI, el “lago español”.

Evidentemente, sin descubrimiento no hubieran existido naciones en América uno de los acontecimientos nacionales más destacados de produce cuando las trece colonias asentadas en la costa este de USA con el apoyo de Francia y de España inician desde 1765 una disputa larvada contra la metrópoli. La excusa es la pretensión británica de imponer mayores cargas económicas- impuestos indirectos-.

El deseo independentista aumenta a pesar de las concesiones inglesas. En 1774 se reúne el primer congreso en Filadelfia con el fin de adoptar una postura común en las 13 colonias. La guerra contra Inglaterra es un hecho, que estalla en 1775. En 1776 en Virginia, se redacta la “Declaración de derechos” y el 4 de julio de 1776, se declara la independencia. La guerra durará algunos años más. Inglaterra no reconoce a los EE. UU hasta 1783 (tratado de Versalles). La constitución se aprueba en 1787. Así Estados Unidos de América del Norte es la primera nación que cuenta con una Ley Fundamental, una Constitución, que recoge los principios básicos de las personas e implanta una nueva forma de gobierno. Manifestación clara de las ideas ilustradas que influyen directamente en Francia.

La Revolución Francesa. Representada por la toma de la Bastilla, el 14 de julio 1789. El desarrollo burgués y sus aspiraciones políticas no son entendidas por las fuerzas directoras del Antiguo Régimen. La burguesía, con el apoyo de las masas populares, se lanza por la vía revolucionaria. La ruptura política se acompaña inmediatamente con un cambio de estructuras económico-sociales. Las fases de este proceso- acción y reacción- favorecen, en el plano inmediato, el encumbramiento de Napoleón, que instaura el Imperio e inaugura una nueva época en el interior de Francia y en las relaciones con las potencias europeas contrarrevolucionarias.

Pero a largo plazo, supone, junto con la Independencia Americana, en lo que Palmer ha llamado las revoluciones atlánticas, la instauración definitiva de las ideas de la ilustración, el constitucionalismo y las democracias en el mundo occidental.

Realmente, el mayor difusor por el mundo de las ideas ilustradas fue Napoleón, que en sus conquistas estableció un sistema de organización administrativa y de organización jurídica ( códigos) que moldean la organización de las naciones europeas y en el futuro parte de la organización de la UE. Pero si Napoleón fue derrotado, se debió a la bravísima actuación de los españoles, no sólo por el levantamiento de mayo en Madrid, sino porque entre los ciudadanos, la guerrilla y el ejército profesional consiguieron que lo que iba a ser un paseo se convirtiera en una guerra nacional, la primera contra Napoleón que dio lugar al nacimiento del movimiento liberal en España, a la manifestación de la soberanía nacional. Pero como símbolo de aquel escollo definitivo que fue España para Napoleón qué mejor que la batalla de Bailén, que ocurrió el 19 de julio de 1808 y que fue la primera derrota a campo abierto de la historia del ejército napoleónico. En esta batalla, el ejercito español dirigido por Castaños y formado en su mayoría por milicianos y voluntarios sin demasiada experiencia, lograron imponerse a las tropas napoleónicas del general Dupont. A falta de un gran ejército, Castaños utilizó la imaginación para derrotar a los franceses con el calor y los toros como bazas importantes e inesperadas por los invasores. Tras Bailén, los españoles creyeron en la victoria e impulsaron la toma del norte desde Andalucía; José Bonaparte abandonó Madrid y se dirigió al note, como refugio, Napoleón tuvo que emplearse a fondo para intentar conquistar nuestro País, de hecho, tras Bailén marcha personalmente hacia España a la cabeza de su “Grande Armée”, pero nunca logró dominarnos. Además, aquella guerra nacional inspiró otros levantamientos nacionales, como el alemán o el austríaco. España fue el principio del fin de Napoleón, además, su derrota en Rusia supuso el impulso definitivo para que Rusia fuera considerada una Gran potencia.

Tras Napoleón, Francia, pasó muchos años buscando mantener su posición en el mundo, con las dos revoluciones del 1830 y 1848 removieron de nuevo los cimientos de Europa, pero la “Grandeur” la buscó y en parte la encontró otro Bonaparte, Napoleón III, sobrino del gran corso. Consiguió otro imperio, pero se vio derrotado en sus aspiraciones de expansión durante otro verano. Ocurrió en la Batalla de Sedán que marca la derrota francesa y unificación alemana. La batalla de Sedán se desarrolla los días 1 y 2 de septiembre de 1870. Este enfrentamiento fue esencial para el desarrollo de las relaciones de los dos países y de toda Europa. El tratado final pactado en Versalles en 1871 supuso la entrega de Francia a Alemania de Alsacia y Lorena, zonas industriales por excelencia cuya cesión crea un resentimiento tan exacerbado que servirá para alimentar el revanchismo mundial y dar origen, en parte, a la Primera Guerra Mundial. Napoleón III se refugia en Gran Bretaña y a Francia vuelve la república. Pero, la Alemania unificada logra un gran desarrollo interior que le permite soñar con ser una gran potencia. No era la única nueva nación que pretendía dominar el mundo, por eso en ese momento de expansionismo nuestros ojos deben observar a Europa pero también mirar por el rabillo del ojo a otros dos personajes que empiezan a tener un protagonismo desde el fondo de la escena, aunque quizá, entonces no se comprendiera su avance. Hasta mediados del Siglo XIX, tanto Estados Unidos como Japón vivían pendientes de sí mismos. Japón por voluntad propia no quería saber de extranjeros. Estados Unidos en proceso de formación con la Guerra de secesión en ciernes no estaba para más problemas ( por cierto la batalla definitiva de la guerra la que cambia el rumbo de la misma y determina la victoria del norte, también aconteció en verano: Gettysburg-del 1 al 3 de julio de 1863-), pero esa situación interna no impide a los exploradores americanos adentrarse siempre hacia el oeste en tierra o por el Pacífico y así en el verano de 1853 el capitán Matthew Perry fondeó en la bahía de Yedo con la intención y petición de comerciar con Japón, el Japón de los shogun, bajo la amenaza de conquistar por la fuerza el territorio. Pocos días después hicieron lo mismo los rusos. El Shogun consiguió liberarse de aquellas amenazas bajo la promesa de dar una respuesta al cabo de un año. Los japoneses recordaban con terror lo que había pasado en China tras la guerra con Gran Bretaña en 1841 que determinó la perdida de autonomía y la cesión de Hong-Kong. Tras las largas dadas, en febrero de 1854, firmaron con los americanos el tratado de Kanagawa, sobre acuerdos de aprovisionamiento si los americanos llegaban a los puertos japoneses, fue el primer paso para un acuerdo comercial que se extendió a Gran Bretaña, Rusia y Holanda, pero su culminación se da el julio de 1858 con la firma del tratado de Yedo. Que se extiende a los países anteriormente señalados más Francia. Estos acuerdos suponen una grave humillación para Japón y el inicio de una actitud de resentimiento hacia todo lo extranjero. Además, crea un conflicto interno que acaba con el Shogun e inicia la era Meiji, la capital se traslada de Kyoto a Yedo, a la que se le cambia el nombre por Tokyo y se inicia una política diplomática de acuerdos con el exterior y de expansión animado por la industrialización y un rápido crecimiento de Japón que tendrá como consecuencia conflictos por Corea, por la isla se Sajalín con Rusia, el primero de muchos desencuentros con los rusos que culminarán con el enfrentamiento directo. Japón se convertía así en otra de las naciones a tener en cuenta en el orden mundial

Mientras en Europa, los protagonistas van cambiando, tras la derrota en Sedán y unificación alemana , Francia desaparece del primer plano del concierto europeo y es sustituía por la Alemania del canciller Bismark, el artífice de la unidad y auténtico estadista , que marca los derroteros europeos a partir de los llamados “sistemas bismarckianos”, que consisten en aislar a Francia para evitar su venganza y proponer un sistema de alianzas y tratados que permitan convivir en paz. Dos son los acontecimientos que marcan esta política 1) En el Congreso de Berlín del 13 de junio al 13 de julio de 1878, por el que las potencias europeas se reúnen tras el descontento británico representado por su primer ministro el gran Benjamin Disraeli, con el tratado de San Stefano que había sido el resultado de la imposición rusa al Imperio otomano  tras la guerra ruso-turca de 1877-1878, cuyos orígenes se hallan también en verano, por el levantamiento en el verano de 1875 de Bosnia y Herzegovina contra la imposición turca. Aquel acuerdo de San Stefano suponía poner en peligro la hegemonía otomana en el Bósforo y, por ende, se amenazaba el dominio inglés de los mares y de sus rutas comerciales. De aquel congreso salió un nuevo acuerdo firmado el 23 de julio de 1878 y que dio estabilidad relativa a la zona de los Balcanes. Relativa porque no olvidemos que allí se fraguó la I Guerra Mundial. El segundo acontecimiento fue la Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885 para marcar unas pautas sobre el reparto colonial de África, entonces sin intereses alemanes en aquella carrera por el nuevo continente. Hasta que esa tendencia se rompe con la coronación de Guillermo II como Káiser, que provoca la caída del canciller en 1890. El emperador será incapaz de continuar con las políticas implantadas por Bismarck, y Alemania no puede mantener el equilibrio europeo, que para entonces era la base del equilibrio mundial. Esto, junto con otros acontecimientos de diferente importancia, provoca que el 28 de julio de 1914 estalle la Primera Guerra Mundial. Cuatro años más tarde, las naciones vencedoras imponen el tratado de paz, Tratado de Versalles, firmado también en verano- el 28 de junio de 1919 y la aplicación de los 14 puntos de Wilson que crean unas condiciones leoninas en la vida de Alemania, y que, a la postre, son causantes de la crisis de la república de Weimar y la llegada del nazismo en los años 30 del siglo XX.

Todos aquellos acontecimientos de los años 30 alimentan una tensión en Europa que, en un primer instante se escenifica en un territorio que nos es muy cercano y cuyos acontecimientos también se desatan en verano:

La Guerra Civil española. El alzamiento es del 18 de julio de 1936. Las consecuencias para nuestro país fueron radicales. Nuestros abuelos nos podrían explicar mucho de lo que pasaron aquel verano y los siguetees. El cambio de régimen, la dictadura, la perdida de los fondos del Plan Marshall, la autarquía, el racionamiento, la apertura con el Plan de Estabilización, las bases americanas, la emigración a Europa, la prosperidad económica de los 60 y la llegada de la transición y la democracia.

Pero, como decíamos, nuestra guerra civil fue el primer escenario práctico del enfrentamiento que tres años después y también iniciado en verano conmovió al mundo de manera radical: la segunda Guerra Mundial. El 1 de septiembre de 1939, Inglaterra declaraba la guerra a Alemania.

El enfrentamiento de las fuerzas aliadas contra el eje. La presencia americana que inclina la balanza desde 1942 en favor de los aliados. El final definitivo de la contienda vino marcado por otro acontecimiento pavoroso que cambio el equilibrio de fuerzas en el mundo- Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki lanzadas el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Desde el fin de la guerra en Europa se habían iniciado las conferencias de paz. La última de las grandes conferencias fue la conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945) Se reúnen los representantes de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia, la conferencia se limita a concretar las vaguedades aprobadas en Yalta, pero supone la división de Alemania en cuatro sectores y de facto la separación de Europa en dos bloques y, con ello, la del mundo bajo dos bloques de poder uno de influencia americana y otro de Rusia, cuyas características de cara al futuro inmediato son: a) Plantea un conflicto entre el este y el oeste y un “equilibrio del terror”, b) reduce al mínimo el número de países no alineados. La certificación de la división en dos bloques de dio por la aplicación de la doctrina Truman de detener el expansionismo comunista y la disposición de crédito especial de apoyo a la reconstrucción de Europa, cuya materialización se hizo por el plan de Goeorge G. Marshall. La materialización de este plan Marshall se dio el 3 de julio de 1947 a una reunión en París que supuso el reparto de 13.000 millones de dólares y del que se apartaron voluntariamente los países del este. La respuesta soviética fue la del nacimiento del Kominforn en ese mismo año. La separación era clara. Desde entonces el mundo occidental prosperó e intentó imponerse en lugares estratégicos del mundo, así en el verano de 1950 se inicia la guerra de Corea que finaliza también en verano, en el mes de julio de 1953.

Las presencias de las bombas atómicas marcaron la guerra fría. La rivalidad entre bloques, tuvo como magnifica representación la guerra espacial. Esta supuso un desarrollo tecnológico importante para el mundo, que ha servido de base para el desarrollo de las comunicaciones que hoy disfrutamos o adelantos industriales que sin ellos no tendríamos. La carrera empezó con síntomas de ser favorable para la URSS, al poner al primer hombre en órbita- Gagarin- sin embargo, pronto Usa se aplicó en esta lucha, pondrían en ello todo el empeño como señaló Kennedy.  De entre los hechos de aquella guerra espacial, hay uno que es el máximo símbolo de todos ellos y también aconteció en verano: la llegada del hombre a la luna. La misión del Apolo XI integrada por Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins despega el 16 de julio; Armstrong da su primer paso el 20 de julio de 1969. Regresaron a la Tierra el 24 de julio.  Aquella pelea requería un gasto considerable y eso fue aprovechado por Reagan para forzar a Rusia a un desembolso económico que no tenía, caldeó las finanzas soviéticas y el malestar interno generó la perestroika de Gorbachov. Fue el principio del fin del bloque soviético.  A ese movimiento se incorporó tarde la Europa occidental y más recientemente, otros países, precisamente este verano de 2020 los Emiratos Árabes acaban de enviar un proyecto para llegar a Marte.

Si la carrera espacial fue uno de los eslabones del golpe de gracia a la URSS, el comienzo de su fin se dio por su propio inicio al consolidarse a base de sometimiento y terror.  Muchos fueron los intentos de los distintos países europeos de desvincularse de la URSS sofocados por las armas: el levantamiento de Hungría, la primavera de Praga…, pero de entre ellos destacamos por la importancia que tuvo y por producirse en verano la creación del sindicato “solidaridad” en Polonia. Se creó el 17 de septiembre de 1980, por el que fue su director: Lech Walesa. El sindicato de raíces cristianas se manifiesta contra el gobierno comunista de Jaruzelski. Por sus raíces católicas tuvo en él gran importancia el apoyo de la Iglesia Católica y del entonces obispo de Cracovia Karol Wojtyla. Con el tiempo el sindicato se convirtió en partido político, con el apoyo de Gorbachov que, pretendía con su Perestroika probar determinados modelos de liberalismo dentro del Comunismo a fin de aplacar el malestar social de toda la zona del este de Europa, no lo consiguió. Walesa fue Presidente de Gobierno y Solidaridad con el apoyo de Reagan y Margaret Thatcher en su actividad política y, sobre todo, la de aquel obispo de Cracovia que se había convertido en Papa, el gran santo Juan Pablo II, fue uno de los elementos que contribuyeron a la caída del bloque del Este.

Tampoco los americanos se libraron de problemas internos, además del conflicto de Vietnam que marcó a una generación, la difícil integración de todos en aquella sociedad multirracial se manifestó claramente en la lucha de los derechos civiles. De esta última, cuyos ecos siguen vigentes, los norteamericanos, oyeron, otro verano, uno de los mejores discursos de la Historia de la humanidad, considerado el mejor ejemplo de retórica del Siglo XX y uno de los de más trascendencia para la consecución de esos derechos civiles. “I have a dream” de Martin Luther King, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del monumento a Lincoln, durante la marcha por el trabajo y la libertad celebrada en Washington fue definitivo para la lucha pacífica por la consecución de los derechos de igualdad y no discriminación en USA.

Y cayó el Muro y los bloques se desvanecieron, pero eso tuvo también sus consecuencias.

Los países del este europeo se convirtieron con dificultad en democracias, más o menos homologables, pero, fue el único país de corte comunista que se posicionó fuera de la órbita soviética y se incorporó con los países no alineados, Yugoslavia, la que peor digirió la dilución del poder soviético. La Yugoslavia de Tito que, tras la muerte del héroe de la II Guerra Mundial y argamasa de aquel conglomerado de inestabilidad que han sido a lo largo de toda la historia los Balcanes, la que volvió a enfrentamientos anteriores a la I Guerra Mundial. La desintegración de Yugoslavia tras la llamada III guerra de los Balcanes (1991-1995) es uno de los acontecimientos más dolorosos del siglo XX En los cuatro años que duró el conflicto, murieron más de 130.000 personas y dos millones tuvieron que huir de sus casas, el conflicto vino provocado por las diferencias culturales, religiosas y políticas del País. De entre todos los combates, el más sanguinario, convertido en auténtico genocidio fue el acontecido en Bosnia donde las fuerzas serbio-bosnias, de religión cristiana ortodoxa, llevaron a cabo una limpieza étnica y mataron a decenas de miles de musulmanes. De ese genocidio destaca la Matanza de Srebrenica, ciudad bosnia en la que 8.000 varones musulmanes fueron asesinados, incluidos niños y ancianos. La masacre tuvo lugar del 11 al 22 de julio de 1995, es decir, estos días se han cumplido 25 años de aquel crimen que llevó a sus ejecutores a ser condenados por crímenes contra la humanidad y a incrementar aún más los odios en una zona donde las tensiones se mantienen latentes.

Los conflictos religiosos han sacudido al mundo desde que el hombre es hombre, pero en los últimos años han provocado una serie de actos terroristas en los que, supuestamente, la religión actúa como base. Me refiero al terrorismo yihadista, que no deja de ser la manifestación de las ramas más radicales y violentas del islamismo, una muestra de un ideario teocrático totalitario. Atentados contra occidente ha habido muchos, justificados por sus autores por la I guerra de Irak, realmente, el fanatismo no tiene origen ni excusa o todas las excusas le son válidas. De entre todos esos golpes, en los que España ha tenido dolorosísimas experiencias, destacamos por producirse en verano el acontecimiento que ha cambiado la forma de concebir la seguridad mundial, especialmente la seguridad aérea y en su conjunto ha transformado la manera de viajar: el derribo de las torres gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, por la red terrorista Al Qaeda. El mayor atentado terrorista ocurrido en suelo americano y que ha desatado una ofensiva global de los EE.UU contra los yihadistas y sus territorios de asentamiento, sobre todo Afganistán e Irak. A su vez, los atentados han tenido efectos económicos inmediatos en la economía americana, que llevaron a tomar una serie de medidas en USA que están en la base de la crisis económica de 2008. Realmente, el atentado de las torres gemelas marcan el inicio y desarrollo de un siglo, el XXI, que nace con crisis e inestabilidad en la Tierra: donde los países árabes presentan enfrentamientos larvados por el liderato del islam; con un declive del dominio del mundo por parte de USA debido al “primero américa” de Trump; centro y sur de América no se libra de sus totalitarismos y crisis económicas; en el que Europa no sabe muy bien cómo enfrentarse al traslado de la hegemonía económica al oriente asiático, a su pérdida de posiciones y a sus dudas de convertirse en algo más que un mercado unido; en el que China parece despuntar como potencia y, sin embargo, sus desequilibrios internos, sus contradicciones entre desarrollo y opresión, hacen que sea una potencia inestable, no hay que olvidar que, la que vivimos es la tercera pandemia que procede de china en los últimos 10 años, lo que sin duda generará una merma de sus posiciones en el mundo; con Rusia buscando un nuevo acomodo para recobrar viejas glorias… y todo esto en medio de la llamada tercera revolución industrial, con un cambio tecnológico que afecta a la industria, la ciencia y a las comunicaciones que repercute en toda la vida cultural, laboral y social de modo tan radical que el mundo ya nunca será como aquel que de modo analógico conocimos la mayoría de nosotros. Como ejemplo de este cambio tecnológico, otra fecha veraniega, 29 de junio de 2007, cuando Apple presenta el primer teléfono inteligente de la historia. Desde entonces hasta ahora, la vida de todos nosotros ha dado no un cambio sino un vuelco.

Feliz verano a todos, aunque sea un verano raro.

 

 

 

 

 

 

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