JORGE PRÓSPERO DE VERBOOM  

Hoy el hilo se lo dedico a todos mis familiares y amigos ingenieros.

Hoy vamos a hablar de un destacado español, de los que habían nacido en el territorio de la Corona española de Flandes. Fue una gran figura, como tantos otros de nuestra historia, desconocido para la mayoría, a pesar de que sus acciones fueron esenciales para dos disciplinas: la militar y la de la ingeniería.

Jorge Próspero Verboom. Marqués de Verboom nació en Amberes, Flandes, en 1665 y murió en Barcelona el 19 de enero de 1744.  Fue hijo de María Ana de Wolf y del también ingeniero militar Cornelio Verboom, que fue ingeniero mayor de los Ejércitos del Rey de España en los Países Bajos.

Es decir, nace siendo rey Carlos II y muere con Felipe V como monarca, lo que significa que por medio se produjo la guerra de sucesión al trono. Asunto no menor para comprender algunos de los pasajes de su vida.

Su primer aprendizaje lo hizo de la mano de su padre que le instruyó como ingeniero y militar al incluirle entre sus ayudantes en la guerra del Franco Condado, aún sin haber ingresado el joven Jorge en el ejército.

El 5 de febrero de 1677, ingresó oficialmente en el Ejército como cadete del regimiento de Infantería Valona del conde de Moucron. Esta actividad la compaginó con la asistencia a los cursos de la Real Academia Militar de los Países Bajos con sede en Bruselas, donde fue discípulo del director del centro, el ingeniero militar Sebastián Fernández de Medrano, con el que además desarrolló una especial colaboración.

La importancia de los ingenieros en el ejército se incrementa a raíz de la aparición de la artillería como arma clave en el desarrollo de las batallas, lo que supuso un cambio en los sistemas defensivos de las ciudades y el nacimiento de sistemas especiales de fortificación. Esto trajo consigo la necesidad creciente de la presencia de ingenieros en el ejército y en los campos de batalla, tanto para el diseño de las obras defensivas como para dirigir el ataque a las mismas.

Con fecha 8 de enero de 1685, recibió el nombramiento de alférez de Infantería, su primer destino fue Namur donde intervino en las obras de fortificación de aquella plaza. Tanto aquí como en el siguiente estallido de la guerra contra Francia, en 1688, Verboom demuestra su habilidad y conocimientos, su valía, para el ejercicio de la ingeniería lo que le valió que pronto fuera ascendido a un cargo de relevancia: Cuartel Maestre General e Ingeniero Mayor del Ejército y Plazas de los Países Bajos. Tenía tan sólo 27 años.

En 1697, contrae matrimonio, fruto del cual nacieron 5 hijos. Dos de los cuales fueron militares e ingenieros, como su padre.

Pero sus grandes dotes para la ingeniería militar se mostraron durante la Guerra de Sucesión española (1702-1714), en la que Verboom tuvo importantes actuaciones en favor de Felipe V.

Al fallecer sin descendencia Carlos II de España, es nombrado rey el nieto de Luis XIV de Francia – recordamos que Luis era hijo y esposo de españolas-, Felipe de Anjou, que reinará con el nombre de Felipe V. Fue coronado el 4 de octubre de 1700 en París. Pero la sucesión no fue pacífica ya que también reclamaba la corona española, Carlos de Habsburgo, descendiente de la rama Habsburgo reinante en el sacro imperio desde la herencia favorable a su hermano, Fernando, del emperador Carlos I. Las naciones europeas temían la fortaleza que alcanzarían Francia y España si se producía una alianza familiar entre las dos naciones; motivo por el cual, Austria, Inglaterra, Países Bajos, Prusia y Portugal forman la Gran Alianza que era favorable a Carlos de Habsburgo, lo mismo que determinadas regiones españolas, como Cataluña, lo que dará lugar, durante más de trece años, a la Guerra de Sucesión Española.

Los estados de Flandes se unen a la alianza hispano-francesa. El gobierno de los Países Bajos recayó en el Elector de Baviera que tenía a Isidro de la Cueva y Enríquez, marqués de Bedmar como jefe del ejército hispano. Los ingenieros que allí se encontraban, continuaron bajo control del Ingeniero Mayor, Verboom, si bien sometidos a la organización de los ingenieros franceses. De entre las tareas realizadas, destacó la fortificación de Amberes. En este periodo Verboom fue ascendido a mariscal de Campo.

El 23 de mayo de 1706, el ejército inglés, al mando del duque de Marlborough, derrota a los franceses en Ramillies. La derrota fue tremenda y la retirada, un verdadero desastre para el ejército francés, además, muchas ciudades se pasaron al bando Habsburgo. A todos aquellos que llegaron a Francia se les exigió un juramento de fidelidad a la causa borbónica, que Verboom, “ofendido por la desconfianza que se le mostraba” rehusó hacer por dignidad personal, lo que determinó su arresto el 4 de julio de 1706 en Valenciennes y posteriormente en Arras.

Tras su liberación marchó a Chartres y en 1709 Felipe V le llama a España para que ejerza como ingeniero en la península. En primer lugar, fue destinado a reconocer la frontera con Portugal, para saber del estado de las fortificaciones- bastante desastradas, según el informe emitido-. Pero su tarea esencial, para la que realmente fue reclamado en la Península era la de constituir un Cuerpo de Ingenieros Militares. A fin de que realizara tal función y para prestigiar más la misma, Felipe V le asciende y nombra, el 13 de enero de 1710, Ingeniero General y Cuartel Maestre General de los Ejércitos. Sin embargo, la idea de crear un Cuerpo de ingenieros tuvo que retrasarse un poco, pues la campaña militar se complicó en la provincia de Lérida, siendo Verboom enviado a aquella zona en junio de 1710. A pesar de su pericia como estratega e ingeniero, resultó herido y hecho prisionero en la batalla de Almenara, por lo que fue trasladado a Barcelona donde quedó en cautiverio.

El tiempo en que estuvo preso lo aprovechó para dos cosas: primero y debido a los códigos de honor con las que eran tratados los prisioneros entonces, pudo tener una reclusión que le permitía pasear dentro de la fortaleza defensiva de Barcelona, lo que aprovecho para estudiar los puntos débiles y fuertes de aquella fortaleza, algo muy útil para el posterior y exitoso asalto de las tropas hispano-francesas a Barcelona y, en segundo lugar, trazar los pasos y procedimientos necesarios para constituir el Cuerpo de Ingenieros militares. Se las ingenió para hacer llegar al Rey sus ideas y con ellas, Felipe V aprobó mediante un Real Decreto, de 17 de abril de 1711, el Plan General de los Ingenieros de los Ejércitos y Plazas, lo que suponía la fundación del Cuerpo de Ingenieros del ejército, en tanto que Verboom continuaba en prisión en Barcelona.

Cuando fue liberado, se instala en Barcelona, dirigiendo bajo las ordenes de duque de Berwick el asalto a la ciudad. Verboom dirige el asalto por el baluarte de la Puerta Nueva, que fue definitiva para la rendición de la ciudad el día 12 de julio de 1714.

El rey Felipe V dispuso, por Decreto de 1 de junio de 1715, que se construyese una ciudadela en Barcelona, cuyo proyecto y ejecución fueron confiados a Jorge Próspero de Verboom, que destacó con el diseño y construcción de la misma. Una vez concluida, fue nombrado gobernador de la misma, cargo que conservó toda su vida. También mejoró las defensas de Gerona, la Seo de Urgel y el Castillo de Figueras.

La capitulación de Barcelona, fue un gran éxito en su carrera profesional y esencial para su desarrollo como ingeniero general en los años posteriores. Asimismo, destacó por la creación de la Real Academia de Matemáticas, destinada a los miembros del cuerpo de ingenieros, en virtud de lo dispuesto en la Real Ordenanza e Instrucción para los Ingenieros publicada el 4 de julio de 1718, una vez sancionada por Felipe V.

 De lo expuesto en el preámbulo de estas Ordenanzas se deduce que los Ingenieros se ocuparían del reconocimiento de los ríos para su utilización como medio de transporte, del descubrimiento de aguas subterráneas para regadío, de abrir nuevos caminos y construir puentes para facilitar la comodidad de los “pasajeros” y “comerciantes”, es decir de todas las obras de tipo civil que estuvieran a cargo de su Real Hacienda. Todo ello era consecuencia de la inexistencia de un cuerpo de Ingenieros civiles hasta 1785, año en el que Agustín de Betancourt propuso la creación de la Inspección General de Caminos y Canales. Posteriormente, en 1802, crea la Escuela de Ingenieros de Caminos.

La creación de la Real Academia de Matemáticas se debió a que la formación de los ingenieros quedó interrumpida al cerrarse la Academia Real y Militar del Ejército de los Países Bajos de Bruselas en 1706, por lo que el Ingeniero General planteó, en 1712, la apertura de una nueva Academia que la sustituyera en España, la cual, como hemos visto, se aprobó en 1718, si bien no fue hasta 1720 cuando fue inaugurada la Real Academia de Matemáticas de Barcelona.

Otra de sus grandes y continuas preocupaciones fue la retribución económica de sus ingenieros que no recibían a tiempo sus sueldos. Su biografía está llena de continuas reclamaciones no solamente de su propia paga sino de las del resto de sus subordinados o sus pensiones. Por ello, en 1720, decidió crear un Montepío o Caja Fraternal destinada, mediante una retención de sus pagas, a asegurar una pensión para las viudas de los ingenieros fallecidos. Sin embargo, no pudo ver conseguido este deseo ya que hasta 1752, después de su fallecimiento, no se hizo realidad.”[1]

La primera promoción del Cuerpo de ingenieros se compuso de 26 ingenieros franceses que habían llegado durante la Guerra y que se quedaron en España, en un acuerdo entre Felipe V y Luis XIV.

Las guerras no pararon y se extendieron a Italia. El Cardenal Alberoni, primer ministro de Estado, en la guerra del Sacro Imperio y España contra determinadas posiciones en el Mediterráneo, envió una expedición militar a Cerdeña en la que los ingenieros ya formaban parte indiscutible de sus filas. El éxito de la campaña, los llevó a atacar Sicilia, en esta ocasión, con Verboom dirigiendo a los ingenieros, y logrando el asalto exitoso de la ciudadela de Messina (del 28 de junio al 29 de septiembre de 1718).

Entre 1721 y 1727, Verboom viajó por toda España y de su labor de investigación se realizan mejoras en las fortificaciones de Málaga ciudad y especialmente de su puerto. La fortificación de Ceuta, Cádiz ciudad y Algeciras (obra especialmente destacada y brillante, motivo por el que se le rindió un homenaje y erigió una estatua hace pocos años). Reforzó el sistema defensivo de Pamplona. Asimismo, revisó las obras hidráulicas de los pantanos de Tibi y Elche y de las acequias en la región de Murcia. En Sevilla, realizó estudios de navegabilidad del río Guadalquivir hasta Córdoba.

Por toda esta eminente tarea que mejoró las infraestructuras españolas civiles y militares, Felipe V, por Real decreto de 9 de enero de 1927, le otorga el título de Marqués de Verboom, a la vez que dispensa del “derecho de Lanzas”.

Por toda su experiencia fue enviado a poner sitio a la plaza de Gibraltar en 1727 bajo el mando del Conde de las Torres. Su relación no fue buena por discrepar profundamente en el modo de llevar a cabo el ataque. Mientras el Conde de las Torres se empeñó en hacerlo por tierra, Verboom quería hacerlo por mar. Se realizó como decía Conde de las Torres y fue un competo fracaso. Esta fue la última misión sobre el terreno de Verboom, que regresó a Barcelona en 1731, tras haber pasado una larga temporada en Madrid recuperándose de diversas dolencias.

Su salud y su estado anímico no debían de ser muy buenos por diversas razones, pero empeoraron sustancialmente cuando en 1732 murió su hijo primogénito y también militar e ingeniero, Isidro Próspero.

Con todo y sin moverse de Barcelona, fue capaz de estudiar y dar las órdenes oportunas para la mejora de diversas fortificaciones.

En 1737 fue ascendido a Capitán General.

Falleció en la ciudadela de Barcelona el 19 de enero de 1744, siendo enterrado, tal como había dispuesto en su testamento, en el Real Convento de Santa Catalina de la Orden de Predicadores, donde estaba enterrada su esposa Maríe Marguerite Visscher.

 

BIBLIOGRAFIA

CARRILLO DE ALBORNOZ Y GALBEÑO, Juan. “El Ingeniero General don Jorge Próspero de Verboom, marqués de Verboom” Dianlet. 2003.

CAPEL, E. H. y otros “Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio biográfico e inventario de su labor científica”. Ediciones de la Universidad de Barcelona. 1983.

[1] José Ignacio Mexía y Algar. Coronel de Ingenieros. Comisión histórica del Arma de Ingenieros- diversos textos a partir del estudio de Carrillo de Albornoz-.

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