Los Pactos de la Moncloa

Se habla mucho estos días de los pactos de la Moncloa, Pero ¿qué fueron los pactos de la Moncloa?

Los pactos de la Moncloa fueron una serie de acuerdos económicos y políticos firmados en octubre de 1977, que permitieron salvar la dificilísima situación económica que vivía España y asentaron las bases políticas para el consenso constitucional. Económicamente, la inflación y el paro no paraban de aumentar, la inicial falta de reacción y las rigideces heredadas del modelo franquista habían agravado la crisis que se vivía a nivel internacional tras la crisis del petróleo de 1973. Pero la importancia de aquellos pactos fue el consenso cuyo alcance se extendió más allá de la economía; sirvió de base a los acuerdos políticos y sociales que llevó la estabilidad a España y, sobre todo, propició la firma de la Constitución un año después.

¿Era diferente a la situación actual?

Completamente, como señala el profesor Tamames[1]en una entrevista radiofónica, España en 1977 no tenía unas estructuras asentadas y ahora sí las tiene. Entonces había inflación, ahora no. No formábamos parte de la UE ni podíamos disponer de fondos comunitarios. No teníamos un sistema fiscal moderno, ahora sí.

La situación política por el cambio de la dictadura a la democracia provocaba una gran inestabilidad, el Ejecutivo de Adolfo Suárez gobernaba sin mayoría parlamentaria desde las elecciones de junio del mismo año 1977, las huelgas acontecidas durante 1976, las manifestaciones pidiendo amnistía y autonomía, sin olvidar los altercados provocados por la extrema derecha, sobre todo, con las algaradas creadas por los guerrilleros de Cristo Rey y las amenazas de golpe de Estado,  que provocaban en toda la población, políticos incluidos, un miedo enorme al fracaso y a volver a una dictadura; aunque el mayor terror provenía de los grupos terroristas:  Terra Lliure en Cataluña, Grapo y, sobre todo, por los atentados de ETA que realizaba atentados todas las semanas, creando, además, gran indignación social.

Aquella España por el contrario, tenían una ventaja: entonces todos los partidos políticos querían colaborar, a pesar de las reticencias previas del propio Suarez o del PSOE con relación al PCE o de Alianza Popular que firmó el pacto económico pero no el político; incluso así, las ganas de colaborar entre partidos eran mucho mayores que las actuales. Los partidos nacionalistas no eran traidores a España. Suarez, como Presidente del Gobierno y Fuentes Quintana como Vicepresidente para Asuntos Económicos, llamaron, pactaron, cedieron y lograron negociar con todos los miembros de la oposición, no dejaban pasar los días sin llamar a la oposición para explicarle sus medidas, sino que siempre buscaron el consenso y lo lograron de todos los grupos parlamentarios (PSOE, PCE, Alianza Popular, nacionalistas catalanes y vascos). Hubo un momento de tensión y de colapso en el mes de agosto. En aquel momento Suarez habló con Felipe González para desbloquear la situación y el Rey Juan Carlos animó a todos los partidos a continuar…, y se lograron los el acuerdos que fueron firmados por Suárez, Felipe González (PSOE), Manuel Fraga ( AP)-sólo el acuerdo económico-, Leopoldo Calvo Sotelo (UCD), Miquel Roca (CIU)Santiago Carrillo (PCE), Enrique Tierno Galván (PSP), Joan Reventós (PSC), Josep Maria Triginer (Federación Catalana del PSOE) y Juan Ajuriaguerra (PNV).Asimismo, los acuerdos se extendieron a organizaciones empresariales y sindicatos y fueron ratificados por el Congreso.

Para lograr ese consenso, Fuentes Quintana sentó las bases con un documento previo  “Acuerdo sobre el Programa de Saneamiento y Reforma de la Economía” que acabó dando como fruto numerosas medidas de reforma estructural hacia una economía de mercado.

Los pactos tuvieron unos objetivos ambiciosos, siendo dos los fundamentales: reducir la inflación mejorando el deteriorado equilibrio exterior y articular un programa de reformas para repartir con equidad los costes de la crisis. Para lograr el primero, además de devaluar fuertemente la peseta, se diseñaron nuevas políticas de moderación monetaria y de gasto público, incluyendo la Seguridad Social, hasta entonces escasamente controlada. Igualmente, se logró el compromiso de diseñar un programa energético para racionalizar el consumo, al tiempo que se acometía la liberalización del sector financiero. Para avanzar en el segundo objetivo, los firmantes se comprometieron a apoyar una reforma fiscal y un nuevo marco de relaciones laborales que derivaron en una fuerte subida salarial, bajo la previsión de la inflación prevista y no la pasada, con el objetivo de que los salarios no aumenten más de un 22% como promedio en 1978 respecto a 1977, esto suponía un gran sacrificio para la clase trabajadora, pero la izquierda lo  aceptó porque, si bien eso suponía un año de falta de mejora de las condiciones de los sectores menos favorecidos, podría mejorar en años sucesivos, como así fue. Contra el paro se presentan una serie de normas que permiten la contratación temporal, sobre todo, de jóvenes que no habían accedido nunca a un puesto de trabajo.

Los efectos de los Pactos de la Moncloa son positivos en algunos sentidos y menos en otros: la inflación acaba el año en el 26,4% contra las previsiones del 80% y cerrará 1978 en el 16%, las reservas de divisas duplican hasta alcanzar os 10.000 millones de pesetas a finales de ese añoy las cuentas de las empresas empiezan a mejorar y emprenden el camino hacia los beneficios. Asimismo, lograron recuperar el equilibrio de la balanza por cuenta corriente. Las reformas a largo plazo tardan algo más en discutirse, especialmente algunas medidas fiscales y la liberación del mercado eléctrico.

Como contrapartida a esos ajustes, la oposición obligó al Ejecutivo a comprometerse a impulsar un segundo paquete de medidas sociales en el sistema educativo, la función de los sindicatos o las modificaciones de las restricciones en materia de libertad de prensa, eliminar las restricciones en las libertades de asociación, reunión y manifestación, se tomaron medidas para la igualdad de la mujer…

 Si ahora tenemos una Constitución, un sistema democrático y unas estructuras estatales que funciona se las debemos a aquel espíritu de la transición, aquel consenso, que se materializó, por primera vez, en los Pactos de la Moncloa.

BIBLIOGRAFÍA

Entrevista a Ramón Tamames.

https://www.cope.es/programas/la-tarde/audios/tarde-06-04-2020-1700-1800-horas-20200406_1067629

Raymond Carr y Juan Pablo Fusi- España de la dictadura a la democracia. Ed. Planeta 1979.

Raymond Carr España: 1808-2008: 3ª edición actualizada. ED. Ariel. Colección Ariel Historia.

 

[1]Ramón Tamames, además de catedrático de economía era militante del partido Comunista y uno de los asesores del PCE en aquellos pactos.