DE PERSIA A IRÁN. DEL SAH A LA REVOLUCIÓN ISLAMISTA

El nombre «Persia» se usó en Occidente hasta 1935. Realmente Persia es una región de Irán ubicada al suroeste del actual Irán, conocida en la actualidad como provincia de Fars; internamente, el país se conocía como «Irán» (tierra de los arios) desde la época sasánida (Imperio Sasánida entre el 224 y el 651 d. C). La historia de Irán (Persia) abarca desde antiguas civilizaciones como Elam, al esplendor del Imperio Persa Aqueménida (Ciro el Grande, Darío I) que alcanzaría a ser lo que hoy el periodismo calificaría como primera superpotencia mundial. A ellos se une la conquista islámica en el siglo VII  (636 d.C) que llevó a Persia el chiismo como religión estatal; siendo asumida e interiorizada por la dinastía de los Safávidas (de 1501 a 1736), que unificó Irán y estableció el islam chiita como religión oficial, definiendo gran parte de la identidad del Irán moderno. Es sustituía primero por la dinastía Qajar y después por la Pahlaví. La Revolución Islámica de 1979, estableció la actual República Islámica, teocrática, bajo el liderazgo del Ayatolá Jomeini.

La transición desde el imperio Aqueménida al Irán actual es el paso de un imperio todopoderoso no sólo en su territorio sino frente a Europa (sus enfrentamientos y victorias sobre la Grecia clásica le situaban en posición más occidental que oriental) a una situación de marasmo medieval, aunque puedan construir la bomba atómica. La pulsión occidente- oriente ha sido una constante en su Historia.

La revolución constitucional 

La Revolución constitucional de 1905-1907 se produjo como expresión de un profundo descontento de la sociedad persa en todos los órdenes: político, económico, social… Lo que provocó el levantamiento popular con diversas protestas, manifestaciones, huelgas contra el mandato de la dinastía Qajar (1789-1925).  Los sectores descontentos fueron: por los problemas económicos, el pueblo iraní; por factores éticos, el clero, que consideraba inmoral al régimen y al monarca por su tendencia a la modernización y occidentalización, y, en tercer lugar,  el ejército por sus ansias de poder.

En octubre de 1906, se redactó una constitución que incluía restricciones al poder real e introducía un parlamento electo, denominado Majlis.  En 1907, se promulgaron una serie de Leyes Fundamentales Suplementarias, que garantizaban la libertad de expresión, de prensa y de asociación. La constitución marcó un hito en la democratización de Irán y sentó el precedente para un levantamiento popular que condujo a una exitosa insurrección política, facilitada por el fallecimiento del rey, el 3 de enero de 1907, cinco días después de la firma de la constitución.

A la postre, el ejército logró la desaparición de la dinastía de los Qajar y la instauración de la dinastía Pahlaví. El cambio se produjo, en febrero de 1921, por un golpe de Estado dado por un oficial del ejército de cosacos persas llamado Reza Khan. Fue ascendido al trono como el sah Reza Pahlaví.

El nuevo sah tenía por objetivo la modernización de Persia, para ello se alineó con Europa, fundamentalmente, con el Reino Unido. Estableció un programa que limitaba el poder de la jerarquía religiosa en distintos campos: codificó leyes civiles, prohibió a los clérigos ejercer como abogados, jueces o notarios; modificó el sistema educativo imponiendo una educación laica, con activa participación de la mujer; impulsó la vestimenta europea y prohibió de manera explícita el uso del velo por las mujeres.

Los sectores de izquierdas le acusaron de ser poco democrático y, por eso, se posicionaron al lado de los clérigos chiitas, que tenían de demócratas lo justo. Sus levantamientos se fueron sofocados por una policía y un ejército de manera cada vez más violenta.

Reza acabó abdicando el 16 de septiembre de 1941. Pero la intervención de Gran Bretaña y la URSS, restauraron en el trono a la dinastía en la figura del hijo del anterior sah: Mohamed Reza Pahlaví.

La ocupación de Irán colocó al país aún más cerca de la órbita occidental. Pero su incorporación a la Segunda Guerra Mundial trajo consigo escasez de alimentos y un grave aumento de la inflación; asimismo, la presencia de tropas extranjeras alimentó la xenofobia y los discursos nacionalistas.

Problemas de la dinastía

  •  El petróleo

 A partir de 1944 los gobiernos soviético y estadounidense compitieron en las negociaciones para obtener concesiones petroleras de Irán. Esas negociaciones con USA disgustaron a los rusos que invadieron Irán. Las tropas soviéticas se retiraron en mayo de 1946, después de que el gobierno firmara un acuerdo petrolero con la URSS. Pero no fueron sólo rusos o americanos, los británicos obtenían pingües beneficios del petróleo iraní. Todos ellos sacaban más rendimiento de aquel petróleo que el propio Irán, lo que movimientos a favor de la nacionalización del petróleo, sobre todo, a partir de 1948. En 1951, el primer ministro Mohamed Mossadeq logra la nacionalización.

En junio de 1953, fuerzas de los Estados Unidos y el Reino Unido, unidas en la Operación Ajax y con la anuencia del sah, derrocaron a Mossadeq. Lo que provocó cuatro días de disturbios, durante los cuales el sah Mohamed Reza abandonó el país. El 19 de agosto de 1953, unidades armadas fieles al sah, financiadas por Estados Unidos y por el Reino Unido, derrotaron a las fuerzas de Mossadeq. El sah regresó a Irán y Mossadeq fue encarcelado. El sah acumulo poder en torno a su figura y persiguió a los partidos de izquierdas; estableció restricciones a los medios de comunicación; la policía secreta se reforzó, y logró controlar las elecciones.

  • El descontento de los clérigos

Los proyectos de modernización del sah Reza y de su hijo, apartaron a los clérigos de todos los centros de poder e incluso muchos tuvieron que emigrar. Lo que más molestaba a los chiitas era aquello que consideraban inmoral: la vestimenta occidental y la ausencia de velo.

En 1944, un clérigo de rango medio, Ruhollah Jomeini, publicó el libro Kashf al-Asrar (Secretos desvelados), que atacaba el proyecto de modernización del sah y sus políticas anticlericales.

Sin embargo, con carácter general, las relaciones del Sah con los religiosos, hasta 1963 aproximadamente, fueron relativamente aceptables. Los dos grandes ayatolás de irán habían mantenido una posición apolítica, evitando toda confrontación con el sah. Pero fallecieron entre 1961 y 1962. En ese momento, Ruhollah Jomeini, desde la ciudad de Qom, centro religioso chiita, inició una campaña contra las reformas políticas del sah, sobre todo, por: la vestimenta; haber eliminado el requisito de ser musulmán para acceder a una alcaldía, y la concesión del voto a las mujeres en las elecciones locales. Con un grupo de estudiantes religiosos y clérigos formó la Coalición Islámica de Grupos de Luto a finales de 1962. En 1963, cuando el sah proclamó al Revolución Blanca organizó protestas en contra. Estas protestas y algunos de sus discursos, le costaron a Jomeini el arresto y el exilio, que pasó principalmente en la ciudad sagrada de Nayaf, en Irak, desde dónde siguió su oposición al sah.

La revolución Blanca

El sah siguió con su política de modernización del País, pero no fue sólo una modernización económica. En un intento de limitar la influencia de la burguesía y clases altas, buscó la manera de poner de su lado al pueblo. De ahí la reforma de la elección de alcaldes o la concesión del voto a las mujeres. La Revolución Blanca incluyó la mejora de las infraestructuras viarias; creo presas y nuevos sistemas de riego, la erradicación de enfermedades como la malaria, creó un cuerpo de Médicos y enfermeras; fomentó una especie de revolución industrial y una importante reforma agraria. Mejoró el sistema educativo, creando un cuerpo de maestros y mejoró la sanidad también en el ámbito rural.

Esto le brindó el apoyo de las clases rurales y de los desfavorecidos de las ciudades, pero también de la antipatía de los más poderosos que organizaron movilizaciones, apoyadas por los clérigos, sobre todo por Jomeini desde el exterior. Acusaban al régimen de corrupción, autocrático y pro occidental, incluso por la venta del petróleo, especialmente significativas, desde 1973.

La reforma agraria no produjo los resultados esperados y a la larga creó una masa de campesinos desposeídos, es verdad que existieron casos de corrupción y por completar la situación, en 1971 tuvieron lugar en Persépolis las fastuosas ceremonias de la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Llegaron a la ciudad mandatarios de todo el mundo. Se calcula que los fastos superaron los 20 millones de dólares. En un momento en el que la población estaba empobrecida. La imagen del sah se vio muy dañada.

Jomeini

Jomeini se refugió en Nayaf hasta octubre de 1978, cuando el servicio diplomático iraní convenció a Sadam Huseín de expulsar al ayatolá del país. Kuwait denegó la entrada a Jomeini, que acabó desplazándose a París vía Turquía, un movimiento que lo situaría en el centro de la atención internacional y le permitiría convertirse en el líder de la oposición y, posteriormente, de la revolución. En París recibió ayuda de un grupo de estudiantes y activistas iraníes residentes en EE. UU., Alemania y Francia, que se encargaron de mediar y traducir sus intervenciones en la prensa. Algunos de ellos formarían parte del Consejo de la Revolución y del Gobierno provisional.

Revolución Islámica

 Las manifestaciones en contra del sah, impulsadas por Jomeini, comenzaron en 1977, y se intensificaron en enero de 1978. Entre agosto y diciembre del mismo año, las huelgas y protestas paralizaron el país. El sah dejó Irán, partiendo al exilio el 16 de enero de 1979 y dejando el poder en manos de un consejo de regencia y un primer ministro opositor; fue el último monarca persa. El ayatolá Jomeini, regresó del exilio. Se organizó un aparentemente democrático referéndum para que los iraníes votaran a favor o en contra de convertirse en una república islámica. Se proclamó al misma el 1 de abril de 1979, y aprobaron una Constitución republicana y teocrática donde Jomeini se convirtió en “Guía de la Revolución” en diciembre del mismo año.

Cabe señalar que en 1970 Jomeini finalizó “El gobierno islámico”, la obra sobre la que sentaría las bases ideológicas de la futura república islámica. En ella propone el gobierno de los juristas islámicos, constituidos por clérigos, que coparían el poder político y judicial. Desaparecerían las leyes civiles para ser sustituidas por las de corte religioso. La república islámica supuso el reemplazo de una monarquía autocrática, pero reformista y pro occidental por una teocracia islamista, antioccidental y represora basada en la tutela de los juristas islámicos y sus códigos morales donde las mujeres y muchas minorías sufren su sojuzgamiento en mayor grado que los hombres. Pero la clave del movimiento será un espíritu imperial de carácter religioso que busca la imposición de los Chiitas frente a los Sunnitas, por encima del bienestar del pueblo.

En aquel momento, los movimientos feministas occidentales sí se movilizaron contra los clérigos iraníes. Se hicieron famosos gritos como “Jomeini, cabrito, ponte tú el velito” y otros semejantes” . No parece que la situación actual haya movilizado a los mismos grupos. Ni que podamos hablar de éxito de aquella Revolución para el sacrificado y masacrado pueblo iraní

Chiitas y Sunnitas

El enfrentamiento entre chiitas y sunitas nace hace 1.400 años como un conflicto histórico y religioso tras la muerte de Mahoma en el 632 d.C. El enfrentamiento se produce por la sucesión del liderazgo musulmán. La disputa comenzó sobre si el líder de la comunidad musulmana debía ser elegido por consenso (postura sunita) o descender directamente del Profeta a través de su yerno Alí (postura chiita). La evolución de ambos grupos, sobre todo, por diferenciarse del contrario, ha dado lugar, realmente, a dos religiones diferentes. El mundo árabe se divide en un 85% sunnita y un 15% chiita.

Desde el punto de vista geopolítico el análisis debe partir de paradigmas no tradicionales. No podemos limitarnos a ver un conflicto estatal, propio del análisis histórico clásico. Para entenderlo mejor, debemos acudir al concepto de “fuerzas profundas”, proveniente de la Escuela de las Relaciones Internacionales, una escisión de la Escuela de los Annales.

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Sostiene esta escuela que existen “fuerzas profundas” que mueven la historia de la humanidad con manifestaciones en términos materiales: factores geográficos, condiciones demográficas y fuerzas económicas, pero también en términos espirituales o “mentalidades colectivas”, en particular el sentimiento nacionalista, el sentimiento pacifista, o el religioso. El gran precedente hay que encontrarlo en la Guerra de los 30 años en Europa (1618-1648).

El enfrentamiento extiende sus tentáculos más allá de una simple lucha entre Irán (chií) y Arabia Saudita (suní), para hallar una lucha interislamista. Se trata de la búsqueda de la influencia espiritual, moral, social y también de orden político en todos los individuos y sociedades de Oriente Medio e incluso más allá intentando recobrar los límites del antiguo Imperio Otomano o del anterior Califato. Desde un punto de vista geopolítico, la división se manifiesta en los conflictos actuales de Irak, Siria, Península Arábiga, el norte de África, el continente indio…, donde ambos grupos suelen apoyar a facciones opuestas, convirtiendo las diferencias religiosas en guerras sectarias. Ni sunnitas ni chiitas tienen grupos estancos y homogéneos, pasan de posiciones más moderadas a otras más radicales, que se manifiestan muchas veces en forma de grupos terroristas, más o menos incontrolados, que atacan, en primer lugar y por encima de todos, a los musulmanes de la facción contraria: Hezbolá, chiita. Al-Qaeda y el Estado Islámico, sunnita.

Este enfrentamiento actual nace precisamente en 1979, con la creación de la República Islámica de Irán. Con el resurgir de un estado fuertemente islamizado y con afán imperialista que hace temblar no sólo las posiciones de hegemonía de Arabia Saudí y de los sunnitas, sino de todo el Orden Mundial.

La llegada de Jomeini y sus clérigos rompe con la esperanza de encontrar una vía de relación estatal en el islam, una vía de relación nacional, siguiendo el orden mundial constituido tras el tratado de Westfalia que puso fin a la Guerra de los 30 años, y que en Oriente Medio se manifestó en el orden nacido de la Primera Guerra Mundial con la creación de los Estados territoriales en las provincias árabes del Imperio Otomano mediante el acuerdo Sykes-Picot (1916).

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Hubo intentos de posicionamiento nacional no espiritual, que eran la esperanza del mantenimiento se relaciones en el mundo árabe homologables a las occidentales, pero aquella esperanza de soldadura de la grieta nacida tras la muerte de Mahoma, se quebró por tres acontecimientos: la debacle de la guerra de los seis días en 1967, la muerte de Nasser (1970), líder del panarabismo y la expulsión de los terroristas de la OLP de Jordania en 1970-71. Pero el enfrentamiento que surge en 1979 convierte la grieta en una auténtica separación, completamente radicalizada. Toda la historiografía señala como causantes a tres acontecimientos que tuvieron lugar en 1979: la Revolución Islámica en Irán, la invasión soviética de Afganistán y el acuerdo de paz egipcio-israelí.

En un principio, la Revolución Islámica aparece como la fuerza del cambio frente al conservadurismo de las monarquías sunnitas del golfo Pérsico. Jomeini se presenta como representante de un tercermundismo renovado, con sus apelaciones a todos los oprimidos. Llegó, como llegan todos los problemas, con un discurso populista que da soluciones sencillas a problemas profundos. Siempre antiimperialista, enfatizando la importancia de lo cultural, lo nacional y la reconstrucción política sobre la revolución socioeconómica. Ese discurso no era más que una máscara que escondía un ambicioso programa de poder personal y de su casta de clérigos, sin importarl mucho lo que le pasase a la población. Ese discurso fue percibido como una amenaza tanto por Arabia Saudita como por EEUU.

De ahí que Arabia  apoyase, aunque fuera de manera más o menos directa, a grupos terrorista contra los Chiitas: Al-Qaeda. Pero se le escapó de las manos y logró el auténtico salto hacia la globalización del problema. En Afganistán, los muyahidines, también sunnitas, forjaron la convicción de que la fuerza del islam que había sido capaz de derrotar a un imperio (la URSS) podría luchar más tarde contra el otro (EEUU). En ese marco, se produjeron los atentados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998, el ataque a establecimientos americanos en Yemen (2000) y, finalmente, el atentado de las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Al-Qaeda es sunnismo radical. Al Qaeda se transformó en una suerte de marca de referencia para grupos yihadistas La intervención de la Administración Obama matando a Osama Bin Laden hizo retroceder aparentemente su fuerza. Pero a ellos les siguió el llamado Estado islámico, con pretensiones de proclamar el Califato.

En el campo chiita Irán se apoya en grupusculos de terrorismo paramilitar para imponerse a los sunnitas, de ahí su afán de tener una bomba atómica, se ahí su afán de dominar por la fuerza a toda su población, con un empobrecimiento destacable. Apoya a diversas guerrillas: Hezbolá, Hamás, Milicias chiitas de Irak y otros grupos terroristas de la región.

Los acuerdos de paz egipcio-israelíes de los años 70,  marcaron un hito histórico al poner fin al estado de guerra entre ambas naciones tras la Guerra de Yom Kipur.  Los Acuerdos de Camp David establecieron la devolución del Sinaí a Egipto y el reconocimiento mutuo, cambiando la geopolítica de Oriente Medio. Lo que resultaba inaceptable para Irán. De igual modo que resultó inasumible para los clérigos chiitas los acuerdos de Israel con las naciones de su entorno, especialmente con Arabia Saudí de los años 20 del S.XXI y que dieron lugar a los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023, realizados por Hamás y financiados por Irán. Como expusimos en la ya enlazaba entrada sobre la Doctrina Balfour.

Como vemos, la lucha por la imposición político-religiosa de ambos grupos (chiitas y sunnitas) está lejos de sosegarse.

 

BIBLIOGRAFIA

GIL GUERRERO, Javier. “La sombra del Ayatolá”. Ed Cidadela. 2025

KAPUSCINSKI, Ryszard. “El Sha”. Ed. Anagrama 2024

MARTÍNEZ CARRERAS, José Urbano. ”Introducción a la Historia contemporánea. Tomo II. Desde 1917”. Ed Istmo. 1985

MUNIESA, B y OLIVER, J.- “Diccionario de Historia Actual (1945-2000)”. Ed Salvat. 2000

PROCACCI, G.- “Historia General del Siglo XX”. Ed. Crítica.2001.

DOCTRINA BALFOUR

Hablaremos en esta entrada de la Doctrina Balfour, el precedente que determinó la creación del Estado de Israel.

Haremos un brevísimo análisis para situar la declaración británica en su contexto con una doble visión: 1) Los antecedentes sobre el origen del Reino de Israel y su evolución y 2) los acontecimientos que rodeaban al mundo en 1917 cuando se produjo la declaración.

1) Los antecedentes sobre el origen del Reino de Israel y su evolución:

  • 1250 a. C.: Los israelitas se establecieron en la región de Palestina.
  • 900 a. C.: Construcción del Primer Templo (significaba ejercer su fe y construir en torno al templo su reino). Capital en Jerusalén.
  • 733 a. C.: destrucción del Primer Templo, reconstruido en el siglo siguiente. Es lo que se llama la primera diáspora ( dispersión de los judíos fuera del Reino de Israel (Samaria) por los asirios).
  • 597 a.C. Exilio de los habitantes del reino de Judá. Exilio Babilónico. Termina 70 años después con la declaración de Ciro en virtud de la cual se permitía a los judíos volver a Jerusalén.
  • Tras el asedio de Jerusalén en el año 63 a. C., el territorio judío se convirtió en un protectorado de Roma, y en el 6 d. C. se organizó como la provincia romana de Judea.
  • Los judíos se rebelaron contra el Imperio Romano en el año 66 d. C. que culminó con la destrucción de Jerusalén en el año 70. Durante el asedio, los romanos destruyeron el Segundo Templo y la mayor parte de la ciudad. Iniciándose así la DIÁSPORA ROMANA ​ o exilio romano. Los Jerarcas judíos fueron exiliados, asesinados o vendidos como esclavos. Posteriormente, en el 132 d. C. Adriano eliminó por completo cualquier atisbo de independencia judía. La región anteriormente ocupa por los judíos pasó a llamarse Siria Palestina. Los judíos no volvieron a tener un estado propio hasta 1948.
  • En el antiguo territorio judío, de manera muy dispersa y como tribus nómadas se asentaron los antiguos filisteos (un pueblo procedente del Egeo). Con el tiempo, la región fue habitada por diversas poblaciones. El concepto de un pueblo palestino no se consolidó hasta el siglo XX, durante el Mandato Británico de Palestina (1920-1948).
  • Los judíos se dispersaron por el mundo tras la diáspora romana que realmente marca su existencia. Se asientan fundamentalmente en Babilonia (actual IRAK), España y norte y centro de Europa.
  • La presencia judía en la Europa medieval y primeros años del renacimiento, con los estados-nación en proceso de creación siempre supuso un conflicto latente. Los judíos mantenían su confesionalidad y costumbres, pero en grupos que se adherían a la sociedad dominante -cristiana- de manera subordinada.
  • En el caso de España, fueron, en principio, parte de la sociedad con connotaciones culturales propias; admitidos, en ocasiones marginados, pero no expulsados; al contrario que los árabes. Su espíritu comercial, su pericia financiera, su capacidad para el préstamo -y consiguiente acusación de usura- les hace al tiempo imprescindibles y molestos. Esta posición era privilegiada frente a otros lugares europeos; de hecho, aunque se crea lo contrario, España, en 1492, fue de las últimas sociedades que expulsó a los judíos -dando previamente todo tipo de facilidades para la conversión-.
  • Será la posición del papado en última instancia y la presión de algunas naciones que consideraban que la creación de un estado nación exigía una unidad religiosa, la que acabe expulsando a los judíos de Europa. En la Europa medieval entre los años 1000 a 1770, los judíos, especialmente en Centroeuropa, llevaban una existencia precaria, tolerados pero confinados a ocupaciones especializadas y sujetos a impuestos y restricciones especiales. Sufrieron repuntes periódicos de violencia antijudía, especialmente en la época de las primeras Cruzadas (alrededor de 1100) y de la Peste Negra (1347-1348). Las ciudades alemanas de Maguncia, Worms y Espira son recordadas como “ciudades de martirio” tras las masacres de 1095-1096; los judíos fueron expulsados ​​de Inglaterra en 1290 y de Francia en 1306. Los ataques contra los judíos se centran principalmente en su frágil estatus social, su posición como «forasteros» y el “papel útil” que estos podían desempeñar para los líderes políticos y otros grupos como chivos expiatorios en tiempos de crisis.
  • A medida que los judíos eran expulsados ​​de Europa occidental, muchos encontraron refugio en Rusia y, sobre todo, en Polonia, donde los reyes locales fomentaron el asentamiento por razones económicas. A pesar de la ola de masacres de las décadas de 1640 y 1650, Polonia se convirtió en el mayor centro judío. El movimiento de resurgimiento judío comienza en el sur de Polonia, alrededor de 1740.
  • Entre 1770 y 1870 se considera la “Era de la Emancipación judía“ pues pequeñas comunidades judías en Europa Occidental y Norteamérica obtienen derechos legales y civiles.
  • Entre 1870 y 1933, aumentan las persecuciones de los judíos en el Imperio ruso, lo que conduce a la migración masiva de judíos de Europa del Este a Estados Unidos y Europa Occidental.
  • Entre 1880 y 1914, la comunidad judía estadounidense se convierte en la más grande del mundo. El creciente antisemitismo en Europa impulsa la formación del movimiento sionista (1896) con el objetivo de crear una patria judía en Palestina. Se crean pequeños asentamientos judíos en Palestina a partir de la década de 1880. Los judíos en países occidentales (EE. UU., Inglaterra, Francia, Alemania) pueden acceder a más ocupaciones y puestos públicos, pero su exitosa asimilación produce un antisemitismo más manifiesto.
  • 1933: Hitler llega al poder en Alemania e impone severas restricciones a los judíos. Se les priva de la ciudadanía y se les prohíbe casarse con no judíos (1935); se destruyen sinagogas y se confiscan negocios judíos (1938).
  • 1939: Comienza la Segunda Guerra Mundial. La ocupación alemana de Polonia pone bajo su control a la mayor comunidad judía europea.
  • 1941: Alemania invade la Unión Soviética. Comienzan las masacres de judíos a gran escala.
  • 1942: Se abren campos de exterminio en Europa del Este; comienza el asesinato de judíos en países fuera de la zona de guerra.
  • 1945: Las fuerzas del eje (Alemania, Italia, Japón) son derrotadas por los aliados. Las bajas judías durante el Holocausto se estiman entre 5 y 6 millones; unos 100.000 supervivientes fueron encontrados en campos alemanes.
  • 1947: Las Naciones Unidas votan a favor de la partición de Palestina, creando dos estados, uno judío y otro árabe.
  • 1948: Se proclama la independencia de Israel (14 de mayo de 1948). Se inician las tensiones con los países árabes de alrededor.

2) Contexto histórico de la declaración de Balfour. 2 de noviembre de 1917.

En 1917, Rusia estaba en plena Revolución soviética. La Primera guerra mundial aún estaba a un año de finalizar y si hasta entonces había estado estancada, la presencia de USA en ella (acababa de entrar en la guerra tras aprobar el congreso la propuesta del presidente Wilson en abril de 1917) permitió dar un giro favorable al lado aliado.

Se habían iniciado algunos movimientos de pacificación: los de Austria-Hungría (affaire Sixto – Por Sixto de Borbón-Parma, cuñado del Emperador y autor de un texto de paz lleno de promesas para las minorías) Y, sobre todo, el proceso nacido de la intervención de Benedicto XV.

Desde el principio de la guerra, las posiciones de cada nación responden a intereses territoriales y de poder, aunque algunos analistas hablen de problemas religiosos, éstos fueron una excusa para la búsqueda del dominio en la zona. Mientras los alemanes presionaban al sultán otomano para que declarase una guerra santa en el norte de África y Oriente Medio, con la finalidad de expulsar a los aliados, sobre todo, a los ingleses. Gran Bretaña necesitaba proteger el Canal de Suez, esencial para las comunicaciones de su imperio, especialmente en el camino hacia la India, y lograr cierta estabilidad en la zona para mantener sus intereses comerciales. Aquel territorio estaba en aquel momento en manos del Imperio Otomano (en el cual Egipto actuaba con plena autonomía y sobre cuyos sultanes Gran Bretaña ejercía mucha influencia). Con la intención de defender su Imperio, Reino Unido había encontrado en la población judía de Oriente Próximo una esfera de influencia interesante a sus fines. Francia tejía lazos con las comunidades católicas y Rusia con las ortodoxas.

Desde esta base se creó una teleología coincidente que afirmaba que la historia nacional británica y la judía confluirían en el futuro. Esta confluencia fue divulgada por los propagandistas del gobierno británico deseosos de atraerse al sionismo. Circunstancia que también se extendió a los Estados Unidos.

Esta política de acercamiento a los judíos había nacido mucho tiempo antes y desde principios del Siglo XX el gobierno inglés negoció con líderes del sionismo para establecer un estado judío. La Organización Sionista Mundial quería que ese estado se ubicara en Palestina- su tierra antes de la diáspora romana-. Las conversaciones se estancaron en 1906 con la derrota electoral del conservador Arthur Balfour, pero la rivalidad con los otomanos durante la IGM abrió otra oportunidad. El cambio de gobierno en 1916, con Balfour como ministro de Exteriores, dio un nuevo impulso a la idea de un estado israelí.

En 1916, el gobierno británico logró convencer al Jerife de La Meca para que iniciase una revuelta contra la dominación otomana a cambio de reconocer la independencia. Pero, ese mismo año, los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Rusia habían firmado en secreto el Acuerdo Sykes-Picot, que dividía el Oriente Próximo en esferas de influencia para estas potencias en caso de la derrota del imperio Otomano: una árabe con capital en Damasco, otra judía en la Palestina histórica, primero internacionalizada, y otra cristiana en Líbano. No obstante, algunas fuentes afirman también que, entre las promesas que hizo Gran Bretaña a los árabes, estaba la cesión del gobierno de Palestina al acabar la guerra.

Es bien sabido que británicos y franceses no cumplieron lo pactado en el Acuerdo Sykes-Picot y que, tras la guerra, dividieron sus respectivas zonas de influencia como consideraron oportuno.

Mapa de la zona en 1916:

https://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/images/sykes.gif

 

3) Declaración Balfour ( 2 de noviembre de 1917)

La declaración se expresó en una breve carta. En ellas los británicos prometían apoyar la creación de un «un hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina.  Decía así:

 “El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, en el entendido de que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país”.

El texto a pesar de su ambigüedad (hablaba de hogar y no de Estado Judío), valió para que los israelíes consideran el documento como la piedra fundacional del Israel moderno, mientras muchos árabes lo consideraron como un acto de traición, ya que habían colaborado con los británicos en su lucha contra el Imperio Otomano.

En 1920, durante la Conferencia de San Remo en Italia, la Sociedad de Naciones asignó el mandato sobre palestina al Reino Unido. El Imperio Otomano había sido derrotado y disuelto, y sus territorios repartidos entre algunas potencias vencedoras del conflicto, en especial Francia y el propio Reino Unido. La partición se estableció a través del Tratado de Sevres en 1920, pero entró en vigor en 1922,  aunque el Reino Unido administraba estos territorios de facto desde 1917. El Mandato entró en vigor en junio de 1922 y expiró 1948.

Con el mandato comenzó la gran emigración de judíos hacia la tierra prometida y se puso en marcha el gran plan del sionismo, que llevaba desde finales del siglo pasado esperando este momento.  En 1930 surgieron los primeros problemas de la comunidad árabe, con algunas revueltas importantes como las de 1936. El ejército británico reprimió con dureza las primeras protestas.

Sin embargo, los británicos pretendieron olvidar la Declaración de Balfour en torno a 1939, cuando sus intereses cambiaron. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial querían a los árabes de su lado contra Hitler, con promesas sobre el territorio palestino que no se cumplieron; estando éstas en la base de los conflictos posteriores entre árabes e israelíes.  Sin embargo, el Holocausto revitalizó el apoyo internacional a un estado judío. Esta vez, no sólo por los británicos, sino y muy especialmente, del presidente de Estados Unidos, Harry Truman. El 14 de mayo de 1948, el control británico sobre Palestina finalizó, y se proclamó el Estado de Israel.

Hoy en día no hay historiador que no valore que la Declaración Balfour fue algo más que un acto simbólico pues claramente allanó el camino a la creación del Estado de Israel.

4) Conflictos posteriores a la declaración del Estado de Israel.

En un análisis esquemático de estos enfrentamientos:

 

Listado de Guerras árabes israelíes desde la Creación del Estado de Israel
Año Nombre del conflicto Principales fuerzas árabes involucradas Principales acontecimientos
1948–49 Guerra de la Independencia Egipto, Jordania, Iraq, Siria y Líbano La guerra comenzó formalmente el 15 de mayo de 1948 y terminó el 20 de julio de 1949. Para Israel, la guerra es recordada como la Guerra de la Independencia porque aseguró la existencia del país. Para los árabes, la guerra es recordada como «la Nakba” (“la catástrofe») debido al desplazamiento masivo de palestinos que resultó de la guerra.Se establecen las fronteras de Israel, Cisjordania y la franja de Gaza; comienza la crisis de refugiados palestinos; Jordania ocupa Cisjordania; Egipto ocupa la Franja de Gaza.
1956 Crisis de Suez Egipto Egipto nacionaliza el canal de Suez; se sientan los precedentes para futuras guerras árabe- israelíes
1967 Guerra de los seis días Egipto, Jordania y Siria Israel ocupa la Franja de Gaza, Cisjordania (incluida Jerusalén oriental), los Altos del Golán y la península del Sinaí. Fue seguida por años de combates esporádicos. Anwar el-Sadat, presidente de Egipto, hizo propuestas para llegar a un acuerdo pacífico si, de acuerdo con la Resolución 242 de las Naciones Unidas, Israel devolvía los territorios que había capturado. Israel rechazó esos términos y la lucha se convirtió en una guerra a gran escala en 1973.
1973 Guerra del Yom Kippur Egipto y Siria De manera indirecta la situación llevó a la intervención de USA y URSS. Con la creciente presión internacional, la guerra cesó el 26 de octubre de 1973, y la posterior firma entre los contendientes. La guerra no alteró inmediatamente la dinámica del conflicto árabe-israelí, pero sí tuvo impacto en la relación entre Egipto e Israel que culminó con la devolución de la península del Sinaí a Egipto a cambio de una paz duradera.Realmente el acuerdo final de paz se firmó el 17 de septiembre de 1978 -Acuerdos de Camp David-, que condujeron al año siguiente a un tratado de paz entre Egipto e Israel. El primero de ese tipo entre Israel y sus vecinos árabes. Fueron negociados por el presidente norteamericano, Carter y el primer ministro israelí, Begin, y el egipcio, Anwar el-Sadat.
1982 Guerra Civil en el Líbano Líbano Palestina y Siria Guerra civil en el Líbano. Entre sus consecuencias estuvo la ocupación del Líbano por Siria hasta 2005; la ocupación de Israel del sur del Líbano hasta el año 2000, la creación de Herbolá -grupo terrorista chií formado expresamente para enfrentarse a Israel, luego pasó a ser un partido político-; se expulsa a la OLP ( organización para la Liberación de Palestina) del Líbano. Se intenta la reconstrucción del Líbano por parte de un grupo de empresarios entre los que estaba el por dos veces (1992-98 y 200-04) primer ministro Rafic al Hariri, de la facción Suní. En 2005 fue asesinado por Hezbolá.
2006 Segunda guerra del Líbano Hezbolá Comenzó con el asesinato y captura de soldados israelíes por parte de Hezbolá; Israel atacó, aunque en esta ocasión Hezbolá consiguió rehacerse. Terminó el conflicto con las fuerzas de intermediación de la ONU en el Líbano, y un acuerdo de intercambio de prisioneros.
2023–hasta la actualidad Guerra entre Israel y el grupo terrorista palestino Hamás (apoyado fundamentalmente por Irán) Hamás con el apoyo de otros países, destacando entre ellos, Irán La Guerra comienza realmente por un enfrentamiento entre las dos facciones musulmanas Chiitas – dominados por Irán- y Sunitas -dominados por Arabia Saudí-. El conflicto tiene lugar pocos días antes de que Israel firme los acuerdos de Abraham con Emiratos árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Además de un acuerdo histórico con Arabía Saudí producido en septiembre de 2023. Este reforzamiento a la facción sunita no puede ser admitido por Irán que aspira dominar el mundo árabe.El conflicto lo inicia Hamás, el 7 de octubre de 2023, atacando a Israel por tierra, mar y aire. Violó, mató y secuestró a miles de jóvenes israelíes que estaban asistiendo a un concierto. Se convirtió en el ataque más feroz contra Israel desde el Holocausto.

Al día siguiente, Israel declaró la guerra a Hamás. La guerra se desarrolló en un primer momento en forma de bombardeos en varios frentes, pues también se bombardeó a Irán, posteriormente fue el bloqueo y la entrada de forma terrestre de los soldados israelíes en la franja de Gaza.  El daño causado en la zona aumenta la creciente presión internacional contra Israel. El presidente norteamericano Trump presenta una propuesta de paz en septiembre de 2025, contando con amplio apoyo internacional. En octubre de 2025 tanto Hamás como Israel aceptaron la propuesta americana. El 10 de octubre entró en vigor el alto el fuego y el 13 de octubre Hamás liberó a los últimos rehenes vivos.

A la fecha de esta entrada, hay un peligro cierto de enfrentamiento civil entre palestinos, Hamás contra quienes no les apoyan.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

BENZ, W Y GRAML, H. “El siglo XX.  III. Problemas mundiales entre los dos bloques de poder”. Ed Siglo XXI. 1981.

CULLA , Joan B. y FORTET, A. “Israel. La tierra más disputada: Del sionismo al conflicto de Palestina”. Ed península. 2024.

MARTÍNEZ CARRERAS. José Urbano. “Introducción a la Historia Contemporánea”. Ed. Istmo. 1985.

PROCACCI, Giuliano. “Historia general del Siglo XX”. Ed Crítica. 2001.

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