Hoy vamos a hablar de Franco y del Plus Ultra. No, no me refiero a la aerolínea rescatada por Sánchez y Zapatero, dos grandes admiradores de Francisco Franco, sino del avión utilizado por Ramón Franco, el hermano menor de Francisco Franco, con el que logró la hazaña de sobrevolar el Atlántico en un aparato bautizado como Plus Ultra, el 26 de enero desde 1926. Es decir, este año se conmemora el centenario de aquella hazaña de la aviación española. Lo que debería haber dado lugar a más de un reconocimiento. Pero parece que a veces se olvidan las grandes hazañas de la historia de España.
Hazaña por lo que supuso aquel largo recorrido, la pericia y valentía de los que realizaron la ruta y porque aquel avión, como todos los de la época, era ciertamente endeble comparado con los aviones que conocemos hoy en día. De hecho, más del 50% de los vuelos acababan en accidente en aquellos tiempos.
Ramón Franco fue un personaje controvertido: militar, aventurero, excelente aviador, republicano, embajador de la República al que no dejaron participar en la contienda lo que provocó su paso, en mitad de la Guerra, al Bando Nacional. Ramón Franco ingresó en la academia de infantería en 1911, luchó en la guerra de Marruecos como militar del Ejército de Tierra y como aviador en diferentes etapas, pues en 1920 pasó al Servicio Aeronáutico. Se le concedió la Medalla Militar individual y, el 19 de noviembre de 1925, ascendió a comandante por méritos de guerra.
Como piloto, fuera de la acción militar, en 1921 ganó su primer concurso aeronáutico y en 1923 realizó la etapa Arrecife- Casablanca de 817 kilómetros nueva marca hispana de distancia en hidroavión. En 1925, el Ejército le propuso a Primo de Rivera que se realizaran algunos vuelos de prestigio a Buenos Aires, Filipinas y la Guinea Ecuatorial. Era un signo de los tiempos: la primera travesía del Atlántico Sur, uniendo Lisboa con Río de Janeiro, la realizaron los aviadores portugueses Sacadura Cabral y Gago Coutinho en 1922; en 1924 aviadores norteamericanos emprendieron la vuelta al mundo en patrulla; los ingleses culminaron la ruta Londres- Rangún-Londres; Holanda vio cómo sus pilotos volaban de Amsterdam hasta lo que hoy es Yakarta y los portugueses cubrían Lisboa –Macao.
La propuesta española partía de Mariano Barberán, excelente militar de aviación, que posteriormente (1932) realizó la travesía aérea Sevilla- Cuba sin escalas (cuando quiso seguir viaje a Mexico su avión se estrelló, pero había logrado abrir camino por la ruta del Atlántico Central, la más larga realizada hasta entonces). Barberán trasladó su propuesta al general Soriano y este a Primo de Rivera.
Barberán y Ramón Franco diseñaron la ruta, con escalas, hasta Argentina – más larga que la de los portugueses en 1922-, pero Barberán decidió dejar el Ejército y con ello abandono el proyecto. Fue sustituido por Julio Ruiz de Alda. La tripulación completa estaría compuesta por Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el cabo mecánico Pablo Rada.
El avión elegido era un Dornier “Wal” n.º 12 (M-MWAL) –“wal es ballena en Alemán- contaba con 16,25 metros de longitud y 1,75 metros de altura, con dos motores de 450 caballos capaces de desarrollar una velocidad de crucero de 180 kilómetros. Aunque el ejército español aportaba algo de capital, realmente, el dinero para adquirir un avión de las características del Dornier salió del bolsillo de Ramón Franco. En total, el aviador tuvo que desembolsar 300.000 pesetas, cifra considerada una auténtica fortuna en aquellos tiempos.
Los cuatro protagonistas de la primera gran hazaña de la historia de la aeronáutica española partieron de manera significativa por su simbolismo de Palos de Moguer, como Colón siglos antes, a las ocho menos cinco de la mañana del 26 de enero de 1926. El avión iba cargado de 3.900 litros de combustible, un peso total de 6.800 kilos y con una autonomía de vuelo de diez horas.
El objetivo de la incursión aérea, en siete etapas, no solo era batir el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino además abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico. El vuelo iba a recorrer 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos.
Las etapas previstas eran: Palos–Las Palmas (1.300 kilómetros); Las Palmas–Porto Praia, Cabo Verde (1745 kilómetros); Porto Praia– Noronha, Brasil (2.305 kilómetros); Noronha–Pernambuco (540 kilómetros); Pernambuco–Río de Janeiro (2.100 kilómetros); Río de Janeiro–Montevideo (2.000 kilómetros); Montevideo–Buenos Aires (220 kilómetros). Aquí se puede ver un mapa con la ruta:
https://es.wikipedia.org/wiki/Plus_Ultra_(hidroavi%C3%B3n)#/media/Archivo:Vuelo_plus_ultra.svg
Juan Manuel Durán no participó en la etapa más larga, la 3.ª, para reducir el peso del avión. Dicha etapa estaba prevista entre Porto Praia (en islas Cabo Verde) y Brasil, con punto de recalada en Natal o Recife (estado de Pernambuco), lo que suponía unos recorridos respectivos de 2.635 o 2.845 km; en ambos casos se preveía el amerizaje alternativo en la isla de Fernando Noronha, como habían hecho los portugueses Coutinho y Cabral, lo que reducía la distancia a 2.305 kilómetros. Una travesía de 16 horas de duración.
Los kilómetros de recorrido podían efectuarse en las doce horas de luz diurna volando a una velocidad promedio de 190 kilómetros por hora. Para alcanzar los 2.845 Km de la etapa más larga hacían falta cuatro horas adicionales. Por lo que, para llegar de día al lugar de destino, Franco tenía dos opciones: despegar antes de anochecer, llegar al alba a Fernando Noronha y decidir allí el seguir o no a Recife; o hacerlo a las dos de la madrugada para llegar a Recife aún con luz solar. Franco optó por esta segunda posibilidad, que pensó realizar el miércoles 27 de enero, pero los planes se torcieron y el viaje se efectuó en la noche del 29 al 30.
Despegó a las 6:10 horas, poco antes de amanecer. Se puso el Sol cuando faltaban 46 kilómetros para llegar a Fernando Noronha, y el Plus Ultra tuvo que recorrer esa distancia en navegación marítima y sus tripulantes hubieron de dormir en la isla. (Navegación marítima significa que la aeronave está cruzando grandes extensiones de agua donde no existen referencias terrestres visuales, lo que requiere técnicas específicas para determinar su posición y seguir una ruta segura. A diferencia de la navegación terrestre, donde los pilotos pueden guiarse por carreteras, ciudades o puntos geográficos. Aquel vuelo contó con primera vez en la Historia con el radiogoniómetro que es un equipo electrónico receptor que determina la dirección (marcación) de una señal radioeléctrica y ayuda a la orientación).
En la etapa corta F. Noronha-Recife, efectuada el 31 de enero, la que se presumía iba a ser una etapa sin excesivas dificultades, se transformó en la más dura y complicada, pues se rompió la hélice principal del avión y el mecánico Rada tuvo que poner a prueba toda su habilidad para reparar la pieza en pleno vuelo. Lo logró, aunque eso significó perder algo más de una hora. Frano ordena que se tiren al mar todos los repuestos y equipajes y parte del combustible. Mientras se efectúa la operación, pues el avión sigue perdiendo altura.
Al fin tocaron tierra en Recife , saboreando ya las mieles del éxito aún a pesar de que por delante quedaban etapas que salvar. Poco después, el 4 de febrero, llegaban a Río de Janeiro. Allí permanecieron cinco días. Aterrizaron entre una vasta multitud de curiosos.
Jalonados por una nutrida compañía de aviones del ejercito brasileño, despegaron camino de Montevideo a donde llegó y paró el Plus Ultra el 9 de febrero, a pesar de tener orden de no hacerlo, y ello originaría la primera desavenencia del piloto (Ramón Franco) con Kindelán (en aquel momento director general de Aeronáutica del Ejército español) y Primo de Rivera.
La breve etapa Montevideo-Buenos Aires la realizó Ramón Franco en la mañana del día 10. El recibimiento que le dispensaron los argentinos fue apoteósico, con las puertas del comercio y de muchas fábricas cerradas en honor de los españoles. Los aviadores fueron llevados en loor de multitud a presencia del presidente de la República y del Gobierno, que los recibieron en la Casa Rosada.
El entusiasmo generado en Brasil, Uruguay y Argentina, y por supuesto en España, por el vuelo del Plus Ultra fue tan extraordinario que Ramón Franco pretendió extenderlo al resto de América, con un retorno por Chile, costa del Pacífico, México, Cuba, Norteamérica y Azores. Madrid no autorizó este vuelo y cedió el Plus Ultra al pueblo argentino; Buenos Aires, en contrapartida, ofreció el crucero Buenos Aires para que Franco y sus compañeros realizaran el retorno a Palos y Sevilla. En esta ciudad fueron recibidos por Alfonso XIII y un gran número de aviones militares; días después, el 16 de abril de 1926, se impuso a Ramón Franco en Cuatro Vientos la Medalla Plus Ultra, de nueva creación.
Tal fue la repercusión del vuelo del Plus Ultra, sobre todo en Argentina que, hasta el famoso intérprete, Carlos Gardel, compuso un tango en su honor titulado “La gloria del águila”. Se puede oír aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=UAdiQk6VIQo
El destino de los protagonistas
Los días de gloria de Ramón Franco empezaron a declinar por su azarosa vida, cuyo primer capítulo y no menor en aquellos tiempos, fue su boda con una cabaretera. Sus contradicciones personales y políticas dieron a su familia más de un disgusto.
Lo que nunca le pudo criticar nadie fue su arrojo, intrepidez y habilidad como aviador.
Durante la Guerra Civil, se le dio una misión en las Islas Baleares. Esa misión no le obligaba a efectuar servicios de guerra, aunque todos los meses realizaba alguno. El 28 de octubre de 1938 se había ordenado una acción contra el puerto de Valencia y, a pesar de las condiciones atmosféricas desfavorables, Franco tomó el mando de uno de los hidroaviones Cant Z-506 que ejecutarían el servicio. Cayó al mar poco después del despegue, los restos del hidroavión fueron localizados doce horas más tarde.
El cadáver de Ramón Franco fue recuperado al día siguiente y enterrado en la tarde del 31 de octubre.
Con respecto al resto de la tripulación. Julio Ruiz de Alda durante la guerra se posicionó como miembro de Falange. Fue detenido en su despacho el 14 de marzo de 1936 y recluido en la cárcel modelo de Madrid. El 22 de agosto de 1936, la prisión fue invadida por milicianos anarquistas, que se hicieron con el control de la misma y decidieron la ejecución en los patios de la cárcel de varios presos significados, entre ellos Ruiz de Alda. Sin juicio y sin respeto a los acuerdos de ginebra sobre los presos políticos.
Juan Manuel Durán González falleció el 19 de julio de 1926, con 26 años, a consecuencia de un accidente en una exhibición aérea en Barcelona. Sus restos yacen en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.
El Mecánico Pablo Rada durante la Guerra Civil se mantuvo en el bando Republicano. Vivió exiliado en Francia, Colombia y Venezuela. En 1969, tras treinta años de exilio mostró su deseo de volver a España, a donde llegó, con el beneplácito de Francisco Franco, el 17 de febrero. Falleció el 18 de mayo de 1969 a causa de un colapso cardiaco. Sus restos fueron sepultados en el panteón que la Armada tiene en el cementerio de Los Molinos (provincia de Madrid).
El nombre del avión y de la operación.
Según la mitología griega, Hércules separó con su sobrehumana fuerza dos montes, Abila y Calpe, uniendo las aguas del Océano con las del Mediterráneo. Así se formó el Estrecho de Gibraltar, cuyos mojones, Calpe (el Peñón de Gibraltar) y Abila (el Monte Hacho, en Ceuta), serían “las Columnas de Hércules”. Griegos y romanos consideraban que aquello era el fin del mundo, que no había nada más allá. Era el “Non terrea Plus Ultra”, es decir, no existe tierra más allá.
Ese mito fue deshecho por el descubrimiento español de América en 1492. Más tarde Carlos I recuperaría el lema Plus Ultra (más allá) como reivindicación de la gesta española que le había dado el mayor imperio del mundo. Así aparece en la cinta que rodea las torres e Hércules en el Escudo Nacional. Primo de Rivera, el general Soriano y Ramón Franco decidieron recuperar el símbolo del gran descubrimiento de la Corona española para la Hazaña que estaban a punto de realizar.
BIBLIOGRAFÍA
DE LA CUADRA DURÁN, Federico.- “España, cuatro meses de gloria. La hazaña del «Plus Ultra«. Ed AE. 2010
GUADALAJARA, José.- “Un tango llamado Ramón Franco” Ed. Stella Maris, 2016.
MÁRQUEZ MACÍAS, Rosario (coordinadora)-. “ De Palos al Plata. El vuelo del Plus Ultra a 90 años de su partida”. Ed Universidad Internacional de Andalucía. 2016. https://dspace.unia.es/server/api/core/bitstreams/f8a039b4-57fe-4428-897d-151e29facc84/content