La División Azul

Dentro del estudio de la II Guerra Mundial, muy poco se ha escrito sobre la División Azul. Lo que contrasta con los miles de líneas redactadas sobre las brigadas internacionales, por señalar un ejemplo con el que tiene muchas similitudes.

Si de las brigadas internacionales se ha escrito muchísimo (aquí tuvimos una entrada al respecto https://algodehistoria.home.blog/2020/12/10/la-brigadas-internacionales-mito-o-verdad/ ), casi siempre hagiografías sobre el valor de sus miembros, algunas bastante exageradas, otras más ponderadas; sobre la División Azul hasta hace relativamente pocos años se había escrito poco. Cuando si de valor hablamos, no fue menor el de los divisionistas y si nos referimos a su eficacia en el combate nos sorprende un dato, según Castells, habrían muerto 10.000 brigadistas, frente a 5.000 divisionarios, proporción increíble, y sorprendente por cuanto la permanencia de los divisionarios en el frente parece haber sido más constante que la de los brigadistas, y el frente ruso, desde luego, mucho más duro.

Sobre la División Azul todo el mundo cree saber y, sin embargo, lo que algunos saben procede de la propaganda de ambos bandos. En los últimos años han aparecido algunos libros interesantes que nombraremos aquí y que permiten una visión más objetiva de aquellos soldados. Recomendamos, con toda modestia, que los lean los que supuestamente les rinden homenaje y, después, los comentaristas contrarios a esos homenajes.

Empecemos por el principio, el contexto en el que se produce su formación.

Con la Guerra Civil recién terminada, el 1 de abril de 1939, tras la victoria Nacional, los alemanes empiezan a presionar a Franco para que se implique en la II Guerra Mundial (en adelante IIGM). No lo hace sólo con España; Italia, que ya le era favorable, entra en guerra al lado de los alemanes el 10 de junio de 1940, aún no se había firmado el pacto tripartito que formaría el eje, pero faltaban pocos meses para ello- 27 de septiembre de 1940-. Ante las presiones, España intenta evadir su presencia en la II GM con una maniobra que podíamos llamar de distracción, pasó de país neutral a país no beligerante el 12 de junio de 1940. No conformes con esto, se produce la reunión de Franco con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940. Es conocido que Hitler acabó harto de Franco, al que no sacó nada. Ni una base en Gibraltar ni en Canarias como quería el alemán.

 El 22 de junio de 1941, como ya vimos en la entrada sobre el pacto Ribbentrop- Molotov ( https://algodehistoria.home.blog/2020/11/06/pacto-ribbentrop-molotov/ ) se inicia la operación Barbarroja, por la cual el ejército alemán invade Rusia.

De cara a esa invasión, los alemanes crearon tres cuerpos de ejercito: norte, centro y sur, compuestos por alemanes y por nacionales de países favorables a Alemania o bien por aquellos recién invadidos. Serrano Suñer convence a Franco de mandar un ejército de voluntarios que formara parte del cuerpo sur del ejercito hitleriano, pero el gallego pone la condición de que quedara claro que luchaban contra el comunismo, no contra ningún país. Pretendía con ello salvaguardar la no beligerancia española y saldar la deuda con Hitler por la ayuda prestada durante la Guerra Civil. El consejo de ministros de 26 de junio de 1940, aprueba mandar una división (unos 14.000 soldados) al frente, y así se lo hacen saber al embajador alemán en España. Su estancia en el frente se extiende hasta que Franco da la orden de repatriación 12 de octubre de 1943. En esos años y con los relevos sucesivos lucharon en el bando alemán contra el comunismo 50.000 voluntarios de los cuales 5.000 perdieron la vida.

Aquella división se denominaría en España » división española de voluntarios”; los alemanes la denominaban «250 división de infantería de Wehrmacht». Fue José Luis Arrese (falangista y uno de los grandes teóricos del franquismo en sus primeros tiempos) el que la bautizó como «División Azul», según señala José Luis Rodríguez Jiménez.

Los voluntarios salieron sobre todo de las filas del maltrecho ejército vencedor y de la Falange. En este punto encontramos cierta controversia en la historiografía.  Algunos autores indican que junto con los voluntarios se marcharon republicanos reclutados a la fuerza. Los cuales, a su vez, tenían intención de pasarse al bando soviético en cuanto llegaran a Rusia. Carlos Caballero Jurado, uno de los mejores estudiosos de la División Azul, sostiene que esta presunción es absurda: «Esta afirmación desafía el sentido común. Es bochornoso que se siga planteando. La División Azul no hubiera sido una fuerza combatiente si reclutas a comunistas para llevártelos a Rusia a luchar contra otros comunistas«. En su libro sobre la División Azul, en diversas conferencias y entrevistas sostiene que esta teoría de traslados forzosos “la pusieron en marcha los ingleses y su propaganda, la BBC. Cuando acaba la guerra, Samuel Hoare, el embajador británico en España, publica un libro donde asegura que todas las afirmaciones de que los divisionarios eran carcelarios eran falsas«. La tergiversación británica, también la ha puesto de manifiesto Xavier Moreno Juliá en su libro sobre la División Azul.

También desmiente que muchos de los integrantes de la División Azul se marchasen a la URSS porque la hambruna que padecía España era insostenible: «Estamos hablando del frente del Este, donde hacía un frío enorme y se morían de frío de manera tan numerosa, que causaba escándalo. El cuartel más horroroso de España era mejor que cualquier trinchera en Rusia«.

Los soldados de infantería españoles salieron de España hacia Alemania en tren, bajo las órdenes del General Muñoz Grandes. Aunque en Alemania se separaron por un lado la infantería, por otro la aviación y un tercer grupo formado por un número poco significativo de marinos españoles integrados en las tripulaciones de los U-Boot de la marina alemana.

Sobre el motivo que los llevó a alistarse, Caballero Jurado señala su ferviente anticomunismo. Que se exacerbó tras el mitin de Serrano Suñer en Madrid y su ¡Rusia es culpable! Culpable de la Guerra Civil española, culpable de la persecución a los católicos durante la II República y la Guerra.

Evidentemente, nadie puede negar que compartieron trincheras con los nazis, pero no es menos cierto que “en una guerra como la IIGM se libran muchos conflictos simultáneamente«, afirma Carlos Caballero Jurado. «En las filas del Eje, Finlandia no combatía por lo mismo que Alemania. Los divisionarios van a Rusia por un motivo muy concreto, que es su anticomunismo. Claro que lucharon en un bando en el que se cometieron crímenes espantosos ¿Pero eso les hace responsables?  A cada uno hay que analizarlo en función a sus objetivos«. Y añade Caballero: «No lucharon por Hitler, porque también lo podían haber hecho en la campaña de Francia, en Polonia, en África o en los Balcanes. Solo se ofrecen voluntarios contra Stalin«. No obstante, unos mil españoles quedaron encuadrados en unidades clandestinas del ejército nazi tras la retirada de la División Azul. Algunos de ellos, en torno a dos centenares, sí resistieron por convicciones ideológicas, el resto, por circunstancias bélicas, según Caballero Jurado.

Los españoles se distinguieron por su valentía en la guerra y fueron condecorados muchos de ellos por los alemanes, sin embargo, también tuvieron encontronazos con las fuerzas hitlerianas por un motivo esencialmente: por confraternizar y ayudar a la población rusa lo que incluía a los judíos.

Hay reportajes del momento, en el que se aprecia como los españoles ayudaban a limpiar las iglesias que los rusos estalinistas habían convertido en establos y las devolvías, con alegría de la población, al culto. Sólo esa lucha contra el comunismo y en favor de la fe mancillada en España fue el motivo de aquella empresa. Una “cruzada contra el comunismo”.

De aquella presencia española caben destacar algunos actos de la aviación, de la infantería y la situación de aquellos que fueron hechos prisioneros.

España contaba con importantes figuras de la aviación que demostraron su destreza durante la Guerra Civil en ambos bandos.

Algunos de aquellos combatientes del bando nacional fueron a luchar contra los rusos bajo la bandera del ejercito hitleriano. “Así nacieron las Escuadrillas Azules: un total de cinco grupos que combatieron, de forma escalonada, desde junio de 1941 hasta marzo de 1944 en el frente del Este junto a la Luftwaffe. Lo que se suele obviar es que el contingente reclutado no contó solo con pilotos, sino también con personal de tierra como conductores de vehículos, mecánicos o armeros. Todos ellos, necesarios para que los aparatos pudiesen operar en condiciones óptimas en una Rusia en la que el frío extremo era lo habitual.

El signo de distinción de las Escuadrillas fue lo ideologizados que estaban sus miembros. El Ejército del Aire había estado muy politizado ya antes de la Guerra Civil. Los comunistas tuvieron gran importancia en él. Cuando terminó la contienda, en el Bando Nacional fueron los falangistas los que ocuparon la mayoría de los puestos. Ángel Salas creó todo el “establishment” de las Escuadrillas Azules. Eligió personalmente a los voluntarios y uno de los requisitos principales era ser camisa azul y, a ser posible, camisa vieja”, explica el historiador José Antonio Alcaide[1]

La 1ª Escuadrilla Azul, al mando del mito español de la Aviación Nacional Ángel Salas Larrazábal, llegó al frente del Este en junio de 1941. Fueron asignados a acabar con objetivos terrestres y, en principio, en situación poco destacada, lo que podría determinar que no fueran muy importantes en la lucha. Sin embargo, lograron objetivos importantes y alguno de los nuestros, el propio Salas y otros como Gonzalo Hevia Álvarez-Quiñones llegaron a ser condecorados por su valentía y acierto en el combate, siempre contra objetivos comunistas.

Pero, donde más se ha renombrado la presencia española fue en el avance terrestre en el frente del Este, en medio del frío, del hielo y del barro del deshielo.  Su valiente actuación ha sido puesta de manifiesto por Xavier Moreno. La División Azul constituía, por sus dimensiones, sólo una parte mínima de los ejércitos desplegados en el terrible frente ruso y, a pesar de ello, tuvo un comportamiento militar más que notable, brillante. En reconocimiento a su acción colectiva, su primer general, Muñoz Grandes, recibió la Cruz de Hierro con hojas de roble, condecoración que al parecer sólo fue concedida a otro general no alemán.

Tanto Hitler como Model consideraron a la DA una de las unidades mejores de la Wehrmacht, apreciación significativa no sólo por las pretensiones de superioridad de los «arios», sino porque los especialistas suelen considerar al ejército alemán de la II GM como uno de los mejores de la historia.

Evidentemente, los rusos no piensan igual y declararon a Muñoz Grandes, criminal de Guerra.

De entre las batallas en las que se batieron los españoles destaca la acontecida en la región de Krasny Bor (al sur de San Petersburgo) cuando el ejército soviético inició la Operación Estrella Polar; el avance masivo para romper el asedio al que la Wehrmacht sometía Leningrado. El 10 de febrero de 1943 se inicia el combate. Los rusos apoyados por unos ochenta tanques, unas 150 baterías y un número indeterminado de lanzadoras de proyectiles. Frente a ellos apenas había 5.900 españoles cuya misión era frenar a los carros de combate y evitar que atravesaran la línea que conducía hasta donde estaba el grueso del ejército alemán. Las tripulaciones de los blindados soviéticos se negaron a lanzarse contra las posiciones enemigas sin que la infantería avanzara delante de ellos, lo que permitió a los hispanos formar una línea defensiva que, cuando los rusos entendieron que era imposible de romper, se retiraron a lugar seguro. “En este contexto, los españoles fueron capaces de anular la ventaja que, para sus enemigos, suponían los tanques” a decir de Caballero.

Todos los españoles lucharon con bravura, pero entre ellos Xavier Moreno destaca dos figuras, la del Cabo Ponte que arriesgando su vida logró colocar varias granadas debajo de los carros soviéticos, y la del capitán Manuel Ruiz de Huidobro y Alzurena el cual animó a sus tropas a mantener las posiciones en momentos dificilísimos. Al grito de “¡Que somos españoles!, ¡Que esto no es nada!, ¡Que por aquí no pasan!”, logró una resistencia inenarrable hasta que cayó muerto por una bala enemiga. Sus tropas mantuvieron la disciplina y el aplomo con una resistencia heroica hasta agotar la munición.

Ambos recibieron la laureada de San Fernando a título póstumo.

No menos heroica fue la acción de rescate emprendida por los españoles en el lago Ilmen. Con los alemanes derrotados y el único apoyo de un grupo reducido de letones, los esquiadores de la división azul, atravesaron el lago helado y resistieron ante unos rusos mucho mejor equipados. Apenas quedaron 12 españoles indemnes, los demás sufrieron amputaciones en extremidades o cayeron congelados. El día 25 de enero, la conversación mantenida por radio entre el general Muñoz Grandes y el capitán Ordás pone de manifiesto, nuevamente, la dureza de la batalla:

General: Dime, ¿Cuántos valientes quedan?

Capitán: Señor quedamos 12 combatientes. ¡Viva España!” 

Los actos de valor no miran el color político de sus protagonistas ya sean los de los republicanos que se enfrentaron a los Panzaer de Rommer en el norte de áfrica combatiendo con los aliados, o los aquí presentados.

Después de aquellas épicas acciones  españolas,  los rusos capturaron a una buena parte de los voluntarios españoles que defendían aquellos lugares y los deportaron a sus campos de concentración. Los miembros de la División Azul vivieron una auténtica pesadilla a cargo de sus captores. Trabajos forzados, hambre, frío… Así, hasta que fueron repatriados tras la muerte de Iósif Stalin.

Xavier Moreno Juliá afirma que el paso de los miembros de esta unidad por los campos de concentración soviéticos puede dividirse en tres etapas. La primera, llamada “los años del hambre”, abarca desde 1941 a 1945 y se corresponde con la más dura. En esta fase, la falta de comida y las enfermedades fueron la tónica habitual. En la segunda (1946-1948) las cosas mejoraron, quizá por las negociaciones entre ambos gobiernos para favorecer la liberación de los presos. La última, aquella que se desarrolló entre 1949 y 1956, fue conocida como “los años de resistencia” antes del regreso a la patria.

Gustavo Morales, coautor de “División Azul: las fotografías de la Historia” junto a Luis Eugenio Togores, señala que, en aquellos campos, especialmente en los de Kazajistán también convivieron los divisionarios con algunos ex republicanos que habían ido a luchar en las filas rusas y que, en vez de ser aceptados, acabaron encerrados con sus mujeres e hijos, muertos de hambre. Tal era la situación que muchos divisionarios renunciaron a sus míseras comidas para dárselas a aquellos niños españoles maltratados por los rusos. También recíprocamente los republicanos ampararon humanitariamente a los divisionistas. En ambos bandos hubo excepciones a esta actuación, sin embargo, por lo general, la nacionalidad supero a la ideología.

Muerto Stalin, los divisionistas vuelven a España; el dos de abril de 1954 desembarcaron en Barcelona. El Gobierno de Franco, ya vuelto hacia los aliados, prefirió olvidarse de ellos.

Había terminado un cautiverio de doce años, a treinta bajo cero en invierno, con una comida escasa y un trabajo en régimen de esclavitud y bajo la brutalidad de los guardianes de los campos de concentración comunistas, como señala Morales. Volvían a casa bajo la indiferencia del Gobierno y, en algunos casos, con la incomprensión de los suyos.

Bibliografía:

Rodríguez Jiménez, José Luis. “Ni División Azul, ni División española de voluntarios: el personal forzado en el cuerpo expedicionario enviado por Franco a la URSS”. Nº 31 Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea. (2009).

Caballero Jurado, Carlos. “La División Azul: Historia completa de los voluntarios españoles de Hitler. De 1941 a la actualidad” (Historia del siglo XX). La esfera de los libros. 2019.

Moreno Juliá, Xavier.  “La División Azul. Sangre española en Rusia, 1941-1945.” Ed. Crítica, 2004.

Gustavo Morales y Luis Eugenio Togores. “División Azul: las fotografías de la Historia”. Ed La esfera de los libros. 2008.

https://www.abc.es/historia/abci-division-azul-unidad-voluntarios-franco-mando-guerra-mundial-para-combatir-comunismo-201811041414_video.html

https://www.rtve.es/alacarta/videos/archivo-historico/division-azul-espanola/2917954/

[1] José Antonio Alcaide.” Alas de España, Escuadrillas expedicionarias españolas en Rusia”. Ed. La espada y la Pluma. 2008.  y entrevista al autor en la revista “Tiempos modernos”