FRAP

En los últimos días, por la victoria judicial que Cayetana Álvarez de Toledo ha obtenido frente a la demanda interpuesta contra ella por el padre de Pablo Iglesias, ha vuelto a nuestros oídos el nombre del grupo terrorista FRAP. Pero, ¿qué fue el FRAP?

El Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), fue una organización terrorista que surgió de las ramificaciones del PCE, desde que Carrillo postulara una política de reconciliación nacional en 1956, oficialmente aceptada en el VI Congreso del Partido Comunista de España celebrado en Praga en diciembre de 1959. Carrillo presentaba una estrategia que defendía la salida pacífica del franquismo y el pacto con sectores del régimen; ideas que fue madurando poco a poco durante la década de los 60 y que, en la de los 70, le llevaron a abrazar el eurocomunismo.

El eurocomunismo se caracterizó por rechazar el modelo político desarrollado por la URSS y, con cierto carácter práctico, acercarse a las clases medias y bajas surgidas del capitalismo y aceptar el modelo pluripartidista. Los más destacados partidos eurocomunistas fueron el italiano y el francés. En España ante la evolución de los acontecimientos de la transición, el Partido Comunista de España de Carrillo y el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) se abrazan al eurocomunismo y, precisamente, su legalización en los inicios de la transición, se debió a esta posición más conciliadora con las democracias liberales.

Sin embargo, no todos los comunistas defendían esta estrategia, lo que dio lugar a diferentes escisiones, como la del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido de los y las Comunistas de Cataluña (PCC). Los cuales se unían así a otras ramificaciones que se habían dado con anterioridad, como fue la del Partido Comunista de España (marxista-leninista), cuyas siglas fueron: PCE (m-l), de carácter estalinista. La visión política de estos últimos era favorable a la revolución por medio de la violencia. La diferencia con los anteriores, especialmente con las otras dos escisiones señaladas (PCPE y PCC) estribaba en que para estos la violencia era una opción, normalmente manifestada en la algarada callejera, de corte totalitario, supuestamente en nombre del pueblo, pero para el PCE (m-l), la violencia era un imperativo para lograr sus fines.

En el fondo de esta discusión no había más que un conflicto entre el comunismo soviético del PCUS -abrazado en España por Santiago Carrillo- y el comunismo maoísta chino, que profesaba el PCE marxista-leninista y que defendía la lucha revolucionaria y el belicismo como máxima para instaurar su propio régimen. A partir de 1976 el maoísmo perdería fuerza en el PCE (m-l) en favor del modelo comunista y aislacionista de Albania.

Este abrazo a la violencia no era una novedad en el comunismo, no olvidemos que Trotski en 1917 había señalado en una arenga: “Os digo que las cabezas tienen que rodar, y la sangre tiene que correr (…). La fuerza de la Revolución francesa estaba en la máquina que rebajaba en una cabeza la altura de los enemigos del pueblo. Era una máquina estupenda. Debemos tener una en cada ciudad”.

 El PCE ml sigue la tradición de Robespierre, Lenin, Stalin y Trotski, que nunca se pararon en barras a la hora de liquidar a los opositores dentro y fuera del partido. El terror está en la base intelectual y el designio político del comunismo.[1]

En esto, los totalitarismos de todo signo suelen coincidir, al menos en sus manifestaciones teóricas, que desgraciadamente, también se llevan a la práctica. “La base del poder es la violencia, nunca el derecho”. Posición defendida por uno de los máximos ideólogos del nazismo, Carl Schmitt [2] y que también aplicaron los comunistas.

Esa concepción de la violencia radical y criminal que justificaban definiéndola como lucha frente al franquismo, llevó al PCE (m-l) junto con otros grupos disidentes a crear el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), como brazo armado para llevar a cabo sus actividades terroristas.  Para ellos, como ha señalado algún militante, tan enemigo era Franco como Carrillo al que consideraban un traidor.

La década de los 70 en España nació ciertamente revuelta. Franco se encontraba enfermo de Párkinson, el entonces Príncipe Juan Carlos había sido nombrado sucesor a título de Rey. Las familias del régimen se posicionaban ante lo que era evidente: la muerte de Franco en un tiempo no muy lejano. Ahí aparecen los codazos por el poder entre las facciones más duras del régimen y las que eran más partidarias de una apertura. En ese contexto, ETA cometió su primer asesinato en 1968- supuestamente, al igual que el FRAP, como lucha frente al franquismo, si bien al mayor parte de sus asesinatos ocurrieron tras la muerte de Franco-. El juicio por aquellas muertes se sustanció en el llamado proceso de Burgos, que ocasionó uno de los mayores momentos de tensión en España en mucho tiempo. Tanto que, las duras penas impuestas (penas de muerte) tuvieron que ser conmutadas por penas de prisión ante la presión ejercida desde el exterior por un número considerable de países.

Por otro lado, la sociedad  tenía un mayor conocimiento de lo que ocurría fuera de España  gracias al turismo y a la apertura en las costumbres acontecida desde los años 60, como ya contamos aquí: (https://algodehistoria.home.blog/2020/06/19/que-decada-la-de-aquel-regimen/), se generaron más conflictos sociales, sobre todo, manifestaciones estudiantiles en Madrid y Barcelona o un número muy importante de huelgas que se produjeron en 1970.

La economía parecía ajena a las crisis internacionales que ya se vislumbraban y a las luchas políticas, consolidando lo que los historiadores definen como el milagro económico español, con un país creciendo a una media superior al siete por ciento, herencia de las reformas de los tecnócratas. Reforzadas por los acuerdos con los EE. UU o la firma del Acuerdo Económico Preferencial entre el Estado Español y la CEE, en junio de 1970.

En este contexto, el 23 de enero de 1971, en París, se creó el comité que daría lugar al nacimiento de FRAP. Cuyos objetivos se mostraron en el número 1 de la revista ¡Acción!, editada el 1 de marzo de 1971. Se concretaban en 6 puntos:

  1. Derrocar la dictadura fascista y expulsar al imperialismo estadounidense de España mediante la lucha revolucionaria.
  2. Establecimiento de una República Popular y Federativa que garantice las libertades democráticas y los derechos para las minorías nacionales.
  3. Nacionalización de los bienes monopolísticos y confiscación de los bienes de la oligarquía.
  4. Profunda reforma agraria sobre la base de la confiscación de los grandes latifundios.
  5. Liquidación de los restos del imperialismo español.
  6. Fundación de un Ejército al servicio del pueblo.

Sin embargo, la constitución formal del grupo terrorista no se concretó hasta 2 años después, también en París. Julio Álvarez del Vayo, ex ministro del PSOE con Largo Caballero, durante la guerra civil, fue nombrado presidente y lo lideraría hasta su muerte en 1975. Tras la guerra civil, Julio Álvarez del Vayo se exilió en los EEUU y México. Fue expulsado del PSOE por su radicalismo procomunista. Instalado en Francia, aglutinará a diversos grupos revolucionarios. En la segunda reunión de París, se ratificaron los puntos programáticos editados en 1971 y cuya síntesis en palabras de Vayo era “destruir la dictadura de Franco y crear una República Popular y Federal a través de la lucha armada”[3].

Este grupo terrorista, cometió diversas acciones criminales en los cinco años posteriores. Las manifestaciones, las huelgas, el reparto octavillas eran consustanciales al grupo desde sus comienzos, pero, subiendo escalones de violencia, llegó al robo de armas, al lanzamiento de cócteles molotov a distintas instituciones, sobre todo, bancos, a los que también atracaban a mano armada, buscando así una forma de financiación. Motivo por el cual,  también asaltaron furgones que trasladaban dinero.

Las acciones más violentas del FRAP se inician el 1 de mayo de 1973 cuando en una manifestación en la calle Antón Martín de Madrid un grupo de policías fueron emboscados, rodeados y atacados con armas blancas, uno de ellos es asesinado a puñaladas. Se trataba del jovencísimo subinspector de la brigada político-social (tenía 21 años y estudiaba medicina, profesión a la que quería dedicarse en el futuro) Juan Antonio Fernández Gutiérrez.

José Catalán Deus, hoy periodista y entonces militante del FRAP, ha contado en numerosas entrevistas, y en su libro: “Crónica de medio siglo. Del FRAP a Podemos. Un viaje por la historia reciente con Ricardo Acero y sus compañeros”, como aquel primero de mayo fue muy complicado. “Ocurrieron cosas muy graves, hubo grandes redadas y cayó prácticamente toda la organización”[4]. Él fue detenido, estuvo preso desde julio a noviembre de 1973, posteriormente logró salir clandestinamente e instalarse en Albania, donde permanecía cuando la actividad criminal del FRAP se recrudeció en 1975.

Las víctimas del FRAP eran siempre miembros del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado​, centrando sus ataques en Madrid, Barcelona y Valencia. Daba igual la graduación o el Cuerpo. Muchos cayeron heridos, otros muertos.  Muchas de las víctimas fueron atacadas cuando se encontraban fuera de servicio, aisladas o en labores totalmente ajenas a cuestiones policiales. Su actividad se recrudeció coincidiendo con el incremento de atentados perpetrados por ETA.

La actividad del FRAP y de otros grupos terroristas se acrecentó con la primera hospitalización de Franco en julio de 1974, los terroristas querían influir en el devenir de España ante el cambio de régimen.

Entre julio y septiembre de 1975, se produjeron los atentados del FRAP contra cuatro policías y un guardia civil, todos ellos fallecieron: Francisco Jesús Anguas Barragán; Lucio Rodríguez Martín; Antonio Pose Rodríguez, Juan Ruiz Muñoz y Diego del Río Martín. Pero como afirma Azcona, el “salto” terrorista de la formación, “no se produjo de la noche a la mañana”. “El paso de la actividad puramente dogmática o ideológica al campo del terror se fraguó en reuniones en pisos francos, con gente más proclive a la violencia, al chantaje, a la muerte”.

El 27 de septiembre de 1975, fueron condenados a muerte por estos hechos once militantes del FRAP, de los que tres fueron fusilados. Estos, junto a dos miembros de ETA, se convirtieron en los cinco últimos ejecutados del franquismo.

Como respuesta, dos días después, el FRAP atracó la pagaduría de la Residencia Sanitaria Valle de Hebrón de Barcelona. Abrieron fuego contra una pareja de Policías Armados que se encontraban allí de vigilancia. Diego del Río Martín, de 25 años falleció; su compañero, Enrique Camacho Jiménez, sobrevivió. Los terroristas se llevaron un botín de 21 millones de pesetas que empleó en seguir con sus actividades violentas.

Durante la transición, su actividad fue decayendo. Aunque no es fácil señalar cuándo acabó del todo su acción criminal, porque se teme que muchos de ellos se involucraron en otros grupos terroristas como el GRAPO. De hecho el atentado contra el hotel Corona de Aragón, el 12 de julio de 1979, donde murieron 78 personas y 113 fueron heridas, fue reivindicado, según señaló Radio Zaragoza y el periódico “El Heraldo de Aragón”, por llamadas que decían ser de  ETA, otras del FRAP y por el GRAPO. Aunque nunca se pudo resolver con certeza.

Se sospecha de algún otro atentado, como señala el periodista César Cervera en ABC  “La muerte del guardia de seguridad Jesús Argudo Cano, producida en Zaragoza el 2 de mayo de 1980, también fue atribuida al FRAP e incluso la Fundación de Víctimas del Terrorismo así lo señala en su libro ‘Víctimas del terrorismo, 1968-2004”.

Los  exmiembros del FRAP niegan más acciones porque el grupo ya estaba inactivo en esas fechas.

BIBLIOGRAFÍA

AZCONA, José Manuel, AVILÉS, Juan, y RE, Matteo. “Después del 68: la deriva terrorista en Occidente”. Ed Silex. 2019.

CERVERA, César. ABC https://www.abc.es/historia/abci-frap-organizacion-terrorista-asesino-cuatro-policias-forma-salvaje-finales-franquismo-202005312315_noticia.html

HERMIDA REVILLAS, Carlos. La oposición revolucionaria al franquismo: el Partido Comunista de España (marxista-leninista) y el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota. Universidad Complutense de Madrid.

https://www.pceml.info/actual/images/Biblioteca/HERMIDA_Laoposicinrevolucionariaalfranquismo_ElPCEmlyelFRAP.PDF

JIMÉNEZ LOSANTOS, Federico “Memoria del Comunismo”. Ed la esfera de los libros.2018.

Periodistadigital: https://www.periodistadigital.com/cultura/guia-cultural/20200602/frap-noticia-689404318338/

[1] Federico Jiménez Losantos. “Memoria del Comunismo”. Ed la esfera de los libros.2018

[2] Op. Cit.

[3] José Manuel Azcona, Juan Avilés y Matteo Re. “Después del 68: la deriva terrorista en Occidente”.Ed Silex. 2019

[4] Periodistadigital: https://www.periodistadigital.com/cultura/guia-cultural/20200602/frap-noticia-689404318338/