Tiananmen

En la década de los ochenta del siglo XX, China vivía tiempos de cambio. Deng Xiaoping, el líder renovador que había sucedido a la “Banda de los Cuatro”, dirigía el País hacia cierta liberación económica y un mayor acercamiento a occidente. Pero políticamente China era y sigue siendo una férrea dictadura comunista.

China lleva siendo una dictadura desde que cayó el imperio, el cual no era, evidentemente, dada la época en la que gobernó China, una democracia. Pero superar las imposiciones propias de la antigüedad por medio del comunismo, nunca ha sido una gran idea.

Ya vimos al hablar de la Revolución Cultural ( https://algodehistoria.home.blog/2020/02/21/la-revolucion-cultural-china/ ) que la situación de aquel país era insostenible. Por otro lado, la década de los ochenta fue un momento de convulsiones en el mundo comunista. Fue la década de la caída del Muro de Berlín, Polonia se levantaba gracias al Sindicato Solidaridad, y por la acción de Juan Pablo II, de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan el comunismo perdía su referencia del bloque del Este. De hecho, en 1985 se había iniciado un proceso reformista en la URSS. Son los años de Gorvachov y la Perestroika (ya tratamos la caída del muro sus antecedentes en : https://algodehistoria.home.blog/2019/10/31/y-cayo-el-telon/ )

Así que no es de extrañar que, en este contexto, en el otro gran gigante comunista, China, se produjeran levantamientos revolucionarios. Los acontecimientos que vamos a describir hoy, se desarrollaron durante la primavera de 1989, en la plaza de Tiananmen, en Pekín, la plaza más grande del mundo, situada enfrente de la Ciudad Prohibida y cuyo nombre significa «puerta de la paz celestial». Mucha paz no hubo en los hechos que contamos hoy.

Las causas de la protesta se deben buscar en varias razones. Aquel proceso liberador en lo económico promovido por Deng Xiaoping, creó algunos desequilibrios en sus comienzos, provocando una fuerte inflación del 1988 . Esta subida de precios y la muerte de Hu Yaobang, líder reformista, símbolo de la apertura democrática, que había sido purgado dos años antes, fueron las causas inmediatas que desencadenaron el movimiento estudiantil, pero no fueron las únicas, entre otras muy importantes razones, se situaba la protesta por la corrupción del régimen, muy especialmente por el nepotismo que lastraba el futuro de los jóvenes.

El 18 de abril de 1989, miles de estudiantes, vestidos de luto, atravesaron al Plaza de Tiananmen en recuerdo de Hu y solicitando un gobierno democrático. Se calcula que se manifestaron casi un millón de personas. Se asentaron en la plaza y a ellos se fueron uniendo poco a poco otros ciudadanos. Esta revolución pacífica, un poco romántica y un tanto naif en sus formas, donde los manifestantes levantaron una escultura a la diosa de la libertad, supuso la mayor revuelta contra el sistema comunista chino que se haya dado nunca.

El 13 de mayo, al menos 100 estudiantes de los congregados en la Plaza comenzaron una huelga de hambre. El número aumentó a varios miles en los días siguientes.

El 19 de mayo, se calcula que estaban reunidas en la plaza más de un millón de personas y a ellas se dirigió el secretario general del Partido Comunista de China, Zhao Ziyang, pidiendo el fin de las manifestaciones. Ese mismo día, el primer ministro Li Peng impone la ley marcial. El 1 de junio, se prohíbe a los periodistas de todo el mundo informar en vivo desde la plaza, hacer fotografías o grabar videos.

La plaza se convirtió en un hervidero de gente pacífica y divertida que se reclama libertad. Especial importancia tuvo el concierto del cantante Hou Dejian, en apoyo de los manifestantes. En vista de que los manifestantes perduraban en la plaza de Tiananmen y que el movimiento se extendía por otros lugares de China, el régimen envió al ejército chino a desalojar la plaza; era el 4 de junio de 1989. La imagen más impactante y que mejor se recuerda es la de una hilera de tanques que se encaminaban al lugar y que se vieron frenados en su avance por un muchacho que se colocó delante de ellos. Nada frenó al ejercito chino. Su orden era disparar contra los manifestantes y así lo hicieron.

Nadie sabe el número de muertos, pero se calcula que hubo más de 10.000 muertos y miles de personas fueron enviados a los campos de concentración.

El gobierno chino impuso el silencio, de manera que la población china actual desconoce el hecho. En las zonas rurales no tiene ni rumores de aquellos acontecimientos, y sólo los privilegiados que han estudiado fuera de China pueden saber lo que ocurrió. De hecho, es en las zonas semilibres, como Hong Kong, donde se recuerda este acontecimiento. Allí se formó una vigilia conmemorativa a los 10 años de los hechos y una gran manifestación a los 20 años del suceso. 30 años más tarde sólo los noticieros internacionales recordaban los sucesos. En China siguen sin hablar de aquellos hechos. Salvo por los que los sufrieron, por ejemplo, el periodista Yu Dongyue que cumplió 17 años de pena, fue liberado en febrero de 2006. En 2015, EE.UU aún solicitaba la liberación de los que todavía cumplían «sentencias relacionadas con Tiananmen». El 2016, China debía liberar al último preso de estos acontecimientos. No hay datos que confirmen o desmientan si tal liberación se ha producido.

Aquel romanticismo de la juventud por la revolución ha desparecido. Las reformas económicas permiten a los habitantes de china vivir mucho mejor que hace 30 años y saben que seguirán mejorando sus condiciones económicas; en materia policía se han hecho más prácticos y no sueñan con revoluciones.

2 comentarios sobre “Tiananmen

  1. Te hace reflexionar, como europeo, ver a la EU ponerse ssstupenda con Polonia acusándola de falta de democracia mientras que empresas y países aceptan los chopecientos millones de consumidores chinos sin pensar en Tianmamen ,

    Me gusta

Deja un comentario