LA HAZAÑA DEL PLUS ULTRA

Hoy vamos a hablar de Franco y del Plus Ultra. No, no me refiero a la aerolínea rescatada por Sánchez y Zapatero, dos grandes admiradores de Francisco Franco, sino del avión utilizado por Ramón Franco, el hermano menor de Francisco Franco, con el que logró la hazaña de sobrevolar el Atlántico en un aparato bautizado como Plus Ultra, el 26 de enero desde 1926. Es decir, este año se conmemora el centenario de aquella hazaña de la aviación española. Lo que debería haber dado lugar a más de un reconocimiento. Pero parece que a veces se olvidan las grandes hazañas de la historia de España.

Hazaña por lo que supuso aquel largo recorrido, la pericia y valentía de los que realizaron la ruta y porque aquel avión, como todos los de la época,  era ciertamente endeble comparado con los aviones que conocemos hoy en día. De hecho, más del 50% de los vuelos acababan en accidente en aquellos tiempos.

Ramón Franco fue un personaje controvertido: militar, aventurero, excelente aviador, republicano, embajador de la República al que no dejaron participar en la contienda lo que provocó su paso, en mitad de la Guerra, al Bando Nacional. Ramón Franco ingresó en la academia de infantería en 1911, luchó en la guerra de Marruecos como militar del Ejército de Tierra y como aviador en diferentes etapas, pues en 1920 pasó al Servicio Aeronáutico.  Se le concedió la Medalla Militar individual y, el 19 de noviembre de 1925, ascendió a comandante por méritos de guerra.

Como piloto, fuera de la acción militar, en 1921 ganó su primer concurso aeronáutico y en 1923 realizó la etapa Arrecife- Casablanca de 817 kilómetros nueva marca hispana de distancia en hidroavión. En 1925, el Ejército le propuso a Primo de Rivera que se realizaran algunos vuelos de prestigio a Buenos Aires, Filipinas y la Guinea Ecuatorial. Era un signo de los tiempos: la primera travesía del Atlántico Sur, uniendo Lisboa con Río de Janeiro, la realizaron los aviadores portugueses Sacadura Cabral y Gago Coutinho en 1922; en 1924 aviadores norteamericanos emprendieron la vuelta al mundo en patrulla; los ingleses culminaron la ruta Londres- Rangún-Londres; Holanda vio cómo sus pilotos volaban de Amsterdam hasta lo que hoy es Yakarta y los portugueses cubrían Lisboa –Macao.

La propuesta española partía de Mariano Barberán, excelente militar de aviación, que posteriormente (1932) realizó la travesía aérea Sevilla- Cuba sin escalas (cuando quiso seguir viaje a Mexico su avión se estrelló, pero había logrado abrir camino por la ruta del Atlántico Central, la más larga realizada hasta entonces). Barberán trasladó su propuesta al general Soriano y este a Primo de Rivera.

Barberán y Ramón Franco diseñaron la ruta, con escalas, hasta Argentina – más larga que la de los portugueses en 1922-, pero Barberán decidió dejar el Ejército y con ello abandono el proyecto. Fue sustituido por Julio Ruiz de Alda. La tripulación completa estaría compuesta por Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el cabo mecánico Pablo Rada.

El avión elegido era un Dornier “Wal” n.º 12 (M-MWAL) –“wal es ballena en Alemán- contaba con 16,25 metros de longitud y 1,75 metros de altura, con dos motores de 450 caballos capaces de desarrollar una velocidad de crucero de 180 kilómetros. Aunque el ejército español aportaba algo de capital, realmente, el dinero para adquirir un avión de las características del Dornier salió del bolsillo de Ramón Franco. En total, el aviador tuvo que desembolsar 300.000 pesetas, cifra considerada una auténtica fortuna en aquellos tiempos.

Los cuatro protagonistas de la primera gran hazaña de la historia de la aeronáutica española partieron de manera significativa por su simbolismo de Palos de Moguer, como Colón siglos antes,  a las ocho menos cinco de la mañana del 26 de enero de 1926. El avión iba cargado de 3.900 litros de combustible, un peso total de 6.800 kilos y con una autonomía de vuelo de diez horas.

El objetivo de la incursión aérea, en siete etapas, no solo era batir el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino además abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico. El vuelo iba a recorrer 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos.

Las etapas previstas eran: Palos–Las Palmas (1.300 kilómetros); Las Palmas–Porto Praia, Cabo Verde (1745 kilómetros); Porto Praia– Noronha, Brasil (2.305 kilómetros); Noronha–Pernambuco (540 kilómetros); Pernambuco–Río de Janeiro (2.100 kilómetros); Río de Janeiro–Montevideo (2.000 kilómetros); Montevideo–Buenos Aires (220 kilómetros). Aquí se puede ver un mapa con la ruta:

https://es.wikipedia.org/wiki/Plus_Ultra_(hidroavi%C3%B3n)#/media/Archivo:Vuelo_plus_ultra.svg

Juan Manuel Durán no participó en la etapa más larga, la 3.ª, para reducir el peso del avión. Dicha etapa estaba prevista entre Porto Praia (en islas Cabo Verde) y Brasil, con punto de recalada en Natal o Recife (estado de Pernambuco), lo que suponía unos recorridos respectivos de 2.635 o 2.845 km; en ambos casos se preveía el amerizaje alternativo en la isla de Fernando Noronha, como habían hecho los portugueses Coutinho y Cabral, lo que reducía la distancia a 2.305 kilómetros. Una travesía de 16 horas de duración.

Los kilómetros de recorrido podían efectuarse en las doce horas de luz diurna volando a una velocidad promedio de 190 kilómetros por hora. Para alcanzar los 2.845 Km de la etapa más larga hacían falta cuatro horas adicionales. Por lo que, para llegar de día al lugar de destino, Franco tenía dos opciones: despegar antes de anochecer, llegar al alba a Fernando Noronha y decidir allí el seguir o no a Recife; o hacerlo a las dos de la madrugada para llegar a Recife aún con luz solar. Franco optó por esta segunda posibilidad, que pensó realizar el miércoles 27 de enero, pero los planes se torcieron y el viaje se efectuó en la noche del 29 al 30.

Despegó a las 6:10 horas, poco antes de amanecer. Se puso el Sol cuando faltaban 46 kilómetros para llegar a Fernando Noronha, y el Plus Ultra tuvo que recorrer esa distancia en navegación marítima y sus tripulantes hubieron de dormir en la isla. (Navegación marítima significa que la aeronave está cruzando grandes extensiones de agua donde no existen referencias terrestres visuales, lo que requiere técnicas específicas para determinar su posición y seguir una ruta segura.  A diferencia de la navegación terrestre, donde los pilotos pueden guiarse por carreteras, ciudades o puntos geográficos. Aquel vuelo contó con primera vez en la Historia con el radiogoniómetro que es un equipo electrónico receptor que determina la dirección (marcación) de una señal radioeléctrica y ayuda a la orientación).

En la etapa corta F. Noronha-Recife, efectuada el 31 de enero, la que se presumía iba a ser una etapa sin excesivas dificultades, se transformó en la más dura y complicada, pues se rompió la hélice principal del avión y el mecánico Rada tuvo que poner a prueba toda su habilidad para reparar la pieza en pleno vuelo. Lo logró, aunque eso significó perder algo más de una hora. Frano ordena que se tiren al mar todos los repuestos y equipajes y parte del combustible. Mientras se efectúa la operación, pues el avión sigue perdiendo altura.

Al fin tocaron tierra en Recife , saboreando ya las mieles del éxito aún a pesar de que por delante quedaban etapas que salvar. Poco después, el 4 de febrero, llegaban a Río de Janeiro. Allí permanecieron cinco días. Aterrizaron entre una vasta multitud de curiosos.

Jalonados por una nutrida compañía de aviones del ejercito brasileño, despegaron camino de Montevideo a donde llegó y paró el Plus Ultra el 9 de febrero, a pesar de tener orden de no hacerlo, y ello originaría la primera desavenencia del piloto (Ramón Franco) con Kindelán (en aquel momento director general de Aeronáutica del Ejército español) y Primo de Rivera.

La breve etapa Montevideo-Buenos Aires la realizó Ramón Franco en la mañana del día 10. El recibimiento que le dispensaron los argentinos fue apoteósico, con las puertas del comercio y de muchas fábricas cerradas en honor de los españoles. Los aviadores fueron llevados en loor de multitud a presencia del presidente de la República y del Gobierno, que los recibieron en la Casa Rosada.

El entusiasmo generado en Brasil, Uruguay y Argentina, y por supuesto en España, por el vuelo del Plus Ultra fue tan extraordinario que Ramón Franco pretendió extenderlo al resto de América, con un retorno por Chile, costa del Pacífico, México, Cuba, Norteamérica y Azores. Madrid no autorizó este vuelo y cedió el Plus Ultra al pueblo argentinoBuenos Aires, en contrapartida, ofreció el crucero Buenos Aires para que Franco y sus compañeros realizaran el retorno a Palos y Sevilla. En esta ciudad fueron recibidos por Alfonso XIII y un gran número de aviones militares; días después, el 16 de abril de 1926, se impuso a Ramón Franco en Cuatro Vientos la Medalla Plus Ultra, de nueva creación.

Tal fue la repercusión del vuelo del Plus Ultra, sobre todo en Argentina que, hasta el famoso intérprete, Carlos Gardel, compuso un tango en su honor titulado “La gloria del águila”. Se puede oír aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=UAdiQk6VIQo

El destino de los protagonistas

Los días de gloria de Ramón Franco empezaron a declinar por su azarosa vida, cuyo primer capítulo y no menor en aquellos tiempos, fue su boda con una cabaretera. Sus contradicciones personales y políticas dieron a su familia más de un disgusto.

Lo que nunca le pudo criticar nadie fue su arrojo, intrepidez y habilidad como aviador.

Durante la Guerra Civil, se le dio una misión en las Islas Baleares. Esa misión no le obligaba a efectuar servicios de guerra, aunque todos los meses realizaba alguno. El 28 de octubre de 1938 se había ordenado una acción contra el puerto de Valencia y, a pesar de las condiciones atmosféricas desfavorables, Franco tomó el mando de uno de los hidroaviones Cant Z-506 que ejecutarían el servicio. Cayó al mar poco después del despegue, los restos del hidroavión fueron localizados doce horas más tarde.

El cadáver de Ramón Franco fue recuperado al día siguiente y enterrado en la tarde del 31 de octubre.

Con respecto al resto de la tripulación. Julio Ruiz de Alda durante la guerra se posicionó como miembro de Falange. Fue detenido en su despacho el 14 de marzo de 1936 y recluido en la cárcel modelo de Madrid.  El 22 de agosto de 1936, la prisión fue invadida por milicianos anarquistas, que se hicieron con el control de la misma y decidieron la ejecución en los patios de la cárcel de varios presos significados, entre ellos Ruiz de Alda.  Sin juicio y sin respeto a los acuerdos de ginebra sobre los presos políticos.

Juan Manuel Durán González falleció el 19 de julio de 1926, con 26 años, ​ a consecuencia de un accidente en una exhibición aérea en Barcelona. Sus restos yacen en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.

El Mecánico Pablo Rada durante la Guerra Civil se mantuvo en el bando Republicano. Vivió exiliado en Francia, Colombia y Venezuela. En 1969, tras treinta años de exilio mostró su deseo de volver a España, a donde llegó, con el beneplácito de Francisco Franco, el 17 de febrero. Falleció el 18 de mayo de 1969 a causa de un colapso cardiaco. Sus restos fueron sepultados en el panteón que la Armada tiene en el cementerio de Los Molinos (provincia de Madrid).

El nombre del avión y de la operación.

Según la mitología griega, Hércules separó con su sobrehumana fuerza dos montes, Abila y Calpe, uniendo las aguas del Océano con las del Mediterráneo. Así se formó el Estrecho de Gibraltar, cuyos mojones, Calpe (el Peñón de Gibraltar) y Abila (el Monte Hacho, en Ceuta), serían “las Columnas de Hércules”. Griegos y romanos consideraban que aquello era el fin del mundo, que no había nada más allá. Era el “Non terrea Plus Ultra”, es decir, no existe tierra más allá.

Ese mito fue deshecho por el descubrimiento español de América en 1492. Más tarde Carlos I recuperaría el lema Plus Ultra (más allá) como reivindicación de la gesta española que le había dado el mayor imperio del mundo. Así aparece en la cinta que rodea las torres e Hércules en el Escudo Nacional. Primo de Rivera, el general Soriano y Ramón Franco decidieron recuperar el símbolo del gran descubrimiento de la Corona española para la Hazaña que estaban a punto de realizar.

 

BIBLIOGRAFÍA

DE LA CUADRA DURÁN, Federico.-  “España, cuatro meses de gloria. La hazaña del «Plus Ultra«. Ed AE. 2010

GUADALAJARA, José.- “Un tango llamado Ramón Franco” Ed. Stella Maris, 2016.

MÁRQUEZ MACÍAS, Rosario (coordinadora)-. “ De Palos al Plata. El vuelo del Plus Ultra a 90 años de su partida”. Ed Universidad Internacional de Andalucía. 2016. https://dspace.unia.es/server/api/core/bitstreams/f8a039b4-57fe-4428-897d-151e29facc84/content

 

 

DE PERSIA A IRÁN. DEL SAH A LA REVOLUCIÓN ISLAMISTA

El nombre «Persia» se usó en Occidente hasta 1935. Realmente Persia es una región de Irán ubicada al suroeste del actual Irán, conocida en la actualidad como provincia de Fars; internamente, el país se conocía como «Irán» (tierra de los arios) desde la época sasánida (Imperio Sasánida entre el 224 y el 651 d. C). La historia de Irán (Persia) abarca desde antiguas civilizaciones como Elam, al esplendor del Imperio Persa Aqueménida (Ciro el Grande, Darío I) que alcanzaría a ser lo que hoy el periodismo calificaría como primera superpotencia mundial. A ellos se une la conquista islámica en el siglo VII  (636 d.C) que llevó a Persia el chiismo como religión estatal; siendo asumida e interiorizada por la dinastía de los Safávidas (de 1501 a 1736), que unificó Irán y estableció el islam chiita como religión oficial, definiendo gran parte de la identidad del Irán moderno. Es sustituía primero por la dinastía Qajar y después por la Pahlaví. La Revolución Islámica de 1979, estableció la actual República Islámica, teocrática, bajo el liderazgo del Ayatolá Jomeini.

La transición desde el imperio Aqueménida al Irán actual es el paso de un imperio todopoderoso no sólo en su territorio sino frente a Europa (sus enfrentamientos y victorias sobre la Grecia clásica le situaban en posición más occidental que oriental) a una situación de marasmo medieval, aunque puedan construir la bomba atómica. La pulsión occidente- oriente ha sido una constante en su Historia.

La revolución constitucional 

La Revolución constitucional de 1905-1907 se produjo como expresión de un profundo descontento de la sociedad persa en todos los órdenes: político, económico, social… Lo que provocó el levantamiento popular con diversas protestas, manifestaciones, huelgas contra el mandato de la dinastía Qajar (1789-1925).  Los sectores descontentos fueron: por los problemas económicos, el pueblo iraní; por factores éticos, el clero, que consideraba inmoral al régimen y al monarca por su tendencia a la modernización y occidentalización, y, en tercer lugar,  el ejército por sus ansias de poder.

En octubre de 1906, se redactó una constitución que incluía restricciones al poder real e introducía un parlamento electo, denominado Majlis.  En 1907, se promulgaron una serie de Leyes Fundamentales Suplementarias, que garantizaban la libertad de expresión, de prensa y de asociación. La constitución marcó un hito en la democratización de Irán y sentó el precedente para un levantamiento popular que condujo a una exitosa insurrección política, facilitada por el fallecimiento del rey, el 3 de enero de 1907, cinco días después de la firma de la constitución.

A la postre, el ejército logró la desaparición de la dinastía de los Qajar y la instauración de la dinastía Pahlaví. El cambio se produjo, en febrero de 1921, por un golpe de Estado dado por un oficial del ejército de cosacos persas llamado Reza Khan. Fue ascendido al trono como el sah Reza Pahlaví.

El nuevo sah tenía por objetivo la modernización de Persia, para ello se alineó con Europa, fundamentalmente, con el Reino Unido. Estableció un programa que limitaba el poder de la jerarquía religiosa en distintos campos: codificó leyes civiles, prohibió a los clérigos ejercer como abogados, jueces o notarios; modificó el sistema educativo imponiendo una educación laica, con activa participación de la mujer; impulsó la vestimenta europea y prohibió de manera explícita el uso del velo por las mujeres.

Los sectores de izquierdas le acusaron de ser poco democrático y, por eso, se posicionaron al lado de los clérigos chiitas, que tenían de demócratas lo justo. Sus levantamientos se fueron sofocados por una policía y un ejército de manera cada vez más violenta.

Reza acabó abdicando el 16 de septiembre de 1941. Pero la intervención de Gran Bretaña y la URSS, restauraron en el trono a la dinastía en la figura del hijo del anterior sah: Mohamed Reza Pahlaví.

La ocupación de Irán colocó al país aún más cerca de la órbita occidental. Pero su incorporación a la Segunda Guerra Mundial trajo consigo escasez de alimentos y un grave aumento de la inflación; asimismo, la presencia de tropas extranjeras alimentó la xenofobia y los discursos nacionalistas.

Problemas de la dinastía

  •  El petróleo

 A partir de 1944 los gobiernos soviético y estadounidense compitieron en las negociaciones para obtener concesiones petroleras de Irán. Esas negociaciones con USA disgustaron a los rusos que invadieron Irán. Las tropas soviéticas se retiraron en mayo de 1946, después de que el gobierno firmara un acuerdo petrolero con la URSS. Pero no fueron sólo rusos o americanos, los británicos obtenían pingües beneficios del petróleo iraní. Todos ellos sacaban más rendimiento de aquel petróleo que el propio Irán, lo que movimientos a favor de la nacionalización del petróleo, sobre todo, a partir de 1948. En 1951, el primer ministro Mohamed Mossadeq logra la nacionalización.

En junio de 1953, fuerzas de los Estados Unidos y el Reino Unido, unidas en la Operación Ajax y con la anuencia del sah, derrocaron a Mossadeq. Lo que provocó cuatro días de disturbios, durante los cuales el sah Mohamed Reza abandonó el país. El 19 de agosto de 1953, unidades armadas fieles al sah, financiadas por Estados Unidos y por el Reino Unido, derrotaron a las fuerzas de Mossadeq. El sah regresó a Irán y Mossadeq fue encarcelado. El sah acumulo poder en torno a su figura y persiguió a los partidos de izquierdas; estableció restricciones a los medios de comunicación; la policía secreta se reforzó, y logró controlar las elecciones.

  • El descontento de los clérigos

Los proyectos de modernización del sah Reza y de su hijo, apartaron a los clérigos de todos los centros de poder e incluso muchos tuvieron que emigrar. Lo que más molestaba a los chiitas era aquello que consideraban inmoral: la vestimenta occidental y la ausencia de velo.

En 1944, un clérigo de rango medio, Ruhollah Jomeini, publicó el libro Kashf al-Asrar (Secretos desvelados), que atacaba el proyecto de modernización del sah y sus políticas anticlericales.

Sin embargo, con carácter general, las relaciones del Sah con los religiosos, hasta 1963 aproximadamente, fueron relativamente aceptables. Los dos grandes ayatolás de irán habían mantenido una posición apolítica, evitando toda confrontación con el sah. Pero fallecieron entre 1961 y 1962. En ese momento, Ruhollah Jomeini, desde la ciudad de Qom, centro religioso chiita, inició una campaña contra las reformas políticas del sah, sobre todo, por: la vestimenta; haber eliminado el requisito de ser musulmán para acceder a una alcaldía, y la concesión del voto a las mujeres en las elecciones locales. Con un grupo de estudiantes religiosos y clérigos formó la Coalición Islámica de Grupos de Luto a finales de 1962. En 1963, cuando el sah proclamó al Revolución Blanca organizó protestas en contra. Estas protestas y algunos de sus discursos, le costaron a Jomeini el arresto y el exilio, que pasó principalmente en la ciudad sagrada de Nayaf, en Irak, desde dónde siguió su oposición al sah.

La revolución Blanca

El sah siguió con su política de modernización del País, pero no fue sólo una modernización económica. En un intento de limitar la influencia de la burguesía y clases altas, buscó la manera de poner de su lado al pueblo. De ahí la reforma de la elección de alcaldes o la concesión del voto a las mujeres. La Revolución Blanca incluyó la mejora de las infraestructuras viarias; creo presas y nuevos sistemas de riego, la erradicación de enfermedades como la malaria, creó un cuerpo de Médicos y enfermeras; fomentó una especie de revolución industrial y una importante reforma agraria. Mejoró el sistema educativo, creando un cuerpo de maestros y mejoró la sanidad también en el ámbito rural.

Esto le brindó el apoyo de las clases rurales y de los desfavorecidos de las ciudades, pero también de la antipatía de los más poderosos que organizaron movilizaciones, apoyadas por los clérigos, sobre todo por Jomeini desde el exterior. Acusaban al régimen de corrupción, autocrático y pro occidental, incluso por la venta del petróleo, especialmente significativas, desde 1973.

La reforma agraria no produjo los resultados esperados y a la larga creó una masa de campesinos desposeídos, es verdad que existieron casos de corrupción y por completar la situación, en 1971 tuvieron lugar en Persépolis las fastuosas ceremonias de la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Llegaron a la ciudad mandatarios de todo el mundo. Se calcula que los fastos superaron los 20 millones de dólares. En un momento en el que la población estaba empobrecida. La imagen del sah se vio muy dañada.

Jomeini

Jomeini se refugió en Nayaf hasta octubre de 1978, cuando el servicio diplomático iraní convenció a Sadam Huseín de expulsar al ayatolá del país. Kuwait denegó la entrada a Jomeini, que acabó desplazándose a París vía Turquía, un movimiento que lo situaría en el centro de la atención internacional y le permitiría convertirse en el líder de la oposición y, posteriormente, de la revolución. En París recibió ayuda de un grupo de estudiantes y activistas iraníes residentes en EE. UU., Alemania y Francia, que se encargaron de mediar y traducir sus intervenciones en la prensa. Algunos de ellos formarían parte del Consejo de la Revolución y del Gobierno provisional.

Revolución Islámica

 Las manifestaciones en contra del sah, impulsadas por Jomeini, comenzaron en 1977, y se intensificaron en enero de 1978. Entre agosto y diciembre del mismo año, las huelgas y protestas paralizaron el país. El sah dejó Irán, partiendo al exilio el 16 de enero de 1979 y dejando el poder en manos de un consejo de regencia y un primer ministro opositor; fue el último monarca persa. El ayatolá Jomeini, regresó del exilio. Se organizó un aparentemente democrático referéndum para que los iraníes votaran a favor o en contra de convertirse en una república islámica. Se proclamó al misma el 1 de abril de 1979, y aprobaron una Constitución republicana y teocrática donde Jomeini se convirtió en “Guía de la Revolución” en diciembre del mismo año.

Cabe señalar que en 1970 Jomeini finalizó “El gobierno islámico”, la obra sobre la que sentaría las bases ideológicas de la futura república islámica. En ella propone el gobierno de los juristas islámicos, constituidos por clérigos, que coparían el poder político y judicial. Desaparecerían las leyes civiles para ser sustituidas por las de corte religioso. La república islámica supuso el reemplazo de una monarquía autocrática, pero reformista y pro occidental por una teocracia islamista, antioccidental y represora basada en la tutela de los juristas islámicos y sus códigos morales donde las mujeres y muchas minorías sufren su sojuzgamiento en mayor grado que los hombres. Pero la clave del movimiento será un espíritu imperial de carácter religioso que busca la imposición de los Chiitas frente a los Sunnitas, por encima del bienestar del pueblo.

En aquel momento, los movimientos feministas occidentales sí se movilizaron contra los clérigos iraníes. Se hicieron famosos gritos como “Jomeini, cabrito, ponte tú el velito” y otros semejantes” . No parece que la situación actual haya movilizado a los mismos grupos. Ni que podamos hablar de éxito de aquella Revolución para el sacrificado y masacrado pueblo iraní

Chiitas y Sunnitas

El enfrentamiento entre chiitas y sunitas nace hace 1.400 años como un conflicto histórico y religioso tras la muerte de Mahoma en el 632 d.C. El enfrentamiento se produce por la sucesión del liderazgo musulmán. La disputa comenzó sobre si el líder de la comunidad musulmana debía ser elegido por consenso (postura sunita) o descender directamente del Profeta a través de su yerno Alí (postura chiita). La evolución de ambos grupos, sobre todo, por diferenciarse del contrario, ha dado lugar, realmente, a dos religiones diferentes. El mundo árabe se divide en un 85% sunnita y un 15% chiita.

Desde el punto de vista geopolítico el análisis debe partir de paradigmas no tradicionales. No podemos limitarnos a ver un conflicto estatal, propio del análisis histórico clásico. Para entenderlo mejor, debemos acudir al concepto de “fuerzas profundas”, proveniente de la Escuela de las Relaciones Internacionales, una escisión de la Escuela de los Annales.

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Sostiene esta escuela que existen “fuerzas profundas” que mueven la historia de la humanidad con manifestaciones en términos materiales: factores geográficos, condiciones demográficas y fuerzas económicas, pero también en términos espirituales o “mentalidades colectivas”, en particular el sentimiento nacionalista, el sentimiento pacifista, o el religioso. El gran precedente hay que encontrarlo en la Guerra de los 30 años en Europa (1618-1648).

El enfrentamiento extiende sus tentáculos más allá de una simple lucha entre Irán (chií) y Arabia Saudita (suní), para hallar una lucha interislamista. Se trata de la búsqueda de la influencia espiritual, moral, social y también de orden político en todos los individuos y sociedades de Oriente Medio e incluso más allá intentando recobrar los límites del antiguo Imperio Otomano o del anterior Califato. Desde un punto de vista geopolítico, la división se manifiesta en los conflictos actuales de Irak, Siria, Península Arábiga, el norte de África, el continente indio…, donde ambos grupos suelen apoyar a facciones opuestas, convirtiendo las diferencias religiosas en guerras sectarias. Ni sunnitas ni chiitas tienen grupos estancos y homogéneos, pasan de posiciones más moderadas a otras más radicales, que se manifiestan muchas veces en forma de grupos terroristas, más o menos incontrolados, que atacan, en primer lugar y por encima de todos, a los musulmanes de la facción contraria: Hezbolá, chiita. Al-Qaeda y el Estado Islámico, sunnita.

Este enfrentamiento actual nace precisamente en 1979, con la creación de la República Islámica de Irán. Con el resurgir de un estado fuertemente islamizado y con afán imperialista que hace temblar no sólo las posiciones de hegemonía de Arabia Saudí y de los sunnitas, sino de todo el Orden Mundial.

La llegada de Jomeini y sus clérigos rompe con la esperanza de encontrar una vía de relación estatal en el islam, una vía de relación nacional, siguiendo el orden mundial constituido tras el tratado de Westfalia que puso fin a la Guerra de los 30 años, y que en Oriente Medio se manifestó en el orden nacido de la Primera Guerra Mundial con la creación de los Estados territoriales en las provincias árabes del Imperio Otomano mediante el acuerdo Sykes-Picot (1916).

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Hubo intentos de posicionamiento nacional no espiritual, que eran la esperanza del mantenimiento se relaciones en el mundo árabe homologables a las occidentales, pero aquella esperanza de soldadura de la grieta nacida tras la muerte de Mahoma, se quebró por tres acontecimientos: la debacle de la guerra de los seis días en 1967, la muerte de Nasser (1970), líder del panarabismo y la expulsión de los terroristas de la OLP de Jordania en 1970-71. Pero el enfrentamiento que surge en 1979 convierte la grieta en una auténtica separación, completamente radicalizada. Toda la historiografía señala como causantes a tres acontecimientos que tuvieron lugar en 1979: la Revolución Islámica en Irán, la invasión soviética de Afganistán y el acuerdo de paz egipcio-israelí.

En un principio, la Revolución Islámica aparece como la fuerza del cambio frente al conservadurismo de las monarquías sunnitas del golfo Pérsico. Jomeini se presenta como representante de un tercermundismo renovado, con sus apelaciones a todos los oprimidos. Llegó, como llegan todos los problemas, con un discurso populista que da soluciones sencillas a problemas profundos. Siempre antiimperialista, enfatizando la importancia de lo cultural, lo nacional y la reconstrucción política sobre la revolución socioeconómica. Ese discurso no era más que una máscara que escondía un ambicioso programa de poder personal y de su casta de clérigos, sin importarl mucho lo que le pasase a la población. Ese discurso fue percibido como una amenaza tanto por Arabia Saudita como por EEUU.

De ahí que Arabia  apoyase, aunque fuera de manera más o menos directa, a grupos terrorista contra los Chiitas: Al-Qaeda. Pero se le escapó de las manos y logró el auténtico salto hacia la globalización del problema. En Afganistán, los muyahidines, también sunnitas, forjaron la convicción de que la fuerza del islam que había sido capaz de derrotar a un imperio (la URSS) podría luchar más tarde contra el otro (EEUU). En ese marco, se produjeron los atentados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998, el ataque a establecimientos americanos en Yemen (2000) y, finalmente, el atentado de las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Al-Qaeda es sunnismo radical. Al Qaeda se transformó en una suerte de marca de referencia para grupos yihadistas La intervención de la Administración Obama matando a Osama Bin Laden hizo retroceder aparentemente su fuerza. Pero a ellos les siguió el llamado Estado islámico, con pretensiones de proclamar el Califato.

En el campo chiita Irán se apoya en grupusculos de terrorismo paramilitar para imponerse a los sunnitas, de ahí su afán de tener una bomba atómica, se ahí su afán de dominar por la fuerza a toda su población, con un empobrecimiento destacable. Apoya a diversas guerrillas: Hezbolá, Hamás, Milicias chiitas de Irak y otros grupos terroristas de la región.

Los acuerdos de paz egipcio-israelíes de los años 70,  marcaron un hito histórico al poner fin al estado de guerra entre ambas naciones tras la Guerra de Yom Kipur.  Los Acuerdos de Camp David establecieron la devolución del Sinaí a Egipto y el reconocimiento mutuo, cambiando la geopolítica de Oriente Medio. Lo que resultaba inaceptable para Irán. De igual modo que resultó inasumible para los clérigos chiitas los acuerdos de Israel con las naciones de su entorno, especialmente con Arabia Saudí de los años 20 del S.XXI y que dieron lugar a los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023, realizados por Hamás y financiados por Irán. Como expusimos en la ya enlazaba entrada sobre la Doctrina Balfour.

Como vemos, la lucha por la imposición político-religiosa de ambos grupos (chiitas y sunnitas) está lejos de sosegarse.

 

BIBLIOGRAFIA

GIL GUERRERO, Javier. “La sombra del Ayatolá”. Ed Cidadela. 2025

KAPUSCINSKI, Ryszard. “El Sha”. Ed. Anagrama 2024

MARTÍNEZ CARRERAS, José Urbano. ”Introducción a la Historia contemporánea. Tomo II. Desde 1917”. Ed Istmo. 1985

MUNIESA, B y OLIVER, J.- “Diccionario de Historia Actual (1945-2000)”. Ed Salvat. 2000

PROCACCI, G.- “Historia General del Siglo XX”. Ed. Crítica.2001.

La Intervención Norteamericana en Panamá

Desde que el 25 de septiembre de 1513, Núñez de Balboa encaramado en una cima, desde el istmo de lo que con los años será Panamá, avistase por primera vez el océano Pacífico, al que denominó “Mar del Sur” (años más tarde, Fernando de Magallanes le dio el nombre de Pacífico) muchas naciones intentaron encontrar una ruta que uniera el Océano Atlántico y el Pacífico sin tener que dar la vuelta por todo el continente y pasar  por el Estrecho de Magallanes.

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Se evaluaron numerosas ideas: un canal en Nicaragua, uno en Tehuantepec (México), otro en el Darién y un paso por el istmo de Panamá, que por ese entonces era territorio colombiano. Pero ninguna de esas ideas se concretarían hasta el siglo XIX.

En este punto conviene hacer un inciso con una mínima explicación sobre la situación geopolítica de la zona en el Siglo XIX.

La independencia del Virreinato de Nueva Granada de España (1821) supuso un giro importante para todos los territorios que conformaban aquella división administrativa española (abarcaba los territorios actuales de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá). Se forma así la Gran Colombia. Su superficie sumaba a los territorios ya nombrados la Guayana Esequiba (parte de Guayana) y otros territorios en disputa como el este de Costa Rica, parte de Nicaragua y Honduras, los territorios al nordeste de Brasil y la zona norte del Perú.  En 1831, con la disolución de la Gran Colombia, se crea la República de Nueva Granada y posteriormente Confederación Granadina formada por lo que serán Colombia y Panamá, que pasó por diversas vicisitudes y formas políticas y diversos nombres a lo largo del S. XIX. Durante la segunda mitad del S. XIX, la integridad territorial de aquella Republica fue puesta en peligro en diversas ocasiones, casi todas ellas por la injerencia norteamericana para controlar el istmo de Panamá.  En 1846 Colombia firmó un tratado por el que permitía a EE UU construir un ferrocarril que cruzara el istmo; le garantizaba además la libertad de tránsito y el derecho a proteger el ferrocarril con militares. Las élites de Colombia y de la región del Istmo se enriquecieron con el ferrocarril.

A la luz de estos negocios se vislumbró la idea de realizar en esa misma zona un canal. El primer intento importante ocurrió en 1880, cuando Bogotá otorgó la concesión para la construcción del canal a Fernando de Lesseps, un ingeniero francés que había construido el Canal de Suez. Las obras se inician en 1881, pero se detuvieron en 1889 por falta de confianza de los inversores debido a problemas de ingeniería y a la elevada tasa de mortalidad de los trabajadores (la humedad y la falta de medidas sociosanitarias adecuadas creaban muchas enfermedades).

En esa época, Estados Unidos era una potencia emergente que estaba a punto de quedarse con el control de Puerto Rico y Cuba.

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Colombia tenía multitud de problemas internos, lo que aprovechó USA para pretender no sólo construir el Canal sino quedarse con él y comprar todo el territorio de alrededor por 40 millones de dólares. Colombia no lo aceptó, pero sí firmó el tratado Herrán-Hay (el secretario de Estado estadounidense, John Hay, y el ministro colombiano Tomás Herrán) entre Colombia y Estados Unidos, por el que se concede a USA la licitación y construcción del Canal. En la propuesta se establecían dos elementos claves, la construcción de otro canal en Nicaragua, para no depender en todo del de Panamá y el abono de una indemnización a Colombia y a Francia, por la inversión ya realizada. Sin embargo, ni el canal en Nicaragua se construyó, ni el Parlamento Colombiano aceptó los términos del tratado en la sesión celebrada el 5 de agosto de 1903 y que fue el detonante para la independencia de Panamá de Colombia. El 3 de noviembre de 1903, una junta revolucionaria panameña declaró la independencia de Panamá, apresurándose el Gobierno norteamericano a reconocer de inmediato la soberanía del país. Aunque Colombia intentó sofocar la independencia con su ejército, las tropas norteamericanas se lo impidieron. Colombia no reconoció la independencia de Panamá hasta 1921 cuando USA pagó a Colombia 25 millones de dólares como compensación.

Tras la independencia, se firmó un acuerdo Panamá- EE.UU (Administración Roosevelt) , el Tratado Hay-Bunau Varilla, firmado el 18 de noviembre de 1903. Garantizaba que USA mantendría la independencia de Panamá mientras ese país le otorgara la concesión a perpetuidad del canal, además del domino de la que se denominó la Zona del Canal, que comprendía 8 kilómetros hacia cada lado de la estratégica vía. Panamá recibiría 10 millones de dólares.

Estados Unidos inició el proyecto constructivo en 1904 e inauguró el Canal en 1914. USA siguió controlando el Canal y la zona circundante hasta los acuerdos Torrijos- Carter de 1977.

TORRIJOS Y NORIEGA

Omar Torrijos Herrera fue un militar panameño que estudió en las academias militares de Venezuela, El Salvador y USA. En 1966 era teniente coronel de la Guardia Nacional panameña.

En 1968 un golpe militar derribó el orden constitucional en Panamá y derrocó al presidente Arnulfo Arias. Se formó una Junta Militar que fue presidida por Torrijos. Torrijos desplegó una política nacionalista y antiimperialista. Reconoció a la Cuba revolucionaria, nacionalizó parte de la producción industrial y decidido la recuperación del Canal, bajo la ayuda de la ONU. Así logró que la débil Administración Carter firmara el acuerdo señalado en 1977, que reconocía la soberanía panameña sobre la zona del Canal y se comprometía a ceder el control total del Canal a Panamá en 1999, como así ocurrió.

Torrijos, a su vez, se comprometía a ceder el poder civil a los panameños, convocando unas aparentes elecciones libres en 1981, aunque se reservaba el mando de la Guardia Nacional. Murió en lo que muchos consideran un sospechoso accidente de avioneta en 1981.

La democracia no llegó a Panamá. Dos años después, el coronel Manuel Antonio Noriega tomó el poder de la Guardia Nacional, se ascendió a sí mismo a general y se nombró líder de Panamá.

Noriega, desde entonces, “condicionó” la vida política de Panamá.

Antiguo agente de la CIA y graduado en la Escuela de las Américas, empezó a consolidar su poder con rapidez siempre con el supuesto apoyo de USA. En las elecciones de 1984, Noriega proclamó la victoria de N. Ardito Barletta frente al autentico ganador Arnulfo Arias. Además, se le consideró inductor del asesinato de algunos miembros de la oposición democrática.

Las cosas fueron de mal en peor a principios de 1987, cuando Noriega se convirtió en el centro de un escándalo internacional. Muchos panameños exigieron la renuncia de Noriega, hubo protestas, huelgas generales y manifestaciones que derivaron en choques violentos con las fuerzas de defensa de Panamá. En febrero de 1988, el presidente panameño Eric Arturo Delvalle trató de expulsar a Noriega, pero el general conservó las riendas del poder, derrocó a Delvalle y lo obligó a exiliarse. Noriega nombró a continuación un presidente más afín a su causa. Todo esto puso a EE.UU en contra de Noriega.

En febrero de 1988, el general Noriega fue acusado por un tribunal de Miami de narcotráfico, crimen organizado y lavado de dinero. El entonces presidente estadounidense Ronald Reagan le ofreció un trato: renunciar al poder y abandonar Panamá, y los cargos por drogas serían retirados. Noriega no tenía intención de irse, pero los panameños contrarios a Noriega apoyados por los norteamericanos ansiaban su destitución. Así pues, en 1989, el entonces presidente estadounidense George Bush padre, elegido apenas unos meses antes, envió más tropas a las bases estadounidenses en Panamá.

La reacción de Noriega fue anular las elecciones de 1989. El 15 de diciembre de 1989, la asamblea legislativa nombró presidente a Noriega y su primera acción oficial fue declarar la guerra a EE UU. Al día siguiente, soldados panameños mataron a un marine estadounidense desarmado y vestido de civil cuando salía de un restaurante en Ciudad de Panamá. A primera hora del 20 de diciembre de 1989, Ciudad de Panamá fue atacada por aviones, tanques y 26.000 soldados estadounidenses en la operación Causa Justa. Aunque la finalidad era apresar a Noriega, la operación se vio oscurecida por la falta de información, lo que dio lugar a que 2.000 civiles murieran y decenas de miles perdieran sus viviendas al quedar destruidas zonas enteras de la ciudad.

En un discurso a la nación tras la invasión, Bush dijo que quería decirles a los estadounidenses «lo que hice y por qué lo hice»: «Las imprudentes amenazas y ataques del general Noriega contra los estadounidenses en Panamá crearon un peligro inminente para los 35.000 ciudadanos estadounidenses en Panamá. … Como presidente, mi mayor obligación es salvaguardar la vida de los ciudadanos estadounidenses… Se han alcanzado objetivos militares clave…La mayor parte de la resistencia organizada ha sido eliminada, pero la operación aún no ha terminado. El general Noriega se esconde.»

El día de Navidad, el quinto de la invasión, Noriega pidió asilo en la embajada vaticana. Fuerzas estadounidenses rodearon la embajada y presionaron al Vaticano para que lo entregase, ya que entrar en la embajada habría supuesto un acto de guerra contra Estado papal. No obstante, EE.UU utilizó una táctica psicológica: atronar los oídos de todos los residentes en la embajada con música heavy metal y hard rock (Van Halen, Metallica, Guns N’ Roses, Iron Maiden …). La embajada también quedó rodeada por masas de panameños furiosos que exigían la expulsión de Noriega. 10 días después Noriega se entregó a las tropas de EE.UU. Era el 3 de enero 1990 ( justo 36 años antes de que “extrajeran” a Maduro de Venezuela).

En Miami, Noriega fue juzgado y condenado a 40 años de prisión por tráfico de drogas. Durante ese juicio, Estados Unidos admitió haber pagado a Noriega 322.000 dólares estadounidenses en efectivo y regalos durante su relación con la CIA.

En 2007, fue liberado de prisión por buena conducta y extraditado a Francia, donde cumplió pena de prisión por lavado de dinero. En 2011 regresó a Panamá y fue encarcelado de nuevo por asesinato, corrupción y malversación de fondos. Falleció en 2017.

Panamá, tras la caída de Noriega, con altas y bajas (problemas de desigualdad social, corrupción…), afianza su sistema democrático y su prosperidad económica.

¿Terminó la influencia USA con la llegada de la democracia y la devolución de la soberanía del canal en 1999?

 La respuesta es no. Aunque los soldados se fueron relativamente rápido, Washington siguió desempeñando un papel en la conformación del futuro de Panamá.

Su influencia persistió a través de canales políticos, económicos e institucionales. No sólo en la configuración del sistema de seguridad impulsando la abolición del ejército y la creación de un modelo de seguridad basado en la policía. También influyó en la política económica mediante la ayuda, las instituciones financieras y la integración comercial.

Nació así un tipo de «gobernanza indirecta», demostrando cómo después de una intervención militar puede seguirse ejerciendo una influencia sin recurrir a una ocupación.

Para USA el canal es una infraestructura estratégica y vulnerable- Trump habla de espionaje chino-, pero la verdad es que tiene un valor militar y defensivo tan grande como comercial.

La justificación del interés actual del presidente Trump es, de nuevo, el narcotráfico. Es cierto que los cárteles colombianos camuflan sus envíos ilegales entre los contenedores legales. Panamá ha ofrecido a Trump un mayor control sobre ese trapicheo. Intentan así conservar la soberanía sobre el canal.

BIBLIOGRAFÍA

.- BENZ. W Y GRAML. H. “El siglo XX. Problemas mundiales de los dos bloques de poder”. Ed Siglo XXI. 1981

.- MUNIESA, B y OLIVER, J.- “Diccionario de Historia Actual (1945-2000)”. Ed Salvat. 2000

.- Procacci, G.- “Historia General del Siglo XX”. Ed. Crítica.2001

.- artículos de prensa

LAS HERMANAS CLARY Y NUESTRA REINA AUSENTE.

Como se acerca la Navidad vamos a tratar un divertimento muy familiar. Vamos a hablar de dos hermanas que llegaron a ser reinas. Una de ellas de España. Una reina que nunca pisó territorio nacional y posiblemente sea la más desconocida de nuestras consortes en la Edad Contemporánea.

Me refiero a las hermanas Clary, Julia y Desirée. Hijas de un rico comerciante de sedas de Marsella, François Clary. La buena posición económica hace que Monsieur Clary se case, en segundas nupcias, con una señora perteneciente a la alta burguesía de la ciudad. Fruto de ese segundo matrimonio nacen nuestras hermanas protagonistas: Julia en 1771 y Desirée en 1777.

Cuando estalló la Revolución Francesa (1789), alcanzó Marsella y la llenó, como al resto de Francia, de episodios de radicalismo y violencia. La riqueza alcanzada por la familia Clary les había dado notoriedad social y, así, uno de los hijos varones de nuestro comerciante había alcanzado lustre suficiente como para convertirse en diputado del departamento de las Bocas del Ródano durante el Consulado, con cargos administrativos bajo el Imperio. Por ello, en 1792 se convirtió en objetivo de El Terror y fue encarcelado.

Ambas hermanas se dirigieron a solicitar clemencia por su hermano ante los jóvenes militares de la Revolución. Entre ellos figuraban dos hermanos de posición social menos importante que la de nuestras protagonistas, lo que en aquellos tiempos tenía su trascendencia. Uno de esos hermanos era el jefe de la Artillería en el sitio de Toulon, el otro era el secretario del Ejercito. A este segundo, llamado José, se dirigieron las hermanas Clary. José logró liberar al hermano detenido, al tiempo que quedaba prendado de la pequeña Desirée. El caso es que ese flechazo lo sintió también el hermano menor de los dos (Napoleón). La capacidad de persuasión de Napoleón sobre su hermano hizo que José se prometiera con Julia -bajita, delgadita,  con ojos marrones vivarachos-, no era la hermana más agraciada. Sin embargo, ambas gozaban de modales refinados y excelente educación, lo que las hacía más atractivas.

Napoleón se promete con Desirée el 21 de abril de 1795.

Sin embargo, esta promesa se rompió cuando Napoleón conoció a Josefina Beauharnais, viuda rica, cosmopolita, próxima a los círculos de Barrás, y con influencias suficientes para abrirle unas puertas que la ambición política de Napoleón no podía desdeñar. Dejó a Desirée, quien en las cartas que se conservan en los archivos históricos de Suecia le dijo: “Has hecho mi vida miserable, pero soy bastante débil para perdonarte”.

Napoleón se casó con Josefina en 1796. Pero no dejó abandonados ni a su hermano José, ni a su antigua novia. Motivo por el cual, Josefina, que no se fiaba, logró que Napoleón casara a Desirée con Jean-Baptiste Bernadotte, uno de sus mariscales más brillantes.

En este punto la vida de las dos hermanas sigue caminos diferentes, aunque no tanto como pudiera parecer.

En 1794, Julia se casó con José Bonaparte. No se sabe bien si en una ceremonia religiosa muy discreta o en una ceremonia civil. La historiografía no se pone de acuerdo, aunque hay razones para pensar que, dado el ambiente revolucionario poco cristiano, fue una ceremonia civil , afianzándose esta opinión debido a que la ceremonia de la boda civil se ocultó a la religiosa sociedad española de entonces para evitar aún mayor aversión hacia los nuevos reyes. Pero nos hemos adelantado unos años.

Durante las guerras napoleónicas, José I actuó como enviado de su hermano y firmó tratados con Estados Unidos, Austria, Gran Bretaña y el Vaticano. Fue embajador en Roma en 1797 y contribuyó a la preparación del golpe de Estado dado por su hermano, el 9 de noviembre de 1799 (logrado tras una reunión organizada por Julia en su finca familiar, y con las buenas relaciones de Josefina).

La vida familiar continuaba en todo este periplo y llegaron al mundo las dos hijas de Julia y José (Zenaida y Carlota. Fue Carlota la más conocida de las hermanas, por su actividad como artista y pintora. Ambas se casaron con primos suyos, Bonaparte, y tuvieron título aristocrático. Carlota falleció en 1839 y está enterrada en la Santa Croce en Florencia).

Napoleón, ya emperador, adjudicó a su hermano José el Trono de Nápoles en 1806, donde gobernó hasta el verano de 1808. Julia le acompañó a Italia donde ejerció de reina consorte.

Después de las abdicaciones de Bayona, Napoleón instaló a su hermano José al frente de la Corona española ( el 7 de julio de 1808 era proclamado Rey de España y de las Indias. Prestó juramento en las Cortes, reunidas por su hermano en la ciudad francesa de Bayona – que previamente habían aprobado la Constitución ofrecida por Napoleón a los españoles-) y proclamó a Murat, que estaba al frente de las tropas francesas en España, como Rey de Nápoles.

En España, José reinó cinco años marcados por la Guerra de la Independencia. Mientras, Julia se instalaba en Francia, con sus hijas. Nunca pisó suelo español y se la conoció como la “reina ausente”.

El nuevo rey nunca fue del agrado popular llegando incluso despectivamente a llamarle con el mote de Pepe Botella . Aunque era abstemio. El rey José trataba de atraerse la simpatía del pueblo llano, otorgando leyes populares y organizando fiestas (por ejemplo, retiró los impuestos sobre el alcohol y abolió el tribunal de la Inquisición – abolió la Inquisición el 4 de diciembre de 1808 a través de los decretos de Chamartín. Sin embargo, esta abolición solo tuvo efecto en la España «afrancesada» bajo su control y no se aplicó en la España «patriota», donde fue abolida posteriormente por las Cortes de Cádiz en 1813), pero no había forma de que los españoles le quisiéramos ni un poquito. Se le consideraban como el máximo representante de la opresión extranjera. En enero de 1810, dirigió personalmente la campaña de Andalucía. Un año después, y tras realizar un viaje a París, quiso abdicar, pero Napoleón le nombró generalísimo de todo el ejército de España. En 1812, al constituirse las Cortes de Cádiz, intentó infructuosamente alcanzar un acuerdo con ellas. Las derrotas francesas en Arapiles (julio de 1812) y la de Vitoria (13 de junio de 1813), terminaron en el final de su breve reinado español en 1813. En diciembre de este mismo año, se firmaba el tratado de Valençay, por el que Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España. El 13 de marzo de 1814, José I Bonaparte regresaba a Francia, no sin antes llevarse con él un buen número de las joyas de la corona española. Muchas valieron para sufragar las guerras napoleónicas , otras acabaron en manos de Julia. De entre estas últimas, la famosa perla Peregrina, que llevaba en poder de la Corona española desde Felipe II. Julia, en su testamento, legó la perla Peregrina a su sobrino Carlos Luis Napoleón-Bonaparte (futuro Napoleón III). Tras ser derrocado, Napoleón III se exilia en Inglaterra, donde vendió la famosa perla en 1848 al marqués de Abercorn, y desde allí fue pasando a diversos coleccionistas y millonarios de forma privada.

Pero dejemos el saqueo de nuestras joyas y volvamos al matrimonio Bonaparte.

A José se le ofreció ser emperador de México, pero al final se quedó en Washington, mientras julia permaneció en París debido a sus problemas de salud y por las constantes infidelidades de su esposo. En Francia mantuvo una vida holgada gracias a la venta de algunas joyas y a la ayuda de su hermana, de la que enseguida hablaremos.

Finalmente, tras el derrocamiento de Napoleón I,  José vuelve a Europa, primero a Londres, y posteriormente, en 1841, a Florencia. Pidió perdón a Julia, que le perdona y se instala con él en Florencia, donde le cuidará en sus últimos días. José muere en Florencia el 28 de julio de 1844 y Julia al año siguiente.

A Desirée la habíamos dejado casada con Jean-Baptiste Bernadotte. Matrimonio que se concertó con un contrato prenupcial, algo novedosísimo para la época. Esto permitiría a Desirée mantenerse como única dueña de su herencia familiar, evitando que su marido interfiriera en su independencia económica. Gracias a ese dinero pudo sufragar su lujosa vida en París y, ayudar a su hermana,  mientras su esposo iba de batalla en batalla. En 1799 nació su único hijo, Óscar

En 1798, Bernadotte, fue nombrado ministro de la Guerra, responsabilidad para la que demostró grandes habilidades.

Bernadotte, en aquel tiempo se mantuvo a poca distancia de Napoleón, pero ya mostraba ideas propias cuando se negó a apoyarle en los preparativos del golpe de Estado de noviembre de 1799 (18 de Brumario). Al llegar el Imperio, Bernadotte fue nombrado uno de los dieciocho mariscales de Francia. Siempre fue un gran militar, corroborándolo, por ejemplo,  en la magnífica dirección militar que llevó a la victoria francesa en Austerlitz, lo que le valió el título de príncipe de Pontecorvo. Como decimos, siempre tuvo sus más y sus menos con Napoleón al que desobedeció en más de una ocasión. Al tiempo que entre sus hombres se labraba una fama de independencia, incorruptibilidad, moderación y capacidad administrativa. Fama que incluso se extendió por los territorios que ocupó y administró.

Fue el primero en quien pensó Napoleón para ocupar la corona española, pero la rechazó, de ahí que recayera en José Bonaparte.

En 1810, a punto de tomar posesión como gobernador en Roma , fue elegido heredero de la corona sueca. Esta elección realizada por el ejército sueco se debió a que el ejército, previendo futuras complicaciones con Rusia , se mostraba favorable a la elección de un soldado como heredero, y en parte también porque Bernadotte era muy popular en Suecia por el buen trato dispensado a los prisioneros suecos durante la última guerra contra Dinamarca.

El 5 de noviembre de 1810, recibía el homenaje de los estados suecos, siendo adoptado por el rey Carlos XIII bajo el nombre de Carlos Juan. El nuevo príncipe fue pronto muy popular, y se convirtió en el hombre más poderoso de Suecia y Noruega (las coronas estaban unidas).

En 1813, alió la corona sueco-noruega con Gran Bretaña y Prusia en la Sexta Coalición contra Napoleón. Dos años más tarde, 18 de junio de 1815, tuvo lugar la batalla de Waterloo, el principio del fin del Imperio de Napoleón, una derrota lograda por Arthur Wellesley, duque de Wellington, que dirigía una tropa aliada de varios países europeos entre ellos, Suecia y Noruega.

Los Bernadotte fueron coronados reyes de Suecia y Noruega en 1823. Jean-Baptiste Bernadotte reinó bajo el nombre de Carlos XIV.

Asentada ya en Estocolmo, la vida de la reina Desirée fue larga, ya que vivió hasta los 83 años en una época de gran bonanza para su nuevo país. Aunque nunca aprendió sueco y emprendía viajes personales secretos bajo el nombre de condesa de Gotland, sobre todo para ir a Francia, llegó a ser muy querida por los ciudadanos nórdicos.

La literatura y sobre todo el cine han contribuido a incrementar la leyenda, históricamente no comprobada , del mantenimiento de su amistad con Napoleón.  Esa leyenda popular, quedó reflejada en la película ‘Désirée’. con Jean Simmons en el papel de Desirée y Marlon Brando como Napoleón.  Meses antes de su fallecimiento, su nieta menor (princesa Eugenia) le preguntó lo que más extrañaba de Francia, y esta le respondió: «Tener 18 años y ser muy feliz porque el amor entró una tarde por la puerta de mi casa de Marsella».

Por último, no podemos olvidarnos de mencionar que, cosas del destino (o de la amistad perdurable y el interés político), el hijo de Jean-Baptiste y Désirée, el rey Oscar I, se casó con Josefina de Leuchtenberg. Es decir, con la nieta de Josefina de Beauharnais (por parte de su primer matrimonio con el vizconde de Beauharnais).

Desirée falleció el 17 de diciembre 1860 en Estocolmo y al igual que el rey Carlos XIV (fallecido en 1844) está enterrada en la Iglesia de Riddarholmen, ubicada en la isla Riddarholmen – siendo uno de los edificios más altos y vistosos en el perfil urbano de Estocolmo- y que sirve como panteón de los reyes suecos.

La actual casa reinante en Suecia procede directamente de Jean-Baptiste y Désirée Bernadotte.

FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO 2026 LLENO DE VENTURA, PARA TODOS MIS LECTORES

LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA POLITICA FORESTAL EN ESPAÑA

Mi admirado profesor Ferreiro, tantas veces nombrado en este blog, con su español escacharrado, pero certero, decía que para hablar de historia había que “dárselo morto”. Lo que recuerda que la Historia es el análisis del pasado y periodismo la del presente. Como este es un blog de Historia no pretendo adentrarme en las procelosas aguas de la política forestal actual.

Los Ingenieros de Montes definen la política forestal como:

La política forestal la componen el conjunto de objetivos, acciones y medios que, en un plazo determinado, trata de fomentar la conservación del monte como medio natural, el aprovechamiento, comercialización y transformación industrial de sus productos, la investigación y desarrollo de técnicas de gestión, el uso público de los servicios ambientales del monte, la formación de profesionales y la cultura forestal que debe poseerla sociedad”.[1]

En 1700 murió Carlos II sin sucesor. Desaparecía la dinastía de los Austrias, tras la guerra civil de sucesión que trajo a España a Felipe de Anjou, Felipe V, nieto del monarca francés Luis XIV. Consolidada la nueva dinastía, Felipe V comenzó a introducir profundas reformas en la organización y administración del Estado, que incluían los organismos centrales de la monarquía, el gobierno interior, en especial en lo que atañía a la Corona de Aragón, y a la política fiscal. También procedió a una reorganización del Ejército; la Marina fue objeto de un proceso racionalizador y centralizador, en lo que desempeñó un papel fundamental la Intendencia General de la Marina, de la que en 1717 se hizo cargo José Patiño. El intendente tenía bajo su mando todo aquello que no concernía directamente a las operaciones militares. Entre estas funciones se encontraba la obtención de la materia prima para la construcción de los barcos, es decir, los montes y plantíos necesarios y el personal a ello vinculado. Fernando VI dispuso que la Marina se hiciese cargo de algunos montes próximos al mar y a los ríos navegables. Esta medida tuvo efectos globalmente beneficiosos, pues la Marina se hizo responsable de realizar una gestión racional. Se comprometía a plantar tres árboles por cada uno cortado y a marcar los árboles cuya tala estaba prohibida. Esto contribuyó a salvar bosques irreemplazables.

Fue todo un programa ilustrado que caracterizará el siglo XVIII, lo que incluía no sólo las reformas administrativas y militares, sino también la política de fomento de la producción, la construcción de nuevas infraestructuras, el desarrollo cultural y la creación de instituciones científicas, culturales y económicas.

Este programa continuó durante el reinado de Fernando VI y el ministerio de Ensenada, y verá su mayor desarrollo en la segunda mitad del siglo, sobre todo, con Carlos III. Es importante poner de relieve la continuidad entre estas etapas del siglo XVIII, que puede fácilmente rastrearse en la labor política de personajes como José Patiño, José del Campillo y Zenón de Somodevilla, no sólo por haber ocupado en diferentes momentos el poderoso Ministerio de Hacienda, Guerra, Marina e Indias, sino por el programa que habían esbozado y en uno u otro grado impulsado.  Esta continuidad, pacífica, inteligente y bien planificada llevó a que el siglo XVIII español haya sido uno de los más próspero de nuestra Historia, quizá pocas veces bien ponderado, hasta que Carlos IV y sobre todo Fernando VII malograron toda la obra anterior.

En materia forestal, durante las primeras décadas del XVIII se adoptaron medidas destinadas a la conservación de los recursos de los montes, por ejemplo, ante las demandas de las Cortes de Castilla, Felipe V ordenó una reforestación rápida y tomó algunas medidas proteccionistas, como la Ordenanza de 1719 para la defensa del pinsapar de la Sierra de Grazalema, que salvó esta importante reliquia forestal. Estas medidas no contradecían, sino que reforzaban lo legislado por los Austrias. Son numerosas las ordenanzas municipales que se establecieron en los siglos XVI y XVII destinadas a regular la convivencia entre los vecinos de los pueblos. Estas ordenanzas solían contener algún articulado que contemplaba los usos vecinales de los montes, que en algún caso estuvo vigente hasta bien entrado el siglo XIX. Esto es comprensible si tenemos en cuenta que, para muchos municipios, el monte era un recurso de primer orden y, además, con frecuencia fuente de conflictos. De todas formas, la importancia que se le concede en las diversas ordenanzas varía mucho, en función, sin duda, de su peso en la vida colectiva. En lo que a los aprovechamientos forestales se refiere, estas normas se presentaban en numerosos casos bajo la forma de prohibiciones, indicándose la multa o castigo consiguiente.

En 1748, se publicaron unas nuevas ordenanzas de montes dentro del programa de reformas impulsado por Ensenada. Existe la opinión generalizada de que estas ordenanzas estuvieron inspiradas en la Ordonnance de Louis XIV, que en 1669 hizo aprobar Jean Baptiste Colbert, lo que da pie a plantear la existencia de un cambio cualitativamente muy importante en la legislación forestal a partir de este momento. Se promulgaron diversas ordenanzas para “el aumento y conservación de los bosques”, se instituyó la figura del guardabosques y se reforzaron las penas a los pastores responsables de quemar el monte. El resultado permitió mejorar sensiblemente la situación. Hacia el final de siglo, se estima que existía una extensión algo superior a los diez millones de hectáreas. Importante fue también la renovación de la silvicultura de la mano de diversos autores franceses, como Henri Louis Duhamel du Monceau (1700- 1782) que en 1731 comenzó a realizar trabajos de investigación en materia de silvicultura para la Marina.

La influencia francesa tuvo dos hitos destacados: 1) el nacimiento de una ciencia de los montes que irá desarrollando en torno a diversas personalidades vinculadas al Jardín Botánico de Madrid, y 2) Las figuras de los jardineros que acabaran siendo profesores y de ahí a la creación de las cátedras de agricultura. El primero de estos jardineros fue, en 1799, Claudio Boutelou, quien en 1807 fue nombrado profesor de Agricultura y, en 1809, el gobierno de José Bonaparte lo nombró director del Jardín Botánico, ocupando el puesto que se había visto obligado a abandonar Lagasca. La política liberal e ilustrada española tendrá sus referencias en Jovellanos y su Informe sobre la ley agraria; el padre Manuel Gil, miembro de la Sociedad Económica de Sevilla; Bernardo Ward y su Proyecto Económico entre otros.

Todas las mejoras del Siglo XVIII se perdieron en un desastroso XIX.

En el siglo XIX, se introdujeron medidas por medio de las cuales se querían impulsar los plantíos, pero fueron poco adecuadas, imponiéndose además onerosísimos gravámenes a los pueblos, con el resultado de que éstos hacieron todo lo posible para que los plantíos fracasaran. En cuanto a los aprovechamientos, contaban con el grave inconveniente de dejar su ejecución en manos de las justicias de los pueblos y los subdelegados, lo que dio lugar a frecuentes abusos, además de representar un menoscabo de la autonomía municipal. Entre los propietarios de bosques privados fueron extremadamente impopulares.

A eso hay que unir las diversas desamortizaciones (tanto la de Mendizábal como la de Madoz), pero, sobre todo, esta última. Se cebó en los bosques comunales de los pueblos, con terribles consecuencias medioambientales y sociales.

En muy pocos casos los nuevos propietarios hicieron una gestión acorde con criterios técnicos. Se produjeron muchas roturaciones a la búsqueda de un beneficio inmediato. El pastoreo no tuvo límites y también se multiplicaron los incendios provocados como protesta social. Toda esta política llevó a una desforestación destacada. Los bosques españoles quedaron reducidos a menos de seis millones de hectáreas, la menor dimensión de nuestra historia. La desaparición de la cubierta forestal protectora dio lugar a una serie de inundaciones y fenómenos torrenciales que causaron grandes desastres humanos en los núcleos de población situados próximos a los cauces de los ríos y cuantiosas pérdidas económicas al arrasar numerosos cultivos agrícolas ribereños.

Paralelamente a este proceso destructivo, la sociedad fue tomando conciencia del peligro que suponía el gigantesco proceso de degradación que se había producido y se seguía produciendo. Para frenar las actividades destructivas de la cubierta vegetal y desarrollar un programa racional de reconstrucción de la vegetación forestal y velar por su conservación y aprovechamiento, se creó, a mediados del siglo XIX, la Administración Forestal Española. Si bien, de toda aquella actividad administrativa poco fructífera sólo trascendió en el tiempo la Escuela de Ingenieros de Montes, creada en 1848. Fueron ellos, prácticamente los únicos, quienes, al promulgarse la desamortización, denunciaron que los montes públicos estratégicos pudiesen pasar al dominio de particulares sin ningún control, por los riesgos que supondría para las escorrentías, los suelos y la agricultura del país. Para dar respuesta a los daños causados por las inundaciones y los desastres torrenciales, se crearon, en 1888, las llamadas Comisiones de Repoblación encargadas de repoblar las cuencas hidrográficas más deforestadas y en las cuales los riesgos de inundaciones eran más probables. Son el antecedente de las Confederaciones hidrográficas.

Las medidas de mejora de la foresta fueron recogidas por los regeneracionistas, que incluyeron en su programa la defensa y recuperación de los montes. Aprobaron la primera ley contemporánea de montes (Ley de 24 de junio de 1918), cuyo objetivo era frenar la especulación desencadenada por los altos precios de la madera derivados del cierre de los mercados exteriores durante la Primera Guerra Mundial. El primer Plan Nacional de Repoblación Forestal se aprobó por Real Decreto de 26 de julio de 1926. En su preámbulo se dice que uno de los problemas que más directamente afectan a la riqueza nacional, y que ha llegado a interesar vivamente a la opinión pública es el de la repoblación forestal. Su política de ordenación de montes, bien intencionada, obtuvo escasos resultados.

Durante la República se aprobó la Ley de 9 de octubre de 1935, por la que se crea un organismo forestal específico para la repoblación, denominado Patrimonio Forestal del Estado (PFE), cuyo principal objetivo era restaurar, conservar e incrementar la superficie forestal del país. La guerra civil española (1936-39), no permitió la puesta en marcha de esta Ley.

El gran cambio se produce en la política forestar del nuevo régimen. En 1941, se recrea el organismo Patrimonio Forestal del Estado. Nace para desarrollar el Plan Nacional de Repoblación Forestal (PNRF). Cuyos objetivos principales eran los siguientes:

  • Conseguir mediante la repoblación de pequeños rasos y claros de los montes, el máximo de producción de madera compatible con la especie repoblada y con las características ecológicas de la estación.
  • Incrementar la superficie forestal arbolada en seis millones de hectáreas en un periodo de cien años.
  • Conseguir el interés de los propietarios privados para que colaborasen en la consecución del objetivo anterior, poniendo sus tierras a disposición del PFE para que fuesen repobladas. Esta colaboración se materializaba mediante la firma de un consorcio.

El plan se desarrollaba en diversas etapas:

La primera etapa, se extendió desde 1940 a 1959. En ella el objetivo prioritario era paliar el alto paro rural.

La segunda etapa comprende de 1960 a 1971. Inició la mecanización de los trabajos de reforestación debido a la escasez de mano de obra y al aumento, relativo, de los salarios, que encarecían excesivamente el proceso.

La Tercera etapa comprende de 1972 a 1982. Esta etapa se extiende desde la desaparición del organismo Patrimonio Forestal del Estado y la creación del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA); organismo autónomo perteneciente al Ministerio de Agricultura (1972), hasta que se produce el traspaso de las competencias forestales a la Comunidades Autónomas, que habían surgido como consecuencia de la implantación del nuevo régimen democrático.

La cuarta etapa comprende desde 1982 a 1995. Con el traspaso de las competencias forestales a las Comunidades Autónomas en 1982 que no se encuentran vinculadas al PNRF se produce, de hecho, la desaparición del PNRF.

La presión de los movimientos ecologistas, y la vinculación del PNRF al régimen de Franco influyo negativamente en la política de reforestación. Los nuevos políticos, no eran partidarios de continuar políticas muy vinculadas a épocas anteriores, y aunque los propietarios privados, los servicios forestales, la economía y la restauración de extensas áreas degradadas en la vertiente mediterránea aconsejaban continuar repoblando, el proceso repoblador sufrió una reducción considerable.

Como consecuencias de la política desarrollada en esas cuatro etapas, surgieron algunos hitos importantes en la conservación de los montes. Así:

En 1955, se creó el primer servicio específico de lucha contra los incendios forestales, el Servicio Especial de Defensa de los Montes contra los Incendios, el cual contará con brigadas profesionales e incluso medios aéreos.

En 1969, se alquiló el primer avión anfibio en Canadá y después de unas prácticas fue destinado a Galicia, principal foco de los incendios en aquellos tiempos.

En 1971 se compraron dos aparatos y se firmó un convenio con el Ejército del Aire para su gestión, mantenimiento de los aparatos y suministro de tripulaciones. Tres años antes se había fundado la base de datos sobre incendios, que permitió mediante estudios basados en las estadísticas e incendios previos realizar una política de prevención efectiva contra el fuego.

Se realizaron campañas de concienciación hacia una población mayoritariamente urbana que había olvidado a conciencia su origen rural, en las que se recordaba lo nefasto de las colillas mal apagadas o fuegos abandonados y mal apagados. En ese sentido, fueron famosas las campañas publicitarias destinadas a la prevención. La campaña con mayor éxito fue con el lema “Cuando un monte se quema, algo tuyo se quema”. Esa campaña se vio apoyada, por ejemplo, en 1962, con la creación de un personaje animado, el conejo Fidel, que ejercía de guarda forestal en las campañas de televisión alertando sobre el riesgo de no vigilar las conductas humanas que ponían en peligro el bosque.

Asimismo, se realizaron varios programas en la televisión pública – la que había- de defensa de la fauna ibérica, con Félix Rodríguez de la Fuente, como protagonista en su condición de naturalista y divulgador ambientalista. Su programa “El hombre y la tierra” obtuvo tal éxito que aún se recuerda. También se hizo famoso por las campañas de salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, como el lobo, el oso y el águila imperial.

Pero el instrumento más eficaz para cuidar la naturaleza y protegerla de los incendios fue el ICONA. El Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza además de buscar la concienciación ciudadana en materia de protección de los bosques, realizó el primer Inventario Forestal Nacional en 1965, dando como resultado que la superficie de los bosques españoles se había elevado desde 1941 hasta los 11,8 millones de hectáreas.

El esfuerzo español de repoblación tuvo reconocimiento internacional a través de la FAO.

El Programa de Plantaciones Productivas de Alto Rendimiento realizado por la iniciativa privada con subvenciones del Estado se separó del ICONA y pasó a depender de la Dirección General de la Producción Agraria (DGPA) del Ministerio de Agricultura, dando prioridad a las repoblaciones de alto interés protector, ecológico o social.

El Programa de Plantaciones Productivas de Alto Rendimiento se subvencionó a través de la Ley Para el Fomento de la Producción Forestal aprobada en 1977, que gestionaba la DGPA y que comprendía además de las ayudas a la reforestación un programa de ayudas y subvenciones a fondo perdido para la realización de trabajos culturales en masas naturales y repobladas de propiedad privada. Las críticas surgidas entre ciertos sectores ecologistas dieron como resultado una ralentización de la actividad de reforestación pública, no así la privada, que siguió su curso.

La desaparición del ICONA y la transmisión apresurada de sus competencias a las comunidades autónomas tuvieron penosas consecuencias. Entre 1981 y 1994 ardieron nada menos que dos millones de hectáreas, más del triple de las que se quemaban anualmente en el periodo anterior.

Actualmente, todas las comunidades autónomas han elaborado sus propios planes de reforestación, y pese a los problemas presupuestarios, están incrementando su actividad repobladora, si bien, éstas no se consideran suficientes y requieren de unas actividades de conservación, limpieza y mantenimiento que no siempre se realizan, en ocasiones por el abandono de la población de las zonas rurales, en otras por las dificultades que la Ley estatal 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes impone para realizar esas tareas. Además, esa reforestación debería ir acompañada de algunas obras hidráulicas que no parece que vayan a acometerse.

 

BIBLIOGRAFÍA

PEMÁN GARCÍA, Jesús; IRIARTE GOÑI, Iñaki; LARIO LEZA, Francisco José.- “La restauración forestal de España: 75 años de una ilusión”. Ed Ministerio de Agricultura. 2017

SILVA SUÁREZ, Manuel.- “ TÉCNICA E INGENIERÍA EN ESPAÑA III EL SIGLO DE LAS LUCES De la industria al ámbito agroforestal”. Ed Universidad de Zaragoza. 2005.

Página Web del Colegio de Ingenieros de Montes.

[1] Web del Colegio de Ingenieros de Montes

HÓRREOS

Como todos los años en torno al 11 de noviembre, un recuerdo a Galicia.

Hoy dedicado al hórreo. Hórreo gallego, del que veremos su diferenciación con su homónimo asturiano, más conocido como panera.

El hórreo es una construcción destinada a guardar y conservar los alimentos alejados de la humedad y de los animales para mantenerlos en un estado óptimo para su consumo. Se caracteriza por construirse levantado sobre pilares o pegollos para evitar los peligros señalados y para permitir la ventilación a través de ranuras en las paredes perimétricas. En su interior, se suelen guardar el grano, las frutas y hortalizas, la matanza y aperos agrícolas, además, bajo él, es costumbre situar el carro, el arado o la leña recogida para el invierno.

No está muy claro cuándo apareció el hórreo. Algunas hipótesis remontan su génesis a la prehistoria; otros investigadores creen que su origen sería germánico, basándose en una urna funeraria encontrada en Obliwitz (Alemania) que tiene una forma muy similar a los hórreos actuales; otros lo derivarían de un tipo de casa asturiana anterior a la llegada de los romanos… Evidentemente, si es anterior a los romanos, se aleja de la estructura germana que, de haber llegado a  España, tuvo que hacerlo tras las oleadas del siglo V, con la presencia bárbara de vándalos y alanos en la Península.

Sea cual sea su origen, parece que las dimensiones actuales proceden de la necesidad de almacenar el maíz llegado de América. Las mazorcas ocupaban más espacio y requerían una terminación de su ciclo de maduración en lugar bien ventilado, seco, a salvo de la lluvia.  Aunque en Galicia, sobre todo en las zonas de costa, también se usaban como secadero de pescado.

En general, podemos distinguir dos tipos de hórreos:

  • Los cuadrados característicos de la cornisa cantábrica, especialmente en Asturias (estas son las llamadas paneras), aunque, en algunos casos, los encontramos también en el norte de León o Palencia. Existiendo también en Galicia

https://www.glosarioarquitectonico.com/glossary/panera/

En este aspecto cuadrangular en piedra, casi de cubo, cabe destacar en Galicia el conjunto de hórreos de Piornedo (aldea de Piornedo en los Montes de Os Ancares -Lugo-). Estos hórreos se adaptaban a las particularidades de su ubicación en la montaña, con una silueta de cuatro pies de piedra que lo elevan del suelo .

https://www.tripadvisor.es/LocationPhotoDirectLink-g4505730-d4026060-i480476757-Aldea_De_Piornedo-Piornedo_Province_of_Lugo_Galicia.html

  • Los hórreos rectangulares de Galicia y Portugal, incluidas algunas regiones del oeste de Asturias.

En cualquier caso, su forma y tamaño dependerá del espacio disponible en la era y del volumen de la cosecha.

La morfología más habitual de los hórreos gallegos es rectangular.

Su estructura, de abajo a arriba y por tramos, es la siguiente:

Parte baja. Suelen construirse sobre una losa, para evitar tener que colocar cimientos. De no existir esa base, será necesario realizar la cimentación. Encima van los soportes que al contrario que en las paneras, no suelen limitarse a 4 sino a 6 pilares, como poco. Dependiendo de la longitud del lado largo del hórreo, pueden aumentar. La estructura más común de los soportes es la que se da en la provincia de Pontevedra, en forma de columnas, con un fuste redondeado más estrecho en la zona central y más ancho en su base y una especie de capitel en forma de rueda colocada sobre el diámetro. Suelen ser de granito y, en considerables ocasiones, de madera.

https://www.gettyimages.es/detail/foto/soajo-granaries-in-north-of-portugal-imagen-libre-de-derechos/1545757387?phrase=horreo&adppopup=true

Existen otras opciones como la de colocar unos fustes, semejantes redondeados o, en ocasiones, rectangulares, sobre los que se sitúan unas losas que atraviesan de lado a lado- por el lado corto del rectángulo- la estructura.

https://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/horreos-in-the-galician-language-horreos-or-fotograf%C3%ADa-de-noticias/2179006586?adppopup=true

En otras ocasiones, la base es una cámara que, o bien es maciza, o bien hueca, con espacio de almacenaje y una puerta, que sirve de basa continuada a los espacios superiores del hórreo.

https://www.shutterstock.com/es/image-photo/typical-galician-granary-old-construction-called-2494886123

En su segundo tramo, la parte superior situada sobre la base, se encuentra la cámara propia del hórreo. Dependiendo del territorio, puede ser de piedra, madera o mixta. El suelo también puede ser de madera, de roble o castaño, o de granito. Lo más común es que la cámara sea mixta: de madera con los bordes de la cavidad en piedra. Tiene puerta de entrada y ventanas o barrotes de madera separados para permitir la ventilación.

Cada una de los “barrotes” se llaman dovelas y pueden disponerse, comúnmente en vertical, y en algunos casos, en horizontal. Las maderas solían pintarse.

Por encima, en el tercer tramo de estructura, se sitúa la cubierta, normalmente a dos aguas construida con tejas, pizarra o losas.

En cada extremo superior del lado largo del rectángulo se sitúan las terminaciones. Aunque en los extremos puede haber diversas formas, como relojes de sol, santos, animales… habitualmente, más en los hórreos de piedra y mixtos que en los de madera, se sitúa un pináculo por un lado (cuyo significado no es conocido y las opiniones son muy variadas al respecto) y una cruz por el otro (invocando la protección divina). En este sentido no es extraño encontrar hórreos cerca de algún cruceiro.

https://algodehistoria.home.blog/2022/11/11/cruceiros/

Los hórreos gallegos se han convertido también en elementos de interés turístico, no sin razón. Veamos algunos claramente significativos:

El más llamativo por su longitud, se sitúa en el municipio de Carnota, en La Coruña, con 35 metros de largo y declarado Monumento Histórico Nacional. No es el más largo del mundo por pocos centímetros; el más grande, situado en Lira, pero está en peor estado de conservación. Destaca también por su longitud , entre otros, el de San Martín de Ozón.

Carnota:

https://www.turismo.gal/que-visitar/destacados/horreos-pazos-e-cruceiros/horreos?langId=es_ES

https://www.tripadvisor.es/Attraction_Review-g815521-d3942167-Reviews-Horreo_de_Carnota-Carnota_Province_of_A_Coruna_Galicia.html

San Martín de Ozón

https://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/the-horreo-of-san-martino-de-ozon-is-located-in-fotograf%C3%ADa-de-noticias/1492145746?adppopup=true

Lira:

https://www.galiciamaxica.eu/galicia/a-coruna/horreolira/

Las mayores concentraciones de hórreos en una comarca o localidad se dan en dos lugares muy diferentes:

  • En La Merca en Orense, donde se concentran 34 hórreos. Casi todos ellos construidos en madera.

https://www.viajargalicia.com/ourense/a-merca/conjunto-de-horreos-de-la-merca

  • Combarro, en plena ría de Pontevedra y con un censo de 60 hórreos, constituye la población con mayor concentración de hórreos de toda España. Suelen ser de piedra y su mayor característica es que se alinean en la costa, junto al mar.

https://stock.adobe.com/es/search?k=combarro

 Con todo, más que en foto, la mejor forma de conocer estas estructuras es ir a Galicia, verlas y disfrutarlo.

 

BIBLIOGRAFÍA

SALVATELLA. “El Hórreo gallego (Arquitectura rural)”. Ed. Salvatella. 1985

MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, Ignacio. “El hórreo gallego: estudio cartográfico”. Ed Fundación Barrié. 1979.

 

 

DOCTRINA BALFOUR

Hablaremos en esta entrada de la Doctrina Balfour, el precedente que determinó la creación del Estado de Israel.

Haremos un brevísimo análisis para situar la declaración británica en su contexto con una doble visión: 1) Los antecedentes sobre el origen del Reino de Israel y su evolución y 2) los acontecimientos que rodeaban al mundo en 1917 cuando se produjo la declaración.

1) Los antecedentes sobre el origen del Reino de Israel y su evolución:

  • 1250 a. C.: Los israelitas se establecieron en la región de Palestina.
  • 900 a. C.: Construcción del Primer Templo (significaba ejercer su fe y construir en torno al templo su reino). Capital en Jerusalén.
  • 733 a. C.: destrucción del Primer Templo, reconstruido en el siglo siguiente. Es lo que se llama la primera diáspora ( dispersión de los judíos fuera del Reino de Israel (Samaria) por los asirios).
  • 597 a.C. Exilio de los habitantes del reino de Judá. Exilio Babilónico. Termina 70 años después con la declaración de Ciro en virtud de la cual se permitía a los judíos volver a Jerusalén.
  • Tras el asedio de Jerusalén en el año 63 a. C., el territorio judío se convirtió en un protectorado de Roma, y en el 6 d. C. se organizó como la provincia romana de Judea.
  • Los judíos se rebelaron contra el Imperio Romano en el año 66 d. C. que culminó con la destrucción de Jerusalén en el año 70. Durante el asedio, los romanos destruyeron el Segundo Templo y la mayor parte de la ciudad. Iniciándose así la DIÁSPORA ROMANA ​ o exilio romano. Los Jerarcas judíos fueron exiliados, asesinados o vendidos como esclavos. Posteriormente, en el 132 d. C. Adriano eliminó por completo cualquier atisbo de independencia judía. La región anteriormente ocupa por los judíos pasó a llamarse Siria Palestina. Los judíos no volvieron a tener un estado propio hasta 1948.
  • En el antiguo territorio judío, de manera muy dispersa y como tribus nómadas se asentaron los antiguos filisteos (un pueblo procedente del Egeo). Con el tiempo, la región fue habitada por diversas poblaciones. El concepto de un pueblo palestino no se consolidó hasta el siglo XX, durante el Mandato Británico de Palestina (1920-1948).
  • Los judíos se dispersaron por el mundo tras la diáspora romana que realmente marca su existencia. Se asientan fundamentalmente en Babilonia (actual IRAK), España y norte y centro de Europa.
  • La presencia judía en la Europa medieval y primeros años del renacimiento, con los estados-nación en proceso de creación siempre supuso un conflicto latente. Los judíos mantenían su confesionalidad y costumbres, pero en grupos que se adherían a la sociedad dominante -cristiana- de manera subordinada.
  • En el caso de España, fueron, en principio, parte de la sociedad con connotaciones culturales propias; admitidos, en ocasiones marginados, pero no expulsados; al contrario que los árabes. Su espíritu comercial, su pericia financiera, su capacidad para el préstamo -y consiguiente acusación de usura- les hace al tiempo imprescindibles y molestos. Esta posición era privilegiada frente a otros lugares europeos; de hecho, aunque se crea lo contrario, España, en 1492, fue de las últimas sociedades que expulsó a los judíos -dando previamente todo tipo de facilidades para la conversión-.
  • Será la posición del papado en última instancia y la presión de algunas naciones que consideraban que la creación de un estado nación exigía una unidad religiosa, la que acabe expulsando a los judíos de Europa. En la Europa medieval entre los años 1000 a 1770, los judíos, especialmente en Centroeuropa, llevaban una existencia precaria, tolerados pero confinados a ocupaciones especializadas y sujetos a impuestos y restricciones especiales. Sufrieron repuntes periódicos de violencia antijudía, especialmente en la época de las primeras Cruzadas (alrededor de 1100) y de la Peste Negra (1347-1348). Las ciudades alemanas de Maguncia, Worms y Espira son recordadas como “ciudades de martirio” tras las masacres de 1095-1096; los judíos fueron expulsados ​​de Inglaterra en 1290 y de Francia en 1306. Los ataques contra los judíos se centran principalmente en su frágil estatus social, su posición como «forasteros» y el “papel útil” que estos podían desempeñar para los líderes políticos y otros grupos como chivos expiatorios en tiempos de crisis.
  • A medida que los judíos eran expulsados ​​de Europa occidental, muchos encontraron refugio en Rusia y, sobre todo, en Polonia, donde los reyes locales fomentaron el asentamiento por razones económicas. A pesar de la ola de masacres de las décadas de 1640 y 1650, Polonia se convirtió en el mayor centro judío. El movimiento de resurgimiento judío comienza en el sur de Polonia, alrededor de 1740.
  • Entre 1770 y 1870 se considera la “Era de la Emancipación judía“ pues pequeñas comunidades judías en Europa Occidental y Norteamérica obtienen derechos legales y civiles.
  • Entre 1870 y 1933, aumentan las persecuciones de los judíos en el Imperio ruso, lo que conduce a la migración masiva de judíos de Europa del Este a Estados Unidos y Europa Occidental.
  • Entre 1880 y 1914, la comunidad judía estadounidense se convierte en la más grande del mundo. El creciente antisemitismo en Europa impulsa la formación del movimiento sionista (1896) con el objetivo de crear una patria judía en Palestina. Se crean pequeños asentamientos judíos en Palestina a partir de la década de 1880. Los judíos en países occidentales (EE. UU., Inglaterra, Francia, Alemania) pueden acceder a más ocupaciones y puestos públicos, pero su exitosa asimilación produce un antisemitismo más manifiesto.
  • 1933: Hitler llega al poder en Alemania e impone severas restricciones a los judíos. Se les priva de la ciudadanía y se les prohíbe casarse con no judíos (1935); se destruyen sinagogas y se confiscan negocios judíos (1938).
  • 1939: Comienza la Segunda Guerra Mundial. La ocupación alemana de Polonia pone bajo su control a la mayor comunidad judía europea.
  • 1941: Alemania invade la Unión Soviética. Comienzan las masacres de judíos a gran escala.
  • 1942: Se abren campos de exterminio en Europa del Este; comienza el asesinato de judíos en países fuera de la zona de guerra.
  • 1945: Las fuerzas del eje (Alemania, Italia, Japón) son derrotadas por los aliados. Las bajas judías durante el Holocausto se estiman entre 5 y 6 millones; unos 100.000 supervivientes fueron encontrados en campos alemanes.
  • 1947: Las Naciones Unidas votan a favor de la partición de Palestina, creando dos estados, uno judío y otro árabe.
  • 1948: Se proclama la independencia de Israel (14 de mayo de 1948). Se inician las tensiones con los países árabes de alrededor.

2) Contexto histórico de la declaración de Balfour. 2 de noviembre de 1917.

En 1917, Rusia estaba en plena Revolución soviética. La Primera guerra mundial aún estaba a un año de finalizar y si hasta entonces había estado estancada, la presencia de USA en ella (acababa de entrar en la guerra tras aprobar el congreso la propuesta del presidente Wilson en abril de 1917) permitió dar un giro favorable al lado aliado.

Se habían iniciado algunos movimientos de pacificación: los de Austria-Hungría (affaire Sixto – Por Sixto de Borbón-Parma, cuñado del Emperador y autor de un texto de paz lleno de promesas para las minorías) Y, sobre todo, el proceso nacido de la intervención de Benedicto XV.

Desde el principio de la guerra, las posiciones de cada nación responden a intereses territoriales y de poder, aunque algunos analistas hablen de problemas religiosos, éstos fueron una excusa para la búsqueda del dominio en la zona. Mientras los alemanes presionaban al sultán otomano para que declarase una guerra santa en el norte de África y Oriente Medio, con la finalidad de expulsar a los aliados, sobre todo, a los ingleses. Gran Bretaña necesitaba proteger el Canal de Suez, esencial para las comunicaciones de su imperio, especialmente en el camino hacia la India, y lograr cierta estabilidad en la zona para mantener sus intereses comerciales. Aquel territorio estaba en aquel momento en manos del Imperio Otomano (en el cual Egipto actuaba con plena autonomía y sobre cuyos sultanes Gran Bretaña ejercía mucha influencia). Con la intención de defender su Imperio, Reino Unido había encontrado en la población judía de Oriente Próximo una esfera de influencia interesante a sus fines. Francia tejía lazos con las comunidades católicas y Rusia con las ortodoxas.

Desde esta base se creó una teleología coincidente que afirmaba que la historia nacional británica y la judía confluirían en el futuro. Esta confluencia fue divulgada por los propagandistas del gobierno británico deseosos de atraerse al sionismo. Circunstancia que también se extendió a los Estados Unidos.

Esta política de acercamiento a los judíos había nacido mucho tiempo antes y desde principios del Siglo XX el gobierno inglés negoció con líderes del sionismo para establecer un estado judío. La Organización Sionista Mundial quería que ese estado se ubicara en Palestina- su tierra antes de la diáspora romana-. Las conversaciones se estancaron en 1906 con la derrota electoral del conservador Arthur Balfour, pero la rivalidad con los otomanos durante la IGM abrió otra oportunidad. El cambio de gobierno en 1916, con Balfour como ministro de Exteriores, dio un nuevo impulso a la idea de un estado israelí.

En 1916, el gobierno británico logró convencer al Jerife de La Meca para que iniciase una revuelta contra la dominación otomana a cambio de reconocer la independencia. Pero, ese mismo año, los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Rusia habían firmado en secreto el Acuerdo Sykes-Picot, que dividía el Oriente Próximo en esferas de influencia para estas potencias en caso de la derrota del imperio Otomano: una árabe con capital en Damasco, otra judía en la Palestina histórica, primero internacionalizada, y otra cristiana en Líbano. No obstante, algunas fuentes afirman también que, entre las promesas que hizo Gran Bretaña a los árabes, estaba la cesión del gobierno de Palestina al acabar la guerra.

Es bien sabido que británicos y franceses no cumplieron lo pactado en el Acuerdo Sykes-Picot y que, tras la guerra, dividieron sus respectivas zonas de influencia como consideraron oportuno.

Mapa de la zona en 1916:

https://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/images/sykes.gif

 

3) Declaración Balfour ( 2 de noviembre de 1917)

La declaración se expresó en una breve carta. En ellas los británicos prometían apoyar la creación de un «un hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina.  Decía así:

 “El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, en el entendido de que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país”.

El texto a pesar de su ambigüedad (hablaba de hogar y no de Estado Judío), valió para que los israelíes consideran el documento como la piedra fundacional del Israel moderno, mientras muchos árabes lo consideraron como un acto de traición, ya que habían colaborado con los británicos en su lucha contra el Imperio Otomano.

En 1920, durante la Conferencia de San Remo en Italia, la Sociedad de Naciones asignó el mandato sobre palestina al Reino Unido. El Imperio Otomano había sido derrotado y disuelto, y sus territorios repartidos entre algunas potencias vencedoras del conflicto, en especial Francia y el propio Reino Unido. La partición se estableció a través del Tratado de Sevres en 1920, pero entró en vigor en 1922,  aunque el Reino Unido administraba estos territorios de facto desde 1917. El Mandato entró en vigor en junio de 1922 y expiró 1948.

Con el mandato comenzó la gran emigración de judíos hacia la tierra prometida y se puso en marcha el gran plan del sionismo, que llevaba desde finales del siglo pasado esperando este momento.  En 1930 surgieron los primeros problemas de la comunidad árabe, con algunas revueltas importantes como las de 1936. El ejército británico reprimió con dureza las primeras protestas.

Sin embargo, los británicos pretendieron olvidar la Declaración de Balfour en torno a 1939, cuando sus intereses cambiaron. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial querían a los árabes de su lado contra Hitler, con promesas sobre el territorio palestino que no se cumplieron; estando éstas en la base de los conflictos posteriores entre árabes e israelíes.  Sin embargo, el Holocausto revitalizó el apoyo internacional a un estado judío. Esta vez, no sólo por los británicos, sino y muy especialmente, del presidente de Estados Unidos, Harry Truman. El 14 de mayo de 1948, el control británico sobre Palestina finalizó, y se proclamó el Estado de Israel.

Hoy en día no hay historiador que no valore que la Declaración Balfour fue algo más que un acto simbólico pues claramente allanó el camino a la creación del Estado de Israel.

4) Conflictos posteriores a la declaración del Estado de Israel.

En un análisis esquemático de estos enfrentamientos:

 

Listado de Guerras árabes israelíes desde la Creación del Estado de Israel
Año Nombre del conflicto Principales fuerzas árabes involucradas Principales acontecimientos
1948–49 Guerra de la Independencia Egipto, Jordania, Iraq, Siria y Líbano La guerra comenzó formalmente el 15 de mayo de 1948 y terminó el 20 de julio de 1949. Para Israel, la guerra es recordada como la Guerra de la Independencia porque aseguró la existencia del país. Para los árabes, la guerra es recordada como «la Nakba” (“la catástrofe») debido al desplazamiento masivo de palestinos que resultó de la guerra.Se establecen las fronteras de Israel, Cisjordania y la franja de Gaza; comienza la crisis de refugiados palestinos; Jordania ocupa Cisjordania; Egipto ocupa la Franja de Gaza.
1956 Crisis de Suez Egipto Egipto nacionaliza el canal de Suez; se sientan los precedentes para futuras guerras árabe- israelíes
1967 Guerra de los seis días Egipto, Jordania y Siria Israel ocupa la Franja de Gaza, Cisjordania (incluida Jerusalén oriental), los Altos del Golán y la península del Sinaí. Fue seguida por años de combates esporádicos. Anwar el-Sadat, presidente de Egipto, hizo propuestas para llegar a un acuerdo pacífico si, de acuerdo con la Resolución 242 de las Naciones Unidas, Israel devolvía los territorios que había capturado. Israel rechazó esos términos y la lucha se convirtió en una guerra a gran escala en 1973.
1973 Guerra del Yom Kippur Egipto y Siria De manera indirecta la situación llevó a la intervención de USA y URSS. Con la creciente presión internacional, la guerra cesó el 26 de octubre de 1973, y la posterior firma entre los contendientes. La guerra no alteró inmediatamente la dinámica del conflicto árabe-israelí, pero sí tuvo impacto en la relación entre Egipto e Israel que culminó con la devolución de la península del Sinaí a Egipto a cambio de una paz duradera.Realmente el acuerdo final de paz se firmó el 17 de septiembre de 1978 -Acuerdos de Camp David-, que condujeron al año siguiente a un tratado de paz entre Egipto e Israel. El primero de ese tipo entre Israel y sus vecinos árabes. Fueron negociados por el presidente norteamericano, Carter y el primer ministro israelí, Begin, y el egipcio, Anwar el-Sadat.
1982 Guerra Civil en el Líbano Líbano Palestina y Siria Guerra civil en el Líbano. Entre sus consecuencias estuvo la ocupación del Líbano por Siria hasta 2005; la ocupación de Israel del sur del Líbano hasta el año 2000, la creación de Herbolá -grupo terrorista chií formado expresamente para enfrentarse a Israel, luego pasó a ser un partido político-; se expulsa a la OLP ( organización para la Liberación de Palestina) del Líbano. Se intenta la reconstrucción del Líbano por parte de un grupo de empresarios entre los que estaba el por dos veces (1992-98 y 200-04) primer ministro Rafic al Hariri, de la facción Suní. En 2005 fue asesinado por Hezbolá.
2006 Segunda guerra del Líbano Hezbolá Comenzó con el asesinato y captura de soldados israelíes por parte de Hezbolá; Israel atacó, aunque en esta ocasión Hezbolá consiguió rehacerse. Terminó el conflicto con las fuerzas de intermediación de la ONU en el Líbano, y un acuerdo de intercambio de prisioneros.
2023–hasta la actualidad Guerra entre Israel y el grupo terrorista palestino Hamás (apoyado fundamentalmente por Irán) Hamás con el apoyo de otros países, destacando entre ellos, Irán La Guerra comienza realmente por un enfrentamiento entre las dos facciones musulmanas Chiitas – dominados por Irán- y Sunitas -dominados por Arabia Saudí-. El conflicto tiene lugar pocos días antes de que Israel firme los acuerdos de Abraham con Emiratos árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Además de un acuerdo histórico con Arabía Saudí producido en septiembre de 2023. Este reforzamiento a la facción sunita no puede ser admitido por Irán que aspira dominar el mundo árabe.El conflicto lo inicia Hamás, el 7 de octubre de 2023, atacando a Israel por tierra, mar y aire. Violó, mató y secuestró a miles de jóvenes israelíes que estaban asistiendo a un concierto. Se convirtió en el ataque más feroz contra Israel desde el Holocausto.

Al día siguiente, Israel declaró la guerra a Hamás. La guerra se desarrolló en un primer momento en forma de bombardeos en varios frentes, pues también se bombardeó a Irán, posteriormente fue el bloqueo y la entrada de forma terrestre de los soldados israelíes en la franja de Gaza.  El daño causado en la zona aumenta la creciente presión internacional contra Israel. El presidente norteamericano Trump presenta una propuesta de paz en septiembre de 2025, contando con amplio apoyo internacional. En octubre de 2025 tanto Hamás como Israel aceptaron la propuesta americana. El 10 de octubre entró en vigor el alto el fuego y el 13 de octubre Hamás liberó a los últimos rehenes vivos.

A la fecha de esta entrada, hay un peligro cierto de enfrentamiento civil entre palestinos, Hamás contra quienes no les apoyan.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

BENZ, W Y GRAML, H. “El siglo XX.  III. Problemas mundiales entre los dos bloques de poder”. Ed Siglo XXI. 1981.

CULLA , Joan B. y FORTET, A. “Israel. La tierra más disputada: Del sionismo al conflicto de Palestina”. Ed península. 2024.

MARTÍNEZ CARRERAS. José Urbano. “Introducción a la Historia Contemporánea”. Ed. Istmo. 1985.

PROCACCI, Giuliano. “Historia general del Siglo XX”. Ed Crítica. 2001.

Diversos periódicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORFEBRERÍA ARTESANAL ESPAÑOLA

Hoy, en esta fecha cercana al 24 de septiembre, siempre dedicada al arte, vamos a hablar de la orfebrería artesanal española.

Según el diccionario de la RAE, orfebrería es el arte o técnica de labrar objetos artísticos de oro, plata u otros metales preciosos. El artesano, utilizando diversas técnicas y materiales, produce piezas únicas según su visión y talento. Técnicamente, el cincelado, el repujado, el esmaltado… son métodos para extraer de unas simples láminas de metal una obra de arte, a la que se suelen acompañar de gemas, perlas y esmaltes para dar color, variedad y prestancia a sus creaciones.

Desde la antigüedad el hombre se ha dedicado a adornarse o adornar los recintos que tenían más importancia en su vida: casas,  palacios, templos.

No son muchas las piezas que nos han llegado desde los primeros periodos dado que su alto valor monetario y carácter mueble han propiciado el expolio de muchísimas de ellas y, en ocasiones, el refundido o reaprovechamiento de sus materiales para otros objetos al gusto de cada época.

Los primeros indicios de orfebrería se remontan a la Edad de Bronce, cuando se crean objetos de cobre y oro. Estas primeras piezas eran muy simples.

Un poco más adelante en el tiempo, en civilizaciones como la egipcia, la griega y la romana, la orfebrería alcanzó niveles extraordinarios de perfección. Los egipcios, por ejemplo, eran famosos por sus intrincadas joyas de oro y piedras preciosas, que no solo servían como adornos, sino también como amuletos y símbolos de poder. Algunas de estas piezas han llegado a nuestra península, sobre todo las romanas, y se conservan en diversos museos nacionales. Por ejemplo, hallazgos de la ciudad de Baelo Claudia, pequeñas y muy interesantes piezas de orfebrería encontradas en ajuares de tumbas de la necrópolis de esta ciudad hispanorromana, se hallan en el Museo Arqueológico Nacional.

https://ceres.mcu.es/pages/ResultSearch?Museo=MAN&txtSimpleSearch=Aguja%20de%20pelo&simpleSearch=0&hipertextSearch=1&search=simple&MuseumsSearch=MAN%7C&MuseumsRolSearch=9&

Durante la Edad Media, la orfebrería alcanzó su apogeo en Europa, donde los gremios de orfebres adquirieron gran relevancia. Los elementos religiosos eran esenciales en ese momento:  frontales de altar, arcas, relicarios y material litúrgico: cruces, copones, cálices… No hay que olvidar que el oro se consideraba la manifestación de la luz de Dios y que, en el año 803, en el concilio de Reims, se prohibió la utilización de cálices realizados con materiales de origen vegetal y animal, ya que la sangre y cuerpo de Cristo sólo podía estar en contacto con metales preciosos.

Numerosos museos cuentan con obras de este momento, como el museo Arqueológico Nacional (MAN), el Lázaro Galdiano o Museo Nacional de Arte de Cataluña, como más principales. Destacaremos entre ellos el Tesoro de Guarrazar que se encuentra en el MAN. Con sus magníficas coronas votivas y su influencia islámica. Esta mezcla de elementos cristianos y árabes es una de las notas distintivas de la orfebrería española frente a la del resto de Europa. Esa mezcolanza se produjo, además, gracias a nuevas técnicas metalúrgicas, la decoración geométrica. Técnicas como el esmalte o la filigrana—hilos de oro o plata entrelazados— dieron lugar a objetos litúrgicos y joyas de gran valor. Era común el uso de pedrería. No solían ser piedras preciosas sino gemas más o menos irregulares brillantes y de colores (de almandina o granate, cristal de roca, ágata…) que se presentan pulidas (cabujones) o talladas (chatones) y también se usan perlas irregulares (aljofares) y se aprovechan entalles y camafeos antiguos. Estas piedras se engastan (se incrustan dentro de una pequeña cazoleta soldada a la lámina base y se remachan los bordes), o se engarzan (se sujetan en el aire con patitas o garras).

https://www.man.es/man/coleccion/catalogo-cronologico/edad-media/guarrazar.html

Habitualmente se elaboraban estas obras con oro, plata y bronce u otras aleaciones como el latón, que frecuentemente eran repujados y colocados sobre bases de «alma» de madera ( por ejemplo. la cruz de la Victoria y la cruz de los Ángeles de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo)

Es de destacar en el periodo Prerrománico y Románico la proliferación de esmaltes. Los esmaltes son vidrios coloreados compuestos de sílice y óxidos metálicos colorantes: antimonio, plomo, plata (amarillos); hierro (rojo); cobre (verde); cobalto (azul); manganeso (violeta); cinc (blanco). que se aplicaban sobre objetos o planchas de plata, oro, cobre o incluso hierro. En el mundo bizantino los esmaltes adquirieron una enorme importancia y de allí se trasladó a Europa Central (monasterios renanos) gracias al matrimonio de Otón II con la princesa bizantina Teofanía. Los talleres germánicos de la época estaban en el entorno de Colonia, la Escuela del Rhin, y en el territorio del Mosa (Escuela Mosana) con especial relevancia en Verdún.

Durante toda esta época altomedieval (período bizantino, prerrománico y comienzos del románico) los esmaltes se realizaban con la técnica del Tabicado Bizantino, sobre oro o plata, poco sobre cobre: siguiendo las líneas del dibujo elegido se colocaban, perpendicularmente soldadas, laminillas finas o tabiques; los compartimientos resultantes se llenaban con polvos de esmaltes fundiéndolos en el horno y puliéndose luego la superficie.

Algunos ejemplos de orfebrería prerrománica y románica en España lo constituyen la Arqueta relicario de plata de San Isidoro creada para albergar el cuerpo de San Isidoro de Sevilla, el Cáliz de Doña Urraca, Arqueta de los marfiles (San Juan Bautista y San Pelayo) – se encuentra en San Isidoro de León- y, muy especialmente, el Tesoro de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.

Además del estilo Prerrománico asturiano de las ya mencionadas cruces de la Victoria y de los Ángeles, en época posterior se encuentra el Arca de las ágatas y el Arca Santa:

Alfonso VI en 1075, tras abrir la vieja arca de cedro que contenía desde hacía siglos varias importantes reliquias, entre ellas el Santo Sudario de Cristo, mandó cubrir el viejo arcón con plata sobredorada y repujada. Las escenas representadas tienen que ver el ciclo de la Infancia de Jesús y la crucifixión. La cara principal, a modo de frontal, representa a Cristo en Majestad con cuatro ángeles portando la mandorla y los doces apóstoles bajo arquerías de medio punto. Sin duda, es una obra de excelente calidad y sorprende la movilidad de las figuras en unas fechas tan iniciales del Románico.

Cámara Santa – Catedral de Oviedo. Sancta Ovetensis

Díptico relicario del Obispo Don Gonzalo

Obra encargada por el obispo Gonzalo Menéndez entre 1162 y 1175. Se trata de dos planchas de madera recubiertas de plata finamente tratada con filigranas y cabujones, además de pedrería. Las figuras de marfil representan la crucifixión entre María, San Juan y Adán y un Pantocrator en medio de los símbolos de los cuatro evangelistas. Se trata de una obra de carácter románico pleno similar en estilo a las representaciones de madera de la época.

https://www.asturnatura.com/turismo/guia/diptico-del-obispo-gonzalo-de-oviedo-15312

Otras piezas destacadas de la época son el Tesoro del Monasterio de Silos.

https://www.ucm.es/tesoros/arqueta

https://www.monestirs.cat/monst/annex/espa/calleo/burgos/csilosOR.htm

Con el avance de la Reconquista, y ya en los albores del Renacimiento la orfebrería floreció, dando lugar a un poderoso gremio de plateros que tuvieron un importante desarrollo en Aragón y Castilla, especialmente en Burgos y Toledo, en este caso con gran tradición anterior. Estas piezas mostraban un resurgimiento del interés por el arte clásico y el desarrollo de nuevas técnicas y estilos.

Entre las piezas de la corona de Aragón más destacadas se encuentran el trono de plata del rey Martín el Humano (finales del siglo XIV), conservado en la Catedral de Barcelona (https://ordenconstantiniana.org/en/la-real-delegacion-de-cataluna-en-el-corpus-de-barcelona/), o la monumental cruz procesional de Gerona (siglo XV).

En materia de esmaltes, en torno al camino de Santiago, florecieron los talleres de Conques, y pronto destaca Limoges donde se abandona la técnica de tabicado bizantino y se centra en el tipo excavado o «champlevé» mucho más barato que el bizantino, pero igualmente vistoso. Consiste en tallar cavidades o recesos en la superficie de una pieza para luego rellenarlos con esmaltes de colores de amplio colorido. Su producción fue tan importante que, alrededor del año 1200, sobrepasó el ámbito de los monasterios pasando al artesanado laico. Pero el exceso de elaboración supuso una caída de la calidad y los precios. Ejemplos de esmaltes de Limoges se pueden ver en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

https://ceres.mcu.es/pages/ResultSearch?Museo=MAN&txtSimpleSearch=Taller:%20Limoges&simpleSearch=0&hipertextSearch=1&search=simple&MuseumsSearch=MAN%7C&MuseumsRolSearch=9&listaMuseos=[Museo%20Arqueol%F3gico%20Nacional]

Siguiendo esa técnica, destacan en España:

La Virgen de la Vega de la Catedral de Salamanca. Es una Virgen sedente con Niño realizadas con broce dorado y cobre y esmaltes. El Crucifijo esmaltado de la Seu de Urgell. El Retablo de San Miguel in Excelsis, en San Miguel de Aralar o los esmaltes de Limoges de la Catedral de Orense.

https://glazomaniadebona.blogspot.com/2019/06/18-esmalte-de-limoges-orense.html

En pleno Renacimiento, la orfebrería europea vivió una nueva era de esplendor. Inspirados por el arte clásico y por la precisión técnica de los grandes maestros italianos, los talleres comenzaron a concebir piezas que fusionaban escultura, arquitectura y orfebrería.  Uno de los orfebres más influyentes y destacados fue Benvenuto Cellini.

En España, el siglo XVI dio lugar al estilo Plateresco (tanto gótico como renacentista). Del llamado estilo Isabel al Gótico flamígero caracterizado por la mezcla de elementos arquitectónicos y una ornamentación que recuerda a las filigranas de los plateros, de ahí su nombre. Situado en la etapa manierista del Gótico cuenta con una profusa decoración, mezclando motivos clásicos con mitología, creando estructuras simétricas. En su temática, aunque siguen proliferando los elementos religiosos, el adorno personal y una visión más propia del humanismo del momento es característica esencial.

Uno de los mayores exponentes de esta etapa es la Gran Custodia de la Catedral de Toledo. https://www.catedralprimada.es/es/info/museos/la-custodia-de-enrique-de-arfe

Hacia finales del siglo XVII, la influencia artística comenzó a orientarse hacia Francia. El estilo Luis XV y el Barroco tardío trajeron consigo una estética más exuberante: curvas asimétricas, flores, guirnaldas, angelotes en relieve y superficies ricamente ornamentadas caracterizadas por la elegancia y la profusión de motivos naturales como conchas, flores y follaje. Se manifiesta en objetos de lujo, principalmente de plata u oro, utilizando diamantes, piedras preciosas y esmaltes.

Socialmente el Rococó se caracterizó por el lujo al igual que el Barroco clásico; no obstante, el rococó tendría un carácter aristocrático, buscando siempre la distinción a través del virtuosismo técnico. Se suele destacar del Rococó el gusto por la decoración con colores pálidos y marfileños, de formas blandas y curvilíneas. El Rococó es un arte social, por eso esta tendencia decorativa invadió no solo iglesias, sino también palacios y mansiones en toda Europa.

En España, florecieron los encargos eclesiásticos de gran formato, como urnas-relicario, candeleros y candelabros monumentales y custodias en plata cincelada. Pero la esencia española de la época es su fusión con el churrigueresco autóctono con el que comparte la riqueza ornamental.

La joyería con finalidad ornamental civil y personal se expande a lo largo del siglo XVIII. Las gemas más usadas en las joyas del siglo XVIII en España son los diamantes, las esmeraldas y perlas. El gusto español tiende hacia la policromía, de ahí que se engarcen en oro, dejando en segundo lugar la plata, con motivos que unen los elementos naturales con cintas, lazos y plumas.

Sin embargo, este arte comenzó a declinar a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. La Guerra de Sucesión y las invasiones napoleónicas paralizaron los encargos suntuarios y afectaron a la economía artesanal. Al mismo tiempo, el sistema gremial entró en crisis. La llegada de la Revolución Industrial transformó radicalmente los métodos de producción, también en el ámbito de la joyería. Técnicas como la galvanoplastia (revestimiento electroquímico de oro o plata) o el uso de troqueles mecánicos permitieron fabricar piezas en serie, reduciendo costes y democratizando el acceso a los adornos metálicos. Esta industrialización, relegó parcialmente la producción artesanal, aunque muchas familias joyeras mantuvieron viva la tradición, modernizándose y creando piezas de mayor originalidad y calidad.

A finales de siglo, surgieron nuevas corrientes: el Art Nouveau, y una proliferación de artesanía regional que se caracterizó:

  • En Córdoba, por la filigrana en plata que decoraba peinetas y joyas tradicionales.
  • En Toledo, renacía el antiguo arte del damasquinado, incrustando oro en acero negro.
  • En Galicia, perduraron las joyas de plata y azabache, de fuerte arraigo popular.
  • En Cataluña, el Modernismo. Este estilo, heredero del Art Nouveau europeo, se caracterizó por sus formas orgánicas, asimétricas y fluidas, inspiradas en la naturaleza.

https://www.museunacional.cat/es/la-joyeria

Esta riqueza regional aportó matices únicos a la identidad de la joyería y orfebrería española, incluso en plena era industrial.

El Novecentismo (1910–1920) recuperó la sobriedad clásica y las formas puras, anticipando el Art Déco de los años 20. París en el resto de Europa y Barcelona en España se convirtieron en centros neurálgicos de la inspiración artística y de la orfebrería, ya no sólo como joyería personal sino también como un concepto global de ornamentación.

Durante los años 70 y 80 del siglo XX y hasta la actualidad nos encontramos con una gran pluralidad de creaciones, dando lugar a una joyería de autor, donde diseñadores-artesanos elaboran piezas únicas, cargadas de intención estética y conceptual.

La característica más destacada de finales del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI es el uso de materiales novedosos. Unidos al clásico oro, la plata o el platino, hoy se integran titanio, paladio, acero damasquinado, resinas, maderas exóticas, cerámicas, materiales reciclados e incluso biocompatibles.

BIBLIOGRAFÍA

De la Garma Ramírez, David.- “Iconografía y Simbolismo Románico”. Ed Arteguias. 2020

Martín González, J.J.- “Historia del Arte”. Ed. Gredos. 1990.

Coordinador Víctor Álvarez.- “ Summa Artis”.Ed Espasa. 2004

El Tratado de Tordesillas

El Tratado de Tordesillas fue un acuerdo entre los reinos de España y Portugal, que permitió, entre otras cosas, el reparto del mundo entre las dos grandes potencias del momento. Nos situamos en 1494.

El precedente del Tratado de Tordesillas, fue el Tratado de Alcazobas o Alcáçovas (en portugués), que ya vimos aquí: https://algodehistoria.home.blog/2022/02/04/el-tratado-de-alcazobas/ firmado, en 1479, entre las coronas española y portuguesa. Dicho tratado ponía fin a la guerra de sucesión a la Corona de Castilla, tras la muerte del rey Enrique IV, y que enfrentó a la hermanastra de Enrique, Isabel, y a la hija de aquel, Juana la Beltraneja. Esta última contaba con el apoyo del rey de Portugal. Como todos sabemos, aquella guerra culminó en la victoria de los partidarios de Isabel, que asciende al trono como Isabel I de Castilla. La trascendencia del tratado de Alcazobas se incrementó por delimitar los derechos de navegación de Castilla y Portugal. En su clausulado se reparte la costa atlántica conocida o por explorar utilizando como elemento divisorio los paralelos de la Tierra. Portugal mantiene el control sobre sus posesiones de Guinea, la Mina de Oro, Madeira, las Azores, Flores y Cabo Verde, y se le reconoce la exclusividad de la conquista del Reino de Fez. A Castilla se le concede la soberanía sobre las islas Canarias y la parte superior del paralelo que delimitan esas islas afortunadas.

Con el tiempo, múltiples incidentes ponen en peligro la paz conquistada en Alcazobas. La situación se complica cuando Juan II de Portugal (no olvidemos que Cristóbal Colón ofreció sus servicios al rey de Portugal antes que a Castilla para emprender la conquista de las Indias navegando por occidente y los portugueses no quisieron financiar los gastos de aquella empresa) recibió a Colón a la vuelta de su primer viaje a las Indias. Recordemos que fue la carabela La Pinta la que antes arribó a las costas españolas, por Galicia, y transmitió las primeras noticias del descubrimiento del Nuevo Mundo. Los rumores, que también llegaron a Portugal, se confirmaron cuando Colón, que viajaba en La Niña, atracó en Lisboa, siendo recibido por el rey de Portugal. Convencido Juan II de que los nuevos territorios estaban por debajo del paralelo correspondiente a las islas Canarias, no tardó en reclamarlos para su país, al tiempo que la Corona española aseveraba que el territorio recién descubierto era propiedad de Castilla.

Se producía así un choque dialéctico entre ambas monarquías por la interpretación del tratado de Alcazobas y por el dominio de la navegación mundial. Se iniciaron unas tensas negociaciones en las que primaba el sincero interés mutuo de no alcanzar un enfrentamiento armado.

En aras a encontrar una solución, Fernando el Católico propuso la mediación del Papa español Alejandro VI, Papa Borgia, con el que mantenía una excelente relación el rey aragonés. El Papa Alejandro, gran político, interesado siempre el engrandecimiento de los Estados Pontificios, tuvo algunos sonados enfrentamientos con las potencias europeas, muy especialmente con Francia. Aunque también fue un excelente diplomático que obtuvo alianzas hasta con sus más acérrimos enemigos; pero, con carácter general,  España fue su gran valedor internacional. En el momento de la historia que nos hallamos, Alejandro tenía serios enfrenamientos con Carlos VIII de Francia. En este contexto no es de extrañar que al Papa le interese apoyar los intereses españoles en las negociaciones mantenidas con Portugal. Los Reyes Católicos (que recibieron ese título precisamente de Alejandro VI) rechazaban las pretensiones portuguesas: entendían que África debía ser para Portugal y las zonas del nuevo descubrimiento para España.

La intermediación papal se concreta en las conocidas como “Bulas Alejandrinas” dictadas en 1493. Se trata de tres bulas: «I Inter Caeteras» que  establece que todas las tierras descubiertas por Colón y las que posteriormente se descubran serán para Castilla; «II Inter Caeteras» modifica el sentido de la primera y fija una línea a 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde para definir el dominio marítimo y terrestre de Castilla; la tercera bula, «Eximiae devotiones» no menciona la existencia de la segunda y ratifica lo señalado en la primera, ampliando, así, las concesiones asignadas a Castilla.

A esta maniobra de Fernando, se unió su rapidez en organizar una segunda expedición al Nuevo Mundo, adelantándose a lo que pudiera hacer Portugal.

Aunque el rey de Portugal protestó, acabó aceptando el nuevo reparto, con ligeras modificaciones en relación a las bulas alejandrinas. Aquel acuerdo se plasmó en el Tratado de Tordesillas,  acordado en la ciudad vallisoletana por los representantes de ambos países el 7 de junio de 1494. Los Reyes Católicos lo firmaron en Arévalo el 2 de julio y, el 5 de septiembre, lo rubricó Juan II en Setúbal. Entonces no se conocía aún la dimensión de lo descubierto por Colón; a Portugal lo que le interesaba era mantener abierta la ruta hacia la India, la ruta de las especias, tan lucrativa en aquellos tiempos y limitada, en su discurrir por la tradicional ruta mediterránea, por el bloqueo turco.

La esencia del acuerdo consistió en una modificación del sistema de reparto. Si en el tratado de Alcazobas se utilizaron los paralelos, en el de Tordesillas, la división se hizo utilizando los meridianos.  El tratado acabó estableciendo, tras varias propuestas, un meridiano a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, es decir, en 46° 37′ longitud oeste. Todos los territorios por descubrirse al este de dicha línea quedarían bajo dominio portugués, mientras que España tendría soberanía sobre los ubicados al oeste. La cartografía de entonces no era muy precisa por lo que se acordó que marinos y astrónomos de ambas naciones estudiaran la situación exacta sobre el terreno, determinando el lugar exacto en el que se establecería la línea divisoria. Tales trabajos no se llevaron a cabo. El empeño portugués en modificar esa línea, que coincide con la actual ciudad de Sao Paulo, fue enorme. No sólo por dar legitimidad a la toma de posesión del Brasil hecha por Pedro Álvares en el año 1500 (aunque los portugueses le consideran el primer explorador que llegó a Brasil, lo cierto es que ese honor le cabe al español Vicente Yáñez Pinzón, tres meses antes de la llegada del portugués, pero la división territorial hecha en Tordesillas dejaba sin legitimidad la conquista española) sino, como señalan algunos historiadores, por lograr el territorio más importante del nuevo continente y, a medida que se fue conociendo lo que hoy es Sudamérica, por controlar el paso hacia las Indias por el cabo de Hornos. Fuera como fuere, esta posesión portuguesa y su delimitación dio algunos problemas al mantenimiento de tratado de Tordesillas.

Además de lo dicho, el tratado señalaba que:

  • Ninguno de los dos reinos podía enviar expediciones hacia el territorio asignado al otro.
  • A los barcos españoles se les otorgaba libertad y seguridad de tránsito por las aguas portuguesas cuando navegaran hacia América, siempre que siguieran una línea recta hacia sus respectivos destinos.
  • Dado que estaba en marcha un nuevo viaje de Colón, se acordó que hasta el 20 de junio de 1494 España tendría derecho de posesión sobre las tierras e islas que descubriera durante ese plazo entre las 250 y 370 leguas desde Cabo Verde, cosa que no sucedió dado que en el segundo viaje Colón no se aproximó a Sudamérica.
  • También ponía límites en los meridianos que trazaban las zonas de influencia en Asia.

El tratado fue enviado para su confirmación a la Santa Sede, dado que alteraba los términos establecidos en las Bulas Alejandrinas, como ya indicamos con anterioridad. El papa Alejandro VI nunca confirmó el tratado, por lo que la aprobación papal llegó con su sucesor, Julio II, en 1506, mediante la bula “Ea quae pro bono pacis”.

El tratado de Tordesillas permitió que los reinos español y portugués continuaran con sus expediciones navales sin enfrentamiento entre ellos. Por el contrario, países como Francia, Holanda e Inglaterra cuestionaron el reparto de tierras entre Castilla y Portugal -ambos se convertían en poderosos imperios, lo que suponía un serio peligro para el resto de potencias europeas-. De ahí nace la razón de las expediciones organizadas por esas potencias menores para atacar territorios portugueses y españoles, que tuvieron cierta frecuencia desde entonces.

Los límites establecidos por el Tratado de Tordesillas quedaron en desuso al producirse la Unión Ibérica (1580-1640). En este momento, tanto Portugal como sus posesiones pasaron a formar parte de la Corona española.

Los colonos portugueses ya no tenían obligación de quedarse sólo en la costa y comenzaron a aventurarse en el interior del territorio. Además, y coincidiendo con la independencia de Portugal en 1640, el nuevo Estado emprendió, ya sin base legal, algunas acciones comerciales y coloniales más allá de dicho límite; por ejemplo, la fundación en 1680 de la Nueva Colonia del Santísimo Sacramento, frente por frente  a la ciudad de Buenos Aires, es decir en las costas rioplatenses del actual Uruguay, y la fundación, en 1737, del fuerte de “Jesús, María, José” que dio origen al Estado federal brasileño de Río Grande del Sur, en la orilla opuesta del Río de la Plata en la que se encuentra Buenos Aires. Esto provocó una serie de disputas entre España y Portugal durante años. El Tratado de Madrid de 1750 aclara estas fronteras y delimita los márgenes de Brasil casi como son en la actualidad.

Pero ya con anterioridad, el tratado había sufrido modificaciones por el tratado de Zaragoza (1529), que modifico los límites del acuerdo en Asia,  el de Lisboa (1701) y con las disposiciones del Tratado de Utrecht (1713-1715) que afectaban a España y Portugal.

Del tratado, al ser bilateral, se conservan dos originales: en versión castellana se conserva en el Archivo Nacional de la Torre de Tombo en Lisboa y en versión portuguesa en el Archivo General de Indias ( Sevilla ).

La gran trascendencia de aquel acuerdo ha sido reconocida por la UNESCO, que en 1997 creó el Programa Memoria del Mundo con la finalidad de que no se perdieran para el futuro los acontecimientos más destacados de la Historia de la humanidad. A ese programa España y Portugal presentaron de forma conjunta el Tratado de Tordesillas, como documento que merecía tal consideración y ha pasado a formar parte del registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Esto conviene recordarlo en serio, pero también de forma un poco más divertida. Dado que se acerca el verano y el descanso merecido de este blog.

Recordemos que fuimos un Imperio y que el tratado de Tordesillas fue parte importante del mismo. Los Nikis año 1985 “El Imperio contraataca”: https://youtube.com/watch?v=71m3JuHKngY&si=6RUfich2n112glG6

 

BIBLIOGRAFIA

El Tratado de Tordesillas: https://www.escrituraydocumentos.com/el-tratado-de-tordesillas-de-1494-digitalizado-en-pdf/

AGUADO BLEYE, Pedro.- “Manual de Historia de España”. Ed Espasa-Calpe. 1954

MARCO, José María.- “Una historia patriótica de España”. Ed Planeta.2011

UBIETO, REGLÁ, JOVER Y SECO. “Introducción a la Historia de España”. Ed Teide. 1983

FRANCISCO MANUEL DE MELO

Hoy traemos al blog a Francisco Manuel de Melo. Personaje poco conocido pero importante en su relación con el conde-duque de Olivares. El conde -duque vivió entre 1587- 1645 y fue Valido del rey Felipe IV entre octubre de 1622 y enero de 1643.

En aquel momento, Portugal formaba parte de España, desde que fue nombrado monarca portugués Felipe II, en la llamada Unión Ibérica que se extendió entre 1580 y 1640.

Debido a aquella unión, los reinados de Felipe II y Felipe III fueron pacíficos en el interior de la Península Ibérica entre los antiguos reinos de España y Portugal: hubo poca interferencia española en Portugal -que gozaba de cierto grado de autonomía- y los portugueses no se quejaban. Pero con Felipe IV la situación empeoró, como no podía ser de otro modo, porque empeoró la situación en toda España, sobre todo, por las continuas luchas en Flandes (enfrentamiento franco-español, afianzado por el tratado franco-neerlandés de ayuda mutua, especialmente importante a partir de 1635). Aquel enfrentamiento se vio impulsado , además, por la rivalidad y prepotencia de los validos ( conde – duque de Olivares por España y el Cardenal Richelieu por Francia), lo que determinó una contienda con importantes consecuencias para la vida diaria, económica y política de la Península Ibérica;  en la que al igual que se vieron mermadas las posibilidades comerciales de España, se vieron reducidas las de Portugal; además, dio lugar a una mayor injerencia de la antigua España en los asuntos portugueses. Todo eso condujo a dos levantamientos populares portuguesas, en 1634 y 1637, que se sofocaron con relativa facilidad. No así la tercera revolución, en el fatídico año de 1640, cuando el poder militar español ya estaba dividido entre la guerra contra Francia y la sublevación de Cataluña.

Las arcas del Estado necesitaban fondos y los impuestos aumentaron, se produjeron reducciones en los privilegios de la nobleza, y las posesiones de ultramar (el mayor imperio del mundo por la unión de los territorios de España y Portugal) se vio amenazado por holandeses y, sobre todo, británicos. La fuerza naval española estaba más centrada en la guerra contra Francia que en defender el Imperio. La gota que colmó el vaso fue la intención del conde-duque, en 1640, de usar tropas portuguesas en la defensa de Cataluña.

En ese contexto, el Cardenal Richelieu encontró medios para ayudar a la sublevación portuguesa que logró su la independencia y el reconocimiento de Juan IV como rey de Portugal y Brasil.

No todo aquel desastre cabe achacárselo al conde-duque. Olivares tenía un sentido de estado y de servicio más que acreditado. Intentó, con poco éxito, más por la abulia real y por la presión de otros miembros de la nobleza, celosos del poder del conde-duque, que la Unión Ibérica fuera efectiva. El profesor Jover lo cuenta así:

Señala Olivares: “Tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su Monarquía el hacerse Rey de España; quiero decir que no se contente con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde de Barcelona, sino que trabaje por reducir estos reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla sin ninguna diferencia, que si Vuestra Majestad lo alcanza será el príncipe más poderoso del mundo”…

​“Olivares se manifiesta aquí, precursor de la Nueva Planta de Felipe V. Su audaz arbitrio apuntaba a una especie de consumación del movimiento renacentista encaminado a la reconstrucción de la España visigoda, centrada en torno a Castilla, fundiendo en un solo molde las tres Coronas destinadas a fundamentar la monarquía. Lo prematuro de tal propuesta quedará reflejado, cinco años más tarde, en unos párrafos de la Suplicación dirigida al mismo monarca por el portugués Lorenzo de Mendoza, allí donde alude a la unión de Reinos y Monarquía de Vuestra Majestad, que principalmente depende de estas tres Coronas de Castilla, Portugal y Aragón unidas y hermanadas”.[1]

En ese ambiente enrarecido, en el que se estaba cercana la restauración de la Corona portuguesa, pero aún formaba parte de España, se desenvolvieron unas cuantas vidas complejas. Una de ellas fue la de Francisco Manuel de Melo, excelso escritor y poeta, vasto intelectual, militar, asesor político y súbdito leal a ambos territorios: España y Portugal.

Hijo primogénito de una familia noble, pero con mezcla de sangre, que en aquellos tiempos podía modificar un destino. Su padre fue un ilustre militar, de apellido Manuel, que mostraban grandeza y nobleza de origen. Sin embargo, su madre, descendía de familia rica, de cierta hidalguía, aunque con orígenes conversos, lo que obligó a nuestro protagonista a pedir autorización especial cuando quiso ingresar en la Orden de Cristo (orden militar portuguesa).

Su padre falleció en el campo de batalla cuando Francisco contaba seis años de edad. Fue su madre la encargada de la educación de sus hijos y se esforzó enormemente para que ingresara en el colegio de Santo Antao de la Compañía de Jesús, en Lisboa. Su formación académica fue excelente, y de ella nació su afición literaria y humanista en general. Fue gracias a los Jesuitas que logró tener una formación ilustrada (hombre de amplios saberes, escribió poesía, libros de empresa e incluso un tratado de matemáticas “Concordancias matemáticas). Ese carácter intelectual le valió con el tiempo el favor del conde-duque (hombre también muy culto, de gran amor a la literatura y a los libros de los que consiguió formar una muy buena biblioteca de la que se encargó en mantener, ampliar y velar por el lujoso encuadernamiento de los volúmenes- una de las manías del conde-duque- Francisco Manuel de Melo).

Pero las inquietudes del portugués no se limitaban al estudio y la meditación, sino que fue una persona fuertemente inclinada a la acción. Al cumplir diez años, Felipe III lo había nombrado hidalgo escudero de su Corte y a los diecisiete abandonó los estudios para seguir la carrera militar, intentando mantenerse activo en las armas y en las letras. Su experiencia más intensa, en aquellos primeros años, aconteció en 1627, cuando una escuadra portuguesa que debía escoltar a la flota de Indias desde La Coruña a Lisboa naufragó. Las prisas por recuperar la mercancía depositada en la bodega de aquellos barcos, determinó una serie de malas decisiones que acabaron perdiendo el contenido importado de América y muriendo los marineros que salieron en su auxilio. Francisco Manuel fue uno de los pocos supervivientes.

Continuó su actuación militar defendiendo las aguas y costas portuguesas de los navíos ingleses.

La tragedia de la flota de Indias le inspiró una de sus cuatro Epanáforas (así denominó a su historia de Portugal en cuatro actos): la Epanáfora trágica. Al tiempo se centraba en el desarrollo de su obra poética. Nacen así los Doce Sonetos por varias acciones en la muerte de doña Inés de Castro. Y su primera obra en castellano: Las tres musas del Melodino. En 1665 se publica su obra poética completa, una recopilación en portugués y en castellano (salvo aquellos doce sonetos), denominada: Obras métricas.

Francisco Manuel fue un escritor perfectamente bilingüe. Usaba el castellano para asuntos científicos, ensayos y obras a las que quería dar una visión más universal. El portugués, lo utilizaba para temas más locales. Estudió a fondo la literatura portuguesa e hizo varios trabajos de revisión crítica de los clásicos.

De 1629 a 1634, Melo se repartía entre Madrid y Lisboa. Especialmente cuando ejerció de asesor del conde-duque, sus estancias en Madrid eran prolongadas. En su obra sobre el conde-duque, Gregorio Marañón, señala como Melo fue espía para el valido (Olivares era muy aficionado a tener espías en todas partes, incluso en la cámara del Rey que le informaban de cada paso de éste, de la familia real y del resto de los nobles), pero también señala el ilustre médico como Melo se convirtió en una especie de asesor del Valido, pues confiaba plenamente en su criterio.

Nuestro protagonista trabó amistad en Madrid con los círculos literarios y existe constancia de su relación epistolar con Quevedo, al que dedicó alguno de sus sonetos. Lo convirtió en personaje de su diálogo Hospital das Letras, y hasta llegó a promover la edición en Lisboa de una de sus obras, el San Pablo.

Según algunos autores, Melo no era persona de fiar y no siempre fue fiel al conde-duque. También es cierto que el valido de Felipe IV tenía un carácter variable, voluble y colérico que tan pronto estaba de buenas como entraba en una tormenta de expresiones y gritos, muy de temer; cierto es que, igual que se sulfuraba sin causa, se apaciguaba fácilmente, teniendo la virtud de no ser rencoroso. La relación del conde-duque con Quevedo fue tormentosa y el poeta acabó en prisión sin una causa clara, y por más que clamó al dignatario, este no se ablandó. Algo semejante, sin que se sepa muy bien la causa, pasó con Melo.

En su epistolario (Cartas familiares),  empieza a revelar a partir de 1637 un tono quejoso y algo desengañado. Creía merecer más de lo que tenía y porfiaba en sus pretensiones en la Corte. De septiembre a diciembre de 1637, el año de la tensa Revuelta de Évora, estaba preso en Lisboa, en el Castillo de San Jorge sin que se sepan las causas. Fue testigo de primera línea de las algaradas y del malestar popular portugués, y lo analizó todo con la enorme perspicacia que demostró en su Epanáfora política y en las cartas.

El conde- duque llamó a capítulo a todos los portugueses de importancia en la Corte y les advirtió de su cuota de responsabilidad por la revuelta. Ese malestar lo muestra Melo con un retrato no muy positivo del conde-duque en esa Epanáfora . Entre otras cosas critica su afición a compararse con los clásicos. Algo que se ha dado muchas veces a lo largo de la Historia entre los absolutistas o tiranos más bien tiranos de cierta formación, claro, los actuales no llegan a semejante nivel. Cierto es también que, a decir del Dr. Marañón, el conde-duque tenía una propensión a la grandeza claramente enfermiza. Dice Melo:

Los libros políticos e históricos que leía Olivares le habían dejado algunas máximas desproporcionadas al humor de nuestros tiempos; de donde procedía intentar a veces cosas ásperas sin otra conveniencia que la imitación de los antiguos; como si los mismos Tácitos, Sénecas, Plutarcos, Plinios, Livios, Polibios y Procopios de que se aconsejaba no mudaron de opinión, viviendo ahora, en vista de las diferencias que cada época impone a las costumbres y a los intereses de los hombres.”[2]

Quizá por esta desavenencia o por otras, Melo acabó encarcelado en dos ocasiones en Lisboa. Pero como señalaba en párrafos anteriores, el conde -duque no era rencoroso y al salir de la segunda prisión, en 1638, permite a Melo incorporarse a un tercio en la potente armada enviada a Flandes y que, para desgracia de España,  sufrió, en 1639, la considerada por toda la Historiografía como la peor derrota española en Flandes: la batalla de las Dunas.

Melo dejó testimonio preciso del desastre en su Epanáfora bélica. Enfermo, llegó en 1640 a Madrid, donde no recibió la prometida recompensa por sus trabajos. En cambio, fue requerido para ir a Vitoria en apoyo de las tropas que lucharon contra Francia. Y de ahí a Cataluña, como adjunto del marqués de Los Vélez, para sofocar la creciente rebelión.

La estancia en Cataluña dará como fruto la obra por la que fue más conocido, y la considerada por muchos su mejor texto en prosa: Historia de los movimientos y separación de Cataluña.

Pero nada más conocer la sublevación de Portugal, Melo fue apresado y enviado de vuelta a Madrid. Éste es el periodo más oscuro de su vida. Tras dos meses de cárcel fue liberado, nombrado maestre de campo y enviado a Flandes. Consiguió huir a Londres para ponerse al servicio de Portugal, ya independizado de la Corona española.

Curiosamente, su vida en Portugal no fue fácil, le ocupó puestos de relevancia, pero su estrecha colaboración anterior con el valido español, le trajo, al tiempo, una desconfianza en la Corte portuguesa que le llevó desde 1644 a una sucesión continua de prisión-libertad-destierro que no acaba hasta 1658. No hay una documentación clara que explique las causas de este peregrinar. Primero fue desterrado a las colonias portuguesas en África, luego a la India, recurrió ambas sentencias y las ganó, pero fue desterrado a Brasil. Allí, en tierras americanas, vivió quejoso de la inhóspita vida, poco refinada en lo material y demasiado exuberante en su naturaleza. En esos años en Brasil, produjo gran parte de su obra, siempre bilingüe.

Con la llegada del nuevo rey de Portugal, Alfonso VI, le fue concedido el indulto (era 1659). A la vuelta a Lisboa empezó un período de reconocimiento y honores no exentos de relevantes tareas diplomáticas: la negociación del casamiento del rey con una princesa María Francisca Isabel de Saboya, la recuperación de los obispados vacantes desde 1640 (en Roma).

En su dilatada estancia en Roma se aproximó a lo más selecto de la vida intelectual, en especial cerca de la Compañía de Jesús, y preparó con cuidado la recopilación definitiva de su obra —quiso repartirla en diez grandes títulos—, que sólo en parte logró organizar.

Al volver a Lisboa se le nombró miembro de la Junta de los tres Estados ( importantísimo órgano, creado a raíz de la independencia para controlar que el monarca no se excediera en sus poderes. Especialmente destacado en el seguimiento de los asuntos de la guerra y la Administración). Apenas pudo ejercer esta tarea y distinción, pues murió el 13 de octubre de 1666.

 

BIBLIOGRAFÍA

ELLIOT, John.- “El Conde-Duque de Olivares”. Ed. Austral. 2014

JOVER ZAMORA, José María; BALDÓ I LACOMBA, Marc y RUIZ TORRES, Pedro.- “Historia y civilización: escritos seleccionados”, Universidad de Valencia.1997.

MANUEL DE MELO, Francisco.- “Cartas familiares”. Ed Livraria Sá da Costa. 1937.

MARAÑÓN, Gregorio.- “El Conde-Duque de Olivares. La pasión de mandar”. Ed Espasa. 2006.

 

[1] José María Jover Zamora, Marc Baldó i Lacomba y Pedro Ruiz Torres.- “Historia y civilización: escritos seleccionados”, Universidad de Valencia.1997

 

[2] “Cartas familiares” Publicado por Livraria Sá da Costa. 1937