CUANDO GRAN BRETAÑA SALVÓ AL MUNDO

Dedicado a mi amiga Cristina T. Gran lectora de este blog, y tan partidaria de los británicos como yo.

Hoy no vamos a contar toda la participación británica en la Segunda Guerra Mundial ( IIGM) pero sí vamos a contar los inicios de aquella guerra en la que la resistencia de los británicos salvó a Europa, y al mundo, de caer en manos de Hitler. Es verdad que la versión británica de estos hechos es de exaltación nacional algo exagerada; no podemos olvidar, en este sentido, que uno de los alicientes de la propaganda alemana durante aquel periodo de algo más de año y medio desde la caída de Francia a la entrada en la guerra de los norteamericanos, era afirmar que los ingleses eran grandes expertos en evacuaciones, es decir, en retiradas, desde Dunquerque, con la operación Dinamo; a Grecia, Creta, Dakar, o Tobruk… Pero no es menos cierto que con la rápida caída de Francia- el 16 de junio de 1940-, cuando ni siquiera los alemanes esperaban su débil resistencia, y el posicionamiento de la Francia de Vichy (supuestamente neutral y realmente colaboracionista con Alemania), media Europa se convirtió en una posesión alemana a finales de junio de 1940: Dinamarca, Noruega, los Países Bajos, Bélgica y Francia habían sido sometidas, sin olvidar la situación previa en Checoslovaquia y Polonia.

En esta situación nos encontramos con dos perspectivas: Primero, la alemana, que consideraba que la guerra ya estaba ganada y que Gran Bretaña se avendría rápidamente a un acuerdo ante la imposibilidad de aguantar, por su propio aislamiento y debilidad, ante lo que los alemanes consideraban un ejército muy superior, el alemán. Motivo por el cual Hitler decidió en un primer momento no atacar a Inglaterra, esperando la llegada de ese acuerdo. Y, por otro lado, la perspectiva británica y, sobre todo, la de Churchill, que estribaba en no rendirse jamás.

Si los británicos tienen alguna virtud esa es su sentido práctico y el amor patriótico hacia su país. Esa confianza en sí mismos como nación soberana y libre ha forjado lo que son, sin ningún complejo- ya podríamos aprender-, y fraguó aquella defensa. Defensa que no cabe menospreciar porque gracias a su resistencia, las democracias occidentales sobrevivieron.

Es verdad que algunos acontecimientos les ayudaron, por ejemplo: que Franco no permitiera a los alemanes instalarse en Canarias, tras la famosa entrevista de Hendaya ( el 23 de octubre de 1940) impidió, también, que Hitler se hiciera con la costa atlántica del Magreb. Si los alemanes hubieran dominado el mediterráneo occidental las bases británicas en Gibraltar y Malta hubieran estado en serio peligro y su derrota hubiera sido mucho más probable. Es verdad que, en comparación con otros países, Gran Bretaña tenía una poderosa industria, tan fuerte como la alemana, y tenía un imperio detrás que le apoyaba. No es menos cierto que contaban con el espíritu intrépido, valeroso y la visión patriótica e irreductible de su primer ministro,   Winston Churchill, quien, en contraste con la calamidad de Chamberlain,  supo dar brío, valor e insuflar ánimos a su país, y la inteligencia de explotar el ingenio científico y de gestión de algunos de sus mejores profesores y políticos al servicio de la defensa del Reino Unido. Tenía el apoyo indirecto, primero, de los Estados Unidos; tenía la sangre fría y aguante de la población británica, y tenía un sentido de la libertad y de la realidad que permitió la supervivencia británica hasta que los errores alemanes (invasión de Rusia) y la entrada de los americanos en la guerra vinieron a su rescate.

En esta entrada nos centraremos en la defensa de las islas.

Suele ser emblemático, para expresar esa defensa ceñirse a la llamada Batalla de Inglaterra, pero nosotros nos extenderemos un poco más.

Oficialmente, la batalla de Inglaterra transcurrió entre el 10 de julio y el 31 de octubre de 1940, entendiendo ese carácter oficial desde el punto de vista británico, ya que para los alemanes no hubo tal “batalla de Inglaterra”, solo una continuación y una intensificación de la guerra aérea que se libraba contra las islas británicas desde los primeros ataques en octubre de 1939. El término nació durante el verano de 1940, tras la caída de Francia, cuando Winston Churchill afirmó que “la batalla de Francia ha terminado, considero que la batalla de Inglaterra está a punto de comenzar”. En 1941, el Ministerio del Aire publicó un folleto informativo para el público titulado La batalla de Inglaterra, en el que se explicaba que esta había empezado el 8 de agosto y terminado el 31 de octubre de 1940, pero en realidad se trataba de fechas muy arbitrarias.[1]

Churchill, convencido de que la invasión sería una realidad no muy lejana, tenía en mente cuatro aspectos esenciales para evitarla: 1) Potenciar todos los avances técnico-científicos que permitieran a los ingleses tener armas más modernas y eficaces que los alemanes. 2) Incrementar la producción aeronáutica y formar a nuevos pilotos, 3) Establecer nuevas y más poderosas defensas en las islas. 4) El último, pero no el menos importante, implicar a los americanos en la guerra.

La inicial preocupación de Churchill ante la caída de Francia (aunque el primer ministro británico intentó por todos los medios convencer a su colega francés de que aguantase, éste decidió rendirse casi sin oponer resistencia) era qué pasaría con la flota francesa: si engrosaría la armada alemana o no. Churchill sabía que la capacidad de la Royal Navy era superior a la de la armada alemana, pero no podría hacer frente a la defensa de las islas si se unían los barcos alemanes con los franceses.

Su primera acción fue intentar convencer a los franceses para que cedieran su armada a los británicos. Pero como esto no acababa de decidirse, Churchill tomó la determinación de bombardear y hundir la armada francesa situada en el norte de áfrica, en Mazalquivir.

Hitler, por su parte y como ya indicamos, pretendía llegar a un acuerdo con los ingleses. No entendía que se pudieran resistir ante un ofrecimiento que él considerable muy favorable para una nación- la británica- que estaba en clara desventaja frente a los alemanes y que sería fácilmente derrotada. Durante mucho tiempo entendió que la resistencia inglesa era un farol, hasta que llegó a la conclusión de que con Churchill al frente del país, Gran Bretaña no se rendiría.

Churchill ya lo había evidenciado en sus tres discursos más famosos durante la batalla de Francia: 1) El producido el 13 de mayo de 1940, famoso por esta frase: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. 2) El conocido como “Lucharemos en las playas” pronunciado en la Cámara de los comunes el 4 de junio de 1940. 3)  En el que manifestó: “Por lo tanto, preparémonos para cumplir con nuestros deberes, y comportémonos de tal manera que, si el Imperio Británico y su Commonwealth duran mil años, los hombres aún dirán: “Esta fue su hora más gloriosa””, del 18 de junio.

Como la rendición británica no llegaba, el 16 de julio de 1940, Hitler ordenó iniciar los preparativos para invadir Inglaterra en lo que se bautizó como Operación León Marino. Hitler estipuló que la expedición estaría lista a mediados de agosto. Sin embargo, el ejército alemán no estaba preparado para tal empresa. El Estado Mayor no lo había contemplado, las tropas no habían recibido entrenamiento para las operaciones de desembarco y no se había hecho nada para construir lanchas de desembarco para ese propósito. Todo lo que se pudo intentar fue un esfuerzo apresurado para recoger barcos, traer barcazas de Alemania y los Países Bajos y dar a las tropas algo de práctica en el embarque y desembarque. Los generales alemanes estaban muy preocupados por los riesgos que correrían sus fuerzas al cruzar el mar, y los almirantes alemanes estaban aún más asustados por lo que sucedería cuando la Royal Navy apareciera en escena. Por lo que sugirieron un plan alternativo en el que la Luftwaffe corriera con un desgaste de las islas y, sobre todo, acabara con la Royal Air Force ( RAF) -Fuerza Aérea británica-.

El mariscal del aire Hermann Göring expresó su absoluta confianza en que sus aviones alemanes podrían controlar la interferencia naval británica y también expulsar a la RAF del cielo. Así pues, se acordó que Göring intentara una ofensiva aérea preliminar, que no comprometía al resto de servicios en nada definitivo. La idea dominante era que la Luftwaffe era muy superior en número y pericia a la RAF.

Los primeros ataques alemanes se lanzaron el 10 de julio contra los convoyes y puertos británicos- a estos ataques se les denominó Blitz ( relámpago en alemán)-.  Aunque la gran ofensiva se produjo el 13 de agosto —llamada Adlerangriff (“Ataque del Águila”)—, contra bases aéreas, pero también contra fábricas de aviones y contra estaciones de radar en el sureste de Inglaterra. Aunque los objetivos y las tácticas se cambiaron en diferentes fases, el objetivo subyacente siempre fue conminar a la rendición de la nación. De hecho, Hitler dio orden de no bombardear Londres en aquel momento, quería la rendición inglesa, pero llegando a un acuerdo entre ambos países. De lo contrario, la reacción británica también desgastaría a Alemania y Hitler, lo que quería y estaba convencido de lograr era rápida victoria.

Los ingleses además de reforzar su defensa nacional con las tradicionales baterías antiaéreas ( Mary, la hija de Churchill dirigió una de ellas, la sita en Hyde Park), y globos aerostáticos que dificultaran la visibilidad a los bombarderos alemanes, creó lo que se llamó en inglés Fighter Command (“Mando de Cazas”). Hasta 1940 existió la predilección cultural de la (RAF) por el ataque antes que por la defensa. Pero, en aquella guerra se demostró que la defensa aérea podía ser un elemento inapelable y esencial. El Fighter Command se dividió en cuatro grupos, que se repartían la defensa del país. Los más presionados durante la Batalla de Inglaterra fueron el Grupo Número 11, que defendía el sureste de Inglaterra y Londres; y el Grupo Número 12, que defiende Midlands y Gales.

El ataque alemán se organizó con una disposición en forma de arco que rodeaba las islas británicas desde Noruega hasta la península de Cherburgo en la costa norte de Francia.

Los ingleses encontraron en dos grupos de personas, de la máxima confianza de Churchill y de gran prestigio, el apoyo fundamental para que su defensa tuviera éxito: de un lado, el sector científico, representado por los profesores Lindemann y Jones- este último especialista en inteligencia de la aviación y que dio un vuelco a la guerra al modernizar las comunicaciones por radio. Descubrió que los alemanes se orientaban por unos haces de radio que les permitían atacar por las noches, y con el tiempo logró inutilizarlos. Lindemmann consiguió crear diversos ingenios que mejoraron los aviones de la RAF, así como las bombas utilizadas por los británicos. Fue el único que consideró que la RAF no estaba en una inferioridad de 4-1 frente a los alemanes sino en una proporción mucho más cercana a la igualdad de fuerzas, y tenía razón. Sin embargo, en aquellos momentos, la propaganda alemana fue más creíble, lo que, a la larga, perjudicó de los propios alemanes. Si la RAF no se hubiera creído en inferioridad es posible que no hubiera luchado con tanta precisión, apremio e instinto de superación.

Para ello también fue muy importante el segundo grupo, realmente unipersonal, el formado por William Maxwell Aitken, primer barón de Beaverbrook , generalmente conocido como Lord Beaverbrook , fue un editor de periódicos, nacido en Canadá. Director del Daily Express y dueño de medios y diversos negocios, se hizo millonario a los 30 años. Cuando sus negocios necesitaban expansión se trasladó a la metrópoli, a Londres. Íntimo amigo de Churchill y dotado de una gran capacidad de organización fue nombrado ministro de Producción Aeronáutica. Desempeñó un papel importante en la movilización de recursos industriales para lograr la mayor producción de aviones del momento. Con un sistema de trabajo cuasi despótico, fue muy criticado, especialmente por el ministro de Defensa con el que tuvo múltiples desacuerdos. Sin embargo, el Mariscal en Jefe del Aire, Sir Hugh Dowding,  Jefe del Comando de Combate durante la Batalla de Inglaterra, escribió que «Teníamos la organización, teníamos los hombres, teníamos el espíritu que podía traernos la victoria en el aire, pero no teníamos el suministro de máquinas necesarias para resistir el drenaje de la batalla continua. Lord Beaverbrook nos dio esas máquinas, y no creo que exagere cuando digo que ningún otro hombre en Inglaterra podría haberlo hecho «. 

Entre todos ellos y sus equipos de trabajo y el sistema de espías británico que alcanzaron a descifrar los códigos alemanes, lograron, de un lado, aumentar y mantener la flota aérea británica, para asombro de los ases de la aviación alemana, como Adolf Galland. De otro lado, modernizar los aviones con nuevos e importantes ingenios.

Güering desesperado comprobaba día a día que su táctica no rendía a los ingleses. Por eso, Hitler decidió que, además de bombardear sitios estratégicos, bombardearan las ciudades, a la población civil.

Los bombardeos empezaron por un ataque, digamos que accidental, a Londres, que encontró la respuesta de la RAF contra Berlín y determinó el primer bombardeo importante sobre objetivos civiles en Londres el 7 de septiembre de 1940.

Entre el 7 de septiembre de 1940 y el 21 de mayo de 1941, dieciséis ciudades británicas fueron agredidas con más de 100 toneladas de explosivos- Londres fue bombardeada en 71 ocasiones- y , entre ellos, destaca el significativamente dañino bombardeo a Coventry, en la noche del 14 al 15 de noviembre de 1940. Allí, aproximadamente quinientos bombarderos alemanes atacaron la ciudad industrial, una de las que más surtía a la RAF. Los bombarderos descargaron ciento cincuenta mil bombas incendiarias y más de quinientas toneladas de explosivos. El ataque aéreo destruyó gran parte del centro de la ciudad, incluyendo doce fábricas de armamentos y la histórica catedral de San Miguel. Murieron más de 550 personas y varios miles resultaron heridos . El bombardeo de Coventry vino a simbolizar, para Gran Bretaña, la crueldad de la guerra aérea moderna. Aunque quizá el bombardeo más cruel lo sufrió Londres la noche del 10 de mayo de 1941. En el conjunto de los bombardeos sobre Londres murieron 29.000 personas y 28.556 resultaron heridas. En todo el Reino Unido,  murieron, por los ataques aéreos alemanes, 44.652 civiles y 52.370 personas resultaron heridas.

El discurrir de esos ataques sigue un patrón relativamente estandarizado.

La RAF consiguió mantener a raya a la Luftwaffe en los ataques durante el día.

El sistema británico de alerta temprana por radar, llamado Chain Home, era el sistema más avanzado y adaptado operativamente del mundo. Incluso mientras sufría los frecuentes ataques de la Luftwaffe, impidió en gran medida que las formaciones de bombarderos alemanes atacaran por sorpresa.

Los británicos se encontraron luchando con la ventaja inesperada de un equipo superior. Los bombarderos alemanes (en su mayoría aviones bimotor con armas ligeras) carecían de la capacidad de carga de bombas para asestar golpes permanentemente devastadores, y también demostraron, a la luz del día, ser fácilmente vulnerables a los combatientes británicos. El bombardero en picado Junkers Ju 87 «Stuka» era aún más vulnerable a ser derribado, y su principal caza, el Messerschmitt Bf 109, solo podía proporcionar una breve cobertura de largo alcance para los bombarderos, ya que estaba operando al límite de su rango de vuelo. Esta limitación en la capacidad de almacenaje y de combustible fue uno de los grandes problemas con que se encontró la Luftwaffe. A fines de agosto, los alemanes habían perdido más de 600 aviones y la RAF solo 260. Sin embargo, algunos sectores del Fighter Command, especialmente el número 11, estaba perdiendo muchos cazas que tanto necesitaban y pilotos experimentados a un ritmo demasiado alto para sostenerse.

Dado que no conseguían grandes éxitos por el día, los alemanes decidieron atacar durante las noches, especialmente las de luna llena, pero no necesariamente. Sus haces de radio los orientaban en la oscuridad ante la desesperación británica. Su forma de ataque consistía en lanzar bombas incendiarias que, por el fuego desatado, iluminaban las ciudades y acto seguido bombardeaban la ciudad. En las noches cerradas, la RAF no tenía la capacidad necesaria para responder y contraatacar.

Con el tiempo, los ingleses lograron desviar esos haces de radio hacia sitios mucho más inofensivos, confundiendo a los alemanes. Además de la tecnología inglesa, lo que permitió a Gran Bretaña tomar cierto alivio fue el hecho de luchar contra un enemigo que no tenía un plan de acción sistemático o consistente.

De hecho, la fecha prevista por los alemanes para la invasión, se modificó varias veces durante el verano; el 12 de octubre, Hitler anunció que la operación se suspendía durante el invierno, y mucho antes de la llegada de la primavera decidió girar hacia el Este contra Rusia. Se descartaron definitivamente los planes de invasión; la campaña contra Gran Bretaña se convirtió en adelante en un simple bloqueo de sus accesos marítimos, realizado principalmente por submarinos y solo complementado por la Luftwaffe.

De hecho, después de estos acontecimientos se redujeron notablemente los ataques aéreos sobre Gran bretaña. Así en mayo de 1941, los ataques alemanes mataron a 5.612 civiles. En junio, fueron 410 muertos, en agosto, 162 y en diciembre, 37.

La presión que los bombardeos alemanes habían ejercido sobre la defensa de la RAF, que era la defensa de Gran Bretaña, llevó a Churchill a declarar  ante el Parlamento el 20 de agosto: “Nunca, en el campo de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto a tan pocos”.

El gran error de Hitler fue la invasión de la URSS. Churchill había sido el mayor enemigo de los comunistas, pero en ese momento estableció con ellos una alianza contra natura, aunque probablemente inevitable, arriesgándose a que Europa terminase cayendo en manos soviéticas. Riesgo lejano por el momento,  pues las victorias iniciales de la Wehrmacht ( fuerzas armadas nazis) hicieron creer a Londres que la URSS no duraría mucho más que Francia. Pero los soviéticos resistieron, y allí encontró la Alemania nacionalsocialista su destino final.

Desde el primer día de guerra Churchill comprendió que el futuro de Gran Bretaña estaría ligado a la entrada en la guerra de los norteamericanos. Por eso, todo lo explicado hasta aquí quedaría cojo si no entendiéramos la desenfrenada y desesperada actividad de Churchill para lograr la presencia norteamericana en la guerra. En todo momento buscó acercar a Roosevelt a su terreno: sufrió cuando creía que había alguna posibilidad de que Roosevelt perdiera la reelección frente a un pacifista Willkie; celebró la victoria del norteamericano para un nuevo mandato como si hubiera ganado él; abrazó con entusiasmo el envío que los americanos hicieron de una serie de viejos destructores, que los ingleses utilizaron para apoyo de su flota; logró que los americanos mandaran a representantes directos del presidente, además de sus embajadores, a conocer la situación real de Gran Bretaña, siendo estos: Harry Hopkins y Averell Harriman, con los que Churchill entablo amistad ( el último, incluso, pasados los años, acabó casándose con la exnuera de Churchill- divorciada de Randolph, el calamitoso hijo del Primer Ministro-). Con Los informes de estos enviados se logró el apoyo más sustancial de los norteamericanos: la aprobación de la Ley de Préstamo y Arriendo. Hasta ese momento, la ley vigente en Estados Unidos obligaba a los británicos a pagar en efectivo cualquier compra de efectos bélicos («cash and carry»). Las apremiantes demandas de Churchill llevaron a que el Congreso norteamericano, a instancias del presidente Roosevelt, aprobara la Ley de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease Act) en marzo de 1941 – la aprobación tardó por la oposición de algunos congresistas, para suplicio de los ingleses-. Esta ley dio al presidente autoridad para ayudar a cualquier nación cuya defensa considerara vital para Estados Unidos, y aceptar a cambio cualquier tipo de pago que considerara satisfactorio. Esta ley permitió la ayuda en armamentos, munición, camiones, alimentos etc. a Gran Bretaña y los países del imperio británico casi de manera gratuita- posteriormente se extendió a todos los aliados, lo que fundamentó la victoria en la guerra-. Fue una de las grandes alegrías de Churchill durante el conflicto.

Sólo superada por la noticia de la entrada en el Guerra de los norteamericanos. El bombardeo de Pearl Harbor- la mañana del 7 de diciembre de 1941- obligó al Congreso, el 8 de diciembre de 1941, a declarar la guerra a Japón, lo que era igual a la entrada en la IIGM. Más justificada aun cuando el 11 de diciembre Hitler declaró la guerra a los americanos.

Hitler había subestimado la capacidad industrial y militar estadounidense, y pensaba que la guerra con Japón aliviaría su situación frente al Reino Unido y la Unión Soviética. Esto justificó la entrada de los Estados Unidos en el escenario europeo apoyando al Reino Unido. Acciones que retardaron por un tiempo una respuesta completa de los estadounidenses en el Pacífico, pero que supuso, sobre todo a partir de finales 1942, vislumbrar el triunfo aliado.

BIBLIOGRAFÍA

 

BUNGAY, Stephen.- La batalla de Inglaterra. Ed Ariel 2008 .

LARSON, Erik. Esplendor y Vileza. Ed Ariel. 2021.

SAUNDERS, Andy.- La Batalla de Inglaterra. Desperta ferro. Nº 35

 

[1] Andy Saunders. La Batalla de Inglaterra. Desperta ferro. Nº 35

 

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA 3: Poder y esoterismo

Hacía mucho que no indagaba por las curiosidades de la Historia, siempre tan divertidas.

Recordamos las dos anteriores:

https://algodehistoria.home.blog/2020/03/20/curiosidades-de-la-historia/

https://algodehistoria.home.blog/2020/05/08/curiosidades-de-la-historia-2-entre-cuentos-y-leyendas/

La idea para esta entrada de hoy proviene de mi amiga Carmen. Carmen oyó el mensaje de Pedro Sánchez tras la considerable derrota en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo, cuando dijo:” [el resultado electoral desvela] un mensaje que va más allá”. Ante ese más allá, me sugirió hablar de los dirigentes que creen en la astronomía, pero he preferido retorcer un poco el argumento y llevar el tema por la brujería, la nigromancia, la magia o el esoterismo. Me acordé de la opinión del gran antropólogo vasco Julio Caro Baroja: «Se pueden encontrar grandes semejanzas entre la bruja antigua y el político moderno, sea cual sea su filiación y el origen de su poder. Al uno como a la otra se le atribuyen facultades muy superiores a las que realmente tienen, son igualmente buscados en momentos de ilusión, defraudan en modo paralelo y en última instancia los males de la sociedad se les atribuye en bloque… Cuando son derrotados sufren procesos sensacionales en que magistrados austeros y testigos inocentes ponen de manifiesto todas sus culpas. Si hoy existiera pena de hoguera, los políticos serían los más sujetos»

Hoy no vamos a quemar a nadie, pero sí reírnos un poco de sus cuitas y la forma de solventarlas.

Estrabón habló de la nigromancia como la forma principal de adivinación entre los pueblos de Persia y se cree que estuvo también muy extendida entre los caldeos, en Etruria y en Babilonia.

Fue en Egipto, con su sistema religioso complejo y bastante místico, donde surgió uno de los primeros libros sobre nigromancia. Se llamaba “El Libro de los Muertos del Antiguo Egipto.

En las artes adivinatorias, famosos eran los arúspices, sacerdotes que en la Roma de los césares abrían las entrañas a los animales para leer en ellas sus presagios. No había batalla en la época clásica que no contara previamente con un vaticinio y si la iniciaba Roma, el vaticinio debía ser favorable. Sin embargo, en el imperio ya empezaba a percibirse a los arúspices como charlatanes y en la época republicana tardía, Catón decía que “dos arúspices no podían mirarse sin reírse”.

En la Edad Media, se produce una simbiosis entre ciencia y magia. En la primera incluiremos a los astrónomos. La astronomía en sus comienzos aspiraba a explicar el proceder del mundo, pero siempre tuvo más de ciencia que de magia. Es famoso el amor al estudio de las estrellas de Alfonso X el sabio, y también que muchos sabios en su afán de saber y conocer trascendían la ciencia para caer en la magia. Numerosas fuentes asignan a la antigua ciudad de Toledo un papel muy importante en el estudio y desarrollo de las artes mágicas. La presencia de “las tres culturas” impregnó a la ciudad de un espíritu científico único, junto con él se desarrollaron otros aspectos mucho más heterodoxos. La magia y la pretensión de contactar con el más allá a través de la magia era muy habitual entre los judíos.

Superada la Edad Media, ese afán de estudio y saber siguió dando lugar a formulaciones mágicas, que fueron la atracción de los poderosos del momento. Famoso, en este sentido, es el inglés John Dee, que fue consejero de las reinas María Tudor e Isabel I y que posteriormente recaló en la corte de Rodolfo II de Habsburgo. Matemático, astrólogo, ocultista… El polifacético John Dee se hizo famoso como sabio en la sociedad inglesa del siglo XVI y, sobre todo, en la corte de la reina Isabel I. Dee era un apasionado de las ciencias ocultas y su enorme afán por adquirir conocimientos lo convirtió en el orgulloso propietario de una de las bibliotecas más extensas y bien surtidas de Inglaterra, que fue visitada por estudiosos de todo el mundo. Cayó en desgracia en la Corte de María Tudor y fue acusado de brujería. Pero resultó absuelto. Volvió al favor real cuando Isabel I alcanzó la Corona inglesa en 1558. Dee se convirtió entonces en asesor astrológico real y la soberana le consultaba previamente a cualquier decisión importante, por ejemplo, le encomendó escoger la fecha más adecuada para llevar a cabo su coronación.  Según se cuenta, debido a sus indudables conocimientos meteorológicos, fue capaz de informar a la armada inglesa de cuál era el mejor momento para atacar a la armada española en 1588, debido a la tormenta que se avecinaba con la que derrotaron a la Armada Invencible. También fue espía. Durante sus misiones de espionaje, Dee creó una firma específica para dirigirse a la monarca:007. Los dos círculos simbolizaban los ojos de la soberana (solo para sus ojos) y el 7 era el número cabalístico de la suerte de John Dee (quinientos años más tarde, la firma secreta de Dee sería adoptada por el escritor británico Ian Fleming para crear el nombre en clave del más famoso agente secreto de todos los tiempos: James Bond). 

Dee escribió Monas Hieroglyphica, una de las obras más importantes de la corriente mágico-hermética europea del siglo XVI. 

Este gusto por el ocultismo era, como decimos, una corriente del siglo XVI, aunque, quizá también entre cuñados andaba el juego, y así, nuestro Felipe II al igual que Isabel I de Inglaterra, tenía afición por el oscurantismo. Nuestro gran monarca se formó en filosofía, arquitectura y bellas artes. Pero también sentía una profunda atracción por saberes más herméticos como la mitología, la alquimia y el ocultismo. Entre 1563 y 1584 mandó construir el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, un palacio cargado de simbología esotérica inspirado en el bíblico Templo de Salomón. La elección del lugar no fue casual, pues se erigió precisamente en este enclave de la Sierra de Guadarrama para sellar una mina que en aquella época se consideraba una “boca del infierno” y evitar así que los demonios salieran. Uno de los mayores atractivos de El Escorial es sin duda su extraordinaria biblioteca, entre cuyos volúmenes podemos encontrar numerosos tratados e incunables sobre magia, astrología, nigromancia y alquimia. Esta última era el arma secreta del, en otras cosas, racional y prudente rey Felipe. En una de las torres del monasterio ocultó un laboratorio y contrató a los mejores alquimistas del Renacimiento para tratar de fabricar la Piedra filosofal, una sustancia fantástica que podría convertir cualquier metal no preciso en oro. Desgraciadamente para España y sus fianzas no lo logró.

Pero el ocultismo tiene otras manifestaciones, así las sociedades secretas han jugado un importante papel en la Historia política del Mundo. Ya a finales del Siglo XVI – ¡qué siglo aquel para el esoterismo!- nace en Escocia la masonería con claros símbolos míticos inspirados en el oscurantismo oriental. En 1717 se fundó la Gran Logia de Inglaterra aduciendo un largo linaje de iniciados en una fraternidad que se expandió por todo el mundo occidental y especialmente en Francia donde se adaptó a las ideas enciclopedistas y de la Ilustración, haciendo conexión con la Revolución Francesa. No todos los líderes de la Revolución Francesa fueron francmasones, de hecho, en las filas jacobinas eran los menos, pero sí lo fueron Marat, La Fayette, Danton, Mirabeau. El espíritu anticatólico, la fuerte jerarquía, las normas propias, unas logias elitistas formadas por influyentes hombres del momento, hicieron de sus normas de funcionamiento un sistema de influencia social y política que se trasladó a América. La influencia masónica en la independencia de los Estados Unidos de América está contrastada.

Dentro de las sociedades secretas debemos recordar que Adolf Hitler y el nazismo son una mezcla extravagante de magia y tecnología. Se cree que en la Alemania de principios de siglo XX un grupo que reivindicó la superioridad de la raza aria, reunido en torno a la Sociedad de Thule, inspiró la ideología del régimen nazi, siendo uno de sus miembros dilectos el propio Hitler. El nombre de esta sociedad tiene su origen en la mítica isla de Thule mencionada en algunos textos antiguos y que los ariosofistas identificaban con Hiperbórea, el lugar primigenio de la raza aria. 

Pero nuestra entrada no tenía intención de adentrarse en el proceloso mundo de las sociedades secretas sino más bien en las actividades privadas e individuales de dirigentes mundiales tendentes a conocer el “más allá” desde formas muy de “acá”

En ese sentido y con cierto sentido cronológico debemos recordar algunos casos curiosos. Por ejemplo, Simon F. Case, coronel y mano derecha del presidente Lincoln, escribió en su libro “Proclama de la Emancipación” que el presidente era habitual de las sesiones espiritistas y, en una de ellas, recibió un mensaje trasmitido por un “ser sobrenatural” que lo convenció de la necesidad de abolir la esclavitud. Este hecho tuvo lugar una tarde de 1861. El médium que dirigía la sesión entró en trance y le transmitió el siguiente mensaje del más allá: “Usted ha sido llamado a la posición que ahora ocupa para una gran tarea. El mundo está bajo una esclavitud universal; y debe dejársele libre físicamente, para que pueda alcanzar espiritualmente su estado”. Después de escuchar este mensaje, Lincoln se empeñó en decretar la proclama que, a partir de 1863, permitiría la emancipación de más de cuatro millones de esclavos afroamericanos.

Conocidísimo es el caso de Rasputín, en los coletazos finales del imperio zarista. Logró aliviar al heredero de los sufrimientos causados por la hemofilia, lo que le dio un poder extraordinario sobre la madre del pequeño, Alejandra, y sobre el zar Nicolás II.

Aquel hecho, puramente casual, unido al misticismo y la magia que manejaba el monje, así con su personalidad, fue lo que le valió para la gran influencia que tenía con la familia Romanov y con la nobleza rusa.

Durante la Primera Guerra Mundial fue acusado de ser un espía alemán y de influir políticamente en la zarina, que era de ascendencia alemana. Esta influencia le valió ganarse el odio de varios nobles, y su asesinato.

Mariano José de Larra, el ilustre político y periodista español, y un supersticioso reconocido, preguntado en una ocasión por qué, una persona tan inteligente y culta como él, era tan supersticioso dijo: “Porque los que no creemos en Dios, en algo debemos de creer”. Con esas actitudes se empieza en la superstición y se acaba en la brujería y el tarot.

Se sabe que Ronald Reagan era muy aficionado a la astrología y que consultaba las cartas astrales con gran frecuencia. Su afición provenía de sus tiempos de actor. Se dice que una astrologa le señaló la fecha más adecuada para su matrimonio, para la toma de posesión a la presidencia o incluso que un médium le vaticinó que sería presidente.

Mucho años después, Hillary Clinton manifestó que durante los años que vivió en la Casa Blanca pudo percibir la presencia de espíritus en diversas estancias del edificio presidencial. Tampoco ha ocultado su cercanía y amistad con la parapsicóloga Jan Houston a la cual consultaba cada paso importante a dar en su actividad profesional. No sabemos si le anunció su derrota contra Trump.

En Hispanoamérica, la santería, el vudú, la astrología y la magia están a la orden del día. Conocidísimo es el caso de Duvalier, Papa Doc entre las masas haitianas, presidente de Haití que enarboló el vudú no sólo como una religión oficial sino como una política de Estado, consiguiendo dominar de manera dictatorial a la población ignorante con el miedo a sus prácticas de vudú. Pero tanto se convenció a sí mismo de su poderío mágico que se jactaba de haber matado a Kennedy con brujería vudú.

En Venezuela, Hugo Chávez tenía una bruja de cabecera que le adelantó su ascenso a presidente de Venezuela, tras pasar por la cárcel , así como su temprana muerte- hay que ver cuantas brujas vaticinan el éxito y casi ninguna el fracaso-.

Las cartas marcaron así su inexorable destino y con ellas llegó una obsesión que le arrastraría a realizar todo tipo de prácticas relacionadas con el ocultismo. Un largo currículo de contactos con el “más allá” que abarca los amuletos, la ‘ouija’, las apariciones de su bisabuelo ‘Maisanta’ (un general que luchó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez), las charlas con el espíritu del libertador Simón Bolívar, la masonería (intentó ingresar en una logia), las visiones de las ánimas de la sabana y la santería cubana. Reconozcamos que no le faltaba “de’ná”.

El periodista David Placer recogió todas estas aficiones de Chavez en su libro “ Los brujos de Chávez”

En México, Políticos de todo tipo recurren a la magia, a los brujos o a chamanes, para lograr poder político. El periodista José Gil Olmos ha escrito dos libros sobre “Los brujos del poder». Entre los mencionados en esas obras se encuentran Marta Sahagún, esposa del ex presidente Vicente Fox. Sobre Carlos Salinas de Gortari, que fue presidente de México entre el 1 de diciembre de 1988 y noviembre de 1994, cuenta que mientras gobernaba José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari contrató a unos brujos vudú para que cuando tomara el poder Miguel de la Madrid, él fuera elegido (mediante el conocido Dedazo) como el candidato a la Presidencia de la República por el PRI.

Otro personaje que se mueve entre brujos y magas es Enrique Peña Nieto, presidente de México desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el 30 de noviembre de 2018.

Podría nombrar a muchos más, pero por terminar diremos que medios estatales rusos han asegurado que el ejército ucraniano está usando magia negra para ganar la guerra. Quizá para compensar a los hechizos ucranianos, las brujas rusas reunidas en la asociación “Grandes Brujas de Rusia”, organizan, de cuando en cuando, su aquelarre para apoyar a Vladímir Putin. Van cubiertas con capuchas decoradas con aves doradas y forman círculos para entrar en una conexión espiritual con el propio Putin y darle fuerza y posibilidades de victoria.

De Sánchez no conocemos que consulte con brujas, sabemos que se fía de Tezanos, y no podemos afirmar cuál de las dos cosas es peor.

BIBLIOGRAFIA

GIL OLMOS, José.- “Los brujos del poder”. Ed Bolsillo. (en PDF, aquí: https://www.academia.edu/42972179/Vdocuments_mx_jose_gil_olmos_los_brujos_del_poder_el_ocultismo_en_la_politica_mexicanapdf).

LACHMAN, Gary.- “El ocultismo en la política. Historia secreta de la búsqueda del poder”. Ed Luciérnaga. 2017.

PLACER, David. – “Los brujos de Chavez”. ed CreateSpace Independent Publishing Platform. 2016

 

 

 

 

LZ 129 HINDENBURG

En estos tiempos de guerra y de exhibiciones de poderío militar que en ocasiones resultan más propagandísticas que útiles, vamos a hablar de otro ingenio que permitió la propaganda hasta que se volvió en contra de los propagandistas. Hablamos de los dirigibles, sobre todo, del Zeppelin y más en concreto del LZ 129 Hindenburg, llamado así en honor del presidente Paul von Hindenburg, que presidió Alemania desde 1925 a 1934.

Hindenburg, aunque firme opositor al nazismo consintió, bajo presión, nombrar Canciller a Hitler en 1933. En febrero de ese año aprobó el “Decreto del Presidente del Reich para la protección del pueblo y del Estado”, más conocido como Decreto del Incendio del Reichstag, en virtud del cual se suspendieron las libertades civiles. Aquel decreto unido a la “Ley habilitante”, de pocos meses después, otorgó poderes absolutos al nazismo. Falleció en 1934. Tras su muerte, Hitler declaró vacante la oficina del presidente y se nombró a sí mismo jefe del Estado.

El ingenio de la casa Zeppelin, como todo en aquel momento en Alemania, acabó absorbido por el poder y la propaganda del Estado. 

Los dirigibles no habían sido un invento alemán, contaban con precedentes en el siglo XVIII. Concretamente en 1852, por la aparición de una aeronave semejante a un globo guiado invención del francés Henri Giffard, pero fueron los alemanes sus perfeccionadores, sobre todo, a raíz del diseñador excepcional que fue al alemán Ludwing Durr, el cual se unió al conde Ferdinand Zeppelin, en 1900, para construir juntos el LZ-1, el Luftschiff Zeppelin 1.

A pesar de los accidentes iniciales, los revolucionarios zepelines pronto se convirtieron en máquinas fiables. Tanto es así que, en 1909, Zeppelin fundó la primera aerolínea del mundo.

Pero el gran desarrollo de los dirigibles se dio durante la Primera Guerra Mundial (IGM). El Zeppelin fue puesto al servicio del ejercito y la aviación alemana, tanto en tareas de reconocimiento como de bombardeo, siendo el aparato militar alemán más temido, ya que con su gran capacidad de carga podía almacenar un enorme número de bombas que soltaba con profusión sobre las ciudades enemigas (San Petersburgo y Londres fueron sus grandes víctimas). El desarrollo de las balas explosivas, sin embargo, llevó a la destrucción de la mayoría de estos aparatos a los que Winston Churchill llamó «enormes vejigas de combustible y gas explosivo». De los 84 zepelines construidos durante la guerra, sólo 24 sobrevivieron al conflicto. De hecho, dejaron de usarse como bombarderos tras un fracasado ataque a Londres en 1917.

Una de las razones de su peligrosidad estribaba en el gas empleado para su funcionamiento. Mientras el gas ideal era el helio, los zepelines utilizaban hidrógeno debido al embargo estadounidense sobre el helio, especialmente frente a Alemania tanto por su posición en la IGM como tras la llegada de los nazis al poder.

A pesar de la opinión de Churchill sobre los dirigibles, Gran Bretaña, en el periodo de entreguerras, trató de desarrollar sus propios dirigibles.

Con el patrocinio del Ministerio de Aviación, se construyeron dos enormes dirigibles rígidos: el R100 y el R101. El segundo se estrelló en Francia en octubre de 1930, en su vuelo inaugural.

En el accidente murieron 48 de las 50 personas que iban a bordo, incluidos el equipo que lo había diseñado y Lord Thompson, el ministro del Aire responsable del proyecto. El R100 se rompió poco después.

Tras ese accidente británico, Alemania siguió siendo la reina de la industria de los zepelines sin competencia alguna. En 1932, se construye el LZ 129 Hindenburg que pronto contó con un hermano gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II, las dos mayores aeronaves construidas nunca. Ambos contaban con motores Daimler-Benz y se conducían con hidrógeno.  Alcanzaban los 135 Km/h lo que les permitía realizar vuelos transatlánticos en tan sólo 3 días lo que era una alternativa muy competitiva a los trasatlánticos que por aquel entonces tardaban 15 días en recorrer la distancia entre Europa y Estados Unidos o también Brasil- los dos destinos más utilizados-. Incluso eran capaces de dar la vuelta al mundo en tan sólo 21 días- todo un avance para la época-, como hizo el Graf Zeppelin.

El LZ 129 tenía 245 metros de largo, 41 metros de diámetro, con ese gran espacio hubiera dejado chico a cualquier avión de lujo actual.

Ahora bien, el dirigible tenía una doble misión, por un lado, como avión de transporte de viajeros y, por otro, cualquier otro uso, sobre todo, militar, que permitiera su estructura.

Como avión comercial era conocido por su lujo y comodidad. Su decoración fue concebida por el arquitecto Fritz August Breuhaus de Groot, conocido por haber diseñado el interior de varios trasatlánticos y las casas de las estrellas de cine alemanas. En su propaganda de lanzamiento, los creadores del aparato se jactaron de sus lujosas salas comunes, la comodidad de los camarotes privados y de los paseos interiores de su aerodinámico casco. El Hindenburg tenía, además de 25 cabinas con doble litera, un restaurante, un salón, un bar de cocteles, y una sala de fumadores. Esta última estaba sellada y presurizada por razones de seguridad.

Los muebles y los accesorios eran los más ligeros posibles: sillas de comedor de aluminio tubular, lavabos de plástico blanco, paredes de espuma cubiertas de tela.

Las paredes estaban cubiertas de seda pintada, en la que se reproducían los grandes viajes de la historia… Era tan lujoso que en sí mismo servía como regalo y disfrute de unas vacaciones extraordinarias y diferentes; de hecho, se le conocía como el “hotel del cielo”. El ideal para una “influencer” del momento.

Desde el punto de vista técnico, como señalamos anteriormente, no pudo llenarse el tanque de combustible del Hindenburg con helio. Por razones geopolíticas desde la IGM los estadounidenses, país con grandes reservas de helio y el mayor productor de helio licuado del mundo, se negaron a vender el helio a los alemanes; lo que obligó a éstos a cambiar el diseño del Zeppelin para utilizar como combustible el hidrógeno, gas altamente inflamable y explosivo. La capacidad de los tanques del dirigible alcanzaba los 200.000 metros cúbicos de gas. Sin embargo, el hidrógeno tiene menor densidad que el helio y eso permitió hacer más grande el Zeppelin frente a lo diseñado en un primer momento. Además, el uso de hidrógeno no asustó a los alemanes que tenían experiencia en el manejo de hidrógeno de manera segura. 

El dirigible se fabricó en duraluminio –un material consistente en una aleación de aluminio cobre, magnesio, manganeso y silicio–, con alta resistencia al calor. Su estructura se organizaba en anillos y puntales de esa aleación y se recubría de pintura protectora de un color azul brillante. La superficie exterior se envolvió en algodón impregnado de polvo de aluminio, para repeler los rayos ultravioletas y evitar la electricidad estática y las posibles chispas que de ella se derivaran. Este envoltorio es lo que hacía brillar al aparato dándole una tonalidad plateada.

Además, estaba equipado con una versión temprana del piloto automático.

Durante su primer año de vuelo, 1936, en sus vuelos exclusivamente comerciales, recorrió más de 300.000 kilómetros, llegando a transportar 2.798 pasajeros y 160 toneladas entre carga y correo. Cruzó diecisiete veces el Atlántico. En uno de esos viajes alcanzó el récord de sobrevolar el océano Atlántico dos veces en cinco días.

Pero ese mismo año, ante la brillantez del aparato y la imagen poderosa que daba de la industria alemana, los nazis, que se hallaban en el poder desde hacía 3 años, se apropiaron de la imagen del Zeppelin como si de un invento nazi se tratara. Lo convirtieron en un símbolo de la grandeza y orgullo alemán, de la superioridad de la raza aria. Por tal motivo y a modo de propaganda, obligaron a que el dirigible, con la esvástica dibujada en timón de cola, sobrevolara el estadio olímpico de Berlín en la inauguración de los juegos olímpicos, en el mismo momento en el que Hitler entraba en el estadio que, a semejanza de un gran teatro, elevaba la figura del dictador a protagonista de la representación, como símbolo de magnificencia.

Además, ya se ideaban usos militares para la nave, como había acontecido con otros dirigibles Zeppelin durante la IGM.

Sin embargo, lo que sirvió para la propaganda, por la propaganda se volvió en contra de los que se apropiaron de su imagen.

A primeros de mayo de 1937, LZ 129 Hindenburg salió de Frankfurt, en lo que era su primer viaje transatlántico de aquel año. Tuvo una travesía accidentada por los vientos y las tormentas eléctricas que encontró a su paso, sin embargo, los problemas llegaron en su aterrizaje durante el atardecer del 6 de mayo.

Para su descenso necesitaba ser amarrado en una torre específica para ese fin. El piloto soltaba gas y agua para hacerlo descender al tiempo que se soltaban las maromas de amarre. La operación se iniciaba orientando la proa hacia la torre mientras varios operarios en tierra cogían las cuerdas y las ataban. Esta era una operación siempre peligrosa, en ocasiones el dirigible se elevaba y ascendía a los hombres o los tiraba al suelo, resultando varios de ellos, a lo largo de la historia de los dirigibles, heridos o incluso muertos. Pero, aquella noche del 6 de mayo las cosas fueron mucho peores, el fuerte viento y la tormenta reinante movió el Zeppelin de forma brusca; el giro rompió un cable que rasgó la bolsa de hidrógeno, y el gas se acumuló en la parte superior. Cuando la tripulación soltó las amarras para que los equipos terrestres ataran el globo, las cuerdas se mojaron con la lluvia y tocaron la tierra, que acumulaba electricidad estática. Saltó una chispa y el fuego se propagó tan rápidamente que en cuestión de pocos segundos el Hindenburg cayó a tierra envuelto en llamas.

Mucho se ha hablado de posibles conspiraciones, pero nunca se han demostrado.

De lo que se tiene constancia es del accidente en sí, pues se conserva una filmación del momento; no hay que olvidar que la llegada del Zeppelin siempre era un acontecimiento radiado y transmitido como noticia excepcional. Además, había muchos curiosos viendo la maniobra.

En la filmación, se ve al dirigible durante sus últimos segundos de vuelo antes de encenderse en llamas, chocar contra el suelo y su devastación. Se aprecia el estado en que quedaron los restos mientras los operarios intentaban rescatar a los supervivientes (murieron 36 de las 97 personas que viajaban en él. Viendo el estado en el que quedó el dirigible es casi un milagro que hubiera supervivientes).

También resulta bien conocida la transmisión radiofónica del periodista Herbert Morrison desde el lugar del accidente. El periodista ante la inminente llegada del aparato se estaba refiriendo a los espectadores allí congregados para ver la llegada del dirigible y los definió como “masa de humanidad”; de ahí que, cuando se inició el accidente empleara la expresión “¡Oh, la humanidad!” [” ¡Oh, the humanity!”], preocupado por si el dirigible caía encima de los espectadores. “Oh, la humanidad” ha pervivido como recuerdo de aquel suceso.

La gran cobertura mediática del accidente tuvo una gran repercusión en el futuro de los dirigibles para pasajeros. Las múltiples imágenes del siniestro dieron la vuelta al mundo, acabando con la confianza que se tenía en este transporte. Alemania dejó de usarlo con fines comerciales. En Estados Unidos, sin embargo, se incidió en su uso militar al ser factible hacer dirigibles no rígidos rellenos con helio.

Pero, sobre todo, el accidente dañó la imagen del régimen nazi de tal modo que se mandó desguazar Graf Zeppelin y estos modelos nunca fueron empleados por los alemanes para fines militares tras el accidente. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la compañía Zeppelin cerró sus puertas.

Como último apunte recordar que culturalmente este suceso ha sido recogido por el cine. Así, en 1975 se estrena la película “Hindenburg”, basada en los hechos acaecidos el día del desastre, mezclándolos con una trama de ficción que explica la explosión de la aeronave como un atentado y en 2011 se hizo otra película, “Hindenburg, el último vuelo”, narrando la verdadera causa del fuego.

También la televisión ha tenido series recordando los hechos o documentales al respecto.

En el mundo de la música, es bien conocido el primer álbum de la banda británica Led Zeppelin cuya portada recrea el accidente.

Keith Moon, el batería de The Who, en un acto de maldad, dijo que el grupo se hundiría como un «zepelín de plomo» (lead zeppelin, en inglés).

Se equivocó. Led Zeppelin triunfo en el universo del rock y su música sirve de recuerdo al gran ingenio alemán.

https://youtu.be/TA9Rec1qAFQ

BIBLIOGRAFIA

La División Azul

Dentro del estudio de la II Guerra Mundial, muy poco se ha escrito sobre la División Azul. Lo que contrasta con los miles de líneas redactadas sobre las brigadas internacionales, por señalar un ejemplo con el que tiene muchas similitudes.

Si de las brigadas internacionales se ha escrito muchísimo (aquí tuvimos una entrada al respecto https://algodehistoria.home.blog/2020/12/10/la-brigadas-internacionales-mito-o-verdad/ ), casi siempre hagiografías sobre el valor de sus miembros, algunas bastante exageradas, otras más ponderadas; sobre la División Azul hasta hace relativamente pocos años se había escrito poco. Cuando si de valor hablamos, no fue menor el de los divisionistas y si nos referimos a su eficacia en el combate nos sorprende un dato, según Castells, habrían muerto 10.000 brigadistas, frente a 5.000 divisionarios, proporción increíble, y sorprendente por cuanto la permanencia de los divisionarios en el frente parece haber sido más constante que la de los brigadistas, y el frente ruso, desde luego, mucho más duro.

Sobre la División Azul todo el mundo cree saber y, sin embargo, lo que algunos saben procede de la propaganda de ambos bandos. En los últimos años han aparecido algunos libros interesantes que nombraremos aquí y que permiten una visión más objetiva de aquellos soldados. Recomendamos, con toda modestia, que los lean los que supuestamente les rinden homenaje y, después, los comentaristas contrarios a esos homenajes.

Empecemos por el principio, el contexto en el que se produce su formación.

Con la Guerra Civil recién terminada, el 1 de abril de 1939, tras la victoria Nacional, los alemanes empiezan a presionar a Franco para que se implique en la II Guerra Mundial (en adelante IIGM). No lo hace sólo con España; Italia, que ya le era favorable, entra en guerra al lado de los alemanes el 10 de junio de 1940, aún no se había firmado el pacto tripartito que formaría el eje, pero faltaban pocos meses para ello- 27 de septiembre de 1940-. Ante las presiones, España intenta evadir su presencia en la II GM con una maniobra que podíamos llamar de distracción, pasó de país neutral a país no beligerante el 12 de junio de 1940. No conformes con esto, se produce la reunión de Franco con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940. Es conocido que Hitler acabó harto de Franco, al que no sacó nada. Ni una base en Gibraltar ni en Canarias como quería el alemán.

 El 22 de junio de 1941, como ya vimos en la entrada sobre el pacto Ribbentrop- Molotov ( https://algodehistoria.home.blog/2020/11/06/pacto-ribbentrop-molotov/ ) se inicia la operación Barbarroja, por la cual el ejército alemán invade Rusia.

De cara a esa invasión, los alemanes crearon tres cuerpos de ejercito: norte, centro y sur, compuestos por alemanes y por nacionales de países favorables a Alemania o bien por aquellos recién invadidos. Serrano Suñer convence a Franco de mandar un ejército de voluntarios que formara parte del cuerpo sur del ejercito hitleriano, pero el gallego pone la condición de que quedara claro que luchaban contra el comunismo, no contra ningún país. Pretendía con ello salvaguardar la no beligerancia española y saldar la deuda con Hitler por la ayuda prestada durante la Guerra Civil. El consejo de ministros de 26 de junio de 1940, aprueba mandar una división (unos 14.000 soldados) al frente, y así se lo hacen saber al embajador alemán en España. Su estancia en el frente se extiende hasta que Franco da la orden de repatriación 12 de octubre de 1943. En esos años y con los relevos sucesivos lucharon en el bando alemán contra el comunismo 50.000 voluntarios de los cuales 5.000 perdieron la vida.

Aquella división se denominaría en España » división española de voluntarios”; los alemanes la denominaban «250 división de infantería de Wehrmacht». Fue José Luis Arrese (falangista y uno de los grandes teóricos del franquismo en sus primeros tiempos) el que la bautizó como «División Azul», según señala José Luis Rodríguez Jiménez.

Los voluntarios salieron sobre todo de las filas del maltrecho ejército vencedor y de la Falange. En este punto encontramos cierta controversia en la historiografía.  Algunos autores indican que junto con los voluntarios se marcharon republicanos reclutados a la fuerza. Los cuales, a su vez, tenían intención de pasarse al bando soviético en cuanto llegaran a Rusia. Carlos Caballero Jurado, uno de los mejores estudiosos de la División Azul, sostiene que esta presunción es absurda: «Esta afirmación desafía el sentido común. Es bochornoso que se siga planteando. La División Azul no hubiera sido una fuerza combatiente si reclutas a comunistas para llevártelos a Rusia a luchar contra otros comunistas«. En su libro sobre la División Azul, en diversas conferencias y entrevistas sostiene que esta teoría de traslados forzosos “la pusieron en marcha los ingleses y su propaganda, la BBC. Cuando acaba la guerra, Samuel Hoare, el embajador británico en España, publica un libro donde asegura que todas las afirmaciones de que los divisionarios eran carcelarios eran falsas«. La tergiversación británica, también la ha puesto de manifiesto Xavier Moreno Juliá en su libro sobre la División Azul.

También desmiente que muchos de los integrantes de la División Azul se marchasen a la URSS porque la hambruna que padecía España era insostenible: «Estamos hablando del frente del Este, donde hacía un frío enorme y se morían de frío de manera tan numerosa, que causaba escándalo. El cuartel más horroroso de España era mejor que cualquier trinchera en Rusia«.

Los soldados de infantería españoles salieron de España hacia Alemania en tren, bajo las órdenes del General Muñoz Grandes. Aunque en Alemania se separaron por un lado la infantería, por otro la aviación y un tercer grupo formado por un número poco significativo de marinos españoles integrados en las tripulaciones de los U-Boot de la marina alemana.

Sobre el motivo que los llevó a alistarse, Caballero Jurado señala su ferviente anticomunismo. Que se exacerbó tras el mitin de Serrano Suñer en Madrid y su ¡Rusia es culpable! Culpable de la Guerra Civil española, culpable de la persecución a los católicos durante la II República y la Guerra.

Evidentemente, nadie puede negar que compartieron trincheras con los nazis, pero no es menos cierto que “en una guerra como la IIGM se libran muchos conflictos simultáneamente«, afirma Carlos Caballero Jurado. «En las filas del Eje, Finlandia no combatía por lo mismo que Alemania. Los divisionarios van a Rusia por un motivo muy concreto, que es su anticomunismo. Claro que lucharon en un bando en el que se cometieron crímenes espantosos ¿Pero eso les hace responsables?  A cada uno hay que analizarlo en función a sus objetivos«. Y añade Caballero: «No lucharon por Hitler, porque también lo podían haber hecho en la campaña de Francia, en Polonia, en África o en los Balcanes. Solo se ofrecen voluntarios contra Stalin«. No obstante, unos mil españoles quedaron encuadrados en unidades clandestinas del ejército nazi tras la retirada de la División Azul. Algunos de ellos, en torno a dos centenares, sí resistieron por convicciones ideológicas, el resto, por circunstancias bélicas, según Caballero Jurado.

Los españoles se distinguieron por su valentía en la guerra y fueron condecorados muchos de ellos por los alemanes, sin embargo, también tuvieron encontronazos con las fuerzas hitlerianas por un motivo esencialmente: por confraternizar y ayudar a la población rusa lo que incluía a los judíos.

Hay reportajes del momento, en el que se aprecia como los españoles ayudaban a limpiar las iglesias que los rusos estalinistas habían convertido en establos y las devolvías, con alegría de la población, al culto. Sólo esa lucha contra el comunismo y en favor de la fe mancillada en España fue el motivo de aquella empresa. Una “cruzada contra el comunismo”.

De aquella presencia española caben destacar algunos actos de la aviación, de la infantería y la situación de aquellos que fueron hechos prisioneros.

España contaba con importantes figuras de la aviación que demostraron su destreza durante la Guerra Civil en ambos bandos.

Algunos de aquellos combatientes del bando nacional fueron a luchar contra los rusos bajo la bandera del ejercito hitleriano. “Así nacieron las Escuadrillas Azules: un total de cinco grupos que combatieron, de forma escalonada, desde junio de 1941 hasta marzo de 1944 en el frente del Este junto a la Luftwaffe. Lo que se suele obviar es que el contingente reclutado no contó solo con pilotos, sino también con personal de tierra como conductores de vehículos, mecánicos o armeros. Todos ellos, necesarios para que los aparatos pudiesen operar en condiciones óptimas en una Rusia en la que el frío extremo era lo habitual.

El signo de distinción de las Escuadrillas fue lo ideologizados que estaban sus miembros. El Ejército del Aire había estado muy politizado ya antes de la Guerra Civil. Los comunistas tuvieron gran importancia en él. Cuando terminó la contienda, en el Bando Nacional fueron los falangistas los que ocuparon la mayoría de los puestos. Ángel Salas creó todo el “establishment” de las Escuadrillas Azules. Eligió personalmente a los voluntarios y uno de los requisitos principales era ser camisa azul y, a ser posible, camisa vieja”, explica el historiador José Antonio Alcaide[1]

La 1ª Escuadrilla Azul, al mando del mito español de la Aviación Nacional Ángel Salas Larrazábal, llegó al frente del Este en junio de 1941. Fueron asignados a acabar con objetivos terrestres y, en principio, en situación poco destacada, lo que podría determinar que no fueran muy importantes en la lucha. Sin embargo, lograron objetivos importantes y alguno de los nuestros, el propio Salas y otros como Gonzalo Hevia Álvarez-Quiñones llegaron a ser condecorados por su valentía y acierto en el combate, siempre contra objetivos comunistas.

Pero, donde más se ha renombrado la presencia española fue en el avance terrestre en el frente del Este, en medio del frío, del hielo y del barro del deshielo.  Su valiente actuación ha sido puesta de manifiesto por Xavier Moreno. La División Azul constituía, por sus dimensiones, sólo una parte mínima de los ejércitos desplegados en el terrible frente ruso y, a pesar de ello, tuvo un comportamiento militar más que notable, brillante. En reconocimiento a su acción colectiva, su primer general, Muñoz Grandes, recibió la Cruz de Hierro con hojas de roble, condecoración que al parecer sólo fue concedida a otro general no alemán.

Tanto Hitler como Model consideraron a la DA una de las unidades mejores de la Wehrmacht, apreciación significativa no sólo por las pretensiones de superioridad de los «arios», sino porque los especialistas suelen considerar al ejército alemán de la II GM como uno de los mejores de la historia.

Evidentemente, los rusos no piensan igual y declararon a Muñoz Grandes, criminal de Guerra.

De entre las batallas en las que se batieron los españoles destaca la acontecida en la región de Krasny Bor (al sur de San Petersburgo) cuando el ejército soviético inició la Operación Estrella Polar; el avance masivo para romper el asedio al que la Wehrmacht sometía Leningrado. El 10 de febrero de 1943 se inicia el combate. Los rusos apoyados por unos ochenta tanques, unas 150 baterías y un número indeterminado de lanzadoras de proyectiles. Frente a ellos apenas había 5.900 españoles cuya misión era frenar a los carros de combate y evitar que atravesaran la línea que conducía hasta donde estaba el grueso del ejército alemán. Las tripulaciones de los blindados soviéticos se negaron a lanzarse contra las posiciones enemigas sin que la infantería avanzara delante de ellos, lo que permitió a los hispanos formar una línea defensiva que, cuando los rusos entendieron que era imposible de romper, se retiraron a lugar seguro. “En este contexto, los españoles fueron capaces de anular la ventaja que, para sus enemigos, suponían los tanques” a decir de Caballero.

Todos los españoles lucharon con bravura, pero entre ellos Xavier Moreno destaca dos figuras, la del Cabo Ponte que arriesgando su vida logró colocar varias granadas debajo de los carros soviéticos, y la del capitán Manuel Ruiz de Huidobro y Alzurena el cual animó a sus tropas a mantener las posiciones en momentos dificilísimos. Al grito de “¡Que somos españoles!, ¡Que esto no es nada!, ¡Que por aquí no pasan!”, logró una resistencia inenarrable hasta que cayó muerto por una bala enemiga. Sus tropas mantuvieron la disciplina y el aplomo con una resistencia heroica hasta agotar la munición.

Ambos recibieron la laureada de San Fernando a título póstumo.

No menos heroica fue la acción de rescate emprendida por los españoles en el lago Ilmen. Con los alemanes derrotados y el único apoyo de un grupo reducido de letones, los esquiadores de la división azul, atravesaron el lago helado y resistieron ante unos rusos mucho mejor equipados. Apenas quedaron 12 españoles indemnes, los demás sufrieron amputaciones en extremidades o cayeron congelados. El día 25 de enero, la conversación mantenida por radio entre el general Muñoz Grandes y el capitán Ordás pone de manifiesto, nuevamente, la dureza de la batalla:

General: Dime, ¿Cuántos valientes quedan?

Capitán: Señor quedamos 12 combatientes. ¡Viva España!” 

Los actos de valor no miran el color político de sus protagonistas ya sean los de los republicanos que se enfrentaron a los Panzaer de Rommer en el norte de áfrica combatiendo con los aliados, o los aquí presentados.

Después de aquellas épicas acciones  españolas,  los rusos capturaron a una buena parte de los voluntarios españoles que defendían aquellos lugares y los deportaron a sus campos de concentración. Los miembros de la División Azul vivieron una auténtica pesadilla a cargo de sus captores. Trabajos forzados, hambre, frío… Así, hasta que fueron repatriados tras la muerte de Iósif Stalin.

Xavier Moreno Juliá afirma que el paso de los miembros de esta unidad por los campos de concentración soviéticos puede dividirse en tres etapas. La primera, llamada “los años del hambre”, abarca desde 1941 a 1945 y se corresponde con la más dura. En esta fase, la falta de comida y las enfermedades fueron la tónica habitual. En la segunda (1946-1948) las cosas mejoraron, quizá por las negociaciones entre ambos gobiernos para favorecer la liberación de los presos. La última, aquella que se desarrolló entre 1949 y 1956, fue conocida como “los años de resistencia” antes del regreso a la patria.

Gustavo Morales, coautor de “División Azul: las fotografías de la Historia” junto a Luis Eugenio Togores, señala que, en aquellos campos, especialmente en los de Kazajistán también convivieron los divisionarios con algunos ex republicanos que habían ido a luchar en las filas rusas y que, en vez de ser aceptados, acabaron encerrados con sus mujeres e hijos, muertos de hambre. Tal era la situación que muchos divisionarios renunciaron a sus míseras comidas para dárselas a aquellos niños españoles maltratados por los rusos. También recíprocamente los republicanos ampararon humanitariamente a los divisionistas. En ambos bandos hubo excepciones a esta actuación, sin embargo, por lo general, la nacionalidad supero a la ideología.

Muerto Stalin, los divisionistas vuelven a España; el dos de abril de 1954 desembarcaron en Barcelona. El Gobierno de Franco, ya vuelto hacia los aliados, prefirió olvidarse de ellos.

Había terminado un cautiverio de doce años, a treinta bajo cero en invierno, con una comida escasa y un trabajo en régimen de esclavitud y bajo la brutalidad de los guardianes de los campos de concentración comunistas, como señala Morales. Volvían a casa bajo la indiferencia del Gobierno y, en algunos casos, con la incomprensión de los suyos.

Bibliografía:

Rodríguez Jiménez, José Luis. “Ni División Azul, ni División española de voluntarios: el personal forzado en el cuerpo expedicionario enviado por Franco a la URSS”. Nº 31 Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea. (2009).

Caballero Jurado, Carlos. “La División Azul: Historia completa de los voluntarios españoles de Hitler. De 1941 a la actualidad” (Historia del siglo XX). La esfera de los libros. 2019.

Moreno Juliá, Xavier.  “La División Azul. Sangre española en Rusia, 1941-1945.” Ed. Crítica, 2004.

Gustavo Morales y Luis Eugenio Togores. “División Azul: las fotografías de la Historia”. Ed La esfera de los libros. 2008.

https://www.abc.es/historia/abci-division-azul-unidad-voluntarios-franco-mando-guerra-mundial-para-combatir-comunismo-201811041414_video.html

https://www.rtve.es/alacarta/videos/archivo-historico/division-azul-espanola/2917954/

[1] José Antonio Alcaide.” Alas de España, Escuadrillas expedicionarias españolas en Rusia”. Ed. La espada y la Pluma. 2008.  y entrevista al autor en la revista “Tiempos modernos”

12 discursos trascendentes para la Historia Contemporánea

Muchos de los discursos de la Historia de la humanidad fueron esenciales para ganar una guerra o para motivar a un auditorio o para pedir explicaciones morales a un dirigente.

Qué sería de la historia de la oratoria, pero, sobre todo, de la Historia  de la Humanidad sin la oración fúnebre de Pericles recordando al mundo que la felicidad se basa en la libertad, y la libertad en el coraje; o sin Cicerón advirtiendo a Catalina que la paciencia de Roma se agotaba; o sin los grandes discursos de Churchill, sobre todo, los tres realizados en torno a la “batalla de Francia” y que fueron el símbolo de la resistencia heroica británica frente a Alemania al inicio de La II Guerra Mundial; o el más que famoso, reconocido que uno de los mejores discursos de la humanidad, “ I have a dream” de Martin Luther King,  esencial para entender la lucha por los derechos civiles.

Muchas son las líneas expositivas sobre los discursos claves para la Historia, pero me voy a centrar en aquellos discursos esenciales para naciones del orbe occidental realizados por sus Jefes de Estado en la Historia Contemporánea- entendida en el sentido continental, no al modo de las escuelas anglosajonas-. Algunos nos gustarán más; otros, menos; pero no estamos comentando su contenido ni su excelencia oratoria, sino su trascendencia Histórica para bien o para mal. Evidentemente, son todos los que están, pero no están todos los que son.

1.- Thomas Jefferson. 4 de marzo de 1801, primer discurso inaugural.

La trascendencia del mismo se resume en que su contenido expresa la esencia de la democracia liberal. Muestra los ideales de la Ilustración, puestos en práctica tras lo que Palmer llamó las revoluciones atlánticas (EE. UU a un lado del mar; Francia, en la otra orilla)

Ya en 1776, Jefferson había formado parte del comité que elaborarían la declaración de Independencia de EE. UU: John Adams, Benjamín Franklin, Robert R. Livingston y Roger Sherman. La redacción final correspondió a Jefferson.

En 1779 siendo Gobernador de Virginia, centró su acción en abolir los privilegios de la primogenitura, en establecer la libertad religiosa y de culto (no hay que olvidar el origen de las 13 colonias tras la huida de los puritanos de Gran Bretaña por las persecuciones religiosas allí acontecidas) y en lograr la difusión general de la educación. En 1801, fue elegido presidente. En su discurso inaugural señala los grandes principios de su mandato y que marcan el devenir democrático de Estados Unidos:

[El Gobierno adecuado debe] dejar libres a los hombres para que regulen sus propios objetivos industriales y de desarrollo, y no quite a los trabajadores el pan que han ganado…los principios esenciales de nuestro Gobierno…justicia igual y exacta para todos los hombres, de cualquier estado o convicción, religiosa o política; la paz, el comercio y amistad honesta con todas las naciones, sin enredarnos en alianzas con ninguna; el apoyo de los gobiernos de los estados en todos sus derechos…; la preservación del Gobierno General en su vigor constitucional, como la tabla de salvación de nuestra paz en el país y la seguridad en el extranjero; un celoso cuidado del derecho de elección por el pueblo; una corrección suave y segura de los abusos que son podados por la espada de la revolución cuando son desprovistos los recursos pacíficos; aquiescencia absoluta en las decisiones de la mayoría [Previamente había señalado que: aunque la voluntad de la mayoría prevalecerá en todos los casos, para ser legítima esa voluntad debe ser razonable… que la minoría posee igualmente sus derechos, que una equitativa ley debe proteger, y cuya violación será considerada opresión], el principio vital de las repúblicas, de la que no cabe recurso a la fuerza, el principio inmediato, vital y primario del despotismo… la supremacía de la autoridad civil sobre la militar; economía en el gasto público, donde el trabajo no puede ser cargado a la ligera; el pago honesto de nuestras deudas y preservación sagrada de la fe pública; fomento de la agricultura y del comercio como su sierva; la difusión de la información y la comparecencia por todos los abusos al albur de la razón pública; la libertad de religión; la libertad de prensa y la libertad de un individuo bajo la protección del habeas corpus y el juicio por jurados seleccionados con imparcialidad. Estos principios forman la brillante constelación que nos ha precedido y guiado nuestros pasos a través de la era de la revolución y la reforma. La sabiduría de nuestros sabios y la sangre de nuestros héroes ha sido dedicada a su consecución. Deben ser el credo de nuestra fe política, el texto de la instrucción cívica, la piedra de toque por la cual probar los servicios de aquellos en quienes confiamos; y debiendo vigilarles en los momentos de error o de alarma, apresurémosles a volver sobre nuestros pasos y recuperar el camino que solo conduce a la paz, la libertad y la seguridad.”

2.- Lincoln- 14 de noviembre de 1863.

Gettysburg fue una sangrienta batalla que duró tres días, murieron 50.000 hombres y tuvo la trascendencia de ser un punto de inflexión en la guerra civil norteamericana. Materialmente fue una derrota muy dura para el sur, por la pérdida de hombres y de recursos, y por ser una derrota devastadora en el plano moral. Después de Gettysburg las esperanzas de reconocimiento de la Confederación se desvanecieron.

En ese momento, dónde la victoria parecía estar más cerca, el presidente Lincoln realiza en Gettysburg, en el mismo lugar de la batalla, uno de sus más famosos discursos en defensa de los valores históricos, ya proclamados por Jefferson y en contra de la esclavitud. En sólo 300 palabras, Lincoln especificaba todo lo que los padres fundadores habían querido para su nación, para la lucha por la libertad e igualdad de todos. Decía: “Hace 87 años nuestros padres crearon en este continente una Nación. Concebida bajo el signo de la libertad, configurada con la premisa de que todos los hombres nacen iguales… Ahora, estamos librando una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier otra nación dedicada al mismo principio, puede perdurar en el tiempo… El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí se diga, mas no olvidará jamás lo que ellos [los combatientes en Gettysburg] han hecho. Nos corresponde a los que estamos vivos completar su obra inconclusa y que tan noblemente han adelantado aquellos que aquí combatieron. Nos corresponde ocuparnos de la gran tarea que nos espera. Quienes han perecido no lo han hecho en vano…Que esta nación, bajo la guía de Dios, vea renacer la libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la Tierra”.

3.- Lenin 1917

Llega la revolución soviética y Lenin, gran orador, explica desde Moscú, en 1917, y en uno de sus discursos más representativos “¿Qué es el poder soviético?”, aboga por el fin del capitalismo y el alzamiento de la clase obrera que llegará al poder de la mano de los soviets. Dice así:

“Mientras la tierra siga siendo de propiedad privada el Estado gobernará siempre, incluso en la República más democrática y más libre, por medio de una pequeña minoría integrada por capitalistas y ricos a los oprimidos…por primera vez en el mundo el poder del Estado es de los obreros y campesinos trabajadores, excluyendo a los explotadores, construyendo organizaciones de masas, los soviets, a los que transfiere todo el poder. Es por eso que, el poder soviético, cualesquiera que sean las persecuciones a las que sean objeto los partidos comunistas de los distintos países, triunfará en todo el mundo de modo ineludible e inevitable en un futuro próximo. Permite a los oprimidos de ayer, la posibilidad de elevarse y tomar en sus manos toda la gobernación del Estado, toda la administración de la economía, toda la dirección de la producción… por eso es un camino seguro e invencible”. La Revolución de octubre estaba en marcha.

 4.- Hitler. Discurso ante el Parlamento el 13 de julio de 1934.

Debemos reconocer que Hitler tenía una habilidad especial para convencer a las masas con su oratoria lo que unido a la crisis que atravesaba Alemania y una serie de carambolas políticas, le llevaron al poder. Sus discursos importantes son numerosos, pero hemos elegido el pronunciado ante el Parlamento el 13 de julio de 1934. El motivo de esta elección es que marca su ascenso al poder omnímodo en Alemania y, con ello, la cuenta atrás para el inicio de la II Guerra Mundial.

La crisis de 1929 dio lugar a que nazis y comunistas alcanzaran buenos resultados en las elecciones alemanas de 1930. Aunque ambos tenían en su programa acabar con la democracia, los partidos moderados de la República de Weimar fueron incapaces de detener su ascenso, especialmente el nazi, y a pesar de ser conscientes de que nada bueno podían traer, pactaron con ellos en la absurda creencia de que podían controlarlos. En las elecciones de julio de 1932, los nazis se convirtieron en el partido con más escaños en el Reichstag. Su forma de entender el poder era el ejercicio de la violencia, es decir, el terror.

Entre sus muchos actos violentos, hay que destacar “la noche de los cuchillos largos” (la del 30 de junio a 1 de julio de 1934). En ella, Hitler, atentó contra los dirigentes de una organización paramilitar nazi (Sturmabteilung) (SA) pues temía que le arrebataran el poder. La mayor parte de los asesinatos los llevaron a cabo las SS (Schutzstaffel) y la Gestapo.  Acusado de estos crímenes y de tomarse la justicia por su mano en vez de confiar en la justicia ordinaria, Hitler se dirige al Parlamento (Reichstag), demostrando con sus palabras que todo el poder era suyo, aunque, formalmente, no lo adquirió hasta la muerte del presidente de la república en agosto de 1934. En aquel discurso, estableció quienes serían sus enemigos; los cuales, en su dialéctica, eran los enemigos del pueblo y del Estado alemán:

“…La mayoría de los trabajadores alemanes han superado ya esta postura destinada a hacer felices a esos judíos internacionalistas. El Estado nacionalsocialista hará en su interior, si fuera necesario, una guerra de cientos de años para acabar con los últimos restos de este veneno del pueblo … Por ello, cuando por fin, legitimados por la confianza de nuestro pueblo, tomamos la responsabilidad de la lucha de catorce años, no lo hicimos para dejar sueltos nuestros instintos y llevarlos a un caos, sino únicamente para fundar un nuevo y mejor orden…

Si alguien me acusa de no arreglar las cosas a base de un juicio reglamentario, únicamente les puedo decir que en esos momentos era yo el responsable de la nación alemana y por tanto juez en nombre de ella. Las acciones revolucionarias han sido siempre combatidas con decisión. Solamente un Estado no actuó así en la guerra y este Estado por ello mismo se derrumbó: Alemania…La nación ha de saber que la propia existencia – que debe ser garantizada por el orden y la seguridad interior – no puede ser amenazada por nadie sin que por ello reciba el justo castigo. Y todos han de saber para el futuro que el que levante la mano contra el Estado encontrará en la muerte su castigo.

El propio pueblo sería culpable si no acabara con esos sujetos. Si me culpan en el sentido de que únicamente un juicio celebrado normalmente hubiera podido dar el resultado apetecido de culpabilidad y resolver el problema, protesto airadamente. ¡El que se levante contra la Alemania es traidor a su patria! Y el que se levanta contra su propia patria no ha de ser juzgado por la importancia de su delito sino por el hecho en sí…Estas veinticuatro horas … el destino me volvió a demostrar que tengo inconmoviblemente a mi lado lo que es más valioso para mí: el pueblo y el Reich alemán”.

 5.- Charles de Gaulle. 18 de junio de 1940.

En junio de 1940, la línea Maginot, se revela como un juguete en manos de los nazis, que avanzan, en la guerra relámpago sin piedad y casi sin esfuerzo, a la conquista de Francia. Una Francia derrotada, que se muestra abúlica ante un destino que lejos de combatir precipita Pétain al solicitar el armisticio y dar lugar al gobierno colaboracionista de Vichy. La deshorna es total, salvo por una voz que se mantiene firme a través de la BBC, es el general Charles de Gaulle:

“¿Se ha dicho la última palabra? ¿La esperanza debe desaparecer? ¿La derrota es definitiva?” Él mismo responde: ¡“No”!

Creedme a mí que os hablo con conocimiento de causa y os digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden traer un día la victoria. ¡Porque Francia no está sola! ¡No está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio tras ella… Esta guerra no está limitada al desdichado territorio de nuestro país. Esta guerra no ha quedado decidida por la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todas las faltas, todos los retrasos, todos los padecimientos no impiden que existan, en el universo, todos los medios para aplastar un día a nuestros enemigos. Fulminados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro por una fuerza mecánica superior: va en ello el destino del mundo. Yo, general De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que se encuentren o pasen a encontrase en territorio británico, con sus armas o sin ellas, invito a los ingenieros y a los obreros especialistas de las industrias de armamento que se encuentren o pasen a encontrarse en territorio británico, a poner se en contacto conmigo. Ocurra lo que ocurra la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará”.  Efectivamente, este discurso creó la Francia libre y la Resistencia.

 6.- Stalin. Noviembre de 1941.

Tras el colaboracionismo con los nazis (pacto Ribbentrop-Molotov)

( https://algodehistoria.home.blog/2020/11/06/pacto-ribbentrop-molotov/), vino el intento de Hitler de invadir Rusia. Cuando las tropas nazis estaban “a las puertas de Moscú y Stalingrado” y el Ejército Rojo no era capaz de frenar el ímpetu alemán, Stalin decidió hablar a sus militares. No era un gran orador, pero aquí acude a la épica para motivar a los suyos:

“El diablo no es tan terrible como se hace ver”, dijo. “No es difícil ver que los alemanes están frente a un desastre. El hambre y la pobreza reinan en Alemania. En cuatro meses de guerra han perdido cuatro millones y medio de soldados. Alemania está sangrando, su poder se debilita… No hay duda de que Alemania no puede mantener ese esfuerzo durante mucho tiempo. Dentro de varios meses, quizá en año y medio, el peso de sus crímenes caerá sobre ellos (…). El mundo os ve como una fuerza capaz de destruir a las hordas alemanas. El pueblo europeo, esclavizado por los alemanes, os mira como sus salvadores. Una gran misión ha caído sobre ustedes. Sean dignos de esta misión. La guerra que luchan es de liberación (…) ¡Que el gran legado de Lenin vuele sobre sus cabezas! ¡Destrucción total sobre los invasores alemanes!”. Su paso hacia los aliados se había iniciado; el signo de la guerra se modificaba.

7.- Jorge VI. Discurso de la victoria.

Discursos de la Victoria hubo muchos y todos trascendentes. Hemos elegido el de Jorge VI por dos razones: 1) conocemos el discurso de la declaración de guerra por la famosa película, “El discurso del Rey”, pero sabemos que los discursos trascendentes para Gran Bretaña fueron los de Churchill. Sin embargo, Jorge VI llegó a convertirse en una figura esencial para la motivación de los británicos durante la Segunda Guerra Mundial, y en el gran apoyo de Churchill y éste del rey. Ambos lograron una gran sintonía mutua, lo que ayudó enormemente a la labor británica en la guerra. 2) Jorge VI fue el último emperador de la India. La II Guerra Mundial mostró la labor de todo un imperio al servicio de su majestad con el fin de derrotar a tan fieros enemigos. Pero, la victoria trajo consigo la independencia de las antiguas colonias y el fin del Imperio británico tal y como se conocía hasta entonces. Pero en el momento de la victoria la Unidad parecía indefinida:

“Hoy damos gracias a Dios por un gran acontecimiento…os pido que os unáis a mí en este acto de acción de gracias. Alemania, que arrastró a la guerra a Europa entera, ha sido finalmente vencida. En el Lejano Oriente aún tenemos que combatir contra los japoneses que son decididos y crueles adversarios…

… todo estaba en juego: nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra propia vida o existencia como nación; pero también sabíamos que, al defendernos, defendíamos la libertad de todo el mundo, que nuestra causa no sólo era la de la nación ni la de su Imperio y comunidad de naciones, sino la del mundo entero, la de todas aquellas tierras donde se ama la libertad y ésta va acompañada por el respeto a la ley.

La Reina y yo nos damos perfecta cuenta de las penalidades que ha sufrido el pueblo inglés en toda la comunidad británica y en su Imperio. Nos sentimos orgullosos de vosotros…“

 8.- Kennedy, discurso inaugural 1962.

John Fitzgerald Kennedy fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, y el primer católico en alcanzar este puesto, lo cual ya era un hito en sí mismo. Pero además fue el presidente que cambió la imagen electoral al dar importancia a la telegenia y al márquetin. Desde su candidatura, las campañas electorales se modificaron en todo el mundo.  Pero Kennedy, había estudiado en Harvard, no todo era impostada telegenia, era un tipo brillante y en su mandato realizó muchos e importantes discursos. Destacamos el realizado el 20 de enero de 1961, día de su investidura. Llevaba meses preparándolo y, sin embargo, su duración sigue siendo la más corta de la Historia de los discursos inaugurales de USA, tan sólo 14 minutos. Nada fue improvisado, en la víspera de la ceremonia se reunió con los directivos de la cadena CBS para preparar hasta el último detalle y, como todo lo bien preparado, dio sensación de naturalidad.

Pero la trascendencia, estaba en que en esos 14 minutos expresa las líneas esenciales de lo que será su mandato. Lo que reforzará posteriormente en otros grandes discursos: Iba a dirigir un gran país, pero un país que podía ser aún mejor. Para ello, se adelanta a algunos problemas como la defensa de los derechos civiles o un programa de la “Nueva Frontera”,  que marcaba un desarrollo económico de obras civiles y también militares que acabaron confluyendo en la llegada del hombre a la luna, que él vaticinó en otro gran discurso  el 25 de mayo de 1961 en el Senado para solicitar un aumento de fondos para el programa que permitiese llevar al hombre a la luna antes del fin de la década: “Esta nación debe asumir como meta el lograr que un hombre vaya a la Luna y regrese a salvo a la Tierra antes del fin de esta década” .

Pero, el discurso inaugural marcaría esencialmente su política exterior, mucho más certera que la interior; su defensa del Mundo contra el comunismo, si bien expresada con una mano tendida al bloque del este.  Apaciguamiento, pero sin temor, con firmeza. Recordando a los padres fundadores señaló los principios de la democracia y su extensión por el mundo, mostrándose como el que ampararía a los países del sur americano en esa consecución liberal:” A los pueblos de chozas y aldeas en la mitad del mundo que luchan por liberarse de las cadenas de la miseria de masas, les prometemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, durante el tiempo que sea necesario. No porque quizás lo hagan los comunistas, no porque queremos sus votos, sino porque es lo correcto. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no puede salvar a los pocos que son ricos… A nuestras repúblicas hermanas al sur de nuestras fronteras les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras palabras en hechos en una nueva alianza para el progreso, con el fin de ayudar a las personas y gobiernos libres a romper las cadenas de la pobreza. Pero esta pacífica revolución de la esperanza no puede convertirse en presa de potencias hostiles. Todos nuestros vecinos han de saber que nos uniremos a ellos para luchar contra la agresión o subversión en cualquier lugar de las Américas. Y que cualquier otra potencia sepa que este hemisferio pretende seguir siendo el amo en su propio hogar…

Por último, a esas naciones que se transformarán en nuestros adversarios, no les ofrecemos una promesa, sino una solicitud: que ambos bandos comencemos nuevamente la búsqueda de la paz… No osemos tentarlos con la debilidad, porque solo cuando tengamos la seguridad de que nuestras armas son suficientes podremos estar completamente seguros de que nunca serán usadas.”

 Y así actuó en la guerra de los misiles de cuba, uno de los grandes conflictos de su mandato.

Kennedy anunció una nueva era llena de peligros y desafíos, pero también de oportunidades y esperanza si todos se esfuerzan unidos, con un mensaje de exigencia a los ciudadanos cuya expresión se ha convertido en la frase más famosa de aquel discurso: “Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país.”

9.- El último discurso de Salvador Allende.

El presidente chileno derrocado por el golpe de Estado de Pinochet (11 de septiembre de 1973), se dirige a la nación. Es un discurso importante en lo emocional y, sobre todo, denuncia el inicio de las dictaduras militares del cono sur americano que tantos disgustos trajeron a la zona:” Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes”, señalaba el ya expresidente. Anunciaba así su decisión de suicidarse. Fue un acto de acusación hacia el golpista, Pinochet: “el general rastrero”.  Dejó una frase para la posteridad. “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

10.- Juan Carlos I. 23 de febrero de 1981.

El intento de golpe de estado de febrero de 1981 a manos del General Armada, Milans de Bosch, Tejero y otros, supuso un punto de inflexión en la historia de España, el discurso del rey Juan Carlos I la madrugada del 24 de febrero de 1981 permitió tranquilizar a los españoles y supuso el fracaso del golpe. En alocución televisiva, declaró que rechazaba cualquier intento de golde de Estado. Tras varias horas de intensas llamadas, reflexiones y tensión, Milans de Bosch retrocedió en sus planes y fue arrestado, mientras que Tejero resistió hasta el mediodía del 24.

 «Al dirigirme a todos los españoles, con brevedad y concisión, en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza y les hago saber que he cursado a los Capitanes Generales de las Regiones Militares, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas la orden siguiente:

Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las Autoridades Civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente…

La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum».

 11.-Ronald Reagan. Discurso en la Puerta de Brandeburgo. Berlín Occidental, Alemania 12 de junio de 1987.

Muchas personas ven en Ronald Reagan al gran restaurador del sueño americano. Esa tierra de libertad y oportunidades que permite a cualquier ciudadano llegar a lo más alto, por méritos propios. Como en tantas personas de su generación la II Guerra Mundial fue determinante en su vida. No pudo alistarse como quería por su miopía, pero le contrataron como actor para las películas de propaganda americana durante el conflicto. Miembro del sindicato de actores empezó a dar discursos políticos. Desde el principio sus palabras siempre tuvieron un contenido antiestatista y conservador. Consumado antifascista, antirracista y anticomunista.

Cuando llega a la presidencia el 4 de noviembre de 1980, tras el gobierno de Carter, el liderazgo mundial americano estaba en crisis: invasión de Afganistán, crisis de los rehenes en Irán, una inflación desbocada, crisis del petróleo… No se amilanó. Revertió esa situación durante su presidencia y, al tiempo, echó un pulso a los comunistas. En este último asunto de la mano de Margaret Thatcher y del Papa Juan Pablo II. Los tres doblegaron a la tiranía comunista. En representación de aquel hecho histórico que cambió la faz del mundo occidental traemos el discurso de Reagan en la puerta de Brandeburgo, varios presidentes americanos se habían dirigido a los alemanes desde la construcción del Muro, el más conocido fue Kennedy el 26 de junio de 1963, entonces con el Muro recién levantado y, ahora, Regan, con el Muro a punto de ser derribado. Kennedy dijo en medio de una multitud:«Ich bin ein Berliner»[yo también soy Berlinés] lo que ha pasado a la Historia de la esperanza de los alemanes de su reunificación.  El de Reagan, era no ya una hipotética esperanza, sino la constatación del trabajo realizado. Dijo: mientras la puerta esté cerrada, mientras se permita esta herida de muro, no es sólo la cuestión alemana que permanece abierta, sino la cuestión de la libertad de toda la humanidad. Pero no he venido aquí a lamentarme. Puesto que encuentro en Berlín un mensaje de esperanza, incluso a la sombra de este muro, un mensaje de triunfo.” Y el triunfo llegó. Continuó el presidente: “En la década de los 50, Kruschev predijo: “os enterraremos”. Pero en Occidente hoy vemos un mundo libre que ha alcanzado un nivel de prosperidad y bienestar sin precedentes en toda la historia humana. En el mundo comunista vemos fracaso, retraso tecnológico, niveles sanitarios en declive, incluso necesidad del tipo más básico: demasiada poca comida. Incluso hoy, la Unión Soviética no puede alimentarse a sí misma. Después de estas cuatro décadas, entonces, una conclusión inevitable se alza ante el mundo entero: la libertad lleva a la prosperidad. La libertad viene a sustituir los antiguos odios entre las naciones por civismo y paz. La libertad es la vencedora… Y puede que ahora los propios soviéticos, a su manera limitada, se den cuenta de la importancia de la libertad. Oímos mucho de Moscú acerca de una nueva política de reforma y apertura… ¿Son estos los comienzos de cambios profundos en el Estado soviético?”. Y Reagan gritó desde Berlín: “Secretario General Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa Oriental, si usted busca la liberalización: ¡Venga a este muro! ¡Señor Gorbachov, abra esta puerta! ¡Señor Gorbachov, haga caer este muro!”

El muro cayó y éste hecho, junto con la derrota del nacismo, son los dos acontecimientos más destacados e importantes del S XX.

12.- Felipe VI. 3 de octubre de 2017.  

En aquel mes de octubre, el gobierno noqueado por la celebración de un pseudo referéndum- completamente ilegal, pero que nunca debió de ocurrir-, las calles incendiadas y una huelga general amenazando Cataluña. El Rey Felipe VI, en un discurso balsámico, certero y lleno de coraje logró parar la campaña de publicidad exterior que había iniciado la Generalidad y la posibilidad de que algún país reconociera aquel acto ilegal y secesionista.

Si hubo algo esencial en aquel discurso fue la manifestación de que el estado español aún sobrevivía; de que la Corona expresaba la unidad de España y la constitución.

“Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno… Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. … todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común….Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.”

 Después dirigiéndose a todos los españoles, especialmente a los ciudadanos de Cataluña preocupados por la deriva antidemocrática de sus dirigentes, les lanzó un mensaje de esperanza:

“…les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza. Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad” …

Aquella noche, el discurso del Rey provocó un cambio de tendencia y fue el desencadenante de la manifestación del 8 de octubre que convocó a un millón de personas en las calles de Barcelona en contra del golpe de Estado. A partir de ese momento, los separatistas entraron se encontraron desunidos, actuaron con atolondramiento o huyeron como cobardes. Los que se quedaron acabaron en la cárcel condenados por sedición.