ROJIGUALDA.

No es extraño que las comunidades, incluso las más primitivas, tengan algún símbolo que las identifique frente a otros grupos. En España uno de los primeros símbolos, si no el primero, fue el penacho de color rojo que llevaban los íberos en sus cascos de bronce. También fue roja la escarapela de los gorros militares españoles hasta su sustitución por la bicolor a mediados del siglo XIX. No por casualidad el color rojo se convirtió en el color nacional por excelencia.

Con los Reyes Católicos las banderas del nuevo Estado unen en sus escudos las armas de Aragón y Castilla. En términos descriptivos no heráldicos: Castillos con tres almenas sobre fondos rojos, la almena del medio de mayor altura, leones rampantes sobre fondo blanco de los castellanos y barras rojas y amarillas del mismo tamaño en posición vertical o partidas con flancos blancos sobre los que se asienta un águila negra, que hacía referencia al reino de las Dos Sicilias. (En términos heráldicos: cuartelado en el que se alternaban las armas de Castilla (de gules, y un castillo de oro almenado de tres almenas, con tres homenajes, siendo el de en medio mayor. Además, cada homenaje tiene también tres almenas. Mamposteado de sable y aclarado de azur) y León (de plata y un león de púrpura, coronado de oro, lenguado y armado de gules), con las de Aragón (de oro y cuatro palos de gules) y las Dos Sicilias (partido y flanqueado, jefe y puntas de oro y cuatro palos de gules, flancos de plata y un águila de sable, coronada de oro, picada y membrada de gules[1]). Posteriormente, tras la conquista de Granada en 1492 se añadió el emblema de este reino, una granada (de plata y una granada al natural, rajada de gules, tallada y hojada de dos hojas de sinople)[2].

Ese ajedrezado en forma de cuadrícula con la corona encima y todo ello sujeto por el Águila de San Juan, con el yugo y las fechas en los laterales inferiores, símbolos de la unión y la fuerza, y, a los pies, el lema “tanto monta, monta tanto”, fue el primero de los escudos de España elegido Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla como armas comunes en 1475.

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Con Juana I se unió al escudo la cruz de San Andrés o aspa de Borgoña, que, si bien procedía de la presencia de Felipe, el hermoso, es decir, tenía origen extranjero, no era extraña a los españoles pues había sido utilizada por algunas milicias del norte de España. La cruz de San Andrés se convertiría, más tarde, en el símbolo hispano muy destacado, pasando a tomar carácter secundario el color del paño donde se bordara. Esta cruz alcanzó carácter tan español porque las tropas hispanas lo llevaban bordado en sus ropas, a modo de distinción en la batalla, ya que entonces no existían uniformes y los soldados vestían de civil y sólo el símbolo de cada país los identificaba.

Con Carlos I, las tropas, aún sin uniforme, seguían identificándose con la cruz de san Andrés, que también se llevaba a modo de bandera a la que se unía otra, símbolo de los Austrias. Esta era de seda amarilla con el Escudo Imperial bordado.

Carlos I transforma el escudo de los reyes católicos para incorporar a él sus armas, con lo que se unen los símbolos tradiciones de los reinos españoles a los de la casa de Austria, de borgoña, Brabante, Flandes y el Tirol (que se manifiesta esencialmente en el águila bicéfala que sirve de soporte). Cambia la corona real por imperial, que se coloca encima del águila y se añaden las columnas de Hércules con la leyenda «Plus Ultra«, en representación del Imperio ultramarino. Finalmente, rodea el escudo el collar del Toisón de Oro, en conmemoración de que Carlos I era soberano de dicha Orden.

El escudo resultaba ciertamente abigarrado:  https://www.pinterest.es/pin/292593307033557517/

Los sucesores de Carlos I descargan el escudo de ornamentos externos, sustituyen la corona imperial por la real y mantienen el Toisón, que a partir de entonces permanecerá en todos los escudos reales.

En 1580, Felipe II de España se proclama rey de Portugal e incorpora las armas del nuevo reino al escudo, que se mantienen hasta que reconoce la independencia portuguesa en 1668.  Se puede ver en el enlace este escudo, donde la representación de Portugal se produce por un pequeño escudete de plata (blanco) y cinco escudetes en azur (azul), puestos en cruz con cinco dineros en plata (blancos) puestos en sotuer (aspa o cruz), bordura de gules (borde de color rojo vivo) con siete castillos de oro. Situado en la parte superior del escudo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Escudo_de_Felipe_II.svg

La llegada de los Borbones, con Felipe V, en el siglo XVIII determina un cambio de filosofía en los símbolos y aunque aún no hay una bandera propia, si se atisban los orígenes de la misma.

En primer lugar, Felipe V dará un símbolo unificado y propio a España. Antes, los símbolos, como hemos visto, procedían del escudo real. Felipe V establece una tela blanca con el aspa de borgoña (Cruz de San Andrés) y el escudo, muy parecido a los anteriores, añadiendo la flor de lis de los Borbones.

https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Escudo_de_Felipe_V_de_Espa%C3%B1a_Tois%C3%B3n_y_Espiritu_Santo_Leones_de_gules.svg

La actual bandera de España, nació bajo el reinado de Carlos III

La historia de nuestra bandera surge por la necesidad de distinguir a los barcos de la flota española. Hasta ese momento, los barcos iban con el distintivo real, el cual, en el caso de los borbones y como hemos señalado antes, se establecía sobre un fondo blanco y el escudo de la corona en medio. El mismo fondo blanco que tenía media Europa como color principal en sus banderas: Francia, Gran Bretaña, Sicilia, Toscana y otras naciones, lo que dificultaba distinguir al enemigo en los enfrentamientos navales.

Para solucionar el problema, Carlos III mandó a su ministro de Marina, Antonio Valdés y Fernández Bazán, que elaborase una nueva bandera destinada únicamente para uso naval. Valdés convocó entonces un concurso y escogió los mejores bocetos, que presentó al Rey para que tomase la decisión final. Carlos III eligió aquellos que permitieran la visibilidad a gran distancia.

El rey eligió dos modelos diferenciados por el tamaño de las franjas para distinguir a la Marina de Guerra y la Mercante, pero en ambos casos los colores elegidos eran el rojo de la Corona de Castilla y las franjas rojigualdas de la corona de Aragón, pero con la peculiaridad de que se constituyeran en horizontal con la banda amarilla en medio y de doble tamaño que las dos laterales de color rojo y el escudo se situaba en la franja amarilla en su lado izquierdo. El escudo consistía en un óvalo dividido verticalmente en dos mitades en la de la izquierda figuraba sobre fondo rojo el castillo tradicional del escudo desde los Reyes Católicos y, a la derecha, sobre fondo blanco, un león rampante. Todo el conjunto se remataba con la corona real.

https://www.arenaldesevilla.com/banderas-de-espana/bandera-espana-1785-carlos-iii-129-.html

Desde el 28 de mayo de 1785 se usó esta bandera, aunque aún no tuviera la consideración formal de bandera nacional

Durante el reinado de Carlos IV, el uso de la bandera se va extendiendo alcanzando su cenit durante la Guerra de la Independencia. Será durante el reinado de Isabel II cuando la bandera llegará al Ejército de Tierra con el Real Decreto del 13 de octubre de 1843, y la consideración de bandera nacional.

La bandera no cambió sustancialmente ni en el reinado de Amadeo I de Saboya ni en la Primera República. Lo que se modificaron fueron los escudos.

Este era el escudo de la I República:

https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Escudo_del_Gobierno_Provisional_y_la_Primera_Rep%C3%BAblica_Espa%C3%B1ola.svg

La Segunda República ejecutó la idea de poner una banda morada en la línea inferior, que se había barajado y finalmente desechado durante la I República. También se cambió el himno nacional.

El decreto del bando nacional de 29 de agosto de 1936 señala: “Se restablece la bandera bicolor, roja y gualda, como bandera de España”. Tras la victoria de los nacionales en 1939 se impuso definitivamente la insignia bicolor acompañada del águila de San Juan.

Ya en democracia, el Rey Juan Carlos I sancionó el Real Decreto 1511/1977, que regulaba banderas y estandartes, guiones, insignias y distintivos. La Constitución Española, artículo 4.1, constitucionaliza que “la bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”. También hay que destacar en esta normativa la  “Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas”. A ella se une el escudo actual que es casi igual al de la II República, excepto que en vez de coronar el escudo un castillo lo hace una corona, y que se le añadió el emblema de los borbones – un escudete enmarcado con tres flores de lis situado en medio de cuartelado -.

 

BIBLIOGRAFÍA

https://www.heraldicahispanica.com/escudo-de-espana/evolucion-del-escudo-de-espana/

GÓMEZ HERRERA, Rafael Luis. “Compendio de las banderas de España”. Ed Sociedad española de Vexilología.

Diferentes leyes.

[1] https://www.heraldicahispanica.com/escudo-de-espana/evolucion-del-escudo-de-espana/

[2] Op. Cit.

¿POR QUÉ DEBEMOS ESTUDIAR HISTORIA?

Mucho se ha hablado en estos días de la modificación del currículo escolar español que afecta a diversas asignaturas, entre otras de manera muy importante a la Filosofía y a la Historia.

De nuevo traigo a colación a mi querido profesor Ferrero y su “dádmelo morto”, para diferenciar la historia del periodismo. Efectivamente, este es un blog de Historia y de análisis histórico y por eso trataremos el tema desde la Historia. Ya hemos tenido entradas sobre el valor de la historia explicando el método científico de análisis histórico y la Ley de memoria histórica, que a partir de ahora se llamará democrática (se ve que hacernos olvidar- una parte de nuestro pasado- es más democrático que recordar; y establecer un sistema de fuentes científico es peor que la subjetividad de los recuerdos de cada cual).

A la hora de abordar el tema de hoy no quiero incidir en la causa final, citando a Aristóteles, es decir, en el objetivo último de este cambio. Simplemente me centraré en las consecuencias que para el conocimiento tendrá el mismo.

Desde un punto de vista formal y material, que no teleológico, dos son los cambios más destacados en el currículo escolar en lo referente a la asignatura de historia: 1) no se debe estudiar de manera cronológica y 2) sólo se estudiará la Historia de España de 1812 en adelante.

La barbaridad es enorme. Para explicar mi posición voy a tomar diversos ejemplos, se podrían poner otros miles, pero, para comprender qué pasa cuando sólo se estudia, y no completa, la edad contemporánea, más la española que la universal, voy a poner ejemplos de absoluta actualidad.

Todos leemos estos días noticias sobre la invasión de Ucrania y nos planteamos conocer algunos antecedentes, bien sean de la Segunda Guerra Mundial, bien posteriores, como la invasión de Hungría el 1956, o la primera guerra de Crimea en 1853, que trajimos aquí a colación. Pero el conocedor de Historia sabe que, en el ámbito de las relaciones internacionales, los países tienen unas constantes en su actuación que no se difuminan con el tiempo. Así, el expansionismo territorial o la búsqueda de salidas a mares de aguas cálidas son algunas de las constantes rusas más destacadas y que ya se daban, por ejemplo, en Pedro I el Grande, Catalina II la Grande, Nicolás I, en Alejandro III o Stalin, estos hechos tienen una correlación histórica, si no se conoce las obras de cada uno de ellos, no se entiende la de sus sucesores. Una cosa es que puedan tener otros modos de enlace o estudio, pero los hechos influyen unos en otros y no se entienden los segundos sin acceder previamente a los primeros. Si Putin busca recuperar el imperio ruso de la URSS o el de los zares, hay que analizar qué pasó antes de ahora y por qué.

La primera guerra de Crimea trajo a España una subida de precios y de impuestos que generaron gran malestar. Hay acontecimientos que se parecen como dos gotas de agua y la situación de subida de precios actual no originada sólo en la guerra de Ucrania, pero sí influida de manera importante por ella, puede entenderse mejor si vemos los levantamientos contra los impuestos en el bienio liberal español por culpa de aquella guerra en Crimea de 1853-56 y, si bien, siguiendo los razonamientos de Heráclito, «ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos»,  no podemos negar similitudes fundamentales que conviene tener presentes para, como bien señalaba Napoleón en sus acotaciones al “Príncipe” de Maquiavelo, “hay que conocer la Historia para no volver a cometer los mismos errores”.

¿Cómo entender la historia de las relaciones internacionales sin asentarse en los principios básicos del derecho internacional reflejado en los tratados internacionales o en las instituciones internacionales? Y ¿cómo acercarse a ellos sin asimilar los orígenes del Derecho de Gentes,  “jus Inter Omnes gentes”,  en la Escuela de Salamanca Española, en los postulados del Padre Vitoria  y con ella en la presencia española en América y el humanitario trato dispensado a los indios, o en la teoría de los justos títulos, todo desarrollado bajo el mandato directo de la Monarquía española, tanto por de los Reyes Católicos como por Carlos I? En un simple párrafo hemos demostrado el enlace entre acontecimientos presentes que tienen su raigambre en nuestra Historia más gloriosa: la de la llegada a América, su evangelización, culturización y la presencia mayúscula de los Reyes Católicos y nuestro emperador, nuestra influencia en el devenir jurídico del mundo… y que en nuestro programa escolar dejarán de estudiarse. Nuestros futuros bachilleres, si no hacen un esfuerzo por sí mismos, no sólo no sabrán Historia, es que no entenderán el periódico, las noticias diarias.

Si no se conoce la Historia de la antigüedad se desconocerá la versión de Trucídides sobre la guerra del Peloponeso (431-404 a de c.) se ignorarán las consecuencias de la tensión creada entre una potencia emergente (Atenas) frente a una potencia en declive (Esparta) y como el temor a ser relevado del mando puede desembocar en una guerra. Con este antecedente se entiende mejor las tensiones actuales entre China y USA tanto por Taiwán y el dominio del Pacífico como sus posiciones frente a Rusia en la invasión de Ucrania.

Tampoco podríamos explicar los imperios orientales de China o de Japón sin la llegada a aquellos mares de los portugueses y españoles en el siglo XVI. Tampoco, sin entender la habilidad de Felipe II para no enfrentarse a Portugal innecesariamente y así acabar dominando enclaves esenciales en el Pacífico. No estudiar al gran Felipe II es no poder realizar interacciones entre la Historia de España, y la de América, África y el Pacífico. Y no comprenderíamos el alcance de esas interacciones si desconocemos la importancia de la “Unión Ibérica” lograda por Felipe II en 1581 que trae causa de los acuerdos, en este caso matrimoniales, firmados en el Tratado de las Alcazobas por los Reyes Católicos y el Rey de Portugal el 6 de marzo de 1480.

Cómo explicar nuestros problemas actuales con Marruecos sin contar que el norte de África fue territorio romano después de cartaginés, olvidando la importancia del Califato Omeya con su gran capital, Córdoba, en el siglo VIII. Cómo explicar la caída de ese Califato y la sumisión de aquel territorio norteafricano en un lugar sin dueño a manos de tribus bereberes y beduinas nómadas que estaban de paso, sin estudiar la Reconquista. Cómo explicar la españolidad de las Canarias, Ceuta y Melilla sin saber que fue aquel Tratado de Alcazobas y su especificación posterior en el de Tordesillas, de 7 de junio de 1494, con el reparto de los mares y las tierras en virtud de los paralelos terrestres,  el que determinó la distribución de la costa africana entre España y Portugal; el que permitió el asentamiento español en Melilla en el siglo XV (1497),  en el Peñón de Belez, en Orán y en otros muchos territorios y, además,  preservó nuestra presencia en Ceuta que ya era española en 1415.

Y, en directa conexión con lo anterior, si sólo se estudia la Historia de España desde 1812 y no se atiende con cierto detenimiento a la historia Universal cómo describir los resultados de la Conferencia de Berlín en 1885, los procesos de colonización y descolonización, los enfrentamientos internos en Alemania entre los posicionamientos de Bismark y las del Káiser Guillermo II con respecto a la colonización de África, los acuerdos franco-alemanes por aquellos territorios, las consecuencias que aquello tuvo para nuestra ubicación en Marruecos,  la correlación de fuerzas entre la presencia francesa y la española en el norte de África,  nuestro protectorado en Marruecos y en el Sahara, la perdida de aquellos lugares… y sin referenciar las consecuencias de la I Guerra Mundial, por ejemplo, con la disposición de las colonias africanas en fideicomiso, no se profundizará en la presencia española en sus territorios norteafricanos ni en Guinea a pesar de la neutralidad de nuestro país en las guerras mundiales ni por supuesto otros muchos acontecimientos que quizá no tienen tanta relación con España pero sí con la organización geoestratégica posterior, como el desarrollo militar de la II Guerra Mundial, en especial, con la Guerra del desierto.

España no ha estado aislada del mundo, al contrario, ha sido una pieza esencial en la configuración geopolítica actual del Orbe, no pueden nuestros bachilleres limitarse al estudio de la edad contemporánea sin percatarse de la importancia de nuestro pasado porque sin él no se entiende España como Nación ni política ni histórica ni cultural. No se puede concebir la defensa de la nación en el levantamiento de 1808, ni la constitucionalización de la soberanía popular en 1812 sin saber de dónde venimos. Los madrileños dieron el primer aldabonazo contra el invasor conscientes de lo que era España, la Junta de Asturias se reunión en defensa de la Nación española y las Cortes de Cádiz definieron nuestro futuro liberal por la conciencia común de lo que habíamos construido todos juntos desde muchos siglos antes.

Pero sin esos precedentes, tampoco se alcanza a ver el porqué de esos acontecimientos que para algunos parecen prevalecer sobre los demás. Hablo de la caótica primera República, de la crisis del 98, de las guerras en Marruecos en los años 20 y con ello de la dictadura de Primo de Rivera y la catastrófica Segunda República que nos lleva a la peor de las crisis nacionales: la Guerra Civil.

Sin el conocimiento de todo eso, no se entiende España. Pero, sin España, no se entiende Europa. Esta Unión europea, hoy más unida que nunca en la adversidad, tiene su esencia en los principios greco-romanos y la tradición judeo-cristiana. Al implantarse el cristianismo en el Imperio romano, apareció una Europa cristiana en su pensamiento, instituciones y cultura, cuyas fuentes se concretaron en la concepción filosófica y jurídica greco-romana y la tradición religiosa judía y el legado cristiano centrado en el Nuevo Testamento y en la figura de Jesús de Nazaret. Atenas da origen al logos griego que determina la racionalidad universal. Crea las ciencias especulativas y positivas y promueve la filosofía, el humanismo, el arte y la arquitectura. Roma simboliza el Derecho, la épica conquistadora y la organización política. El sacro imperio une las ideas de poder y orden jurídico clásico con el religioso, teniendo al Papado como baluarte defensivo de esos valores tradicionales. Las cabezas defensoras de esa idea de cristiandad con todos los valores inherentes a la tradición serán, esencialmente, los Reyes españoles, desde el inicio de la Reconquista, la batalla de las Navas de Tolosa (1212) o la creación del Camino de Santiago, pero, sobre todo, serán Carlos V y Felipe II- fundamental en la victoria de Lepanto (7 de octubre de 1571)- los que permitan que Europa siga siendo cristiana y que los valores humanitarios y de derecho natural que fundamentan nuestra vida y Derecho puedan perdurar. A ellos y por desarrollo de esos principios, se une en el S XVIII la Ilustración y su difusión mediante la Revolución Francesa y las invasiones napoleónicas.  Todos ellos y sus valores trajeron las democracias que hoy tanto cuesta mantener. Por eso, a Zelenski, nuestro admirado presidente ucraniano que tanto hace por la defensa de esos valores que son nuestra vida cabe decirle que él y sus conciudadanos son todo un ejemplo, pero, también, que frente a lo que dijo ante el Parlamento de los Países Bajos, Felipe II no fue un tirano.

El desconocimiento de la Historia no sólo limita el saber de esa materia. Sin ese conocimiento histórico nadie entenderá la literatura ni el arte ni otras ciencias. Así, por ejemplo, sin el Imperio español, no se entenderá del siglo de Oro literario y artístico; sin la perdida de América y la crisis del 98 no se profundizará en la generación del 27…, porque todos los conocimientos están interrelacionados. Si se cercena uno, se cercenan los demás.

Por todo lo que he señalado y por otras muchas cosas que se podían decir, una reforma que se limita a lo contemporáneo, sin antecedentes, sin cronología, generará, más allá de otro tipo de maliciosas o torpes intenciones, más división entre las personas. Porque cualquier alumno español que proceda de una familia con cierta formación o para aquellos que tengan mayor capacidad para pensar y estudiar alcanzarán los conceptos anteriores mediante su propio esfuerzo, que en algunos casos será titánico, y siempre extraescolar, mientras que los más torpes o los que vivan en un ambiente menos propicio a las humanidades se quedarán anclados en un sinsentido, se quedarán sin una explicación convincente envuelta en un presentismo anacrónico y absurdo. Quizá los primeros puedan volver los ojos a Ortega y Gasset y decir de nuevo “no es esto, no es esto”, pero el resto caerá en las fauces de la dominación del poder que Foucault desentrañaba en su “microfísica del poder” cuando afirmaba que cada ser humano no es el representante del Estado, pero, para que manifieste el poder el Estado, es necesario que haya un adulto que muestre su dominación a un niño. Ejercida esas acciones de poder sobre los niños, estos, de adultos, las ejercerán sobre sus hijos y así hasta configurar una sociedad sometida. Antes de llegar a ese punto, señalaba el filósofo francés, tendrán un papel esencial los intelectuales para, en el terreno del saber y de la verdad, ejercer una tarea didáctica que revierta ese poder estatal que manipula y extorsiona. Pero para eso tiene que haber intelectuales y la Ley de educación española quiere acabar con todos ellos.

EL INCUMPLIMIENTO DE RUSIA DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES

El otro día, alguien me pidió que escribiera sobre los incumplimientos o violaciones de los tratados internacionales que Putin y Rusia, han llevado a cabo en esta guerra, porque, según parecía, mi interlocutora no se atrevía a abordarlo directamente o, quizá, se encontraba un poco confusa en esta materia.

Este es un blog de historia no de derecho, pero podremos conjugar ambos aspectos en este reto. Reto, esencialmente, por destacar los incumplimientos más importantes, porque la verdad es que Rusia, en esta guerra, no sé si ha dejado algún acuerdo sin pisotear. No es la primera vez que así ocurre por parte de Rusia, bien por la vía de los hechos propios o bien por los vetos ejercidos en la ONU, como podemos recordar en el caso de Siria donde el reiterado veto de Rusia impidió aprobar las propuestas que pretendían poner fin a la guerra civil. Que nadie me diga que otros países también los han incumplido. Hablamos del aquí y el ahora de Ucrania. El Mundo ha estado lleno de delincuentes desde que es Mundo y no por eso se deja de condenar a los criminales, por más que otros los precedieran en el delito.

Hace tiempo, hablando de la escuela de Salamanca hicimos referencia al origen del derecho Internacional, al “jus inter omnes gentes” de Francisco de Vitoria, en el siglo XVI, auténtico creador de esta rama del derecho al repensar las posiciones de la doctrina jurídica medieval a través de una reflexión fundamentada en los dictados de la fe, junto con dos basamentos comunes a toda la humanidad: la razón y el orden natural. Todo ello en virtud del llamamiento de los Reyes Católicos ante la llegada de España a América y los derechos de los indios.

Gracias a sus reflexiones, el Mundo tuvo un nuevo marco jurídico, que todavía se utiliza hoy en día. Ya tuvimos varias entradas sobre esto:

https://algodehistoria.home.blog/2019/11/15/escuela-de-salamanca-1/

https://algodehistoria.home.blog/2019/11/22/la-escuela-de-salamanca-2/

https://algodehistoria.home.blog/2020/01/31/los-justos-titulos-y-la-controversia-de-valladolid/

Posteriormente, la visión y el análisis del padre Vitoria se vio completado y, sobre todo, coadyuvó a la difusión de sus tesis con el “De iure belli ac pacis” de Hugo Gracio y con el “derecho interestatal” de Kant. Hasta llegar al término “Derecho Internacional” que fue utilizado por primera vez, y desde entonces prevalece, por Jeremías Bentham en 1780.

Los fundamentos del padre vitoria siempre tuvieron presente la dignidad, igualdad y libertad del ser humano, a partir de ahí se constituyó esta rama del Derecho que representa, en esencia, un asidero común bajo cuyo paraguas se definen y regulan las relaciones entre estados, entre los entes públicos internacionales, entre los ciudadanos de todas las naciones y la gestión de los bienes mundiales comunes: espacio, aguas, subsuelo, medioambiente… No vamos a extendernos sobre el contenido del Derecho Internacional, pero sí añadiremos que los acuerdos y tratados que se firman entre estados tienen repercusiones internas porque el derecho nacional debe adaptarse a lo aprobado internacionalmente y, también, porque el derecho nacional orienta la política internacional de los Estados y, por ende, los acuerdos que firman y los que no. Sin olvidar que muchos tratados internacionales crean organizaciones internacionales que también tienen capacidad jurídica en ese ámbito.

La Rusia de Putin ha incumplido y violado tanto tratados firmados entre naciones como acuerdos fundadores de instituciones internacionales

  • Empecemos por la carta de San Francisco, o lo que es lo mismo, la carta fundacional de la ONU. La Carta se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año. Ha tenido tres adaptaciones: 1963,1965 y 1973.

Las Naciones Unidas se convirtieron un instrumento de derecho internacional, vinculante para los Estados Miembros de la ONU, con tres compromisos claves: en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. La división de trabajo con respecto de la cooperación internacional en materias económicas y sociales. El respeto a los territorios coloniales con la difícil conjunción de equilibrar las aspiraciones de independencia de unos y los intereses estratégicos, políticos y económicos de las potencias coloniales, lo que, en última instancia, acabó propiciando la descolonización.

Ya el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas recoge en su búsqueda de la paz y el respeto soberano entre estados lo siguiente: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad, y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todas los pueblos…”

Rusia es miembro fundador de la ONU y, por supuesto, forma parte del Consejo de Seguridad en el que tiene derecho de veto. Situación ésta muy criticada y que en estos días se ha vuelto a poner en entredicho pues impide tomar las medidas sancionadoras oportunas cuando el implicado es uno de los cinco países con derecho de veto: China, EE. UU, Francia, Rusia Y Reino Unido. Pero entrar en este debate nos alejaría del propósito de esta entrada.

Hablamos de incumplimientos y la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el pasado 2 de marzo una resolución en la que exige a la Federación de Rusia que “retire de inmediato, por completo y sin condiciones todas sus fuerzas militares del territorio de Ucrania dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente”.  El documento se aprobó por 141 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones.

Esta condena se hizo entre otros incumplimientos por la flagrante violación del artículo 2. 4 (Capítulo I) de la Carta de las Naciones Unidas que fundamenta los principios de inviolabilidad de los derechos territoriales de los Estados, su integridad y la prohibición del uso de la fuerza. Dice así:

“Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”.

Son muchos los actos, declaraciones y acuerdos que, como se señala en el preámbulo de la Carta de San Francisco, afirman imperativamente la necesaria búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos, la no injerencia en asuntos de otras naciones y la prohibición de amenazas.

  • En este sentido, se puede señalar, entre los atentados al derecho internacional que ha realizado Rusia, la resolución 2625 “Declaración sobre los Principios del Derecho Internacional en Materia de Relaciones y Cooperación entre Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas” adoptada el 24 de octubre de 1970 por la Asamblea General. Esta resolución ya preveía la condena de la llamada guerra híbrida. Guerra que Putin lleva utilizando desde hace años.
  • El 14 de diciembre de 1974, una resolución de la ONU, la número 3314, definió el concepto de agresión y condenó las acciones que lo constituyen: ocupación militar, invasión, bombardeos, envío de bandas armadas, bloqueo de los puertos, uso de mercenarios. No sé si a algún lector le quedan dudas sobre cómo definir la actitud rusa.
  • En 1975, el 1 de agosto, se celebró la Conferencia de Helsinki, cuyo Acta final establece el respeto a la soberanía de los Estados, la abstención de recurrir al uso de la fuerza, la inviolabilidad de las fronteras, el derecho a la integridad territorial de los Estados y el arreglo de las controversias por medios pacíficos, el respeto a las minorías, a la libertad de los pueblos, a la libre determinación, a la pertenencia o no a organismos internacionales y una serie de políticas de cooperación pacífica…. Esta conferencia dio lugar a la OSCE (Organización para la seguridad y la cooperación en Europa), de la que Rusia es miembro. A pesar de su nombre, cuenta con 57 estados miembros en América del Norte, Europa y Asia, es la organización de seguridad regional más grande del mundo. La OSCE trabaja para alcanzar y mantener estabilidad, paz y democracia de más de mil millones de personas, a través del diálogo político y proyectos sobre el terreno. Entre sus miembros está Ucrania, también Georgia y Bielorrusia. Uno de los apartados del acta dice textualmente: “Ninguna contraprestación podrá invocarse a fin de que sirva para justificar el recurso a la amenaza o al uso de la fuerza en contravención de este principio”. Y también: “En consecuencia, también se abstendrán de cualquier demanda por, o acto de, incautación y usurpación de parte o la totalidad del territorio de cualquier Estado participante”
  • El 28 de febrero de 1996, Rusia se unió al Consejo de Europa (no confundir con el Consejo Europeo) cuyos estatutos están definidos por el Tratado de Londres. Recientemente y en dos ocasiones en el año 2015, el Consejo sancionó a Rusia por sus ataques a Crimea y el Donbás, impidiendo el acceso de la delegación rusa por incumplir los artículos 8.1 y 8.2 del Reglamento de la Asamblea reglamentaria y violación del Estatuto del Consejo de Europa. No son las únicas sanciones, sino las más recientes. El Consejo de Europa, que desde su creación ha encarnado la Europa del Derecho y los Derechos Humanos, ha criticado desde siempre la forma en que se ha desarrollado el estado de derecho en Rusia, sus reiteradas infracciones de los derechos de las minorías, la falta de respeto a los derechos humanos y los métodos que ha utilizado tanto en Georgia en 2008, como en Crimea y Ucrania en 2014. La Asamblea ha emitió no menos de 17 condenas a la Federación rusa por su acción en Ucrania, instándola a cumplir los compromisos que voluntariamente suscribió cuando se unió.
  • Putin ha incumplido y violado todos los acuerdos firmados en el ámbito internacional general y también aquellos específicamente contraídos por Moscú con Ucrania respecto a la salvaguarda de su integridad territorial: Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, un tratado de 1948 firmado por ambos países y de cuya violación acusó Rusia a Ucrania como justificación del inicio de la guerra actual, siendo la realidad una violación de Rusia sobre Ucrania. El Tratado de Minsk que formaliza la disolución de la URSS firmado el 8 de diciembre de 1991. Este acuerdo fue promovido por la propia Rusia. En su Acta constitutiva se garantizaba a los Estado nacidos de la ex URSS el respeto a sus fronteras y renunciando Rusia a cualquier desafío sobre las mismas. A esto hay que unir que para entonces Ucrania ya contaba con un estatus especial, de autonomía y con asiento propio en la ONU. El Memorándum de Budapest de 1994 por el que Ucrania entregó sus armas nucleares a Rusia a cambio, otra vez, de una garantía de seguridad. El Tratado de Amistad entre Rusia y Ucrania de 1997, donde ambas partes reiteraron dicho compromiso. A ellos se une el Acuerdo militar que, en 1997, firmaron Rusia y Ucrania y renovado en 2010, regulatorio de la presencia de la flota rusa en el Mar Negro a cambio de una indemnización de 526 millones de $. Se reafirmaba que el territorio en el que se asentaban bases rusas (Crimea) era ucraniano y que las bases se alquilaban a rusia por 97 millones de dólares anuales. Se establecía también el número de soldados o blindados que podían establecerse en aquellas bases. Además, tanto la Constitución de Ucrania como la de la República Autónoma de Crimea prevén la hipótesis de una modificación de sus fronteras, para ello anuncian que ese cambio solo puede ser decidido por todos los ucranianos.

Todos estos acuerdos demuestran dos cosas: 1. Los ucranianos nunca se han fiado de los rusos, 2. Cualquier analista histórico sabe que cuando el contenido de una norma se reitera infinidad de veces es porque no se cumple o se teme que no se vaya a cumplir. ¿En cuántos acuerdos se ha reiterado el respeto a las fronteras de los países nacidos de la ex URSS?

  • Pero, por encima de todos estos incumplimientos, Rusia, en sus bombardeos a la población civil, a los hospitales, a los corredores humanitarios de rescate ha incumplido todos los acuerdos internacionales de respeto a los derechos humanos y a la infancia. Nombraremos algunos de ellos. No podemos detenernos pormenorizadamente en cada uno, pero destacaremos algún aspecto violado por Rusia en atención al articulado de esos Tratados:

La Declaración Universal de Derechos Humanos; en su artículo 3 dice: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”

En este sentido también cabe recordar el llamado derecho Internacional Humanitario que impone una serie de límites en caso de conflicto armado. Según indica el Comité Internacional de la Cruz Roja (Circ), se busca preservar “un poco de humanidad durante los conflictos armados y limitar los efectos negativos de estas acciones de guerra”.

Según el Convenio de Ginebra de 1949, además de la población civil, se debe proteger al personal médico y religioso. A su vez, tiene en cuenta a todo aquel que ya no participa en un combate, como un soldado enfermo o herido, los prisioneros de guerra y los náufragos. Existen convenios y protocolos posteriores que indicen en esta línea, y en otras, como es el principio de proporcionalidad. Cuyo fundamento es el no abuso de quien cuenta con un arsenal mayor sobre el más débil. Así, por ejemplo, pese a que Rusia tiene un arsenal más amplio que Ucrania, no podría utilizarlo en su totalidad basándose en esta limitación. Rusia firmó en su día este acuerdo, como todos los demás señalados.

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 1. “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultura”. Artículo 24 1. “Todo niño tiene derecho, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento, a las medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte de su familia como de la sociedad y del Estado”

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (porque cabe señalar que lo acontecido en Ucrania se acerca mucho al genocidio contra los ucranianos, no olvidemos que Putin tiene un proyecto, entre otras cosas, etnicista).

La Convención sobre los Derechos del Niño. Artículo 2 1.Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales”. Artículo 6. 1. “Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida. 2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño”. Y, sobre todo, el artículo 38. Del que destacaremos los apartados 1 y 4: Artículo 38 1. “Los Estados Partes se comprometen a respetar y velar por que se respeten las normas del derecho internacional humanitario que les sean aplicables en los conflictos armados y que sean pertinentes para el niño. 4. De conformidad con las obligaciones dimanadas del derecho internacional humanitario de proteger a la población civil durante los conflictos armados, los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para asegurar la protección y el cuidado de los niños afectados por un conflicto armado”.

El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, cuyo artículo 3 reitera lo establecido en el 38 de la convención de los derechos del niño.

Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Artículo 2. “En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura. “

A ello hay que unir las amenazas sobre el incumplimiento de otros acuerdos:

  • El 29 de abril de 1997, entró en vigor la Convención sobre las Armas Químicas (CAQ), el primer acuerdo multilateral de desarme del mundo. Armas que ahora Rusia amenaza con utilizar.
  • El Tratado sobre el espacio ultraterrestreTratado del espacio, cuyo nombre completo es Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, que se firmó el 27 de enero de 1967 y entró en vigor el 10 de octubre de 1967, Y secundado por 132 países. Este acuerdo estableció las bases que rigen las actividades de los estados en la exploración y uso del espacio exterior, incluidos la Luna y otros cuerpos celestes, el espacio exterior solo puede utilizarse con fines pacíficos. De hecho, el acuerdo evitó que la guerra fría llegara a la Luna. En consonancia con este acuerdo se firmaron posteriormente, tras la caída de la URSS, una serie de acuerdos bilaterales de cooperación entre USA y Rusia que llevó a la cooperación entre ambos países y al establecimiento de la Estación Espacial Internacional, que los rusos, durante esta guerra, han amenazado con hacer caer sobre la Tierra.
  • En 2017, se firmó en el seno de la ONU un tratado de prohibición del uso de armas nucleares. Putin ha amenazado en esta guerra con utilizar la bomba atómica. Este miedo ha retraído la defensa que desde el mundo se haya podido hace sobre Ucrania. ¿Acaso el mero hecho de la amenaza no es ya un incumplimiento? No olvidemos que, como recordaba el otro día “la Voz de Galicia” hay un refrán ruso que dice: “Golpea a los tuyos para que otros se asusten”. Así actúa Putin. Y lo que es peor, consigue que tengamos miedo, porque, ¿quién puede asegurar que quién ha incumplido todo lo anterior no incumplirá también, del todo, este tratado?

Además, estos incumplimos auguran otros en el futuro:

  • Cómo plantear a países como Irán, Corea del Norte u otros que no pueden usar bombas atómicas si uno de los cinco grandes de la ONU amenaza con hacerlo. Cómo convencer a distintos estados a que renuncien voluntariamente a este tipo de armas, como hicieron Sudáfrica, Brasil y Libia diciéndoles que sus fronteras están a salvo. Cómo justificar ante Ucrania que renunció a las mismas, la actitud rusa. ¿Qué ocurrirá con el Tratado de no proliferación de armas nucleares en el futuro?
  • Este estallido nacionalista, que ha sido el gran mal de Europa durante el SXX, renace, si es que desapareció alguna vez, para socavar los cimientos de los estados democráticos y liberales, sembrando el caos interno en cada nación afectada por esta sarna, de la que en España sabemos mucho para nuestra desgracia.

 

BIBLIOGRAFÍA

Textos de los acuerdos:

https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/CoreTreatiessp.pdf

ARÉVALO RAMÍREZ, Walter. “Manual de Derecho Internacional Público. Fundamentos, Tribunales internacionales y Casos de estudio”. Ed. Tirant lo Blanch. 2020

REMIRO BROTÓNS, Antonio. “Manual de Derecho Internacional Público”. Ed. Tecnos. 1983.

REMIRO BROTÓNS, Antonio. “Manual de Derecho Internacional. Curso general”. Ed. Tirant lo Blanch. 2010.

Fernando Mires. @Fernando Mires: “La Ruleta Rusa”.  Resistenciavenezuela.wordpress.com. https://resistenciavenezuelasite.wordpress.com/2022/03/14/la-ruleta-rusa-por-fernando-mires-fernando_mires/

 OLEKSANDR PRONKEVYCH. “Golpea a los tuyos para que otros se asusten”. La voz de Galicia.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2022/03/15/golpea-tuyos-asusten/00031647343355175359447.htm.

Álvaro Navarro. https://www.economistjurist.es/actualidad-juridica/invasion-a-ucrania-esta-rusia-violando-el-derecho-internacional/

 

 

 

 

 

A Jesucristo Nuestro Señor expiando en la Cruz

Hoy hace 1.988 años que Jesús murió por nuestra salvación. Así lo recordaba Quevedo:

.

La profecía en su verdad quejarse,

la muerte en el desprecio enriquecerse,

el mar sobre sí propio enfurecerse,

y una tormenta en otra despeñarse.

.

Pronunciar su dolor, y lamentarse

el viento entre las peñas al romperse

desmayarse la luz, y anochecerse

es nombrar vuestro Padre y declararse.

.

Mas veros en un leño mal pulido,

Rey en sangrienta púrpura bañado,

sirviendo de martirio a vuestra Madre.

.

Dejado de un ladrón, de otro seguido,

tan solo, y pobre a no le haber nombrado,

dudaron gran Señor si tenéis Padre.

Fueros y derechos forales

Vamos a realizar una incursión en el origen histórico de los fueros y consiguientemente, llegaremos a hablar de los derechos forales, pero sin profundizar en los aspectos jurídicos de los mismos y mucho menos en eso que se ha dado en llamar régimen foral.

No es fácil escudriñar el origen de los fueros, pues si bien hay mucho escrito al respecto de manera detallada pero casi siempre local, hay pocos estudios sistemáticos y compiladores de lo que fueron los fueros en el conjunto de España. Quizá sea García Gallo el que mejor ha estudiado de manera conjunta los fueros en España.

Hablar de fueros es hablar de privilegios. Según el diccionario de la RAE, privilegio es la “exención de una obligación o ventaja especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia”.  Exactamente de eso se trataba, de librar a una persona física o jurídica de alguna carga u obligación o bien de dotarle de una ventaja por realizar algo cuyo favor concede un superior, en este caso un rey o un señor del lugar.

Históricamente, los fueros entendidos en este sentido comienzan con la Reconquista. Los reyes iban concediendo favores a los municipios y localidades que luchaban a su lado contra los musulmanes; bien por haber peleado fiel y heroicamente o por estar en la frontera y servir de parapeto para el avance cristiano o bien, mayoritariamente, como forma de lograr la repoblación de una zona vaciada, casi siempre fronterizas y, consiguientemente, objeto de razias musulmanas. Estas normas abarcaban, tanto regulaciones civiles, económicas o administrativas. La manifestación primera de estos fueros locales lo constituyen las cartas pueblas.

Debido a que su finalidad primordial era atraer pobladores, estas cartas fijaban unas condiciones jurídicas de la ocupación del territorio y nacían a partir de un acuerdo entre el Rey y esa población. Sin embargo, como señala García Gallo, no todos los fueros tuvieron carácter consuetudinario. De hecho, el término fuero proviene de una concepción de lo que era juzgado, del derecho, cuyo origen ya se ve en Roma, en el mercado, el foro. Este concepto de norma que se juzga tiene su manifestación más clara en la Península Ibérica en el Fuero Juzgo.

El Fuero Juzgo es la traducción romance del Liber Iudiciorum (código Visigodo) que es atribuida tradicionalmente a Fernando III el santo y se suele fechar en 1241. El Liber Iudiciorum fue el cuerpo de leyes que rigió la España visigoda y supuso el establecimiento de una norma de justicia común a toda la península y sus habitantes.

Su traducción fernandina, es decir, el Fuero Juzgo, se aplicó como derecho local en calidad de fuero municipal a medida que avanzaba la reconquista castellana. Por eso las cartas pueblas y los fueros municipales están íntimamente ligados. El Fuero Juzgo mantuvo su vigencia hasta la aprobación del código civil a finales del siglo XIX.

Los fueros, por tanto, fueron una manifestación de privilegio local dado por los reyes durante la Reconquista, y que es un elemento diferenciador del origen de estos en España frente a los fueros locales que también se dieron por toda Europa.

Sin embargo, señala Modesto Lafuente en su “Historia General de España”, estos fueros españoles son los más antiguos de Europa, así, incluso prescindiendo de los fueros municipales anteriores al S. X, de los que se conservan fragmentos aislados, el fuero más antiguo es el de la ciudad de León de 1020. Existen algunos cohetéanos al de León en Italia, pero son más modernos en su origen. En Francia, los fueros locales, datan del reinado de Luis VI, rey de Francia de 1108 a 1137; en Inglaterra se originan bajo el mandato de Guillermo II, conocido como “El Rojo” (de 1087 a 1100) y en el Sacro Imperio Romano Germánico, proceden de reinado de Federico I, Barbarroja, que fue emperador desde 1152 a 1190.

En Europa, al igual que en España por aplicación del Fuero Juzgo, se fueron unificando los fueros locales a través de legislación común, aunque en Europa con mayor homogeneidad. Especialmente significativa fue la unificación normativa francesa.

En España la unidad nacional realizada por los Reyes Católicos no impidió que cada uno de antiguos reinos peninsulares conservara su personalidad jurídico-política y su autonomía legislativa, así como una serie de mecanismos para la defensa de su Derecho. En la formación de nuestro Imperio durante el siglo XV no se pretendió ni buscó una unificación legislativa más allá de lo necesario. Como vimos al hablar de la configuración del Derecho de indias, no se impuso la legislación castellana sin más, sino que establecieron normas propias de cada Virreinato y se aceptaron algunas instituciones, costumbres y normas locales que permitieron la integración de los nativos en su consideración de españoles en igualdad con los peninsulares.

Por eso, la monarquía de los Austrias era una monarquía compuesta, al igual que lo eran las monarquías de toda Europa durante la Edad Moderna (principalmente, siglos XVI y XVII); como Estados-Nación en formación se habían configurado a través de un rey unificador y cabeza del Estado con una serie de antiguos reinos que mantenían su identidad institucional y legal anterior a esa unificación. La Monarquía hispánica se caracterizó por constituirse como un conjunto de “Reinos, Estados y Señoríos” bajo un mismo monarca. Así lo explicaban los Reyes Católicos por la unión dinástica de la Corona de Castilla y de la de Aragón a los que fueron uniendo posteriormente diversos reinos peninsulares y territorios en América hasta convertirse España, bajo los reyes de la Casa de Austria, en la monarquía más poderosa de su tiempo. Esta situación de monarquía compuesta se prolongó durante el gobierno de los Austrias, aunque poco a poco se vio la necesidad de unificar los sistemas de derecho, de justicia y los órganos legislativos. Motivada entre otras razones porque a principios del siglo XVII, la situación española y mundial ya no era igual. Castilla se encontraba exhausta, arruinada por el esfuerzo conquistador y un siglo de guerras casi continuas en el Europa, lo que provocó, junto con las crisis de remesas de los metales americanos y su dispersión por los territorios europeos de la Corona, diversas bancarrotas de la Hacienda española, y consiguientemente hambrunas y ruina en la Península, que se acentuaron con la participación en la guerra de los 30 años. En este contexto, se sitúa el proyecto del Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, para lograr un Estado más fuerte en torno a la figura del rey y de una única ley. Esto requería modificar el sistema de monarquía compuesta. Este proyecto se dedicó Olivares cuya primera plasmación se dio en el famoso memorial que entregó al rey en 1624. Las necesidades económicas y humanas para la guerra de los 30 años eran acuciantes, el propio Olivares rebajó el proyecto al año siguiente buscando sólo una “unión de armas” cuya esencia consistía en que los “Reinos, Estados y Señoríos” de la monarquía Hispánica contribuyeran a la formación de un poderoso ejército de casi 150 mil hombres. El proyecto fue aprobado sin entusiasmo por las cortes de Aragón y Valencia y provocaron la sublevación, como vimos en la entrada de Rocroi, de Cataluña y Portugal. Estas acabaron con el proyecto de unificación de armas y Felipe IV apartó del poder al Conde-Duque de Olivares tres años después.

Aunque el testamento de Carlos II, preveía una serie de consideraciones en virtud de las cuales se deberían preservar los derechos normativos (forales) de los reinos, Felipe V no actuó conforme al mandato de su predecesor. A medida que la Guerra de sucesión se iba desarrollando y por virtud de los acontecimientos de aquella y, sobre todo, por influencia de su abuelo, Luis XIV, el Rey Sol, de Francia. La primera reforma que introdujo Felipe V fue en la corte de Madrid. Siguiendo las indicaciones del embajador francés formó un “consejo de Despacho” —máximo órgano de gobierno de la Monarquía por encima de los Consejos tradicionales-. Allí el embajador transmitía los consejos del abuelo real y, sobre todo, los recursos económicos que el francés mandaba a su nieto a fin de sanear las maltrechas arcas españolas.

El apoyo que la antigua corona de Aragón al archiduque Carlos, aconsejó a Felipe V un cambio de situación en la estructura de la corona, buscando, no un castigo, como a veces se ha entendido, sino una forma de controlar que aquellos territorios le fueran fieles y cumplieran sus mandatos.

La victoria borbónica en la batalla de Almansa en 1707 determinó el cambio de rumbo de la monarquía. Con los Decretos de Nueva Planta se abolió el derecho especial de Valencia en 1707 y desde entonces hasta 1716 se suprimieron los órganos legislativos de Aragón, Mallorca y Cataluña buscando crear un estado centralista de inspiración francesa.

Pero es el siglo XIX el decisivo en esta tendencia unificadora. Unas veces por la vía de las victorias de guerra: Navarra perdió su potestad legislativa en 1841, y lo mismo le sucedió al País Vasco como consecuencia del denominado Decreto de Espartero de 1841. No olvidemos que el lema carlista era “Dios, Patria, Fueros”. Su derrota en la guerra conllevó a los decretos señalados. En otras ocasiones por efecto de la codificación. Evidentemente, la codificación no se presenta sólo por influencia francesa, ilustrada y, posteriormente, y, sobre todo, napoleónica, sino que responden a una determinada representación de la historia de España y, unida a ella, a una concreta concepción de la nación. Por eso, serán las Cortes de Cádiz, una vez proclamada la Nación española moderna y constitucionalista, donde la Soberanía reside en el pueblo español la que se dispone a la unificación jurídica. Si la Soberanía reside en el pueblo, el órgano legislativo único son las Cortes que representan a ese pueblo . La codificación se da en todos los órdenes jurídicos, pero al hablar de fueros nos centraremos en el civil; por ello y en este sentido, el art. 258 de la Constitución de 1812 dispone que el Código Civil, criminal y de comercio serán unos mismos para toda la monarquía, sin perjuicio de las variaciones que por particulares circunstancias puedan hacer las Cortes. Este es el inicio del fin de los fueros cuya culminación se produce con el decreto de abolición de los fueros vascos en 1876.

Con la base presentada en la Constitución de Cádiz, el siglo entero transcurre con nuestros compatriotas buscando una legislación civil unificada. Bien es cierto que, en todo momento, se pensó en que la unificación no podía dar lugar a agravios a los ciudadanos frente a la legislación foral vigente, por eso se buscaron fórmulas para intentar evitar esos daños y hacer compatible el derecho compilado nuevo con las consecuencias jurídicas del foral con el que se quería acabar. No hubo grandes oposiciones a la codificación, pero incardinar la caótica legislación civil en un código no era sencillo. Esta fase lleva consigo la elaboración de distintos proyectos de Código Civil en 1821, 1832 y 1851 de los cuales este último supone uno de los antecedentes más destacados del Código Civil vigente. Y, sobre todo, en ellos se empieza a modificar el concepto de foral no tanto, como relativo a los fueros, sino como algo excepcional y privilegiado.

Sin embargo, la oposición de estos proyectos vino de la mano de materias sociales y religiosas. Efectivamente, fue la Iglesia la que planteó algunos problemas para intentar mantener parte de sus fueros; al igual que ocurrió con los partidarios del tradicionalismo vasco que aún resistían o los seguidores de la escuela histórica alemana, que se daban más en Cataluña que en otras zonas, y que intentaban doctrinalmente apoyar la existencia de los fueros. De hecho, esta escuela no tuvo seguidores destacados en Aragón lo que le permitió seguir sin dar muchos problemas en el camino codificador, renunciando a parte de sus fueros de la manera más natural.

Precisamente en un intento de superar las dicotomías entre las escuelas jurídicas se celebró en Madrid, en 1863, el primer congreso de jurisconsultos.

Mientras se buscaba la unificación se optó por la publicación de leyes especiales como la Ley hipotecaria de 1861 y las leyes de Matrimonio Civil y del registro Civil de 1870.

Modesto Lafuente intenta explicar la necesidad de esta codificación del siguiente modo: “El célebre código de los visigodos, el Fuero Juzgo, único cuerpo legal que había regido, aunque imperfectamente, en la España de la restauración, no podía ser aplicado ya en todas partes a un pueblo cuyas condiciones de existencia habían variado tanto. Las circunstancias eran otras, otras las costumbres, distinta la posición social y era menester atemperar a ellas las leyes, era necesario no abolir las antiguas sino suplir a las que no podían tener conveniente aplicación con otras más análogas y conforme a los que exigían las nuevas necesidades de los pueblos y de los individuos. Nacieron, pues, los Fueros de León y de Castilla, de Navarra, Aragón y Cataluña y gloria eterna será de los Alfonsos,de los Sanchos, de los Fernandos y de los Berengueres de España haber precedido en más de un siglo a todos los príncipes de Europa en dotar a sus pueblos de derechos, franquicias y libertades comunales,….”

Realmente, ya los liberales reunidos en Cádiz habían señalado que era imposible tener un conocimiento exacto del número de normas civiles existentes en España por eso decidieron crear un código nuevo y común a todos, lo que ayudaría aponer orden en el caos normativo existente en España

En aquel intento codificador, hay que destacar dos hitos: en primer lugar, el Proyecto de Ley de Bases del Código Civil de 1881 elaborado por Manuel Alonso Martínez disponía que las instituciones que fuese imposible suprimir de los territorios forales debido a su arraigo serían objeto de ley especial y el Código Civil se aplicaría como Derecho supletorio. En segundo lugar, la Ley de Bases de 1888 elaborada por Francisco Silvela y que constituye el antecedente inmediato del Código Civil mantiene una posición más respetuosa con los Derechos Forales al acoger el sistema de apéndices para el Derecho Foral. El código Civil fue promulgado el 24 de julio de 1889 y entró en vigor tres días más tarde, durante la regencia de María Cristina y la minoría de edad de Alfonso XIII. Lleva el refrendo de José Canalejas, entonces ministro de Gracia y Justicia se aprobó con una serie de apéndices de derecho foral.

De este modo se conciliaban en él razón e Historia, la codificación y el derecho foral, donde todos cedieron y donde el consenso logró el acuerdo.

Durante el franquismo no se abolieron los fueros, al contrario, el Congreso Nacional de Derecho Civil celebrado en Zaragoza en 1944 supone el comienzo de una nueva fase en la consolidación de los Derechos Forales. En este congreso se produce el reconocimiento de los diversos regímenes jurídicos territoriales, el rechazo al sistema de apéndices al Código Civil y la propuesta de Compilaciones. Siguiendo estas teorías se nombran comisiones de juristas en las diversas regiones forales que se desarrollan entre 1959 y 1973. La 1ª Compilación aprobada fue la de Vizcaya y Álava en 1959. La reforma del Título Preliminar del Código Civil de 1974 vino a establecer un nuevo sistema basado en dos principios: la aplicación general de una serie de disposiciones del Código Civil en toda España y la aplicación del mismo como Derecho supletorio de segundo grado en las regiones forales.

De este modo llegamos a la Constitución de 1978 que, en cuanto al desarrollo de los derechos civiles forales y especiales en la Constitución, el art. 149.1.8ª dispone que el Estado tiene competencia exclusiva en materia de legislación civil, sin perjuicio de la conservación, modificación y desarrollo, por las Comunidades Autónomas de los derechos civiles, forales o especiales, allí donde existan…

Pero, la entrada en vigor de la Constitución de 1978 ha supuesto el establecimiento de un nuevo sistema de distribución territorial del poder político que ha dado lugar al nacimiento las Comunidades Autónomas como entes públicos territoriales dotados de sustantividad política y personalidad jurídica propias, así como de unas potestades normativas bien amplias. Son las comunidades las que se han mantenido legislando en materia civil es decir, las que han mantenido el sistema foral.

En este sentido el Art 13 del Código civil señala:

  1. Las disposiciones de este título preliminar, en cuanto determinan los efectos de las leyes y las reglas generales para su aplicación, así como las del título IV del libro I, con excepción de las normas de este último relativas al régimen económico matrimonial, tendrán aplicación general y directa en toda España.
  2. En lo demás, y con pleno respeto a los derechos especiales o forales de las provincias o territorios en que están vigentes, regirá el Código Civil como derecho supletorio, en defecto del que lo sea en cada una de aquéllas según sus normas especiales.

Pero lo que transciende y genera algunas de las situaciones más conflictivas en la España actual nacen por la aplicación de la disposición adicional 1ª de la CE, que dice: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía”.

Desde la aprobación de la Constitución y, más en concreto, desde el Congreso de Derecho Civil de 1981 se inicia la fase de expansión del derecho foral, dado que,  ninguna autonomía ha querido quedarse a la zaga en afirmaciones de historicidad, para lograr por medio de esas referencias un aumento de sus competencias. Lo han hecho en sus estatutos de autonomía, algunas poniendo más énfasis en las razones históricas- por ejemplo, Navarra, para que no hubiera dudas a su estatuto de autonomía lo ha denominado: Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra – también el País Vasco, y otras por vía del autonomismo (por la vía del artículo 151 de la Constitución, bien por el artículo 150.2 y, andando el tiempo, por la vía lenta del artículo 143). De modo que de un modo u otro todas las CC. AA han ido alcanzando niveles similares de autogobierno. Por ello, en esa misma medida, el historicismo y el foralismo han visto reducido su significado como factores y signos de identidad diferenciada, aunque el Tribunal Constitucional les haya dado cierta preeminencia, y su presencia constitucional, grosso modo, podemos reducirla a: a) El nombre de las instituciones de autogobierno (Diputación o Gobierno, Parlamento o Asamblea, Sindic de Greuges o Defensor del Pueblo…). b) Tratamiento especial de la lengua propia. c) El Derecho civil foral. d) La organización territorial interna. e) El Concierto Económico. Siendo precisamente éste último el que determina la diferencia[1].

Esa diferencia es un reducto privilegiado por vía historicista que se expresa en el llamado cupo vasco y navarro: frente a un sistema fiscal- mayoritariamente- nacional, hay dos comunidades que recaudan todos sus impuestos y, por medio de un cálculo más que obscuro, dan una parte al Estado, es decir, a todos. Es la economía- deberíamos recordar al presidente Clinton-, la que marca la diferencia. No son el resto de las comunidades, bajo un sistema de financiación autonómico común a todas ellas, en la que el manejo de los fondos y los ingresos vía impuestos pueden ejercerse de igual manera, según sea la voluntad de sus dirigentes de subir o bajar impuestos, las que tienen posiciones privilegiadas; son las comunidades que utilizan los derechos históricos para mantener un estatus diferenciado las que usan la Historia en beneficio propio, perjudicando al resto. Este es uno de las más desdichadas consecuencias de los fueros, pero no el único ni el peor.

Desgraciadamente, lo que nació en un contexto histórico concreto- la Reconquista- y se mantuvo por el respeto de todos a determinadas situaciones hoy ya trasnochadas, permiten mediante un uso torticero de los derechos históricos y apelando a los mismos, buscar fines secesionistas. Así se plantea en el último estatuto catalán, que amortiguó en sus pretensiones el Tribunal Constitucional. Por eso el profesor Torres del Moral afirma que bastaría entender que la disposición adicional primera ha entrado en vía muerta como precepto que ya ha cumplido su fin, para evitar tales abusos.

BIBLIOGRAFIA

TORRES DEL MORAL. “¿QUÉ SON LOS DERECHOS HISTÓRICOS?”. Ponencia realizada en la Fundación Roca Sastre

GARCIA GALLO

Pedro Andrés PORRAS ARBOLEDAS “Los Fueros medievales dentro de la producción de Alfonso García-Gallo”. Universidad Complutense de Madrid.

MIGUEL HERRERO DE MIÑÓN “Los derechos forales como derechos históricos” . Revista española de Derecho Constitucional.

RAFAEL D. GARCÍA PÉREZ “Derechos forales y codificación civil en España (1808-1880)”. AHDE.

MODESTO LAFUENTE. “Historia General de España”. EDITORIAL MELLADO

[1] Torres del Moral. ¿QUÉ SON LOS DERECHOS HISTÓRICOS? Ponencia realizada en la Fundación Roca Sastre

VERANOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

Nadie duda de que este verano de 2020 quedará en nuestro recuerdo como un verano atípico. Pero no es la primera vez en la Historia que un verano se salta los cánones de lo ordinario y que los sucesos acontecidos durante su caluroso discurrir cambiaron el mundo.

Vamos a dejar constancia de alguno de ellos. Otros muchos se quedarán en el tintero. Así que, no están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Empezaremos por aquel año trascendental para para España que marcó el inicio de casi todo lo que fuimos y somos, hablo de 1492. Año de la conquista de Granada, lo que supone la expulsión de los árabes en España y la consecución de la Unidad de España y año de la conquista de América. La toma de Granada se produjo en enero, pero, las carabelas salieron del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, en Plena canícula, la trascendencia de aquel viaje no hay que explicarla. Pero la llegada a América no hubiera pasado de una gran aventura sin el trabajo de exploradores y conquistadores. De entre las primeras batallas, la que marca una relevancia para la conquista es la batalla de Otumba en la que Hernán Cortés, con el apoyo de las tribus nativas, enemigos de los aztecas, que tan sanguinarios eran, logró la victoria que a la postre le valdría el dominio del futuro territorio de Nueva España, es decir, el avance esencial para la toma del continente y posteriormente de lo que sería la ampliación de Nueva España hacia el norte en tierras más allá del río bravo. Aquello fue fundamental para que España dominara desde Alaska hasta el río de la Plata, todo un continente. La batalla de Otumba tuvo lugar un 7 de julio de 1520. Aquella conquista se afianzó por un hecho que permitió explorar el cono sur del continente, por la vuelta al mundo de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. La salida desde Sanlucar de Barrameda ocurrió a primeros de otoño, pero el regreso, aconteció en verano. La circunvalación a la tierra se logró por la vuelta de los 18 héroes españoles bajo la dirección de Elcano un 6 de septiembre de 1522. La primera vuelta al mundo es uno de los mayores acontecimientos de la humanidad, logró abrir el intercambio intercontinental, lo que cambiaría la faz de las relaciones humanas para siempre.  Además de los efectos económicos inmediatos para España, aquella vuelta, Felipe II pudo establecer su soberanía sobre esas Islas Filipinas y en un montón de islas de la micronesia que servían de puente con América. Si Núñez de Balboa descubrió el Pacífico, gracias a Elcano, España lo pudo explotar y así logró que la China de los Ming tuvo contacto con Nueva España . España descubrió las islas Salomón, las Marquesas y tantas otras que algún historiador australiano llamó al pacífico en el SXVI, el “lago español”.

Evidentemente, sin descubrimiento no hubieran existido naciones en América uno de los acontecimientos nacionales más destacados de produce cuando las trece colonias asentadas en la costa este de USA con el apoyo de Francia y de España inician desde 1765 una disputa larvada contra la metrópoli. La excusa es la pretensión británica de imponer mayores cargas económicas- impuestos indirectos-.

El deseo independentista aumenta a pesar de las concesiones inglesas. En 1774 se reúne el primer congreso en Filadelfia con el fin de adoptar una postura común en las 13 colonias. La guerra contra Inglaterra es un hecho, que estalla en 1775. En 1776 en Virginia, se redacta la “Declaración de derechos” y el 4 de julio de 1776, se declara la independencia. La guerra durará algunos años más. Inglaterra no reconoce a los EE. UU hasta 1783 (tratado de Versalles). La constitución se aprueba en 1787. Así Estados Unidos de América del Norte es la primera nación que cuenta con una Ley Fundamental, una Constitución, que recoge los principios básicos de las personas e implanta una nueva forma de gobierno. Manifestación clara de las ideas ilustradas que influyen directamente en Francia.

La Revolución Francesa. Representada por la toma de la Bastilla, el 14 de julio 1789. El desarrollo burgués y sus aspiraciones políticas no son entendidas por las fuerzas directoras del Antiguo Régimen. La burguesía, con el apoyo de las masas populares, se lanza por la vía revolucionaria. La ruptura política se acompaña inmediatamente con un cambio de estructuras económico-sociales. Las fases de este proceso- acción y reacción- favorecen, en el plano inmediato, el encumbramiento de Napoleón, que instaura el Imperio e inaugura una nueva época en el interior de Francia y en las relaciones con las potencias europeas contrarrevolucionarias.

Pero a largo plazo, supone, junto con la Independencia Americana, en lo que Palmer ha llamado las revoluciones atlánticas, la instauración definitiva de las ideas de la ilustración, el constitucionalismo y las democracias en el mundo occidental.

Realmente, el mayor difusor por el mundo de las ideas ilustradas fue Napoleón, que en sus conquistas estableció un sistema de organización administrativa y de organización jurídica ( códigos) que moldean la organización de las naciones europeas y en el futuro parte de la organización de la UE. Pero si Napoleón fue derrotado, se debió a la bravísima actuación de los españoles, no sólo por el levantamiento de mayo en Madrid, sino porque entre los ciudadanos, la guerrilla y el ejército profesional consiguieron que lo que iba a ser un paseo se convirtiera en una guerra nacional, la primera contra Napoleón que dio lugar al nacimiento del movimiento liberal en España, a la manifestación de la soberanía nacional. Pero como símbolo de aquel escollo definitivo que fue España para Napoleón qué mejor que la batalla de Bailén, que ocurrió el 19 de julio de 1808 y que fue la primera derrota a campo abierto de la historia del ejército napoleónico. En esta batalla, el ejercito español dirigido por Castaños y formado en su mayoría por milicianos y voluntarios sin demasiada experiencia, lograron imponerse a las tropas napoleónicas del general Dupont. A falta de un gran ejército, Castaños utilizó la imaginación para derrotar a los franceses con el calor y los toros como bazas importantes e inesperadas por los invasores. Tras Bailén, los españoles creyeron en la victoria e impulsaron la toma del norte desde Andalucía; José Bonaparte abandonó Madrid y se dirigió al note, como refugio, Napoleón tuvo que emplearse a fondo para intentar conquistar nuestro País, de hecho, tras Bailén marcha personalmente hacia España a la cabeza de su “Grande Armée”, pero nunca logró dominarnos. Además, aquella guerra nacional inspiró otros levantamientos nacionales, como el alemán o el austríaco. España fue el principio del fin de Napoleón, además, su derrota en Rusia supuso el impulso definitivo para que Rusia fuera considerada una Gran potencia.

Tras Napoleón, Francia, pasó muchos años buscando mantener su posición en el mundo, con las dos revoluciones del 1830 y 1848 removieron de nuevo los cimientos de Europa, pero la “Grandeur” la buscó y en parte la encontró otro Bonaparte, Napoleón III, sobrino del gran corso. Consiguió otro imperio, pero se vio derrotado en sus aspiraciones de expansión durante otro verano. Ocurrió en la Batalla de Sedán que marca la derrota francesa y unificación alemana. La batalla de Sedán se desarrolla los días 1 y 2 de septiembre de 1870. Este enfrentamiento fue esencial para el desarrollo de las relaciones de los dos países y de toda Europa. El tratado final pactado en Versalles en 1871 supuso la entrega de Francia a Alemania de Alsacia y Lorena, zonas industriales por excelencia cuya cesión crea un resentimiento tan exacerbado que servirá para alimentar el revanchismo mundial y dar origen, en parte, a la Primera Guerra Mundial. Napoleón III se refugia en Gran Bretaña y a Francia vuelve la república. Pero, la Alemania unificada logra un gran desarrollo interior que le permite soñar con ser una gran potencia. No era la única nueva nación que pretendía dominar el mundo, por eso en ese momento de expansionismo nuestros ojos deben observar a Europa pero también mirar por el rabillo del ojo a otros dos personajes que empiezan a tener un protagonismo desde el fondo de la escena, aunque quizá, entonces no se comprendiera su avance. Hasta mediados del Siglo XIX, tanto Estados Unidos como Japón vivían pendientes de sí mismos. Japón por voluntad propia no quería saber de extranjeros. Estados Unidos en proceso de formación con la Guerra de secesión en ciernes no estaba para más problemas ( por cierto la batalla definitiva de la guerra la que cambia el rumbo de la misma y determina la victoria del norte, también aconteció en verano: Gettysburg-del 1 al 3 de julio de 1863-), pero esa situación interna no impide a los exploradores americanos adentrarse siempre hacia el oeste en tierra o por el Pacífico y así en el verano de 1853 el capitán Matthew Perry fondeó en la bahía de Yedo con la intención y petición de comerciar con Japón, el Japón de los shogun, bajo la amenaza de conquistar por la fuerza el territorio. Pocos días después hicieron lo mismo los rusos. El Shogun consiguió liberarse de aquellas amenazas bajo la promesa de dar una respuesta al cabo de un año. Los japoneses recordaban con terror lo que había pasado en China tras la guerra con Gran Bretaña en 1841 que determinó la perdida de autonomía y la cesión de Hong-Kong. Tras las largas dadas, en febrero de 1854, firmaron con los americanos el tratado de Kanagawa, sobre acuerdos de aprovisionamiento si los americanos llegaban a los puertos japoneses, fue el primer paso para un acuerdo comercial que se extendió a Gran Bretaña, Rusia y Holanda, pero su culminación se da el julio de 1858 con la firma del tratado de Yedo. Que se extiende a los países anteriormente señalados más Francia. Estos acuerdos suponen una grave humillación para Japón y el inicio de una actitud de resentimiento hacia todo lo extranjero. Además, crea un conflicto interno que acaba con el Shogun e inicia la era Meiji, la capital se traslada de Kyoto a Yedo, a la que se le cambia el nombre por Tokyo y se inicia una política diplomática de acuerdos con el exterior y de expansión animado por la industrialización y un rápido crecimiento de Japón que tendrá como consecuencia conflictos por Corea, por la isla se Sajalín con Rusia, el primero de muchos desencuentros con los rusos que culminarán con el enfrentamiento directo. Japón se convertía así en otra de las naciones a tener en cuenta en el orden mundial

Mientras en Europa, los protagonistas van cambiando, tras la derrota en Sedán y unificación alemana , Francia desaparece del primer plano del concierto europeo y es sustituía por la Alemania del canciller Bismark, el artífice de la unidad y auténtico estadista , que marca los derroteros europeos a partir de los llamados “sistemas bismarckianos», que consisten en aislar a Francia para evitar su venganza y proponer un sistema de alianzas y tratados que permitan convivir en paz. Dos son los acontecimientos que marcan esta política 1) En el Congreso de Berlín del 13 de junio al 13 de julio de 1878, por el que las potencias europeas se reúnen tras el descontento británico representado por su primer ministro el gran Benjamin Disraeli, con el tratado de San Stefano que había sido el resultado de la imposición rusa al Imperio otomano  tras la guerra ruso-turca de 1877-1878, cuyos orígenes se hallan también en verano, por el levantamiento en el verano de 1875 de Bosnia y Herzegovina contra la imposición turca. Aquel acuerdo de San Stefano suponía poner en peligro la hegemonía otomana en el Bósforo y, por ende, se amenazaba el dominio inglés de los mares y de sus rutas comerciales. De aquel congreso salió un nuevo acuerdo firmado el 23 de julio de 1878 y que dio estabilidad relativa a la zona de los Balcanes. Relativa porque no olvidemos que allí se fraguó la I Guerra Mundial. El segundo acontecimiento fue la Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885 para marcar unas pautas sobre el reparto colonial de África, entonces sin intereses alemanes en aquella carrera por el nuevo continente. Hasta que esa tendencia se rompe con la coronación de Guillermo II como Káiser, que provoca la caída del canciller en 1890. El emperador será incapaz de continuar con las políticas implantadas por Bismarck, y Alemania no puede mantener el equilibrio europeo, que para entonces era la base del equilibrio mundial. Esto, junto con otros acontecimientos de diferente importancia, provoca que el 28 de julio de 1914 estalle la Primera Guerra Mundial. Cuatro años más tarde, las naciones vencedoras imponen el tratado de paz, Tratado de Versalles, firmado también en verano- el 28 de junio de 1919 y la aplicación de los 14 puntos de Wilson que crean unas condiciones leoninas en la vida de Alemania, y que, a la postre, son causantes de la crisis de la república de Weimar y la llegada del nazismo en los años 30 del siglo XX.

Todos aquellos acontecimientos de los años 30 alimentan una tensión en Europa que, en un primer instante se escenifica en un territorio que nos es muy cercano y cuyos acontecimientos también se desatan en verano:

La Guerra Civil española. El alzamiento es del 18 de julio de 1936. Las consecuencias para nuestro país fueron radicales. Nuestros abuelos nos podrían explicar mucho de lo que pasaron aquel verano y los siguetees. El cambio de régimen, la dictadura, la perdida de los fondos del Plan Marshall, la autarquía, el racionamiento, la apertura con el Plan de Estabilización, las bases americanas, la emigración a Europa, la prosperidad económica de los 60 y la llegada de la transición y la democracia.

Pero, como decíamos, nuestra guerra civil fue el primer escenario práctico del enfrentamiento que tres años después y también iniciado en verano conmovió al mundo de manera radical: la segunda Guerra Mundial. El 1 de septiembre de 1939, Inglaterra declaraba la guerra a Alemania.

El enfrentamiento de las fuerzas aliadas contra el eje. La presencia americana que inclina la balanza desde 1942 en favor de los aliados. El final definitivo de la contienda vino marcado por otro acontecimiento pavoroso que cambio el equilibrio de fuerzas en el mundo- Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki lanzadas el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Desde el fin de la guerra en Europa se habían iniciado las conferencias de paz. La última de las grandes conferencias fue la conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945) Se reúnen los representantes de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia, la conferencia se limita a concretar las vaguedades aprobadas en Yalta, pero supone la división de Alemania en cuatro sectores y de facto la separación de Europa en dos bloques y, con ello, la del mundo bajo dos bloques de poder uno de influencia americana y otro de Rusia, cuyas características de cara al futuro inmediato son: a) Plantea un conflicto entre el este y el oeste y un “equilibrio del terror”, b) reduce al mínimo el número de países no alineados. La certificación de la división en dos bloques de dio por la aplicación de la doctrina Truman de detener el expansionismo comunista y la disposición de crédito especial de apoyo a la reconstrucción de Europa, cuya materialización se hizo por el plan de Goeorge G. Marshall. La materialización de este plan Marshall se dio el 3 de julio de 1947 a una reunión en París que supuso el reparto de 13.000 millones de dólares y del que se apartaron voluntariamente los países del este. La respuesta soviética fue la del nacimiento del Kominforn en ese mismo año. La separación era clara. Desde entonces el mundo occidental prosperó e intentó imponerse en lugares estratégicos del mundo, así en el verano de 1950 se inicia la guerra de Corea que finaliza también en verano, en el mes de julio de 1953.

Las presencias de las bombas atómicas marcaron la guerra fría. La rivalidad entre bloques, tuvo como magnifica representación la guerra espacial. Esta supuso un desarrollo tecnológico importante para el mundo, que ha servido de base para el desarrollo de las comunicaciones que hoy disfrutamos o adelantos industriales que sin ellos no tendríamos. La carrera empezó con síntomas de ser favorable para la URSS, al poner al primer hombre en órbita- Gagarin- sin embargo, pronto Usa se aplicó en esta lucha, pondrían en ello todo el empeño como señaló Kennedy.  De entre los hechos de aquella guerra espacial, hay uno que es el máximo símbolo de todos ellos y también aconteció en verano: la llegada del hombre a la luna. La misión del Apolo XI integrada por Neil Armstrong, Edwin «Buzz» Aldrin y Michael Collins despega el 16 de julio; Armstrong da su primer paso el 20 de julio de 1969. Regresaron a la Tierra el 24 de julio.  Aquella pelea requería un gasto considerable y eso fue aprovechado por Reagan para forzar a Rusia a un desembolso económico que no tenía, caldeó las finanzas soviéticas y el malestar interno generó la perestroika de Gorbachov. Fue el principio del fin del bloque soviético.  A ese movimiento se incorporó tarde la Europa occidental y más recientemente, otros países, precisamente este verano de 2020 los Emiratos Árabes acaban de enviar un proyecto para llegar a Marte.

Si la carrera espacial fue uno de los eslabones del golpe de gracia a la URSS, el comienzo de su fin se dio por su propio inicio al consolidarse a base de sometimiento y terror.  Muchos fueron los intentos de los distintos países europeos de desvincularse de la URSS sofocados por las armas: el levantamiento de Hungría, la primavera de Praga…, pero de entre ellos destacamos por la importancia que tuvo y por producirse en verano la creación del sindicato “solidaridad” en Polonia. Se creó el 17 de septiembre de 1980, por el que fue su director: Lech Walesa. El sindicato de raíces cristianas se manifiesta contra el gobierno comunista de Jaruzelski. Por sus raíces católicas tuvo en él gran importancia el apoyo de la Iglesia Católica y del entonces obispo de Cracovia Karol Wojtyla. Con el tiempo el sindicato se convirtió en partido político, con el apoyo de Gorbachov que, pretendía con su Perestroika probar determinados modelos de liberalismo dentro del Comunismo a fin de aplacar el malestar social de toda la zona del este de Europa, no lo consiguió. Walesa fue Presidente de Gobierno y Solidaridad con el apoyo de Reagan y Margaret Thatcher en su actividad política y, sobre todo, la de aquel obispo de Cracovia que se había convertido en Papa, el gran santo Juan Pablo II, fue uno de los elementos que contribuyeron a la caída del bloque del Este.

Tampoco los americanos se libraron de problemas internos, además del conflicto de Vietnam que marcó a una generación, la difícil integración de todos en aquella sociedad multirracial se manifestó claramente en la lucha de los derechos civiles. De esta última, cuyos ecos siguen vigentes, los norteamericanos, oyeron, otro verano, uno de los mejores discursos de la Historia de la humanidad, considerado el mejor ejemplo de retórica del Siglo XX y uno de los de más trascendencia para la consecución de esos derechos civiles. “I have a dream” de Martin Luther King, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del monumento a Lincoln, durante la marcha por el trabajo y la libertad celebrada en Washington fue definitivo para la lucha pacífica por la consecución de los derechos de igualdad y no discriminación en USA.

Y cayó el Muro y los bloques se desvanecieron, pero eso tuvo también sus consecuencias.

Los países del este europeo se convirtieron con dificultad en democracias, más o menos homologables, pero, fue el único país de corte comunista que se posicionó fuera de la órbita soviética y se incorporó con los países no alineados, Yugoslavia, la que peor digirió la dilución del poder soviético. La Yugoslavia de Tito que, tras la muerte del héroe de la II Guerra Mundial y argamasa de aquel conglomerado de inestabilidad que han sido a lo largo de toda la historia los Balcanes, la que volvió a enfrentamientos anteriores a la I Guerra Mundial. La desintegración de Yugoslavia tras la llamada III guerra de los Balcanes (1991-1995) es uno de los acontecimientos más dolorosos del siglo XX En los cuatro años que duró el conflicto, murieron más de 130.000 personas y dos millones tuvieron que huir de sus casas, el conflicto vino provocado por las diferencias culturales, religiosas y políticas del País. De entre todos los combates, el más sanguinario, convertido en auténtico genocidio fue el acontecido en Bosnia donde las fuerzas serbio-bosnias, de religión cristiana ortodoxa, llevaron a cabo una limpieza étnica y mataron a decenas de miles de musulmanes. De ese genocidio destaca la Matanza de Srebrenica, ciudad bosnia en la que 8.000 varones musulmanes fueron asesinados, incluidos niños y ancianos. La masacre tuvo lugar del 11 al 22 de julio de 1995, es decir, estos días se han cumplido 25 años de aquel crimen que llevó a sus ejecutores a ser condenados por crímenes contra la humanidad y a incrementar aún más los odios en una zona donde las tensiones se mantienen latentes.

Los conflictos religiosos han sacudido al mundo desde que el hombre es hombre, pero en los últimos años han provocado una serie de actos terroristas en los que, supuestamente, la religión actúa como base. Me refiero al terrorismo yihadista, que no deja de ser la manifestación de las ramas más radicales y violentas del islamismo, una muestra de un ideario teocrático totalitario. Atentados contra occidente ha habido muchos, justificados por sus autores por la I guerra de Irak, realmente, el fanatismo no tiene origen ni excusa o todas las excusas le son válidas. De entre todos esos golpes, en los que España ha tenido dolorosísimas experiencias, destacamos por producirse en verano el acontecimiento que ha cambiado la forma de concebir la seguridad mundial, especialmente la seguridad aérea y en su conjunto ha transformado la manera de viajar: el derribo de las torres gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, por la red terrorista Al Qaeda. El mayor atentado terrorista ocurrido en suelo americano y que ha desatado una ofensiva global de los EE.UU contra los yihadistas y sus territorios de asentamiento, sobre todo Afganistán e Irak. A su vez, los atentados han tenido efectos económicos inmediatos en la economía americana, que llevaron a tomar una serie de medidas en USA que están en la base de la crisis económica de 2008. Realmente, el atentado de las torres gemelas marcan el inicio y desarrollo de un siglo, el XXI, que nace con crisis e inestabilidad en la Tierra: donde los países árabes presentan enfrentamientos larvados por el liderato del islam; con un declive del dominio del mundo por parte de USA debido al “primero américa” de Trump; centro y sur de América no se libra de sus totalitarismos y crisis económicas; en el que Europa no sabe muy bien cómo enfrentarse al traslado de la hegemonía económica al oriente asiático, a su pérdida de posiciones y a sus dudas de convertirse en algo más que un mercado unido; en el que China parece despuntar como potencia y, sin embargo, sus desequilibrios internos, sus contradicciones entre desarrollo y opresión, hacen que sea una potencia inestable, no hay que olvidar que, la que vivimos es la tercera pandemia que procede de china en los últimos 10 años, lo que sin duda generará una merma de sus posiciones en el mundo; con Rusia buscando un nuevo acomodo para recobrar viejas glorias… y todo esto en medio de la llamada tercera revolución industrial, con un cambio tecnológico que afecta a la industria, la ciencia y a las comunicaciones que repercute en toda la vida cultural, laboral y social de modo tan radical que el mundo ya nunca será como aquel que de modo analógico conocimos la mayoría de nosotros. Como ejemplo de este cambio tecnológico, otra fecha veraniega, 29 de junio de 2007, cuando Apple presenta el primer teléfono inteligente de la historia. Desde entonces hasta ahora, la vida de todos nosotros ha dado no un cambio sino un vuelco.

Feliz verano a todos, aunque sea un verano raro.

 

 

 

 

 

 

La Semana Trágica de Barcelona

El 24 de enero de 1907, recibía Don Antonio Maura el encargo de formar gobierno como jefe del partido Conservador. El rey volvía a confiar la gobernabilidad de España a uno de los grandes partidos tradicionales. Si inicia así el llamado “gobierno largo” de Maura, duró 3 años, por diferenciarlo de su gobierno corto de diciembre de 1903 a diciembre de 1904. Lo cual también da idea de la fragilidad de los gobiernos de la época.

El programa político de Maura se fundamentaba en lo que él llamó “Revolución desde arriba”; que no era otra cosa que la reforma, desde las instituciones, del régimen político nacido en la Restauración. Su finalidad era el acercamiento del sentir popular a la Monarquía y el fin del caciquismo. No lo pudo completar por el estallido de la “Semana Trágica”.

La crisis de 1909 es conocida historiográficamente como la” Semana Trágica de Barcelona”. Esa semana fue la que transcurrió entre el 26 y el 30 de julio, si bien algunos autores suelen fechar los coletazos de la misma hasta el 2 de agosto. Afectó esencialmente a la ciudad de Barcelona y tuvo alcance en otras ciudades catalanas.

Fue aquel conflicto urbano el que abrió un profundo cambio para Maura, para su partido, para la distribución de fuerzas parlamentarias y para la Historia de España.

La “Semana Trágica” fue un movimiento insurreccional que nació como una protesta contra la guerra de Marruecos y se convirtió, repentinamente, en un motín popular, una huelga revolucionaria, dirigida por los sindicatos anarquistas y el radicalismo, en la que la violencia contra la Iglesia y el ejército fueron dominantes. En unas pocas horas, se extendió a toda Cataluña y si no logró su alcance al resto de España, fue por la habilidad de Juan de la Cierva, Ministro de Gobernación, de presentar la revolución ante la opinión pública como una revuelta nacionalista.

Anarquismo con antimilitarismo y anticlericalismo fueron las auténticas causas de una sublevación que, si bien se sofocó, volvió de modo recurrente, a España, tanto en la crisis de 1917 como posteriormente en la II República y quizá quepa preguntarse si alguno de sus elementos no sigue presente de manera endémica en nuestros días.

La protesta contra el llamamiento a filas de reservistas para la guerra marroquí no se dio sólo en Barcelona, también se produjo en Madrid, Zaragoza y otras ciudades. Sólo algunas capitales del Sur (Cádiz y Málaga) acogieron con cierta complacencia la situación. Se llamó a filas a reservistas que ya estaban casados, con hijos y con su vida hecha en el ámbito civil, sin haber movilizado antes a otras unidades del ejército regular. Se suma a esto que el ejército no gozaba de gran prestigio social debido a sus deficiencias estructurales y la ineficiencia que presentaban las fuerzas armadas,puesta de manifiesto en los procesos descolonizadores de América y Filipinas, a pesar de no pocos acontecimientos heroicos provocados por soldados o unidades militares españolas. Pero la propaganda mancilladera del movimiento colonial, seguidora de la leyenda negra, sobre todo, por parte de la izquierda, pudo más que los actos heroicos o el sufrimiento de nuestros soldados. Con esos antecedentes, la presencia en Marruecos y la guerra allí desatada fueron especialmente criticadas. A ello se unía que la leva podía evitarse abonando 6.000 reales al Erario. Es decir, los ricos podían evadir la guerra y, en cambio, eran las clases más populares las que acudían siempre en socorro de la patria. En estas condiciones que hubiera un levantamiento contra el ejército, no era de extrañar. Pero, además, en Cataluña concurrían otra serie de circunstancias que no estaban presentes en el resto de España: un sindicalismo especialmente activo, nacido en las fábricas catalanas, con tintes radicales y anarquistas. Estos convocaron una huelga general, que no era tanto laboral como política, alentada por un sector de la prensa. Especialmente destacada fue la proclama publicada el viernes 23 de julio en el periódico “La Internacional”, dirigido por destacados socialistas, en la que se pedía un acto de unidad sindical para convocar una huelga en toda España. El comité de huelga de Madrid la fechó para el 2 de agosto, pero, el de Barcelona, integrado por representantes anarquistas, de UGT y sindicalistas de Solidaridad Obrera, predecesora de la CNT, precipitó la protesta a la mañana del lunes 26 de julio, recabando la colaboración de militantes del catalanismo de izquierdas y del republicanismo radical.

La tarde del 26 de julio se decreta la ley marcial; lejos de mejorar la situación, el 27, se levantan barricadas, hay asaltos a armerías, proliferan los francotiradores contra las fuerzas del orden, se cortan todas las comunicaciones: telégrafo, teléfono; se vuelan puentes; se bloquean vías y carreteras y se provocan cortes de luz. Además de estos movimientos insurreccionales, las casetas donde se cobraban los impuestos de consumos fueron asaltadas y destruidas.

Pero la peor parte se la llevaron todos los símbolos religiosos. Así, de un lado, los colegios religiosos, atacados incluso por sus propios pupilos. Los revolucionarios acusaban a la educación religiosa de elitista. Favoreciendo así el incremento de una carencia de instrucción que sólo solventaban las escuelas de la Iglesia desde el siglo XIX y cuya catástrofe se materializó con la expulsión de los jesuitas durante la II República. De otro, las iglesias, conventos y cementerios, profanados y quemados total o parcialmente.  El punto culminante de la violencia anticlerical se produjo durante la “noche trágica”, del martes 27 al miércoles 28, en la que ardieron veintitrés edificios en el centro de la ciudad, ocho conventos en la periferia, y muchos religiosos sufrieron insultos y escarnios. No sólo los vivos, también se profanaron las tumbas de las monjas jerónimas y de las dominicas.

Surgió una furia sacrofóbica desconocida en España desde mediados del S.XIX y que no volvió con tanta virulencia hasta la II República. Se acusó de instigador al Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, profundo anticlerical. Pero nada se pudo demostrar contra él por estar en esos momentos exiliado.

Aquella revuelta demostró la ignorancia, sordidez y la negación de la razón que tuvo aquel levantamiento. Pabón lo ha definido como “Explosión perfectamente carpetovetónica”.

Los levantiscos no tenían banderas, ni lemas, ni más principio político ni social salvo sus gritos de “Viva la República”. De hecho, se proclamó la república en una decena escasa de poblaciones catalanas.

En medio de este barullo, parecía que una fuerte represión era el único medio para sofocar el conflicto y a ello se entregó con denuedo el Ministro de Gobernación. Dio orden a la policía de detener a cualquier sospechoso; se practicaron cientos de detenciones, clausuraron casas del pueblo, las escuelas laicas y se controlaron los sindicatos. Comenzaron rápidamente los juicios sumarísimos, los tribunales militares acordaron sus sentencias y condenas, algunas de ellas a la pena capital.

El balance de la semana en cifras fue de 78 muertos, 153 heridos graves y más de un centenar de edificios incendiados, 63 de los cuales eran religiosos. En cuanto a la cuantificación de los detenidos y procesados: se detuvieron a más de un millar de personas, de ellas, 700 fueron juzgadas; 59, condenados a cadena perpetua y 17, a muerte.

Especialmente significativa fue la condena a muerte de Ferrer Guardia, anarquista y antiguo terrorista que fue considerado, con indicios más que pruebas, responsable de la sublevación. Quizá fuera responsable moral, pero no está clara su implicación material. Solicitado su indulto, el Gobierno no se lo concedió. Fue ejecutado el 13 de octubre.

Se inició una campaña internacional terrible, llena de imprecaciones a España y a la tradición histórica española, que acabó siendo secundada, en parte, por la prensa nacional. En el caso doméstico, inicialmente, por la prensa de izquierdas contra la Ley de Represión del Terrorismo y, gradualmente, por los periódicos liberales: El Liberal, El Imparcial, El Heraldo de Madrid a los que se acabaron uniendo algunos de talante conservador como ABC y El Mundo.

Se desencadenó, así, un frente antimaurista al grito de ¡Maura, no!, entre cuyas consecuencias directas destacan:

  1. La alianza de los partidos republicanos al formar en otoño la conjunción Republicano-socialista.
  2. La pérdida de confianza del Rey, que, en vez de defender a su Gobierno, temió la pérdida de la Corona y entregó, en octubre de 1909, el poder a los liberales.

A partir de lo anterior:

  • La idea de Maura de iniciar un acercamiento al catalanismo conservador de Cambó y la Lliga, como medio de calmar los ánimos e incluir el catalanismo en la senda constitucionalista, tuvo su primer fracaso.
  • Se produjo un enfrentamiento del conservadurismo español, en su ala más radical, con la monarquía, especialmente cuando entendieron que el Rey entregaba el poder a grupos anticonstitucionales (izquierda más liberales).

El Gobierno pasó a manos liberales, primero a Moret y después a Canalejas, el artífice de una paz poco valorada.

Canalejas logró en tres años estabilizar el País sin necesidad de modificar la constitución, realizando las siguientes reformas:

  • Aprobó unos presupuestos más sociales.
  • Redefinió las relaciones Iglesia-Estado, que le trajo considerables disgustos sobre todo porque la Ley del candado le provocó un fuerte enfrentamiento con los sectores católicos y el Vaticano. Se trató a Canalejas, católico convencido, como a un anticlerical. Especialmente ácidas fueron las discusiones por la ley de asociaciones en la que quería incluir a las congregaciones y órdenes religiosas.
  • Modificó del artículo 11 de la CE para buscar un nuevo sistema de reclutamiento.
  • Suprimió del impuesto de consumos
  • Fortaleció la posición española en Marruecos
  • Provocó una orientación descentralizadora del Estado con la Ley de Mancomunidades
  • Creó un Servicio Militar obligatorio.

Canalejas fue un auténtico hombre de Estado, un gobernante capaz y un gran español. Asesinado, el 12 de noviembre de 1912, por un anarquista, Cambó dijo a su muerte:” España ha perdido al más capaz de sus hombres públicos. Cataluña ha perdido uno de sus grandes amigos”.

Le sucedieron en el Gobierno Romanones y Eduardo Dato. Dato, también asesinado por un grupo de anarquistas, en un momento en el que a Cataluña y, más en concreto, a Barcelona, volvían los desórdenes públicos. Una violencia congénita en la ciudad por causa del anarquismo y el sindicalismo radical.

Esa violencia congénita permitió que la Semana trágica cuajara en Barcelona, porque como señaló el Gobernador Civil de Barcelona en 1909, Ángel Ossorio y Gallardo, en sus memorias: “En Barcelona, la revolución no «se prepara», por la sencilla razón de que está «preparada» siempre… Asoma a la calle todos los días; si no hay ambiente para su desarrollo, retrocede; si hay ambiente, cuaja.”

Y continúa: “Por eso sostengo que en los tristes sucesos de julio hay que distinguir dos cosas: la huelga general, «cosa preparada y cocida», y el movimiento anárquico-revolucionario, de carácter político, «cosa que surgió sin preparación».  Porque vivía allí, añado yo. Me pregunto si sigue viviendo.

BIBLIOGRAFÍA:

Ángel Ossorio y Gallardo. “Barcelona. Julio de 1909: declaraciones de un testigo”. Madrid, Ed. Ricardo Rojas.1910

Roberto Villa García “España en las Urnas. Una historia electoral”. Madrid, 1916. Ed. Libros de la Catarata.

Jesús Pabón. » Historia Contemporánea General». Ed. Labor. Barcelona. 1970

Gabriel Maura Gamazo- “Por qué cayó Alfonso XIII”. Madrid. Ed. Ambos Mundos. 1947

Aguado Bleye. “Manual de Historia de España”. Ed. Espasa-Calpe. 1963

DE LOS ANHELOS A LOS ANALES

 

El otro día, oía los comentarios deportivos en la radio. Se transmitía una competición muy importante en la que un español resultó ganador por segundo año consecutivo; lo que le había reportado, a su vez, obtener los puntos suficientes para alcanzar el campeonato del mundo de la especialidad. Entre los comentaristas se encontraba un deportista de la misma materia, ya retirado, que fue el primer español en ganar la carrera en cuestión. Comentando el logro de este año, el antiguo campeón señalaba lo rotundo e importante de la victoria, pero sin olvidar que él fue el primero en conseguirla, lo cual “le haría pasar a los anhelos” (sic). Evidentemente, quería decir que iba a pasar a los anales.

Supongo que no es el primero ni el único que tienen dificultades para saber qué es eso de los anales. La palabra deriva del latín “annālis”, que viene de “annus” la cual quiere decir “año”, más el sufijo “al” que hace referencia a “relativo a”.  Los anales​ son una forma de relato histórico que registra los hechos cronológicamente, año por año.

Esta forma de disposición de los acontecimientos sucesivos encuentra vestigios en varias civilizaciones (en Egipto, con la piedra de Palermo, por ejemplo). Pero desde un punto de vista historiográfico, el relato cronológico encuentra su asiento en la antigüedad romana. Aunque, la titularidad de esta forma de narrar se suele atribuir a Tácito. La obra de Cornelio Tácito se divide en Anales e Historias. Aunque no está clara la división en estas dos categorías existe la convención de que por “Historias” se entiende la narración de los hechos que han llegado al autor por propia observación, mientras que los “Anales” son el registro anual de los acontecimientos de tiempos anteriores. Aunque no está nada claro si esta división es del propio Tácito o de sus seguidores.

Por otro lado, no conviene confundir la disposición de la narrativa histórica de Tácito con una de las escuelas historiográficas más destacadas: la “Escuela de los Annales”. Se llama así a una corriente historiográfica francesa, fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa hasta nuestros días y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Su forma de trabajar a través de preguntas y respuestas intenta imitar el método científico. Pero, por encima de todo, lo que caracterizó y caracteriza a la escuela historiográfica francesa de la que nos ocupamos es que, a diferencia de la historiografía clásica, no se basan sólo en analizar los acontecimientos políticos, sino que buscan un concepto analítico holístico comprensivo de todo lo que circunscribe la vida del ser humano: la política, la economía, los aspectos sociales, ideológicos…y sus interrelaciones. A ello une la técnica de mirar más allá de la reproducción de los simples hechos para basarse en la interpretan desde los propios conceptos y subjetividad del historiador.

Nuestro ilustre deportista sabía que, desde el anhelo de ganar al triunfo, hay un trecho. Pero, si se gana, se hace historia y queda registrada anualmente en los catálogos de acontecimientos destacados. En los anales.