La llegada del hombre a la Luna y sus consecuencias

Muchas veces en este blog hemos hablado de hazañas de la humanidad, hoy traigo otra, quizá la más impactante del siglo XX. Me refiero a la llegada del hombre a la Luna.

Tal acontecimiento ocurrió el 20 de julio de 1969. En España lo recordamos de manera más especial por dos razones, una, por la labor que realizaron las estaciones de seguimiento de Robledo de Chavela y Fresnedillas (provincia de Madrid) y Maspalomas en Canarias. Varios ingenieros y expertos españoles, entrenados por la NASA, fueron los encargados de controlar tanto la trayectoria como las constantes vitales de los astronautas durante el viaje del Apolo XI que depositó a Aldrin y Armstrong en la corteza lunar y, segunda, por el incomparable hacer de Jesús Hermida contándolo en televisión española, si bien la transmisión en USA no desmereció un ápice a la mejor puesta en escena hollywoodense. La retransmisión se hizo a partir de la señal proveniente de Honeysuckle Creek, cerca de Camberra en Australia puesto que la esperada difusión desde Goldstone en California presentó en el momento culmen de la operación muy mala recepción. Este conjunto de centros mundiales colaborando con el acontecimiento fue una de las razones de su éxito, era occidente el que se movía tras el liderazgo norteamericano. Pero fue la Nasa la que realizó el proyecto, lo analizó, pagó y experimentó, y, como se aprecia en lo señalado para la retransmisión televisiva, siempre hubo un plan B pensado para cada posible eventualidad. Rara vez el éxito se logra con la improvisación y la casualidad, aunque en ocasiones así haya ocurrido; normalmente, el éxito llega de la mano del ensayo, el trabajo, la coordinación y la previsión, como fue en esta llegada a la Luna

El éxito del Apolo 11 se debe a un programa espacial “Programa Apolo” que se desarrolló en Estados Unidos como continuación del programa Mercury y que fue la contrarréplica al programa Sputnik soviético. El programa Apolo, cuyo nacimiento data de julio de 1960, tenía como objetivo, primero, circunvalar la Luna a fin de establecer un lugar adecuado para que se produjera el objetivo último, el alunizaje de una nave espacial tripulada. Se pretendía lograr el viejo sueño de viajar de la Tierra a la Luna como ya fabuló Julio Verne o como el 12 de septiembre de 1962, adelantó el presidente Kennedy en un conocidísimo discurso en la Universidad de Rice (Tejas), también lo había señalado previamente ante el Congreso.

Si esta historia resumida de nuestro progreso nos enseña algo es que el hombre, en su búsqueda del conocimiento y el progreso, está decidido y no se deja disuadir. La exploración del espacio va a continuar, participemos en ella o no, y es una de las grandes aventuras de todos los tiempos. Ninguna nación que espera ser líder de otras naciones puede plantearse quedarse atrás en la carrera espacial. (…)

Elegimos ir a la Luna. Elegimos ir a la Luna en esta década, y también afrontar los otros desafíos, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque esta meta servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y aptitudes, porque es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, que no estamos dispuestos a posponer, y que tenemos toda la intención de ganar, también a los demás.”

Esta determinación y anuncio de llegada a la Luna condicionó el proyecto Apolo hasta su culminación. Con enormes barreras que superar, como también señaló Kennedy en el mismo discurso:

“A pesar del hecho asombroso de que la mayoría de los científicos que el mundo ha conocido jamás están vivos y trabajan en nuestros días, a pesar de que el número de científicos de esta Nación se duplica cada 12 años siguiendo una tasa de crecimiento que triplica con creces la de nuestra población en su conjunto, a pesar de ello, las vastas extensiones de lo desconocido, las preguntas sin responder y las tareas que aún están sin terminar siguen superando con creces nuestra comprensión colectiva.”

Tal fue así que la carrera espacial hizo que tanto la URSS como Estados Unidos tuvieran que fundamentar su labor en el trabajo de científicos que habían tenido serios problemas en sus países.

Los americanos no habrían llegado a la Luna sin el trabajo del alemán Wernher von Braun, diseñador de las bombas germanas que caían como racimos sangrientos en el Londres de la Segunda Guerra Mundial ( IIGM) y, por su parte,  los soviéticos deben todos los logros del programa Sputnik, tanto el diseño del cohete como de la puesta en órbita de los primeros tripulantes en el espacio, a Sergei Pavlovich Korolev, ucraniano que fue torturado por «subversión en el campo de la tecnología» durante la gran purga en 1939 y preso en el Gulag hasta 1945. Posteriormente fue condecorado por la propia Unión Soviética.

Científicamente, la quinta expedición del Apolo compuesta por los astronautas, Neil A. Armstrong, comandante de la misión, Edwin E. Aldrin y Michael Collins, tenía como misión llegar a la Luna, dejar una serie de huellas de la presencia humana en el satélite y recoger piedras lunares para su análisis posterior. Además, la expedición en sí misma tenía un carácter científico en muchos órdenes, desde el uso de una mezcla de combustibles que detonaban al entrar en contacto sin necesidad de una chispa o una fuente calórica que no hubieran funcionado sin oxígeno, y en la Luna no lo había (no hay que olvidar que el Apolo 1 se quemó y sus tripulantes murieron en uno de los ensayos de su lanzamiento por un mal cálculo en el uso del combustible); al cálculo de las trayectorias no sólo para llegar a la Luna y alunizar en el llamado Mar de la Tranquilidad, lugar elegido para alunizar, gracias a las expediciones de “apolos” anteriores, sino para desacoplar y acoplar la nave nodriza con el módulo lunar en su aterrizaje y despegue en la  Luna; por los estudios de seguridad de los astronautas, en el vuelo, en la Luna y a su regreso; en materia  informática en el uso de computadores en tierra, en vuelo y sus conexiones y comunicaciones; por los avances y estudios médicos sobre el comportamiento de los seres humanos en esas situaciones físicas extremas y de ingravidez; por los análisis psicológicos- pensemos en la incertidumbre de los astronautas y su fortaleza física y mental para afrontar un viaje lleno de incógnitas en el que por supuesto no conocían su resultado final pero sí podían tener presentes algunos fallos que ocurrieron con anterioridad, como el mencionado del Apolo 1. Pensemos en la tensión psicológica de los ingenieros de tierra sobre cuyos aciertos gravitaba el éxito de la operación, los cálculos y, por ende, de muchas de las maniobras de la tripulación. Pensemos en la fortaleza psíquica de todos para afrontar un reto, muy bien planificado, pero en el que, de los 11 ensayos completos programados se realizaron sólo tres por falta de recursos económicos para afrontar el resto-. Además, estas misiones proporcionaron conocimiento del universo, por las fotos enviadas, por las piedras recogidas, de cara a futuras expediciones, por ejemplo, a Marte.… y otros muchos aspectos científicos que se podrían resaltar. De hecho, aquellos viajes lograron perfeccionar las telecomunicaciones, realizar comprobaciones científicas y mejorar las predicciones meteorológicas.

Pero si científicamente fue un éxito, históricamente tuvo enorme trascendencia.

Es un hecho que durante el siglo pasado la guerra fría trajo innumerables situaciones de conflicto unas con enfrentamientos directos (crisis de los misiles en Cuba, por ejemplo), y otras de manera larvada.

La carrera espacial era un modo de combate entre los dos bloques de la guerra fría, sin la violencia y el ataque directo de la IIGM, pero con la fuerza de la propaganda y de la capacidad técnica y económica en orden a demostrar qué modelo social y político, capitalismo- comunismo, era superior.

Durante los años 50, los Estados Unidos parecían ir contra remolque, apenas habían enviado algún satélite al espacio, en cambio los soviéticos de Nikita Kruschev (presidente del Consejo de ministros de la URSS de 1958 a 1964) estaban lanzados a una exitosa carrera espacial. Los norteamericanos temían acabar siendo engullidos por los rusos. Pero esa tendencia cambió con Kennedy y sus sucesores. Si los rusos mandaron al primer ser vivo al espacio (perrita Laika), pusieron en órbita al primer hombre (Yuri Gagarin), a la primera mujer (Valentina Tershkova) y realizaron el primer paseo espacial, el18 de marzo de 1965; los norteamericanos lograron ser los primeros en pisar la Luna.

El cambio dado a la política norteamericana en este punto por Kennedy no provenía sólo de una situación de inferioridad en materia espacial, sino de que su política en Cuba tampoco había dado buenos resultados como certificaba el fracaso de la invasión de la bahía de Cochinos. Su política espacial nace como cortina de humo para distraer a la opinión pública de aquellos desastres y revertir la situación mundial de los EE. UU buscando otro aspecto en el que moverse y triunfar. Evidentemente, se trataba de una carrera imperial, pero su expresión ante la opinión pública se llenaba de finalidades científicas, de paz y de desarrollo, como no podía ser de otro modo.

En palabras, de nuevo, de Kennedy, en la Universidad de Rice el proyecto Apolo tenía como objetivo:

“…Esta generación no tiene intención de zozobrar en la estela de la era espacial que se avecina. Nuestra intención es ser parte de ella. Nuestra intención es encabezarla. Porque la mirada del mundo está puesta ahora en el espacio, en la Luna y los planetas que están más allá, y hemos jurado que no lo gobernará una bandera de conquista hostil, sino un estandarte de libertad y paz. Hemos jurado que el espacio no se llenará de armas de destrucción masiva, sino de instrumentos de conocimiento y entendimiento”.

Pero tampoco ocultaba que aquello era una carrera que querían ganar y de hecho ganaron siendo la misma una de las causas de la caía del régimen soviético. Decía Kennedy:

“Sin embargo, solamente podemos cumplir los compromisos de esta Nación si somos los primeros y, por consiguiente, es nuestra intención ser los primeros. En resumen, nuestro liderazgo en ciencia e industria, nuestras esperanzas de paz y seguridad, nuestras obligaciones hacia nosotros mismos y hacia los demás, exigen que todos nosotros hagamos este esfuerzo, resolvamos estos misterios, y los resolvamos para bien de todos los hombres de buena voluntad, y nos convirtamos en la nación mundial líder en la exploración espacial…”

Durante aquellos años Estados Unidos destinó aproximadamente unos 5.000 millones de dólares anuales a su programa espacial. Se dice que los rusos emplearon durante dos décadas 100.000 millones de dólares en una carrera espacial que perdieron. Tras la llegada de los americanos a la Luna, los rusos lo único que lograron es llevar sondas no tripuladas al satélite.

Una vez habían ganado, tampoco los americanos mostraron mucho interés por mantener unos programas que se dedicaban exclusivamente a la ciencia y a aquel precio era una ciencia muy cara.

Con todo, tuvieron algunos proyectos interesantes y muy destacados como el Pioneer 10 que se convirtió en la primera sonda espacial en alcanzar la órbita de Júpiter, o el primer viaje a Mercurio; el 29 de marzo de 1974, la sonda Mariner 10 de la NASA se convierte en la primera en realizar un vuelo sobre el planeta mercurio.

Muchos historiadores consideran que la Guerra fría tuvo su fin el 15 de julio de 1975, cuando en la órbita de la Tierra se produce el acoplamiento de las naves Soyuz y Apolo 18. Se trato de la primera misión conjunta de las agencias espaciales de USA y URSS.

Sin embargo, si se mira con ojos más amplios, la guerra no termina hasta la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Aunque deberíamos revisar si, en el fondo, parte de aquel enfrentamiento de bloques no sigue vivo.  Pero asumiendo como fecha límite la de 1989 debemos señalar que si bien, la carrera espacial, como tal, había terminado en el 75, con la consecuencia, entre otras, del agotamiento económico de la Unión Soviética debido a los millones de rublos que fueron destinados a la carrera espacial. Su caída definitiva como bloque de poder, no se produce hasta la presidencia de Reagan. El presidente norteamericano creía que había que presionar a los comunistas en todos los frentes y la carrera espacial era uno de ellos. 

Reagan estaba en contra de la firma del tratado Salt II, que firmó su predecesor Jimmy Carter.  En su primer mandato, Reagan lanzó programas diversos desde la doctrina Reagan de acabar con el comunismo. Dentro de ella se incluía una Iniciativa de defensa estratégica, conocida como Guerra de las Galaxias, que pretendía crear un gran escudo antimisiles que abarcara todos los Estados Unidos. Actualmente, se sabe que el proyecto tuvo más de bulo que de realidad, pero logró intimidar y presionar a la URSS en medio de la Perestroika de Gorbachov, carente de medios técnicos y financieros para lanzarse a una competencia de tal magnitud.

A finales de 1991 cuando se desintegra la URSS, el sistema espacial soviético es asumido por Rusia. EE. UU temía que numerosos ingenieros quedaran desempleados y pasaran a trabajar para Irán, China o Corea del Norte. Por eso idearon una actividad de cooperación internacional en materia espacial que dio como colofón, que no único, la creación de la estación Espacial internacional. Pero esta cooperación no ha eliminado por completo la competencia entre naciones. La guerra fría terminó, pero la carrera espacial científica y también económica y política se manifiesta de vez en cuando en el envío de satélites chinos, de robots exploradores como el Perseverance de la NASA que aterrizó en Marte, para coger muestras y el sistema ideado para su envío a la Tierra o en la carrera por los viajes turísticos, que vemos en estos días.

BIBLIOGRAFÍA

  1. CHAIKIN, ANDREW. A Man on the Moon: The Triumphant Story of the Apollo Space Program. Penguin Books (1994).
  2. La Carrera especial paso a paso. National Geographic:

https://www.nationalgeographic.com.es/llegada-del-hombre-a-la-luna/carrera-espacial-paso-a-paso_14369/1.

  1. Discurso de JFK en la Universidad de Rice. https://www.abc.es/ciencia/abci-elegimos-luna-porque-dificil-discurso-integro-john-kennedy-201907200635_noticia_amp.html#aoh=16345750358662&csi=1&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp_tf=De%20%251%24s
  2. MARTOS RUBIO, Alberto. Breve Historia de la carrera espacial. Nowtilus. 2009

El Afianzamiento de la Nación Española. La Constitución de Cádiz

La guerra de independencia se produce en un entorno histórico en el que se disputa la preeminencia francesa con sus ideas revolucionarias exportadas por medio de los ejércitos napoleónicos frente a la sublevación de los que no se dejan dominar, dando lugar a diferentes guerras nacionales de liberación. Por otro lado y desde el punto de vista meramente político, el ambiente europeo está impregnado de los postulados de la ilustración y del constitucionalismo francés y norteamericano, o siguiendo un patrón más amplio, imbuido de las, llamadas por Palmer, revoluciones atlánticas. En todas ellas el elemento característico nace del equilibrio de poderes, en la eliminación de la ostentación del poder por una persona o grupo de ellas, dueños del poder político, para pasarlo a todos los ciudadanos. Realmente, este proceso de reformas, las emprendidas u otras, hacía tiempo que los ilustrados de toda Europa, españoles incluidos, veían como una necesidad para que el “Antiguo Régimen” pudiera ser útil.

Siguiendo ese patrón, en España los mayores avances los habían hecho los tres primeros Borbones (olvidándonos a Luis I), es decir, Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Incluso en el reinado de Carlos IV, Godoy intentó continuar las reformas de los brillantes reyes anteriores. Pero la situación colapsó por la intervención napoleónica, favorecida por las disensiones entre Carlos IV y Fernando VII, que culminan con la Abdicación de ambos en favor de Napoleón y el establecimiento de un Gobierno francés bajo el reinado de José I.

A partir de aquí, es el gobierno del rey intruso el que dirige las instituciones tradicionales de España, inutilizándolas a ojos de los españoles. En la búsqueda hispana de  un gobierno legítimo, se idean varias soluciones:1) la afrancesada, que consistía en plegarse al invasor y a su superioridad, 2) la que toscamente buscaba la vuelta antiguo régimen, inmovilista y radical, y (3), en medio de ambas, la España patriótica ilustrada, la que superaba la distancia entre aquellos dos polos, la España de los que se mantenían fieles a la Independencia de España y firmes ante la necesidad de revisión que el momento exigía, la España de los que reivindicaban las reformas brillantes que imperaron durante todo el SXVIII, las que dieron a España y a sus provincias americanas una enorme estabilidad y prosperidad.

En la búsqueda de un gobierno legítimo, esa España ilustrada y patriótica analiza las bases de nuestra nación, de su Historia y tradiciones y así, por un lado, recupera la teoría de la escolástica española de la “Traslatio Imperii” según la cual la soberanía era otorgada por Dios al pueblo y este se la transmitía al monarca. Por otro lado, los ilustrados, iusnaturalistas, apelaban a la idea de contrato social que había sido recogido como base de la revolución francesa. En ambos casos la idea de soberanía residía en el pueblo de una manera más o menos inmediata. En el caso de los escolásticos, se pensaba que el pueblo transmitía al rey la titularidad de la soberanía y el ejercicio de la misma; los segundos, los liberales, consideraban que sólo se transmitía el ejercicio y no la titularidad. En todo caso, ante la usurpación del poder, como eran las circunstancias de España en 1808, el pueblo recuperaba lo que le era propio y lo administraba hasta encontrar al gobierno legítimo.

La combinación de ambos postulados será una de las características peculiares de la España de entonces. España durante todo el S.XVIII se había imbuido de los preceptos ilustrados, pero manteniendo la esencia de su personalidad como nación, sintiéndose orgullosa de su pasado, de su gran presencia en América, que ya quisieran los imperios británicos o francés poder contar, siendo la precursora de los Derechos Humanos por aplicación de las más profundas convicciones católicas. España había antepuesto los intereses nacionales a otros fines, logrando un siglo de brillante desarrollo y modernización, como posiblemente no encontremos otro en nuestra Historia y, sin embargo, algo se torció a finales de siglo XVIII y durante todo el S.XIX.[1]

La invasión napoleónica vino a trastocar el desarrollo iniciado por un miedo a la aplicación que Francia había hecho de la ilustración, con revolución, fin de la monarquía, terror… y que parecía ahora venía de la mano del invasor.

La España popular, aquella que constituía la base de la nación, aquella que había ido asimilando poco a poco la esencia nacional desde la Hispania romana, la unidad visigoda y la Reconquista, reaccionaba contra el invasor, sin más ideología que la defensa de lo suyo y de su rey.  Son los intelectuales los que se dan cuenta de que hay que dar una estabilidad política a aquella reacción, en cómo hacerla está la diferencia. Unos buscaban una España reformada, pero sin revolución, al modo inglés. Tenían una idea pactista de la Constitución, poniendo límites al ejercicio del poder del Soberano, estableciendo una soberanía compartida entre Rey y Cortes que permitiera una representación tradicional de ciudades con derecho al voto, en una cámara estamental y una segunda, provincial, elegida por sufragio popular. Entre ellos y como cabeza destacada estaba Jovellanos y también Floridablanca. Por otro, un grupo más radical consideraba la soberanía como propiedad exclusiva del pueblo, con división clara de poderes y el reconocimiento de derechos y libertades ciudadanas. Ésta segunda era una posición mucho más revolucionaria que reformista, al gusto francés, pero sin ser afrancesados sus partidarios, por eso seguían apelando a la Constitución histórica española. Formaban lo que pronto pasó a denominarse liberales, voz de origen hispano que así se extendió por el mundo.

La expresión de este grupo de patriotas, más moderados unos, más radicales otros, queda manifiesta en las palabras de Jovellanos al general Sebastiani cuando le propuso formar parte del gobierno de José I: “Señor General. Yo no sigo un partido, sigo la santa y justa causa que sostiene mi patria, que unánimemente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto cargo de defenderla y regirla, y que todos hemos jurado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos, como pretendéis, por la Inquisición ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los Grandes de España; lidiamos por los preciosos derechos de nuestro Rey, nuestra Religión, nuestra Constitución y nuestra independencia… [Y por] el deseo y el propósito de regenerar España y levantarla al grado de esplendor que ha tenido algún día y que en adelante tendrá, es mirado por nosotros como una de nuestras principales obligaciones”[2].

Cabe señalar que Napoleón creyó que otorgando una constitución liberal a España apaciguaría el levantamiento nacional contra sus tropas, pero no fue así. Así nació la Constitución de Bayona en 1808. La Constitución de Bayona, realmente una carta otorgada, de carácter liberal en apariencia si bien dominada por el autoritarismo napoleónico, es confesional, al modo tradicional español, y en sus 146 artículos intenta sofocar las instituciones del Antiguo Régimen estableciendo una reforma política, social y económica que potencie a la burguesía y debilite a la nobleza. No establece un listado de derechos, pero recoge varios y asimismo reconoce representación a las provincias de ultramar.  Su presencia, aunque rechazada por los españoles, no dejó de ser importante para crear el ambiente propicio a los cambios que se darán en España. De hecho, en Cádiz, llaman como experto para que ayudar en la redacción de la Constitución gaditana a Ranz Romanillos, que había participado en la redacción de la de Bayona.

Por su parte, en el gobierno de los españoles, aquellos postulados políticos nacionales y patriotas que se daban en los sectores ilustrados se vieron representados, en las Juntas provinciales y locales, que nacieron como oposición político-organizativa de la nación frente al invasor. En ellas tienen acomodo todos los estamentos sociales, intelectuales, nobles, pueblo llano, clero. Muchas de aquellas Juntas apelaron a las instituciones tradicionales y asumieron el poder en nombre del que creían era su legítimo dueño- el rey Fernando VII-. En las juntas se recogen los postulados del poder legítimo nacional nacido de la Historia, la escolástica, la tradición y la modernidad con todas sus variaciones y divergencias. Pero en su organización, las Juntas se mostraban como una amalgama de poder acéfala; patriota, pero sin un camino unitario, en medio de una guerra emprendida por el pueblo español, sin una coordinación unívoca. Esa tendencia se revierte cuando se opta por la formación, en septiembre de 1808, de una Junta Central y con ella un movimiento centralizador que fue, con el tiempo, limando el poder provincial, pero dejando en sus manos algunas competencias destacadas: alistamiento, recaudación, órganos periféricos del Gobierno central, daría lugar a la estructura provincial bajo el principio de desconcentración y coordinación que será esencial en la futura estructura administrativa de España. Pero, antes de culminar ese proceso, la Junta Central (la Derrota de las tropas españolas en Ocaña en noviembre de 1809 lleva a la Junta a Refugiarse en Cádiz), tenía la obligación para seguir ahondando de un proceso político de representación de la España invadida frente al usurpador y, por ende, de convocar Cortes, como órgano de representación política de la soberanía. La primera Junta que señala la necesidad de convocar Cortes fue la de Asturias, y el primer decreto de convocatoria de Cortes se dictó el 22 de mayo de 2009

La propia convocatoria fue complicada por su ánimo de incluir a todos los sectores nacionales. Para los trabajos preparatorios, se nombró una Comisión de Cortes, que elaboró una “Instrucción que deberá observarse para la elección de los diputados en Cortes”, debida a Jovellanos, es decir, bajo los principios reformistas no revolucionarios, pero buscando un camino intermedio entre ambos. Por eso en los futuros escaños se pretendía una representación popular (un diputado por cada cincuenta mil habitantes), una representación territorial (un diputado por cada Junta superior provincial) y una representación estamental (ciudades, grandeza de España y sector eclesiástico). Como apoyo a aquella Comisión se nombró una Junta de Legislación cuyo trabajo, fijado en otra Instrucción del mismo Jovellanos, tenía como objetivo “meditar las mejoras que pueda recibir nuestra Legislación, así en las Leyes fundamentales como en las positivas del Reino y proponer los medios de asegurar su observancia”. Es decir, se admite la posibilidad de reformar las leyes constitucionales de España, lo que sin duda supuso el punto más conflictivo. Al frente de esta Junta estaba Agustín Argüelles, un liberal que pretendía una revolución más que una reforma. De hecho, en los trabajos de esta comisión se inició la redacción de una nueva constitución, en contra de la posición de Jovellanos y otros ilustrados. El prócer asturiano sostenía que España ya tenía una constitución formada por las leyes que fijan los derechos del soberano y de los súbditos, y contaba con los medios necesarios de preservar unos y otros. Para Jovellanos aquellas leyes no habían sido postergadas o destruidas por ningún dictador, por tanto, si faltase alguna medida para conseguir su observancia debía establecerse, pero no era necesario sustituirlas por otra norma suprema. [3]

Sin embargo, los liberales consideraban que la desidia, la ignorancia y el abandono que se habían hecho de aquellas leyes constitucionales de España habían tenido como consecuencia su inutilidad, habían dejado de tener efecto.[4]

Se inicia así un proceso constituyente en el que la Junta central se disuelve en manos de una regencia, formada por cinco miembros, que se propuso la dirección de la guerra y la reestructuración del Estado y que hace el llamamiento a cortes, constituyentes y extraordinarias, el 1 de enero de 1810.

Llamamiento que abarcaba sólo a los representantes de las provincias y de las ciudades con voto en Cortes. Aunque no hubo un primer llamamiento por estamentos, la reunión final sería La representación en las Cortes generales de la nación elegidos electoralmente y por Estamentos (nobleza, clero y estado llano) como en el Antiguo Régimen. Se procedió a la elección de los representantes de la nación, así como, a los suplentes de América y Asia y de las provincias ocupadas por el enemigo que no pudiesen elegir libremente a sus diputados[5] (No se sabe cómo se realizaron estas elecciones en medio de un país ocupado por los franceses en su mayor parte. Previsiblemente tendrían un carácter clandestino y la participación sería muy baja. De ahí que se recurriera a un sistema de suplentes nombrados entre los oriundos de cada región residentes en Cádiz). Finalmente, las Cortes se reunieron en la Isla de León el día 24 de septiembre de 1810. Se reunieron en cámara única. Su composición fue la siguiente: eclesiásticos, 97; catedráticos, 16; militares, 37; abogados, 59; funcionarios de diferentes Cuerpos, 54; grandes propietarios, 15; médicos, 2; otras profesiones populares, 20. En total, 300 diputados; de ellos 30 representaban a las provincias de ultramar. Todos juran defender a su legítimo Rey Fernando VII. Sin embargo, por los avatares de la guerra no se reunieron nunca los 300.

Como la guerra hacía peligrar la estancia de las Cortes en la isla de León, decidieron trasladar la sede de las reuniones a Cádiz capital. La última sesión en la isla de León fue el 20 de febrero de 1811 y la primera en Cádiz el 24 del mismo mes.  Tras ocho meses de discusiones parlamentarias, la constitución fue promulgada el día 19 de marzo de 1812, aniversario de la subida al trono de Fernando VII y fiesta del patriarca San José, motivo por el cual, el pueblo comenzó a festejar su aprobación con el famoso grito de “viva la Pepa”.

En su estructura es una constitución muy extensa de 384 artículos divididos en 10 títulos, eminentemente rígida al analizar su sistema de reforma, si bien no consideró necesario establecer un control constitucional de las leyes.

En su contenido, la Constitución de 1812, a pesar de todas las tendencias ideológicas vistas, con toda la buena voluntad, logró un texto que unía la soberanía popular, los derechos del Rey, con las exigencias de los liberales, que en última instancia fueron los más influyentes en el texto. Redactada esencialmente por Agustín Argüelles, Diego Muñoz Torrero, Evaristo Pérez de Castro y el ya nombrado Romanillos, enlazaba con las leyes tradicionales de la Monarquía española, pero, al mismo tiempo, incorporaba principios del liberalismo democrático tales como la soberanía nacional y la separación de poderes. Es decir, se proclama constitucionalmente la existencia de la soberanía popular, no del rey o compartida entre ambos, el rey no lo era por origen divino sino por la gracia de Dios y la Constitución; el poder recaía, pleno y supremo, en esa Nación como Ente distinto de los individuos que la integran.

Como consecuencia de ello, la Corona veía limitado su poder, conservando una participación en el Poder legislativo, con una tímida iniciativa y un veto suspensivo, así como la titularidad del Poder ejecutivo, aunque sus actos debían ser refrendados por los Secretarios de despacho. Se introduce, por tanto, el principio de separación de poderes, siguiendo los modelos de las constituciones francesa de 1791 y norteamericana.

La constitución presenta algunos otros elementos destacados y dignos de mención:

  • Fue una constitución demasiado extensa y prolija en algunos aspectos. Entró a regular materias que deberían haberse dejado al Legislador o incluso al propio Ejecutivo. Así, por ejemplo, se extiende en detalles relativos a la regulación de los poderes del Estado y del régimen electoral. Lo que no es más que la muestra de aquello que realmente preocupaba en el momento, la auténtica revolución interna que era la limitación del poder monárquico y la ostentación de la representación del poder popular por parte del Parlamento a través de las elecciones.
  • Las Cortes se organizaban en una Cámara única, pues se temía que el clero y la nobleza consiguieran apoderarse de una Asamblea de Próceres, obstaculizando la renovación política, social y económica que se pretendía operar. Quizá para evitarlo redactaron algunos artículos ciertamente curiosos como artículo 6 que señala: “el amor de la patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y así mismo ser justos y benéficos”. Asimismo, y posiblemente con la intención de conducir al monarca, sobre el que recaía el poder ejecutivo en el artículo 13 se expresaba en los siguientes términos: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”.
  • Aunque no se estableció un listado de derechos y se negó el derecho de libertad religiosa (España se proclamaba como estado confesional), sí hubo un reconocimiento a determinados derechos como la libertad de pensamiento y expresión de una manera muy amplia, aunque limitado por una censura en aquellos aspectos en los que se mancillara a la religión; se establece la libertad personal; el derecho de propiedad; derecho a la educación elemental con la obligación de un Plan nacional unitario para toda España; libertad de imprenta; derecho al sufragio activo y pasivo, el primero universal masculino y el segundo censitario, con lo que, para ser candidato era necesario poseer una renta anual procedente de bienes propios …
  • A los derechos anteriores hay que unir una serie importantísima de preceptos en materia penal y civil que se mantienen vigentes en la actualidad como, la inviolabilidad de los diputados con tribunales especiales que los juzguen, la inviolabilidad del domicilio, la posibilidad de poner fin al arresto mediante fianza, la imposibilidad de arrestar sin ser informado de los derechos, de la existencia de orden judicial o la limitación de imponer penas físicas…

Tras la derrota de Napoleón, las fuerzas del Antiguo Régimen pretendieron volver al lugar político que ocupaban antes de la Revolución Francesa, pero ya su presencia no se hacía con la armonía de un sistema que había evolucionados desde la Edad Media, como solución y aplicación del Estado-Nación, sino en sus maneras absolutistas más radicales, que en España encontraron en Fernando VII un defensor a ultranza. Derogó la Constitución de Cádiz en 1814, pero tras el pronunciamiento de Riego en 1820, se vio obligado a jurarla de nuevo, iniciándose así el Trienio liberal.

Con ello terminó la vigencia de la Constitución de Cádiz, pero no su influjo, que gravitó sobre la política nacional, directamente hasta 1868, e indirectamente, durante el resto del ciclo liberal hasta nuestros días. Tuvo además una gran influencia fuera de España, en América, en las constituciones de las provincias españolas al independizarse, siendo la pieza clave de la transferencia de los ideales del liberalismo al mundo hispánico, formando parte del trasfondo de su Derecho y de la estructura de los nuevos estados. En Europa, influyó en los preceptos constitucionales de Portugal, en el surgimiento del Estado italiano e incluso en la Rusia zarista.

La Constitución de 1812 se convierte en el antecedente de lo que será el régimen democrático actual en España. La constitución introdujo a España en la modernidad político-jurídica, nos incorporó al constitucionalismo y a la superación del Antiguo Régimen, y consolidó el concepto de Nación y soberanía popular. Es este aspecto lo que hace grande a la Constitución de Cádiz. La Constitución de 1978, la otra gran constitución de nuestra Historia, enlaza directamente con los preceptos liberales de Cádiz, con su espíritu creativo y moderno. En el camino hemos pasado por distintas guerras de independencia en América, diversas guerras civiles en el interior de la Península durante los siglos XIX y XX, ocho textos constitucionales inestables y poco estimados, varios golpes de Estado, dictaduras militares, dos repúblicas profundamente fracasadas y calamitosas para el devenir histórico de España y un proceso nacionalista desastroso para la Nación. Cádiz consagró a la ya existente Nación española y supuso la modernización política de España; el régimen del 78 aspira a mantenerlo y afianzarlo. En ambos casos, los españoles nos hemos dado dos magníficas constituciones fruto de un esfuerzo común de superación, a ver si no lo estropeamos.

BIBLIOGRAFÍA

DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio. “España, tres milenios de Historia”. Marcial Pons. 2020.

MARIAS, Julián: “España Inteligible. Razón histórica de las Españas”. Alianza Editorial. 2014.

TOMÁS Y VALIENTE, Francisco, “Génesis de la Constitución de 1812”.

RODRÍGUEZ DE CAMPOMANES, Pedro. “Tratado de la regalía de amortización” Archivo de Internet: https://archive.org/details/tratadodelaregal00campuoft

FERNÁNDEZ MARTÍN, Manuel, “Derecho parlamentario español” Google Books:

https://books.google.es/books?id=FigGAAAAMAAJ&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

[1] Julián Marías “España Inteligible”. Alianza Ed. 2014. Pag.315-320

[2] Carta de Jovellanos de 1809 recogida en “Jovellanos en la Guerra de la Independencia”. Real Academia de la Historia- José Gómez Centurión-

[3] La instrucción y los acuerdos de la Junta de Legislación pueden consultarse en TOMÁS Y VALIENTE, Francisco, “Génesis de la Constitución de 1812”.

[4] RODRÍGUEZ DE CAMPOMANES, Pedro, Tratado de la regalía de amortización”

[5] FERNÁNDEZ MARTÍN, Manuel, Derecho parlamentario español. pp. 600-619.

El Reino Unido y la Unión Europea: historia de una relación interesada.

Dicen los que entienden de esto que los matrimonios provocados por el interés son los que más duran, si dura el interés. Este podría ser el resumen de la incorporación del Reino Unido de Gran Bretaña a la Unión Europea (UE) y de su salida: se acabó el interés, se rompió la unión.

Si el Imperio Británico fue un compendio de dominios, colonias mercantiles, protectorados, mandatos y sólo 4 colonias de asentamiento, es decir, todo un conglomerado comercial, su ingreso en la UE tuvo la misma visión mercantilista.

Se suele señalar a Churchill como uno de los ideólogos de la unión de los países europeos, y así fue. Pero si analizamos atentamente los postulados de estadista británico veremos que su idea de unidad europea se fundamentaba en la unidad de los otros, sin ellos.

Winston Churchill, en un celebrado discurso en la Universidad de Zúrich, el 19 de septiembre de 1946, proponía, para resolver el problema de la atormentada Historia del continente europeo, la creación de unos Estados Unidos de Europa. Sin embargo —en su visión— el Reino Unido no debería participar en este proceso, sino que debería apoyarlo desde fuera, al igual que deberían hacerlo también los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. En su visión, este proceso de integración política debería ser liderado por Francia y Alemania, países que precisamente habían estado en el origen de las grandes confrontaciones que habían ensangrentado Europa en los últimos cien años”. [1]

Así decía Churchill: “[…] debemos recrear la familia europea en una estructura regional denominada, puede ser, los Estados Unidos de Europa […] En esta tarea urgente, Francia y Alemania deben tomar juntas la dirección. Gran Bretaña, la Commonwealth británica, la ponderosa América —y, yo creo, la Rusia Soviética […]— deben ser los amigos y los promotores de la nueva Europa y deben defender su derecho a vivir”. [2]

Quizá fue el Presidente francés Charles De Gaulle, el que mejor comprendió la posición británica y, por ello, fue el que más se opuso al ingreso británico en las comunidades.

En algo tenía razón Churchill, la Unión Europea nació con el anhelo de acabar con los frecuentes conflictos entre vecinos que habían culminado en la II Guerra Mundial (en adelante, IIGM). El 23 de julio de 1952, se funda en París la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) es el primer paso para una unión económica y política. Sus seis países fundadores fueron: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países bajos. En 1957, se firma el Tratado de Roma, por el que se constituyen la Comunidad Económica Europea o Mercado Común (CEE). Completaba el tridente institucional originario la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Por el tratado de Bruselas firmado el 8 de abril de 1965, se fusionan los Ejecutivos de las tres instituciones, se crea de este modo, una sola Comisión europea y un solo Consejo para las tres comunidades. El tratado de fusión, o tratado de Bruselas, está considerado como el principio de la actual Unión Europea. Entró en vigor el 1 de julio de 1967.

Cabe recordar dos entradas de este blog sobre la creación de una conciencia europea.

https://algodehistoria.home.blog/2019/09/13/creacion-de-una-conciencia-europea-1/

https://algodehistoria.home.blog/2019/09/19/creacion-de-una-conciencia-europea-2/

El Reino Unido no tuvo interés alguno en entrar en ninguno de los tratados fundacionales. Para ellos el ideal seguía siendo el espléndido aislamiento de siempre.

Ese ideal de unión política y económica sufrió una alteración en su orden siendo la unión económica el primer paso a dar para lograr, con el tiempo y de manera paulatina, la integración política. Ese cambio en el orden de integración permitió que algunos países reticentes decidieran ingresar en la Unión. No es casualidad que la primera ampliación se diera en 1972 cuando el estancamiento económico se dejaba sentir.

El Reino Unido, junto con Dinamarca e Irlanda, ingresó en las CEE el 1 de enero de 1973. El Tratado de Adhesión se había firmado en Bruselas un año antes, el 22 de enero de 1972. De aquel acuerdo participaba también Noruega, pero el gobierno noruego decidió someter el acuerdo a referéndum y, el 25 de septiembre de 1972, los ciudadanos noruegos lo rechazaron.

En el caso británico el proceso se había iniciado en 1961, cuando el Primer Ministro conservador Harold Macmillan presentó la primera solicitud de adhesión a las Comunidades europeas.

Era la primera vez que Bran Bretaña se acercaba a la Unión. Había sido invitada a participar en los procesos institucionales previos, pero nunca aceptó, incluso cuando Francia envió un ultimátum en 1951 antes de la creación de la CECA, reusó entrar. Al contrario, lo que promovió fue una asociación económica alternativa a la CEE, la EFTA (-Acuerdo Europeo de Libre Comercio- creado el 4 de enero de 1960 por Austria, Dinamarca, Reino Unido, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza. Actualmente sigue existiendo y sus miembros son Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).

Sin embargo, las condiciones económicas cambiaron, la nacionalización del Canal de Suez y la consiguiente retirada del Reino Unido de la zona, supuso la pérdida de su condición de potencia dominante que, si bien ya se había escenificado en los tratados de paz de la IIGM, ahora se hacía patente a ojos vista de todos, mucho más cuando sus antiguas colonias comenzaron a independizarse. A esa situación se unió el hecho de que la economía de los países de la CEE crecía mientras en la EFTA se estancaba. A Gran Bretaña le hacía falta un mercado donde colocar sus productos, el de la CEE abarcaba 300 millones de personas, el de la EFTA a 90. Sin imperio, sin el dominio de los mares, sin un mercado amplio, la situación económica británica era delicada, requería un revulsivo, y fue a buscarlo a la CEE.

Ya hemos señalado que quien mejor conocía las aspiraciones británicas era De Gaulle y el presidente francés vetó el ingreso inglés. De Gaulle afirmó que la entrada de Gran Bretaña cambiaría por completo las reglas establecidas en las Comunidades: “Eso sería entonces otro mercado común del que deberíamos considerar su construcción. Pero […] no se parecería en nada al que han construido los seis. Por otra parte, esta Comunidad, aumentando de esta manera, vería como se le plantearían todos los problemas de las relaciones económicas con todo tipo de otros Estados y principalmente con los Estados Unidos. […] por ello, en definitiva, parecería una Comunidad Atlántica colosal bajo la dependencia y dirección americana, que habría de absorber pronto a la Comunidad de Europa. […] pero eso no es en absoluto lo que ha querido hacer y que ha hecho Francia, que es una construcción propiamente europea”. [3]. Detrás de estas palabras está el deseo francés de resucitar su antiguo poder en el mundo como gran potencia. Si aquello hubiera sido una ópera, hubiéramos estado ante una guerra de divas.

Tras las elecciones británicas de 1966, los laboristas, que llevaban en su programa el ingreso en la CEE, vuelven a reactivar la solicitud (mayo de 1967). De nuevo Francia veta a los británicos y eso a pesar de que, en esta ocasión, los ingleses se habían mostrado partidarios de colaborar en la integración europea, al menos así lo pregonaban.

La situación se desbloqueó con la llegada Georges Pompidou a la presidencia de la República francesa, el 15 de junio de 1969, y el nombramiento como Primer Ministro del Reino Unido del conservador Edward Heath un año más tarde, el 19 de junio de 1970. El acuerdo definitivo no fue fácil, pero se logró en 1972. El Gobierno británico acogiéndose a un principio de soberanía parlamentaria y basado en el respaldo popular obtenido en las elecciones, no sometió el acuerdo a referéndum, se limitó debatirlo y aprobarlo en el Parlamento. El 31 de diciembre de 1972, el Reino Unido abandonó la EFTA y, el 1 de enero de 1973, ingresó en la CEE.

En palabras del Primer Ministro Edward Heath, aquel era un momento histórico en el que la Europa Occidental avanzaría en el camino de la unidad real con Gran Bretaña formando parte de ese camino hacia la unidad. Sin embargo, la esencia de los países, como de las personas, siempre sale a la luz y al poco tiempo volvió a surgir el problema británico que no era sólo de índole económica sino, esencialmente, de cesión de soberanía.

En las elecciones de 1974, los laboristas de la mano de Harold Wilson volvieron al gobierno, con la promesa electoral de renegociar las condiciones de ingreso en la CEE y someter el acuerdo a referéndum.

La renegociación dio lugar al establecimiento de un mecanismo corrector que devolviera a Gran Bretaña parte del dinero aportado al sostenimiento de la CEE. Se trataba del conocido “cheque británico”, el primero, porque Margaret Thatcher lograría el segundo en 1985. La queja nacía por las ayudas sobre la agricultura consideradas injustas por los ingleses al tener ellos una producción agrícola muy pequeña. Una segunda parte del acuerdo consistió en ampliar el plazo para la retirada de los productos frescos y otros alimentos de la Commonwealth como productos preferentes dentro de la Unión. A pesar de que otras medidas propuestas por los británicos no se debatieron, el gobierno laborista vendió el acuerdo como un gran éxito del Reino Unido. En ese ambiente se celebró el referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña el 5 de junio de 1975. El sí triunfó por un 67,2% frente al 32,8% del no.

Aquí no terminaron los problemas, más bien acababan de empezar. Como siempre, la verdadera naturaleza británica fundamentada en su orgullo nacional no podía sobrevivir fácilmente en un proceso de integración. Ingresaron porque tenían un problema económico, nada más. Los 45 años de permanencia en la Unión los pasó Gran Bretaña luchando por no perder su identidad nacional y ni un ápice de su condición de Estado soberano.

El Segundo gran conflicto surgió con la crisis financiera de 1984. Para solventar los problemas económicos se llegó a un acuerdo en junio de 1984 en el Consejo Europeo de Fontainebleau y con él, el acuerdo sobre el segundo “cheque británico”, el de Margaret Thatcher, más una reforma del sistema de recursos propios de las Comunidades adicionado en mayo de 1985. Esta vez la compensación provenía de la contribución del Reino Unido mediante el IVA al presupuesto anual de las comunidades.

Más concesiones a los británicos se dieron en 1992 con el principio de subsidiariedad para que el Reino Unido aceptase firmar el Tratado de Maastricht. El significado de aquel principio, en palabras de Primer Ministro, John Major, ante la Cámara de los Lores consistía en “un instrumento para limitar la intervención de la UE en asuntos nacionales y mantener bajo control la futura transferencia de competencias a la UE”. A partir de este momento, el Reino Unido se mantuvo al margen de los progresos más relevantes del proceso europeo de integración, utilizando el mecanismo llamado “opting-out”. Este sistema tenía la doble peculiaridad de que permitía a los británicos, también a otros países, mantenerse al margen de la integración acordada en cada momento y, en cambio, asumir parte de un acuerdo, si tal sección le interesaba. Esto provocó que el proceso de integración siempre llevara a los británicos como lastre.

El “opt-out” se utilizó por el Gobierno de John Major para oponerse al capítulo social del tratado de Maastricht; lo que luego fue enmendado y firmado por Tony Blair al acogerse al Tratado de Ámsterdam. También usaron el mecanismo para no unirse a la Unión Económica y Monetaria (UEM) y la moneda única. Si bien el Reino Unido no participó de las instituciones y las decisiones en esta materia, sí tenía derecho a recibir ayuda financiera de la UE en caso de caer en dificultades graves en su balanza de pagos que pudieran comprometer el funcionamiento del mercado interior o la realización de la política comercial común. El Banco de Inglaterra sí estaba obligado a contribuir al mantenimiento del Sistema Europeo de Bancos Centrales, en los mismos términos que todos los Estados miembros de la UE.

Se produjo también la aplicación del mecanismo “opt-out” para el acuerdo de Schengen y su acervo jurídico. Sin embargo, el Reino Unido sí aceptó incluirse en algunos aspectos relativos a la cooperación policial y judicial en materia criminal, en la lucha contra las drogas y en el Schengen Information System. La cooperación en justicia y asuntos de interior, es decir, la cooperación policial y judicial en materia civil y penal, fue introducida por el Tratado de Maastricht. Se buscaba garantizar la libre circulación de personas, pero adoptando medidas comunes para el control de las fronteras exteriores, el asilo, la inmigración y la lucha contra la delincuencia, que se institucionalizaron definitivamente en el Tratado de Lisboa con el derecho a veto de Gran Bretaña. Sin embargo, como ocurrió en el caso del acuerdo de Schengen, el Reino Unido decidiría en cualquier momento participar en la adopción de decisiones sobre cualquier aspecto de estas materias y, por consiguiente, considerarse vinculado por las mismas; algo que, en realidad, ocurrió en 67 ocasiones en el período 2011- 2014. No fue el último veto. Un nuevo “opt-out” se aplicó a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. En este caso Gran Bretaña estuvo acompañada en el veto por Polonia. Ambos querían que las disposiciones de la Carta sólo les fueran aplicables si esos derechos y principios se contenían en su legislación interna.

Además de en los señalados, el Reino Unido se mantuvo al margen de otros acuerdos substantivos referidos al gobierno de la Unión. Quizá el caso más relevante fue la decisión de no entrar en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TECG), de 2012. Nacido de la iniciativa de Alemania y Francia para mejorar el funcionamiento de los Tratados de la Unión en esta materia. Fue precisamente la oposición del Primer Ministro británico David Cameron (y también la del Presidente checo Václav Klaus) lo que forzó, primero, al cambio de planes y, segundo, a limitar el objetivo de la reforma. Los acuerdos alcanzados crearon una estructura institucional de gobierno de la UE referida a la Eurozona paralela a la ordinaria. Con ello, las decisiones se adoptan en el Consejo Europeo o en el Consejo, incrementando así, de un lado, el llamado déficit democrático europeo y, de otro, aumentaron el malestar británico, que siempre se quejó de estas prácticas, no sin cierta razón.

En resumen, el Reino Unido durante su estancia en la UE se benefició de las ventajas económicas que se derivaban de su pertenencia al mercado interior y, desde luego, de su posición en el seno de las instituciones de gobierno de la UE (excepto las de la eurozona), al mismo tiempo que mantuvo a salvo los aspectos clave de su soberanía en el terreno monetario y financiero, y en el control de sus fronteras; además, claro es, de recibir una importante compensación en su contribución a los presupuestos de la UE a través del denominado “cheque británico”.

Su pertenencia al mercado interior, sin embargo, le obligaba a aceptar y respetar las cuatro libertades básicas: libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales, con lo que nunca estuvo a gusto. A ello se unen las tradicionales razones psicológicas, de su aislamiento tradicional y, sobre todo, la crisis económica que desde 2008 se instaló en Europa, con el añadido de un problema migratorio, esencialmente, la masiva inmigración desde los países del Este de Europa. Estos inconvenientes fueron caldo de cultivo suficiente para el renacimiento de nacionalismos populistas y eurófobos en el seno de la Gran Bretaña que empujaron a un atolondrado Cameron a convocar dos referéndums, uno en Escocia, que le salió bien gracias a la labor del líder laborista y otro para salir de la UE.

La visión de Cameron se expresó claramente en un discurso en la sede de Bloomberg[4]: “Tenemos el carácter de una nación insular, independiente, franca y apasionada en defensa de nuestra soberanía. No podemos cambiar esta sensibilidad británica de la misma manera que tampoco podemos drenar el Canal de la Mancha. Y debido a esta sensibilidad, venimos a la Unión Europea con un ánimo más práctico que emocional. Para nosotros, la Unión Europea es un medio para alcanzar un fin; la prosperidad, la estabilidad, asegurar la libertad y la democracia dentro de Europa y más allá de sus fronteras no un fin en sí mismo”. Es decir, como siempre en la mentalidad británica, la UE era exclusivamente un mercado.

El 23 de junio de 2016, los ciudadanos del Reino Unido deciden en referéndum salir de la Unión Europea. La votación tiene lugar a pesar de las intensas negociaciones entre la Unión y Gran Bretaña en la búsqueda de un régimen que reforzaría el estatuto especial del Reino Unido en la UE. Cameron había aceptado aquel acuerdo- una decisión a la que se dio carácter vinculante por ambas partes-, sin embargo, la derrota en un referéndum donde defendió el sí a la permanencia con muy poca convicción, al igual que los laboristas, basándose sólo en aspectos económicos y nunca apelando al sentimiento y esencia nacional británica, dieron al traste con el acuerdo. Realmente todos los partidos estaban divididos ante la permanencia o la retirada. Algo semejante ocurría en los Medios, la prensa seria defendía la permanencia, pero los diarios sensacionalistas eran partidarios de la salida, mientras la BBC daba una de cal y otra de arena.

El resultado fue muy ajustado (51,9% a favor de la salida) siendo preeminentes en esta mayoría las zonas más tradicionales, rurales y menos pujantes y con la población de más edad. Aunque el referéndum no tenía carácter jurídicamente vinculante, el Gobierno británico decidió que lo tuviera y se cumplió su designio.

La dureza de las negociaciones de salida amparadas en la invocación británica del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, duraron más de cuatro años con estancamientos, problemas con la frontera con Irlanda, tres ampliaciones de plazo etc., que son un problema conocido por todos, juzgado y expuesto ampliamente por la prensa y los Medios. Su acto final se representó con la firma del Acuerdo de Retirada que entró en vigor en el momento en que el Reino Unido salió de la UE, el 31 de enero de 2020 a medianoche, hora central europea. El Reino Unido dejó así, tras 45 años, de ser Estado miembro de la UE, adquiriendo la consideración de tercer país.

Cómo sea la evolución a partir de ahora de la EU y del Reino Unido, ya se verá. Es evidente que el Reino Unido era un obstáculo para la integración y es obvio que el Brexit (palabra nacida de la unión de Britain- Gran Bretaña- y exit –salida-) creará algunos problemas a los británicos, como los de abastecimiento que vemos estos días; es evidente que el acuerdo crea problemas de tensión económica entre la UE y los británicos, de los que seguimos siendo testigos, sin embargo, como vaticinaba De Gaulle, ya se han acomodado a sus tradicionales alianzas con USA y sus ex colonias, encontrando así un amplio mercado a su comercio.

 

BIBLIOGRAFÍA

BAR CENDÓN, Antonio. “EL REINO UNIDO Y LA UNIÓN EUROPEA: INICIO Y FIN DE UNA RELACIÓN ATORMENTADA”. Universidad de Valencia. 2017.

MANGAS MARTÍN, Araceli. “La retirada del reino Unido de la Unión Europea. Foro nueva época. 2017.

https://www.gov.uk/government/speeches/eu-speech-at-bloomberg

Diversos artículos periodísticos.

 

 

[1] EL REINO UNIDO Y LA UNIÓN EUROPEA: INICIO Y FIN DE UNA RELACIÓN ATORMENTADA

ANTONIO BAR CENDÓN. Universidad de Valencia

[2] Op.Cit.

[3] General De Gaulle en rueda de prensa, el 14 de enero de 1963.

[4] https://www.gov.uk/government/speeches/eu-speech-at-bloomberg

 

AGUSTINA DE ARAGÓN

Uno de los hechos más destacados de la resistencia española a la invasión napoleónica se dio en Zaragoza. Los sitios de Zaragoza son ejemplo de heroísmo, patriotismo y lucha sin cuartel contra un enemigo común y, representan, junto con el levantamiento del 2 de mayo en Madrid, la uno de los acontecimientos más destacables del principio del fin de Napoleón. A los acontecimientos de Zaragoza y Madrid  habrá que unir otros muchos hechos heroicos de aquella victoria como, por ejemplo, la resistencia de Gerona, Vitoria y otros lugares; la movilización patriótica del pueblo español, en las ciudades o en la guerrilla, el tambor del Bruch, el valor del ejército, como en Bailén, o el sentido institucional y jurídico de construcción nacional de las Juntas y el liberalismo reunido en Cádiz etc.

Como Señala Domínguez Ortiz, la Guerra de la Independencia fue la ocasión que tuvo España de demostrar que la unidad nacional forjada durante siglos había impregnado la conciencia de todos

En Zaragoza se produjeron dos asedios. La plaza era clave para garantizar las comunicaciones del noreste, el abastecimiento de las tropas francesas en Cataluña y controlar Aragón.

La ciudad se subleva a raíz del levantamiento madrileño del 2 de mayo, los franceses envían a su ejército a restablecer el orden. Las tropas francesas eran superiores en número, sin embargo, la ciudad, bajo el mando del general Palafox, resistió. Esto obligó a los franceses a retirarse en agosto, para volver a finales de año e iniciar el segundo sitio. De aquella resistencia el mariscal Lannes escribió a Napoleón: “Nunca he visto tal encarnizamiento. He visto mujeres que se dejan matar en la brecha”.

La ciudad diezmada por la guerra y las enfermedades capituló el 21 de febrero de 1809. Sin embargo, su brava resistencia fue inmortalizada en muy diversas maneras: música, literatura, pintura, escultura… Unas veces alabando el protagonismo colectivo de la resistencia: Galdós plasmó aquel acontecimiento en uno de sus Episodios Nacionales o en la literatura extranjera como en “Guerra y Paz” dónde León Tolstoi se hace referencia al sitio. Cabe recordar la música popular, las Jotas, que hablan de aquel acontecimiento: La Virgen del Pilar dice/Que no quiere ser francesa/Que quiere ser capitana/De la tropa aragonesa.

O aquella otra que canta: aquel que quiera saber / lo que Zaragoza vale / que pregunte a los franceses / que los franceses lo saben.

En marchas militares, por ejemplo, en el himno de la Academia General Militar de Zaragoza: 

«…Honor y Gloria para España/Zaragoza con sangre ganó/y en el solar Zaragozano/ mi alma el temple recibió…»

El cine también se ocupó de la heroicidad general de la ciudad, como en el film de 1903 de Segundo de Chomón, documentales, museos o nombres de calles en las ciudades recuerdan la gesta zaragozana.

Pero toda gesta se compone de héroes y en el caso que nos ocupa de una heroína destacada: Agustina de Aragón.

Realmente, Agustina de Aragón era catalana. Había nacido en Barcelona (algunas biografías dicen que en Reus) en 1786, de padres leridanos. De hecho, su nombre era Agustina Zaragoza Domenech, si bien en muchas biografías aparece su primer apellido en terminología catalana, es decir, Agustina Saragossa i Domènech.

A los 17 años se casa con el gerundense Joan Roca i Vilaseca, cabo segundo de artillería que había sido destinado temporalmente a Barcelona. Tuvieron un hijo y una vida apacible en la ciudad condal durante cinco años. Pero la invasión napoleónica traslada a Joan Roca a Zaragoza y Agustina sigue a su marido a la ciudad maña (existe cierta controversia sobre si fueron juntos o Roca se quedó luchando en Barcelona y envió a su mujer e hijo a Zaragoza por considerarlo lugar más seguro).

Los franceses bajo el mando del general Lefebvre comenzaron el ataque a la ciudad en junio de 1808.  Allí Francia reune un ejército de 14.000 soldados de infantería, más de mil de caballería, más de 20 cañones, morteros y obuses frente a escasamente 8.000 españoles. Se inicia el sitio el día 15 de junio y, después de sesenta y un días de heroica defensa, el general Verdier, que había sustituido a Lefevbre, lo levanta el 14 de agosto.

Los bombardeos habían comenzado en los primeros días de julio. Toda la ciudad se aprestó a la defensa, siendo los artilleros los que sobrellevaban buena parte del peso de la misma. Las mujeres se dedicaban especialmente a tareas de cuidado de la tropa y al suministro de munición y comida. En uno de los días de la campaña cuando se dirigía hacia el Portillo, según dejo escrito ella misma en unas notas de 1809, Agustina Zaragoza vio como los artilleros de la batería allí instalada habían caído muertos o heridos por una granada enemiga. Sin pensarlo dos veces, y ante la presencia de una columna enemiga que se acercaba para penetrar en la ciudad por aquel lugar, en mitad de una lucha encarnizada, en medio del polvo y el humo, cogió una mecha y, con la mayor intrepidez, empezó a descargar el cañón sin parar durante todo el ataque. Al tiempo que animaba a los españoles con los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey Fernando! Los franceses, sorprendidos, retrocedieron para protegerse del fuego propagado por Agustina, a la que en unos minutos vinieron a apoyar los miembros de otra batería, y así, entre todos consiguieron que el enemigo francés se retirara.

Aquel mismo día, conocidos los hechos e informado el general Palafox, la condecoró con el título de artillera y sueldo de seis reales diarios. Hasta el final del asedio, Agustina continuó sirviendo en la defensa, en aquella y en otras baterías, y por su heroico comportamiento Palafox le concedió los dos escudos de honor con los lemas “Defensora de Zaragoza” y “Recompensa del valor y patriotismo”.

También fue destacada su labor artillera en la defensa de la Puerta del Carmen y en el desalojo de los franceses del convento de la Trinidad desde el de la Misericordia, cuando, con riesgo de su vida, logró recuperar dos fusiles que los franceses habían quitado a los españoles.

Era el segundo sitio, entre el 30 de noviembre de 1808 y el 22 de febrero de 1809, la ciudad de Zaragoza fue escenario de la gran batalla que la hizo famosa. Fue más larga y dolorosa que las más encarnizadas del primer sitio. Llovían bombas, granadas (seis mil cayeron en una semana) y ni así se rindieron los bravos aragoneses. Hasta diez veces tuvieron que atacar la iglesia para que se rindieran sus defensores.

Los franceses habían aprendido algo del Primer Sitio. Precisaban cercar la ciudad desde ambos márgenes del Ebro para poder cortar las vías  de entrada de provisiones y refuerzos a través del Arrabal. En la madrugada del 26 de enero, con el mariscal Lannes al mando, cincuenta cañones pesados abrieron tres brechas entre Santa Engracia y el convento de Santa Mónica. Al día siguiente empezó el asalto a gran escala. Pero no fueron las bombas ni las bayonetas lo que rindió a los aragoneses, sino la peste. La peste que postró en cama a Palafox, que tumbó a Agustina, la cual aún quería seguir luchando a pesar de la carencia de fuerzas y de la fiebre. La peste, junto con el hambre, causaron la capitulación de Zaragoza el 23 de febrero de 1809.

Todavía enferma, y llevando con ella a su hijo, fue conducida con los demás prisioneros camino de Francia, falleciendo el niño al llegar a Ólvega (Soria), debido a la enfermedad, el cansancio del viaje y el hambre. Al llegar a Puente la Reina, Agustina consiguió escapar y llegar hasta Cervera del río Alhama, desde donde, una vez recuperada, pasó a Teruel. Allí la Junta le concedió pasaporte para el ejército, con el que se dirigió a Andalucía. En el Alcázar de Sevilla, el 30 de agosto de 1809, la Junta Suprema Central del Gobierno de España, en ausencia del Rey, prisionero en Francia, le concedió, en atención a sus méritos, el grado y sueldo de subteniente de artillería. La propia Agustina le había escrito al Rey contándole sus actuaciones en la Guerra:

“Agustina Zaragoza, por otro nombre la Artillera de Zaragoza se presenta á V. M. y con su mayor respeto espone: que a primeros de Junio de 1808 salió de Barcelona con dirección a la capital de Aragón, habiéndose encontrado de paso en la primera escaramuza que padecieron los Franceses desde Esparraguera al Bruch, de donde se retiraron a Barcelona, y pudo la Esponente continuar su viaje. Llega á Zaragoza cuando empieza á ser asaltada por los Franceses, y queriendo alternar con sus mayores defensores los Artilleros, los anima y exhorta a la firmeza; y empezó a hacer este oficio sirviendo tacos y otras provisiones[1]

Tras Andalucía, participó en la defensa de Tortosa, donde de nuevo fue hecha prisionera, y trasladada a Zaragoza. En 1813 se encuentra otra vez en combate, en esta ocasión en Vitoria, donde el general Pablo Morillo certificó también su heroísmo. Entre Tortosa y Vitoria se une a la guerrilla. Agustina se incorpora en la Mancha al grupo guerrillero capitaneado por Francisco Abad Moreno, a quien apodan el Chaleco. Colabora con audacia y entusiasmo a las acciones de la guerrilla.

Terminada la guerra, Agustina permaneció en Zaragoza. El 25 de agosto de 1814, el Rey Fernando VII le concedió, en premio, un aumento de cien reales de vellón mensuales, sobre el sueldo que le estaba señalado, y el privilegio de usar la Cruz de Distinción otorgada “a los Generales, jefes, oficiales y demás individuos que se hallaron en el primer sitio de la inmortal plaza de Zaragoza”.

En 1818 nace su segundo hijo, Juan. Su marido fallece en 1823 y, en 1824, Agustina se vuelve a casar. Esta vez el elegido es Juan Cobos Mesperuza, Barón de Cobos de Belchite, y médico almeriense con el que tiene una hija, Carlota que es autora de una biografía de su madre: “Historia de la heroína de Zaragoza”.

No parece que ninguno de sus matrimonios fuera muy feliz ni que la convivencia conyugal se extendiera durante toda la existencia del vínculo legal. Del segundo marido conocemos que era carlista y que esto provocó enormes desavenencias conyugales. De sus hijos sabemos que Juan estudió y ejerció la medicina en Sevilla y Carlota se casó con un militar que fue destinado a Ceuta. Allí se trasladó Agustina en 1853. En la ciudad norteafricana murió el 29 de mayo de 1857. Seguía teniendo la condición de miliar. Se la entierra en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta. El 14 de junio del mismo año, el Ayuntamiento de Zaragoza comenzó las gestiones para trasladar sus restos a Zaragoza, cosa que acabó ocurriendo en 1870. Después de un funeral solemne en la catedral de Ceuta, la comitiva salió hacia Zaragoza, haciendo escalas en Cádiz, Sevilla y Madrid, ciudades en las que se le rindieron honores militares y se celebraron solemnes exequias, hasta que el 14 de junio los restos de la heroína llegaron a Zaragoza y quedaron depositados provisionalmente en la Basílica del Pilar.

El 26 de octubre de 1908, se inaugura un monumento a Agustina, obra de Mariano Benlliure  https://www.zaragozaturismo.info/visitar-en-zaragoza/plazas-y-estatuas/monumento-a-agustina-de-aragon/12/87/ , en la Plaza del Portillo y el 15 de junio de 1909, en un acto presidido por el rey Alfonso XIII, se trasladan definitivamente los restos de Agustina de Aragón, a la capilla de la Asunción de la Virgen en la iglesia de Nuestra Señora del Portillo.

Agustina de Aragón por su heroísmo se convirtió en un mito, retratada por autores diferentes desde Goya (https://www.pinterest.es/pin/314055773985665456/)  a Ferrer Dalmau (http://rafa-pardo-almudi.blogspot.com/2013/08/ferrer-dalmau-spanish-painter-of-battles.html ).

Fue protagonista de películas como la exacerbada historia de Juan de Orduña, donde la representó Aurora Bautista. Se han erigido estatuas con su persona y hasta algún político la ha tenido en sus discursos, como hizo Castelar para ensalzar a la mujer aragonesa.

Curiosamente, la historiografía catalana se ha olvidado de su figura, en un momento en el que una parte de los historiadores y políticos nacionalistas gustan de convertir en catalanes a todas las personas ilustres del mundo, desde Colon a Teresa de Jesús, se olvidan de reivindicar a una de las catalanas más célebres que ha dado la Historia de España; una de las que defendió con mayor bravura a la patria española. Quizá es esa defensa de España lo que ha hecho que en vez de reivindicarla los catalanes lo hayan hecho con gran fervor y agradecimiento los aragoneses y el resto de los españoles.

BIBLIOGRAFÍA

QUERALT, Pilar. “Agustina de Aragón: la mujer y el mito”. La esfera de los libros. 2008.

CASAMAYOR, Faustino, Diario de los Sitios de Zaragoza (1808-1809), Editorial Comuniter. 2000

MONTERO ALONSO, José. “Agustina de Aragón. Una mujer En la Guerra de la Independencia”. Ed Semana. 1965.

DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. “España, tres milenios de Historia”. Marcial Pons Historia. Vigésima edición, 2020.

[1] Carta escrita el 12 de agosto de 1809 y recogida en la documentación que aporta Montero Alonso en su obra: “la mujer en la guerra de independencia”.

AMPURIAS, 218 ANTES DE CRISTO

Si el mundo occidental es como es, se debe a la tradición judeo-cristiana y a la cultura greco-latina. Pues bien, España forma parte de esa tradición y cultura gracias, en gran parte, a la romanización. Es decir, a la asimilación de las formas culturales romanas y la desaparición, transformación o reorganización de las manifestaciones culturales autóctonas. A lo que hay que unir la base jurídica que la romanización importó, sobre todo, al convertir a España en una provincia romana. Todo ello se inicia por la llegada y asentamiento de los romanos en la Península en el año 218 antes de Cristo en la ciudad de Emporion (Ampurias).

El proceso de romanización duró 200 años. Tito Livio, dijo: “Siendo la primera provincia en que penetraron los romanos —de las que pertenecen al continente, fue la última de todas en ser sometida, y sólo en nuestra época, bajo el mando y los auspicios de Augusto César”.
No podemos contar en una entra de blog los 200 años de romanización, por tanto, sólo haremos referencia al comienzo, y a grandes rasgos los periodos en que se suelen dividir esos 200 años.

Al perder la primera Guerra Púnica (año III a. C.), los cartagineses decidieron conquistar la península sita al norte de sus posesiones en áfrica, es decir, la llamada por los griegos península Ibérica. Desembarcaron en Gadir, actual Cádiz, y su dominio se centró en el sudeste peninsular, sometiendo, como ya habían hecho en otros lugares del Mediterráneo, sobre todo, las ciudades fenicias. Su finalidad era dominar el Mediterráneo y las rutas comerciales. Cartago se convirtió en una auténtica talasocracia, es decir, en una civilización dominadora de los mares, chocando así con Roma que ya se encontraba en proceso de expansión. Roma derrotó a los cartagineses en la primera guerra púnica y logró hacerse con el control de Sicilia.  Además, los púnicos fueron condenados a pagar una elevadísima indemnización en monedas de plata. Pero quizá la consecuencia más significativa de la derrota se produjo internamente en Cartago; algunos oligarcas aspiraban a firmar la paz para seguir comerciando (el enfrentamiento con Roma se lo impedía y la crisis económica se agudizaba con ello), esta era la posición de Hannón el Grande; otros consideraban abusivas las condiciones de paz y buscaban un nuevo enfrentamiento con Roma, Amílcar Barca era de esta segunda opinión.

Los cartagineses necesitaban una solución de urgencia para mejorar su maltrecha economía, Amílcar encontró en la península ibérica la solución a sus problemas, pues aquel territorio les permitía seguir controlando parte de las rutas marítimas y apoderarse de las minas de oro y plata peninsulares, además de otras riquezas muy apreciadas en el momento, como los caballos. Con Asdrúbal, sucesor de Amílcar, se inicia una etapa de alianzas con las tribus locales. Funda Cartago Nova y sitúa la frontera de sus dominios en el río Ebro. Tras su muerte, le sucede Aníbal Barca que cambia la política de alianzas por la del sometimiento al poder cartaginés de aquellas tribus íberas. Una de las ciudades sometidas fue Sagunto, aliada de Roma. Este fue el detonante para el inicio de las hostilidades contra los romanos en la primavera del año 218 a.C. El senado Romano concibió el ataque a los cartagineses mediante dos golpes simultáneos, uno en Hispania y otro en África. Comenzaba así la segunda Guerra Púnica. Aníbal concibió la guerra en territorio romano, en la Península Itálica y en esa proeza empeñó sus días. Los romanos no dudaron en enviar un ejército a manos de Escipión para cortarle la retaguardia.

Precisamente, en ese envío de tropas a la Península nace el primer asentamiento de los romanos en lo que sería Hispania que se produjo en la pequeña ciudad griega de Emporion, que en griego significa mercado o puerto de comercio (en la actual provincia de Gerona).  Este asentamiento fue posible por la existencia en la zona de una cultura helenística destacada, lo que convertía a la ciudad en centro adecuado para un más fácil entendimiento con Roma. Emporion tenía por su situación geográfica y su tradición helenística (sobre todo, por la de sus primeros habitantes griegos, los foceos, especializados en el comercio a larga distancia) una posición abierta al comercio y a otras culturas, entre ellas, la púnica. Estos contactos hacían de la ciudad núcleo receptor de avances, de culturas a las que facilitaba y a su vez facilitaban a los “ampurianenses” su comercio por las costas levantinas de la península Ibérica.

La existencia de diversas colonias helenísticas en el mediterráneo permitió a los romanos la firma de tratados comerciales y defensivos – por ejemplo, el de Sagunto, ya señalado-. La presencia en esas costas de comerciantes y negociadores romanos se debe datar en torno al siglo IV antes de cristo, lo que, a su vez, permite afirmar que los romanos conocían aquellas costas mucho mejor de lo que parece desprenderse de su falta de asentamientos directos. De hecho, la historiografía achaca a los pactos de los romanos con las ciudades costeras mediterráneas, no sólo de iberia, el hecho de que Aníbal intentara trasladar la guerra por tierra a la península Itálica en vez de hacerlo por mar. Al fin y al cabo, los cartagineses eran mejores navegantes que los romanos, poseían una flota más potente y tenían un mayor conocimiento de las aguas mediterráneas y, sin embargo y a pesar de eso, Aníbal considera que derrotar a los romanos requiere superar el Ebro, los Pirineos, el Ródano y los Alpes, ante la opción más que probable de que las flotas de las ciudades asociadas a los romanos les cortaran el paso por el mar.

Aquella expedición impresionante de Aníbal con un poderoso ejército acompañada de elefantes, obligó al Senado romano a enviar al cónsul Publio Cornelio Escipión a cortarle el paso. Escipión llega a Massalia para evitar que el ejército cartaginés cruzara el Ródano, pero llega tarde, Aníbal ya estaba en los Alpes. Publio decide regresar a Roma, pero separa una parte de su escuadra y de su ejército, los pone a las órdenes de su hermano Cneo y los envía a Iberia. Es indudable que el plan era provocar un enfrentamiento con las ciudades cartaginesas de la península que alterara y distrajera el camino de Aníbal.

A partir de este momento, Emporion desempeña un papel esencial en el curso de la guerra. Cneo Cornelio Escipión, con su ejército, embarcado en una escuadra de sesenta naves, zarpó desde las bocas del Ródano y doblando los montes Pirineos logró en Ampurias un lugar de abrigo. Las naves de guerra y las auxiliares que no encontraron lugar en él pudieron refugiarse en otros puntos protegidos de la costa cercana. Hay que tener en cuenta, además, que en aquellos tiempos era costumbre que el ejército fuera seguido por una masa de comerciantes. abastecedores y gente de toda condición; a modo de ejemplo recordaremos que, en los años 215 y 214, se formaron en Roma tres sociedades de proveedores para las tropas de los Escipión en Hispania, por tanto, es lógico pensar que, en el 218, Cneo instaló su campamento no lejos de las naves proveedoras.  Desde aquel abrigo comenzó a hostigar a las ciudades púnicas en la Península.

La presencia de Aníbal en la Península itálica y las derrotas consecutivas que fue infligiendo a los romanos, convencieron a éstos de la necesidad de unirse y diversificar los ataques, trasladar la guerra a África y conquistar Hispania como modo de evitar males mayores. La Cartago del momento era una gran potencia a manos de un gran general, Aníbal, que logró durante 20 años poner en jaque a los romanos. Sin embargo, Roma ya no era un mosaico de pueblos etruscos poco avanzados. La Roma que se encontró Aníbal empezaba a tener las trazas de un imperio, eso unido a que Aníbal era excelente en la guerra, pero no tanto aprovechando los triunfos logrados, determinaron la derrota final de los púnicos en esta segunda contienda contra los romanos.

En Hispania, los hermanos Escipión habían conseguido importantes logros, distrayendo a un gran número de tropas cartaginesas y poniendo en peligro el dominio cartaginés en ese territorio, pero el hermano de Aníbal, Asdrúbal Barca, finalmente los derrotó y les dio muerte (en el 211 a. de C.). Aun así, las bases de asentamiento ideadas y fortificadas por los Escipión siguieron dando cobijo y sirviendo de amparo a las tropas romanas. No fue hasta la llegada de Publio Cornelio Escipión, el futuro Escipión el Africano, cuando los cartagineses serían definitivamente derrotados en este segundo conflicto (202, batalla de Zama).

En los últimos años del siglo III, el avance romano permitió constituir su primera provincia en la península Ibérica, era la Hispania Citerior que se extendía de los Pirineos hasta Cartagena y tenía su capital en Tarraco (actual Tarragona). De manera que la primera vez que se oyó hablar de Hispania en la Historia se hizo referido a esa costa mediterránea de Tarragona y, posteriormente, se extendió a otros puntos de Cataluña, Comunidad Valenciana y parte de Murcia.

Emporion siguió siendo un lugar estratégico importante para los romanos. La ciudad y su puerto cumplían la función de lugar de paso esencial entre Hispania e Italia. Allí llegaron por primera vez a la península, Cneo Escipión en el 218, Publio Escipión el 217, Claudio Nerón el 211-210, y la del joven Publio Cornelio Escipión y su colega Marco Junio Silano el 210 a.C. En el listado de aspectos destacados de aquella presencia romana se puede añadir la facultad de armar navíos auxiliares de la flota romana que se concedió a diversas ciudades itálicas y extra itálicas (entre ellas Ampurias). El avance romano frente a los cartagineses, sobre todo a partir de la batalla de Ilipa (la actual Alcalá del Río) —junto con la de Metauro— constituyen el principio del desenlace de la Segunda Guerra Púnica y para Hispania, el inicio de la romanización.

El proceso de romanización fue lento y desigual siendo diferente según se tratara de la costa mediterránea o se situara más alejada a los Pirineos, especialmente las regiones de la cornisa cantábrica.

Para conseguir el proceso de asimilación cultural, la República y luego el Imperio romano llevaron a cabo una organización administrativa a varios niveles. Por un lado, dividió lo que era la diócesis de Hispania, es decir, toda la península Ibérica, en provincias, que le permitieran un mejor control del territorio. Junto a la división provincial se fue promoviendo una política de construcción de ciudades, que eran el esqueleto que mantenía el extenso imperio romano de manera eficaz.

En el proceso de romanización hay que destacar los aspectos que la cultura romana aportó al territorio peninsular, en concreto el legado cultural que se manifiesta en aspectos tan esenciales como las obras públicas, la lengua o el derecho.

Pero este proceso, como señalamos fue paulatino y se extendió en las siguientes fases:

1) 218 a 154 antes de Cristo.

Además de lo visto hasta ahora, en este periodo, destacan como hechos importantes: la conquista Cádiz en el 206. En el año 197 además de la provincia Citerior se crea la Ulterior en la costa sur de España, en la actual Andalucía.

Derrotados los cartagineses había que conquistar a los íberos. La situación venía de antiguo: en el año 212 durante la segunda Guerra Púnica, muchos de los pueblos iberos se asociaron con los romanos ante los abusos de los cartagineses, tal fue el caso de los ilergetes y ausetanos cuyos caudillos eran Mandonio e Indíbil.  Escipión el Africano con gran mano izquierda logró firmar con ellos una alianza, cuyo resultado final fue la victoria romana en Baecula.

Sin embargo, el acuerdo con Escipión se vio alterado en el 206 al infringir Marco Junio Silano agravios y abusos tanto a ilergetes como a celtíberos, sometiéndoles tras una gran matanza. Cuando en el 205 Escipión sale de Hispania camino de África, Indíbil y Mandonio vuelven a sublevarse. Los procónsules encargados de Hispania, L. Léntulo y L. Manlio Acidino, acabaron derrotando y ejecutando a los jefes íberos, pero no lograron pacificar el territorio. De hecho, dos años después, Escipión volvió a encontrarse con los celtíberos sublevados en la Batalla de los Grandes campos, donde los derrotó.

Los enfrentamientos en las fronteras de la Citerior y la Ulterior continuaron y es Catón quien los sofoca en el año 193. La paz definitiva en la zona no se consigue hasta que Sempronio Graco con una hábil política de acercamiento y concesiones a los hispanos logra 25 años de paz.

Al final de esta primera etapa, el ejército romano aseguró el control del valle del Ebro y se asentaron las fronteras de la Citerior y la Ulterior.

2) Enfrentamiento con los pueblos lusitano (154 a.C. – 133 a.C.)

Los romanos, como dueños y señores del territorio que ocupaban, con el auxilio de las legiones dominaban tierras y personas allí donde se asentaban.

En el año 155, los lusitanos se rebelan contra el sometimiento a los romanos. La Lusitania se situaba al oeste de la Península ibérica, en torno al actual distrito portugués de Castelo Branco, de ahí por el norte hacia las riberas del Duero y la frontera con los galaicos; por el oeste y sur, hacia la frontera con lo que hoy es Extremadura y el Alentejo portugués. Los lusitanos formaban parte de la provincia Ulterior y se sublevan contra el mando romano de la misma. En el 154 a.C. los lusitanos derrotaron a los gobernadores de las provincia Citerior y Ulterior. Esta derrota tuvo como consecuencia el afianzamiento de la resistencia celtíbera contra los romanos. Roma se ve obligada a mandar a 30.000 soldados al mando de Q.Fulvio Nobilior, quien consigue firmar una paz endeble. Las acciones del pretor Galba que asesina a traición a 9.000 lusitanos y vende como esclavos a otros 20.000, hacen estallar de nuevo la guerra en el 146 a.C., esta vez dirigida por un luso singular: Viriato.

Hombre sencillo y sobrio, caudillo nato, dirige la guerra durante ocho años a base de una guerra de guerrillas que desconcertaba a los romanos; derrota a los romanos en varias ocasiones y ocupa ciudades como Segóbriga, Martos, Bailén….

En el 146, termina la III guerra púnica, lo que permitió a los romanos tener más tropas disponibles para ocuparlas en el sometimiento de los pueblos de la península. Viriato se les resistía y no consiguieron derrotarlo nunca; tuvieron que asesinarle a traición: el cónsul Cepión sobornó a sus lugartenientes (Audas, Ditalcón y Minuro), que le mataron mientras dormía.

3) Conquista de las zonas indómitas al Norte de los anteriores, exceptuada la franja cantábrica (133 a. C. – 29 a.C.)

En la zona del Ebro, la romanización avanzó gracias a pactos y federaciones que fueron respetados por los naturales de la región, no sin algunos enfrentamientos sobre todo por la rica Calagurris (Calahorra). La ciudad, destruida por los romanos, fue repoblada por vascones. Difíciles de domeñar.

Pero en los enfrentamientos contra los celtíberos, digno de distinción fue el asedio a Numancia (en la actual Soria), desde entonces símbolo de resistencia.

Las guerras celtibéricas tuvieron una larga duración por el apoyo que los vacceos prestaron a los celtíberos en Numancia. No era el primer enfrentamiento con los romanos, de hecho, éstos comenzaron en torno al 153 a. C. y ahí los numantinos se impusieron a los romanos. Durante los dieciocho años siguientes se vivieron periodos de paz y de conflicto. En torno al año 134, el cónsul Escipión Emiliano es enviado a sofocar la resistencia de los celtíberos. Sitió la ciudad en un cerco estricto, construyendo fosos, empalizadas y terraplenes para proteger a los soldados romanos. También construyó un muro de 9 kilómetros con torres que contaban con catapultas, ballestas y otras máquinas. En el muro situó a honderos y arqueros. Tras 15 meses de asedio la ciudad cayó en el verano del 133 a. C. Los numantinos, antes de rendirse, prefirieron el suicidio, por ello prendieron fuego a toda la ciudad, para que no cayera en manos de Roma.

El sitio de Numancia fue el punto culminante de aquellos enfrentamientos con los celtíberos que nacieron en el 143 a. C.  y ocuparon todos los territorios peninsulares hasta la cordillera Cantábrica. Más tarde, los romanos llegaron a las Islas Baleares (123. a.C.), a las que repoblaron con tres mil hispanos que hablaban latín, lo que da idea de la penetración cultural romana en la Península en apenas un siglo.

Hasta el año 83 las luchas contra lusitanos y celtíberos se suceden en mayor o menor medida. No contribuyó mucho a la pacificación los enfrentamientos internos en la República romana; en las Guerras civiles entre Mario y Sila (82-72 a.C.) o entre César y Pompeyo, las poblaciones de la Península Ibérica intervinieron en apoyo de uno u otro bando. En estas últimas, el escenario fue el sur de la Península Ibérica. En el 45 a.C. tuvo lugar la batalla de Munda con la victoria de los ejércitos de Julio César sobre los de Pompeyo al mando de Tito Labieno. Esa fue la última batalla de la Segunda Guerra Civil Romana. Tras esta victoria y la muerte de los líderes pompeyanos, César pudo regresar a Roma y ser investido con la dictadura perpetua. Precisamente esos enfrentamientos internos impiden la evolución de las marchas romanas sobre la Península, aconteciendo en este periodo sólo algunas expediciones a Galicia y norte de Portugal.

4) Conquista de la zona cántabra (29 a.C. – 19 a. C.)

El norte peninsular se había resistido a los romanos con gran fortaleza. Es el emperador Augusto el que organiza la conquista de las tierras cantábricas. Con tres cuerpos de ejército y una flota ataca por separado a cántabros, astures y galaicos. Las operaciones, dirigidas por el emperador en persona y luego por Agripa, lograron someter a los pueblos norteños, último reducto de la resistencia contra los romanos.

La derrota de los pueblos del norte peninsular fue seguida de una fuerte represión y la destrucción de sus fortificaciones. Para evitar nuevas rebeliones, los romanos dejaron legiones permanentes instaladas en campamentos, que luego constituyeron núcleos urbanos, como la Legio VII (actual León) y Astúrica Augusta (actual Astorga). En el año 19 a. C. termina la conquista de Hispania.

Augusto dividió Hispania en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania, y posteriormente en el siglo IV Diocleciano dividió la Tarraconense en tres provincias: Gallaecia, Carthaginensis, y Tarraconensis. Así, Hispania se convertirá en una realidad, una unidad cultural, política y administrativa que durará siete siglos.

BIBLIOGRAFIA

GARCÍA Y BELLIDO, Antonio. “España y los españoles hace dos mil años”. Espasa Calpe.1945.

URBIETO, Antonio. “Historia ilustrada de España”. ED. Debate. 1994.

AGUADO BLEYE, Pedro. “Manual de Historia de España”. Espasa.1963

EQUIPO CRÓNICA

Cada año, el 24 de septiembre o el viernes más cercano a esa fecha, publicaré una entrada sobre arte, in memoriam.

Dentro de los movimientos de vanguardia de finales de los años 50 y primeros 60 surge en España el grupo llamado “Equipo Crónica”. Este movimiento responde en gran parte a la época en la que surgió, con gran tendencia intelectual y artística, pero sin olvidar el entorno político en el que vivía España. Su determinación de denuncia política aparece en todas las manifestaciones o escritos teóricos realizados en torno a Equipo Crónica, pero no es menos cierto que, para un espectador ajeno a las interpretaciones de los propios artistas, la búsqueda de la intencionalidad política deberá realizarla con gran esmero e interés porque la realidad es que en gran parte el objetivo de las obras de Equipo Crónica queda subsumido en su intensidad plástica más que en la intención política.

El origen de Equipo crónica proviene de una exposición realizada en Italia titulada” España libre” y para acudir a ella el crítico Aguilera Cerni elige a dos autores: Rafael Solbes (1940‐1981) y Manolo Valdés (1942). A ellos se unió Joan Antoni Toledo (1940‐1995), pero abandonó enseguida el grupo para proseguir su camino en solitario. Con ellos formaría equipo Tomás Llorens, historiador del arte e ideólogo, quien aportaba muchas de las propuestas del grupo. A lo largo de los años en los que estuvo activo, Equipo Crónica tuvo una amplia proyección pública en el arte español y una presencia significativa en los ambientes artísticos de Francia, Italia y Alemania.

Solbes y Valdés provienen de la misma ciudad, del mismo circulo artístico y con tendencias políticas semejantes. Ambos, unidos a otros autores, se incluyen en movimientos de vanguardia cuya intencionalidad se manifiesta en una exposición en el Ateneo. No fueron el único grupo de vanguardia levantino, también surgieron en torno al Mediterráneo, entre otros, el Paso o Dau al Set. Este último nacido en Barcelona en torno a una revista del mismo nombre y, como todos ellos, en una mezcla de escritores, filósofos, pintores… En Dau al Set estaban artistas tales como el poeta Juan Brossa, el filósofo Arnau Puig, los pintores Juan Ponç, Antonio Tápies, Modesto Cuixart, o Tharrats, su tendencia era más bien surrealista.

Si ampliamos la vista y buscamos entre las vanguardias internacionales del momento, destacarán las anglo-norteamericanas en torno al Arte Pop (Pop Art) desarrollado entre 1956 y 1970. Siendo precursor de este movimiento Eduardo Paozzoli al que siguieron otros como Warhol o Lichtenstein y en Gran Bretaña el “Grupo Independiente”.

Todos ellos, españoles y anglosajones, buscan evocar visualmente una época. En el caso del Pop Art, la plasmación artística de lo cotidiano, los objetos de consumo de masas (la coca-cola, la sopa Campbell, el Jabón de determinadas marcas…). No en vano Warhol procede del mundo de la publicidad.

Su intención es retratar lo que consideran cómplices del tiempo en el que vivían. Sin una posición clara, planificada, dependían de la evolución de la sociedad.

En España, Equipo Crónica pretende ir más allá- repárese en el nombre evocador de redacción periodística, de reportaje de actualidad – y busca criticar el entorno social, político y cultural en el que se mueven.

En sus comienzos, y siguiendo al filósofo italiano Galvano della Volpe, exploran la creación de una determinada forma que exprese el contenido filosófico de lo que denuncian, la forma como lenguaje completo.

Es en este momento cuando Equipo Crónica sufre el impacto del Pop Art, articulan sus trabajos en series con peculiaridades nacionales. Por un lado, tomaban su inspiración de las obras clásicas de la pintura española del siglo de Oro, sobre todo de Velázquez o, en muchos casos, de los cuadros de Picasso, con especial intensidad en el Guernica.

https://nl.pinterest.com/pin/714594665854048575/

Era una mezcolanza de crítica, Pop Art, citas pictóricas, ironía, anacronismos. Pero siempre reproduciendo las técnicas de artistas Pop como Andy Warhol o Lichtenstein.

https://www.pinterest.es/pin/184647653442991828/

Y especialmente centrados e inspirados en el mundo del Comic que se muestra en la iconografía, imágenes extraídas del mundo de la comunicación, tintas planas, remarcadas, viñetas, dependencia del objeto común…

https://www.todocoleccion.net/arte-serigrafias/cartel-poster-intruso-equipo-cronica-1969-serie-guernica-valencia-tamano-100x70cm~x78309693#sobre_el_lote

En su posicionamiento en el mundo del arte de vanguardia del momento, Equipo Crónica, cuenta como mentor al pintor Eduardo Arroyo, que los orienta y pone en contacto con el realismo francés y por otros grupos pictóricos españoles afincados en Francia como Equipo 57. En Francia, equipo Crónica organiza algunas exposiciones. La influencia del realismo francés se refleja de unas imágenes despersonalizadas, (https://invertirenarte.es/producto/equipo-cronica-el-serie-billar-1978/)

https://www.ivam.es/es/exposiciones/el-equipo-cronica-en-la-coleccion-del-ivam-4/

cuadros de grandes dimensiones y agrupados en series. Por ejemplo, la serie negra, llena de componentes satíricos:

https://tiempos-modernos.com/comprar-art-deco-antiguedades/equipo-cronica-carpeta-serie-negra-4/#jp-carousel-7012

https://tiempos-modernos.com/comprar-art-deco-antiguedades/equipo-cronica-carpeta-serie-negra-5/

https://www.pinterest.es/pin/360006563943317437/

Sus obras pretenden, como hemos señalado, ser auténticos reportajes o crónicas de denuncia sobre la situación política de España y la historia del arte del momento, aunque su mezcla de ironía y ambigüedad determinan, sin pretenderlo, unos posicionamientos que se reflejan como poco claros y contradictorios, más aún cuando, en su evolución artística, se llenan de superposición de imágenes, de filigranas de oro en un afán desmitificador del recuerdo clásico de la pintura española.

http://www.equipocronica.com/

https://versionesdelarte.blogspot.com/2012/12/el-entierro-del-conde-de-orgaz.html

Sobre las promesas de libertad también compusieron algunos cuadros en los que denunciaban el militarismo como medio de imposición de esa libertad.

https://www.mssa.cl/obras/el-arrastre-serie-policia-y-cultura/

https://tienda.ivam.es/producto/equipo-cronica-2/

https://algodehistoria.home.blog/wp-content/uploads/2021/09/fbc0f-1.jpg

Muy conocidas son sus críticas al desarrollismo de los 60 en España. En su serie “La Recuperación” utiliza los motivos y protagonistas de la pintura española del Siglo de Oro para, en un anacronismo histórico, hacerlos partícipes de las primeras formas de consumo y modernización en nuestro país.

https://www.christies.com/lot/lot-equipo-cronica-valencia-1964-1981-4350897/

https://www.pinterest.es/pin/134474738847099388/visual-search/?x=16&y=16&w=530&h=527

La Transición también fue objeto de su análisis.

https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/interior-traje-nuevo-i

Pero no todo, en Equipo Crónica, fue política o crítica social. En sus series sobre viajes, se olvidan del trasfondo para recrearse en la propia faceta del pintor, como forma de aprendizaje de otros lugares, costumbres o autores.

https://www.pinterest.es/pin/360006563943317580/

Su producción comprendió diversas técnicas, desde la pintura a la escultura, pasando por el grabado. Su obra fue magnífica, de una calidad plástica enorme, de hecho, muchas de sus obras se conservan en grandes museos: el IVAM de valencia, el Museo de bellas artes de Asturias (Oviedo) o el Reina Sofía de Madrid, entre otros. La unión de Solbes y Valdés fue tan estrecha, que el fallecimiento de Solbes en 1981 hizo que el grupo desapareciera definitivamente.

BIBLIOGRAFÍA

Catálogos de diversos museos y exposiciones.

LLORENS, Tomás. Equipo Crónica. Ed Museo de bellas artes de Asturias. 1989.

GOMPERTZ, Will. “¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno”. Ed. Penguin Random House. 2013.

LA INFLUENCIA DEL DINERO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

La historia de la humanidad no se entiende sin las relaciones sociales y los medios que las facilitan sean de tipo lúdico, cultural, comercial, etc., Hoy nos vamos a referir a los intercambios mercantiles y, especialmente, la importancia del dinero en ellos.

Para situarnos en el tema propuesto debemos partir del primer modo de pago: el trueque. Es decir, el intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero (la palabra dinero procede del latín denarium, que era una de las monedas que utilizaron los romanos). Algún economista dirá que el trueque también era una forma de generar dinero, pero en este caso vamos a identificar el dinero con la moneda de curso legal.

Por medio de intercambios, concibió el ser humano la satisfacción de algunas necesidades que no podía obtener por sí mismo.  Sin embargo, el simple intercambio, el trueque, no solventaba todas las carencias y generaba algunos problemas: en ocasiones, se intercambiaban cosas que tenían un valor desigual, sobre todo, las horas de trabajo no eran bien recompensadas; en ocasiones, dos personas sólo tenían para ofrecer las mismas cosas o servicios, lo que impedía el trueque; en ocasiones, las cosas que tenía un poseedor no se podían partir y, aunque su valor fuera suficiente para múltiples cambios, su indivisibilidad no permitía adquirir productos de diferentes dueños; en ocasiones, el valor de los productos no se podía acumular por ser perecederos…. Para poder comerciar con sociedades más alejadas o para atender cambios de mercancías en gran cantidad era necesario buscar un sistema que simbolizara el valor de las cosas, por ejemplo, un caracol o cabezas de ganado (de ahí el termino pecunio, pecuniario), el cacao en los aztecas, la sal (origen del término salario) …. Posteriormente, tal representación se hizo por medio de objetos metálicos, entre otros, mediante barras de hierro. Con ello, aunque de manera rudimentaria, había nacido la moneda.

Las monedas más antiguas que se conocen proceden de china y datan del 1100 a.C.-. estaban hechas en bronce e incluían representaciones de las herramientas que antes se cambiaban por mercancías-.

Las primeras monedas hechas con una aleación de oro y plata aparecieron en Lidia (entonces parte del Imperio Heleno y hoy perteneciente a Turquía), en el siglo VII a. de C. En sus caras se suelen representar animales, por ejemplo, un león, animal relacionado con la realeza y con el poder o una lechuza que era el símbolo de Atenea, la diosa de la sabiduría. Todas ellas tenían un peso y unas dimensiones específicas, unos 4’75g y una aleación cuya proporción era, aproximadamente, de 60/40 de plata sobre el oro; lo que daba a estas monedas un valor estable. Por tanto, la primera moneda dotada de estabilidad y pervivencia fue el dracma. Con el tiempo, cada ciudad griega tuvo su propia moneda, menos Esparta, que siguió utilizando barras de hierro como elemento de cambio.

Las monedas griegas, sobre todo las atenienses, fueron difundidas por comerciantes y soldados griegos por todo el mundo, siendo imitadas en otros lugares. Filipo, rey de Macedonia, unificó tanto Grecia como su moneda, eliminando las de cada ciudad. La peculiaridad de estas nuevas monedas era que tenían acuñada la cara del rey. El ejemplo fue seguido por su hijo, Alejandro Magno, y al ritmo de sus conquistas, impuso la costumbre de identificar las monedas con la cara del mandatario de cada lugar. En Roma, los ciudadanos, sobre todo los de las provincias más alejadas, conocían al emperador casi exclusivamente por la moneda, y los cambios de emperador por el cambio en la acuñación. A veces seguían circulando las monedas del emperador anterior, pero no siempre, sobre todo, si, como en el caso de Calígula, su recuerdo era tan malo que, para hacer olvidar su mandato, se fundían las monedas.

La caída del Imperio romano desmenuzó el mapa de Europa y afecto en dos formas al sistema monetario, por un lado, desaparecieron las reservas de oro y plata en muchos sitios por no tener minas; por otro, el comercio casi desapareció volviéndose al trueque y a una economía autárquica durante la Alta Edad Media.

Hasta que no reinó la paz y la estabilidad en Europa, mejoraron las comunicaciones, se incrementó la producción agrícola, aumentó la población y la seguridad de los caminos no se retomó el comercio, siendo un punto de inflexión positivo el siglo XII. Los intercambios mercantiles florecieron en torno a las ferias, lo que también determinó la reordenación y creación de las ciudades. Tres fueron las actividades o elementos principales sometidas a transacciones comerciales: las relativas a la alimentación, a la vivienda y al vestir. Así nacieron los primeros mercaderes profesionales que iban de feria en feria, primero a las más cercanas; posteriormente con el apoyo en carros y bueyes a otras más alejadas, hasta instalarse en las ciudades para la venta al por mayor. Los intercambios de los excedentes permitieron que el comercio se ampliara y pasara de venderse materias primas o bienes de primera necesidad a comerciarse con artículos de lujo como perfumes, especias…

La ampliación de los mercados logró un comercio internacional favorecido por las rutas marítimas- en aquel momento, gracias al Imperio español- y rutas terrestres en Europa que se centraban también en territorios imperiales: Flandes e Italia del Norte; ambas zonas estaban muy pobladas y se dedicaban generalmente a la manufactura de tejidos, metal y cerámica.

Paralelo a este progreso comercial se estableció un desarrollo monetario universal. Sería en este momento cuando apareciera el real de a ocho, también conocido en el mundo anglosajón como dólar español o Carolus. Era una moneda de plata que, si bien surgió en 1497, fue grande gracias al amplio uso que se hizo en todo el Imperio muy especialmente en la época de Felipe II, llegando durante el S XVIII a convertirse en la primera divisa de uso mundial. Fue la primera moneda de curso legal en EE.UU, donde era conocida como dólar. En este punto vamos a realizar una pequeña digresión para explicar el origen de la palabra dólar. En 1535, tras la creación del Virreinato de Nueva España, Carlos I ordena que en las recién descubiertas minas de plata en aquel territorio se empiece a acuñar una moneda similar a la que se utilizaba en Europa con el nombre de thaler; nombre que es una abreviatura de Joachimsthaler, el valle al norte de Bohemia en el cual se encontraban las minas de plata que proveían del metal para acuñarlas hasta ese momento. En Nueva España se cumplió la orden y acuñaron los thaler, con la misma cantidad de plata que el real de a ocho, se trataba de la misma moneda. Sin embargo, al no estar familiarizados con la fonética de la letra “th” su pronunciación se transformó en una “d”, bautizando de este modo a la moneda con el nombre de ‘daler’, que derivó en dólar.

Además de aquellos avances monetarios, en la época imperial española se constituye de manera estable la institución bancaria. Aunque el origen de los bancos se sitúa en torno a las cruzadas y a la orden de los Templarios, su desarrollo como banca moderna se origina en el S XV. Su función era agilizar las transacciones comerciales y dar seguridad a los comerciantes, reconocer las diferentes monedas, su peso y sus equivalencias. Muchos de estos banqueros se convirtieron con el tiempo en cambistas y su trabajo se basaba en tener diferentes tipos de monedas para que un comerciante pudiera cambiarla por otra y así comprar en otros países;  también ejercían de prestatarios, de los que el Imperio español, tanto Carlos V como Felipe II, conocían bien su función y los débitos que la Corona española adquirió para sus conquistas, estando respaldados por el oro llegado de América o las especias del Pacífico. Aun así, el Estado español cayó en bancarrota en distintas ocasiones.

Quizá si recordamos a Quevedo en su famoso “Poderoso caballero es don dinero” veamos todos esos pasos:

“Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir a España,
y es en Génova enterrado.”

La aparición de los bancos tuvo otra consecuencia destacada: permitió la creación del papel moneda (billetes) y de otros sistemas de pago (se había generalizado la custodia del oro y de las joyas de las familias adineradas por parte de los orfebres, quienes entregaban resguardos con su firma y sello a los depositantes. Al igual que los pagarés, tales resguardos acabarían siendo aceptados como medios de pago en las transacciones). Este sería un sistema que permitiría al portador llevar gran cantidad de dinero sin transportarlo personalmente.

El pionero en utilizar billetes, fue el emperador mongol, KUBALI KHAN en el Siglo XI. Pero es a finales del Siglo XVI cuando el pueblo lo utilizó para saldar deudas y realizar pagos y momento en el que los bancos emitieron certificados por cantidades fijas. Los primeros billetes oficiales se acuñaron en 1694, por el Banco de Inglaterra, así se estableció para siempre el dinero fiduciario, a diferencia de las monedas de la época, el billete solo tenía valor representativo.

Durante el siglo XVIII se irán fundando bancos para satisfacer las necesidades financieras de los estados y los particulares, sustituyéndose gradualmente sus emisiones iniciales de pagarés, vales, bonos, etc., por billetes. En nuestro país, el Banco de San Carlos, antecedente del Banco de España, lanzó lo que se llamó cédula por primera vez en 1783. El 1 de mayo de 1856, se produce la primera emisión de billetes españoles. Con todo, habrá que esperar al siglo XIX y al enorme impulso que recibieron los bancos con la gran demanda financiera que la revolución industrial trajo consigo, para que el papel moneda se instalara definitivamente. Los primeros en utilizar los billetes a gran escala fueron los norteamericanos a finales del Siglo XVIII al aparecer un problema de pagos en tiempos de guerra, naciendo los denominados greenback. Los greenbacks o billetes verdes, fueron dólares emitidos en 1861 por el Gobierno de la Unión, para sufragar los gastos de guerra contra los secesionistas del Sur. En sus inicios eran 100% canjeables por oro. Pero, poco tiempo después, quedó en suspenso esta norma de conversión y las posteriores emisiones de estos billetes verdes dejaron de ser convertibles. Así que los greenbacks cayeron de valor rápidamente, experimentando un descuento enorme, en relación a los metales preciosos. Sin embargo, a pesar de no tener ningún valor aparentemente, seguían siendo utilizados por los ciudadanos. La costumbre de su uso favoreció esa aceptación como forma de pago.

Por entonces, en cada país, eran múltiples los bancos que monedeaban sus propios billetes, garantizando muy difícilmente la convertibilidad de los mismos con sus reservas de metales preciosos. Es la centralización de la emisión de un solo banco controlado por los gobiernos, unida a los avances en las artes gráficas, lo que permite apreciar en el papel moneda su utilización como testimonio de la presencia de cada Estado respaldando su valor, y dando testimonio de una época y lugar en las representaciones en los anversos y reversos de los billetes de unos personajes contemporáneos o históricos, populares o distinguidos, monumentos, paisajes,… propios de una identificación colectiva. En 1874, el Banco de España se establece como único banco emisor nacional.

Sin embargo, la moneda de cada país que es utilizada como medio de cambio no tiene por qué ser utilizada como medida del valor (patrón convertible). Durante el periodo en que América del Norte era una colonia, por ejemplo, la moneda española era un importante medio de cambio mientras que la libra esterlina británica era el patrón de medida del valor.

Durante casi 200 años fue la libra esterlina la moneda patrón para la conversión, al igual que la moneda refugio anterior había sido el Real de a ocho español, tras la Segunda Guerra Mundial el dólar norteamericano fue aceptado como moneda universal debido al reconocimiento de una innegable realidad: la existencia de un país lo suficientemente rico como para que todos creyeran que aquellos papeles de color verde podrían ser cambiados por oro. De ahí nació el patrón oro- dólar. Hasta que, el 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon anunció que su gobierno anulaba el compromiso de pagar con oro el valor del dólar. Generando una serie de problemas económicos que no son objeto de este blog.

Finalmente, destacaremos dos hechos significativos acontecidos en los últimos tiempos, por un lado, la Unión Económica y Monetaria europea que en la práctica supone la coordinación de las políticas económicas y presupuestarias de los países acogidos a la misma, una política monetaria común y una moneda común, el euro. Buscando con ello las ventajas que una única moneda genera en el comercio transfronterizo, el intercambio empresarial y el control de determinados aspectos económicos, como el déficit. El Euro fue introducido oficialmente el 1 de enero de 1999, aunque durante los primeros años no era una moneda en circulación. Tal eventualidad ocurrió el 1 de enero de 2002 y en 12 países (hoy, 19) de la UE se produjo el mayor cambio de moneda de la historia. Dando lugar, con ello, al nacimiento de la denominada zona euro, que no afecta sólo a los países miembros de la unión que han aceptado esta moneda, sino a otros que aceptan el cambio en euros o la circulación de los mismos, como Andorra, San Marino o el Vaticano, entre otros. El Euro, sirve de valor fijo en países cuya población alcanza los 240 de personas alrededor del mundo y se ha convertido en la segunda moneda de reserva después del dólar USA.

En segundo término, se hace patente un intento de cambio del sistema monetario tal y como es conocido hasta ahora, mediante el alejamiento de la emisión oficial de los bancos centrales por la presencia de criptomonedas, cuyo futuro está por despejar.

De todos modos, el desarrollo de medios electrónico está propiciando una nueva serie de medios de pago que pretenden sustituir a la moneda en un tiempo supuestamente breve.

BIBLIOGRAFÍA

RUS ARIAS, Enrique. “Origen del dinero”. Economipedia.com.

https://economipedia.com/historia/origen-del-dinero.html

DAVIES, G y BANK, J. H.. “A history of money: from ancient times to the present day”. University of Wales Press, 2002.

HOWGEGO, C. J. “Ancient History from Coins”. Psychology Press. 1995.  (Google Books).

Núñez de Balboa y el Pacífico

Tras la llegada de Colón a América, como ya vimos en su momento, muchos españoles se instalaron en las primeras provincias transatlánticas del imperio. https://algodehistoria.home.blog/2019/06/28/la-espana-de-carlos-i-de-1519-15225/

La primera isla de asentamiento, de la que partieron las expediciones que conquistaron y evangelizaron el resto de América, fue La Española. Allí la Corona estableció las condiciones para que, con el reparto de tierras y animales de granja, muchos españoles se pudieran establecer como encomenderos y desarrollar una vida próspera de carácter agrícola y ganadero.

Uno de aquellos encomenderos fue Vasco Núñez de Balboa natural de Jerez de los Caballeros, Badajoz. De familia hidalga, acabó arruinado en La Española y perseguido por sus acreedores. Valiente, pero pendenciero; más hábil con la espada que con el azadón, para huir de su ruina, embarca como polizón en un barco que se dirigía de vuelta a España. Conocedor de que Pizarro iba en otro carguero lleno de oro, convence a la tripulación para virar el rumbo y dirigirse hacia Darién, a orillas del mar Caribeen la actual Colombia, con la finalidad de enriquecerse. Una vez allí, deciden levantar un asentamiento y de ese modo fundan una nueva ciudad Santa María de la Antigua.

El capitán de aquel barco, Enciso, intenta organizar en Santa María una población de hacendados y, como Alcalde Mayor de ella, administrarla en nombre de la Corona a la espera de que desde España envíe un gobernador. Pero el carisma de Núñez de Balboa es muy superior al de Enciso y, de facto, consigue ostentar todo el poder de la ciudad. Tanto es así que cuando la Corona manda un nuevo gobernador – con fama de tirano-, Núñez de Balboa lo expulsa. Por este motivo, Enciso vuelve a España a expresar su queja al Rey. Vasco reconoce que aquella acción le puede llevar a una condena a muerte: había impuesto su voluntad a la del Rey y se había proclamado Gobernador de la región de Veraguas. Además, como hombre de acción que es, la situación de dirigir una comunidad no va con su carácter. Sabe que sólo una gran conquista o algún hecho heroico en favor de España puede salvarle. Para lograrlo necesita que alguien le apoye. Encuentra en el cacique Careta a un aliado poderoso. Se casa con su hija, ayuda a su suegro a someter a todos los indios de la zona, sobre todo, al cacique Comagre. El cual, para librarse de aquella presión, viendo las ganas de encontrar oro de los españoles, les señala el camino hacia un amplio mar, al otro lado de las montañas, en el cual- dice- desembocan ríos cargados de oro.

Mientras, llegan noticias de que en España se ha abierto causa contra Vasco Núñez. El pacense ve llegado el momento de lograr que aquel mar y aquel oro fabulado por Comagre lo rediman ante los ojos de la Corona, y por peligroso que sea el camino, más vale morir luchando que a manos de la Justicia española. Envía mensajeros a España anunciado la existencia de aquella fortuna y, el 1 de septiembre de 1513, Núñez de Balboa inicia la marcha hacia la inmortalidad.

La expedición se comienza con la inteligente decisión de apoyarse en los nativos que conocían bien la selva, sabían dónde aprovisionarse de agua o dónde hacer fuego.  Así logró lo que otros no habían alcanzado. A Núñez le acompañan 190 soldados españoles armados hasta los dientes con la ayuda de los nativos de Careta y Comagre. El 6 de septiembre, se encamina por el Istmo, primero atravesando llanuras, luego zonas pantanosas que enfermaron a los aventureros hasta diezmar a la expedición (recuérdese el número de fallecidos en la, muy posterior en el tiempo, construcción del canal de Panamá en condiciones sanitarias más avanzadas y piénsese en la situación que debió reinar en la expedición de Núñez de Balboa), posteriormente encuentran la selva, dónde, machete en mano, aquellos hombres curtidos en mil batallas pelean contra ramas, lianas, espesura, bichos… Superada la selva, los claros dejan pasar la luz y el calor del Ecuador. Lo que no hicieron los pantanos ni la selva lo culminó el tórrido sol que como rayo de fuego caía sobre los expedicionarios españoles. A aquellos valientes, cansados y enfermos ya sólo les quedan unos cuantos peñascos, unas sierras que deben escalar hasta pasar al otro lado de la cordillera, vislumbrar el nuevo mar y alcanzar el hito que perseguían. Pero faltaba el obstáculo final: los nativos del otro lado de las montañas, indígenas que con mejor conocimiento del terreno salieron a su encuentro. Mientras unos atacaban, otros, en inferioridad numérica, se defendían con mejores armas y perros hambrientos. No era una lucha igual por el fuego de los arcabuces españoles, pero se equilibraba por el agotamiento y la inferioridad de brazos. Los enfrentamientos fueron durísimos; extenuaron a los aventureros y mermaron sus ya escasos efectivos. Pero el fuego de las armas logró la victoria y el sometimiento de la población nativa.

Balboa sabe por los indígenas que está a un paso de lograr su misión. Deja a los enfermos, heridos o desfallecidos al cuidado de la nueva tribu sometida y asciende con 77 hombres (algunas fuentes lo limitan a 67) y un número indeterminado de indios, por las cordilleras de la región del río Chucunaque, desde allí, la última cumbre se rinde a sus pies al tiempo que sus colinas se inclinan sobre un golfo sito entre dos penínsulas de la actual sierra de Peña Hueca. Llegado el momento, decide dar el último paso solo. Es un momento destacado, histórico, y, allí, encaramado al último peñasco, Vasco Núñez de Balboa, con toda la emoción en los ojos, se convierte en el primer occidental en ver el nuevo mar, una inmensa laguna azul y verdosa, como las colinas de alrededor, que no tiene fin y al que llama, aquel 25 de septiembre de 1513, Mar del Sur. Un nuevo territorio se suma a la Corona española. Allí suben los 77 elegidos, allí el sacerdote Andrés de Varas inicia un Te Deum en acción de gracias, allí un grupo de soldados forman una cruz con las ramas de un árbol, colocando los brazos de la misma uno orientado al nuevo mar otro hacia España y allí el escribano, Andrés de Valderrábano, registra el solemne acto en el que Vasco Núñez de Balboa en nombre de “Su majestad” fue “el primero que vio ese mar y se lo mostró a los siguientes”.

Balboa divide a sus hombres en grupos para que bajen a la costa, cada uno por un camino. El grupo capitaneado por Alonso Martín es el primero en alcanzar la playa, en mojarse con aquellas aguas. De lo cual también deja constancia el escribano, recordando que tal ocurrió el día de San Miguel (29 de septiembre)- de ahí que el golfo por el que los españoles vieron el Pacífico por primera vez se llame golfo de San Miguel-. Cuando Núñez de Balboa llega a la orilla, levanta la espada y en una nueva ceremonia llena de solemnidad toma posesión del mar en nombre de la Corona española.

Los nativos del lugar conocedores de las poderosas armas de aquellos extraños que han maltrecho a las tribus hermanas, deciden agasajarlos para tenerlos como amigos. Les ofrecen no oro sino perlas procedentes de las islas cercanas, que fueron bautizadas por los españoles como archipiélago de las perlas- se sigue llamando así-, entre las perlas obtenidas estaba la famosa Peregrina que fue descrita por Cervantes, por Lope y formó parte de las joyas de la Corona española hasta 1808, malhadado año en el que José Bonaparte la robó como tantas otras obras de arte… y que acabó subastada, siglos después, y comprada por el actor Richard Burton que se la regaló a Elizabeth Taylor ( la historia de esta perla merece un capítulo entero).  Núñez y sus hombres también encuentran oro y la noticia de que hay un territorio, aguas abajo, lleno de minas de oro y plata, cuyo nombre nativo acaba teniendo su plasmación fonética en castellano como Perú.

Con aquel cargamento, deben volver a Darién. Eligen un camino diferente y tras numerosas fatigas (incluso el propio Balboa tuvo que volver en una hamaca que portaban los indios por padecer de fiebres), el 19 de enero de 1514, alcanzan la ciudad de Santa María de la Antigua. Hace ricos a todos sus hombres y a sus familias. Su fama se extiende y nadie osa disputarle el poder.

Sin embargo, en España, aún no han llegado las noticias de sus hazañas, aunque sí las de su deseo de iniciar una expedición para conocer un nuevo mar.  El Rey envía una flota bajo el mando de Pedro Arias Dávila, más conocido como Pedrarias, para que dirigiera la expedición real camino de lo que debía ser la conquista más importante desde la llegada de Colón a América, y así era, con la peculiaridad de que cuando Pedrarias llega a América, la conquista ya se ha producido y no bajo su mando sino bajo el de Balboa. Además, el precavido rey Fernando, prevenido de que no siempre las historias que llegaban a España eran del todo ciertas, había extendido un documento nombrando Adelantado de Darién a Núñez de Balboa. Por tanto, Pedrarias traía en su mano una orden de conquista que ya estaba cumplida por un militar que ahora era su segundo y que gozaba en la zona de más prestigio y predicamento que él. Nunca un Gobernador llegó a un lugar tan lejano para un asunto que ya estaba resuelto.  Su envidia e inquina contra Núñez de Balboa alcanzó tintes negros, reputando a Pedro Arias de ser uno de los mayores miserables que ha dado nuestra conquista. La relación entre ambos personajes era aparentemente cordial, incluso Arias llegó a casar por poderes a una de sus hijas con Núñez – no dando validez a la boda con la hija del cacique local-, pero, sin reparo en su relación familiar, siguió intrigado contra Vasco Núñez de Balboa.

Balboa, que no se estaba quieto, y ante la tensa situación vivida en la región, decidió iniciar una expedición hasta aquel Perú del que le habían hablado, con la intención de mantener el poder lejos del nuevo gobernador.  Pedrarias no le dio los medios para realizarla, por lo que Balboa marchó acompañado de un grupo de voluntarios, españoles e indios, a los que hizo cargar con madera para construir una flota. Esta construcción fue, en uno y otro intento, un fracaso. En medio de la desesperación de Balboa, Pedrarias le manda volver. Núñez se ilusiona al pensar que el gobernador accede a darle el ejército que previamente le había negado. Pero no fue así. En mitad del camino de vuelta, Vasco Núñez se encontró con un grupo de hombres al mando de Francisco Pizarro que lo detuvieron por orden del gobernador. Balboa fue acusado de traidor por intentar usurpar el poder para usarlo contra Pedrarias y de tratar de crear un gobierno aparte en el Mar del Sur. Así, entre intrigas, injurias, odio, envidia y pruebas de dudosa validez, aquel hombre, que dio una enorme conquista a España, fue llevado al cadalso. Valiente como era, fue dignamente a su sacrificio. Su mezquino suegro (escondido tras unas tablas) disfrutó de ver la muerte de un valiente, mientras él, tan miserable, fue incapaz de un solo acto de heroicidad durante su gobierno. Balboa defendió su inocencia y lealtad al Rey hasta el final. En mangas de camisa no movió un músculo para librarse de la presencia del verdugo, ejecutor de una injusta condena; agachado sobre un madero, aguantó valientemente la visión de la sombra del hacha elevada por el verdugo, el descenso del afilado acero y el roce del mismo sobre su cuello hasta que ya no sintió nada más. Allí murió, no a manos de la justicia sino de la envidia, Vasco Núñez de Balboa, un bravo y uno de nuestros más intrépidos conquistadores.

Francisco Pizarro, tras participar en la captura de Núñez de Balboa, consiguió el apoyo de Pedrarias para organizar la expedición que lo llevaría a la conquista del Perú.

En 1520, Magallanes, después de surcar por las peligrosas aguas de lo que con el tiempo se llamó Tierra del Fuego, desembocó en un mar mucho más tranquilo, por lo que lo bautizó como mar Pacífico. Dando así el nombre definitivo a la más extensa masa de agua salada del mundo, al mayor de los océanos, a aquel mar del Sur que descubrió Vasco Núñez de Balboa.

BIBLIOGRAFÍA

Asenjo García, Frutos. “Vasco Núñez de Balboa: El descubrimiento del Mar del Sur”. Sílex Ediciones, 1991.

Garrison, Omar V. “Balboa el conquistador: La odisea de Vasco Núñez, descubridor del Pacífico”. Editorial Grijalbo, 1977. 

ZWEIG, Stefan. “Momentos estelares de la humanidad”. Ed. Acantilado, 2002.

Héroe a pesar de todo.

Con este calor que pasamos en estos días de julio, voy a contar una historia muy fría en lo climatológico y de gran tesón, esfuerzo y ambición en lo humano.

Hoy vamos a hablar de unos héroes, no españoles, sino británicos y noruegos. Aunque nos centraremos en el que quedó peor parado de aquella aventura. Vamos a hablar de la conquista del polo Sur pero no tanto de su conquistador, Amundsen, sino del que quedó segundo, el británico Scott.

Hablamos de vencedores y perdedores porque aquella conquista tuvo mucho de carrera, de competición nacional. Ya desde mediados del siglo XIX y más aún a raíz de la conferencia de Berlín en 1885, los distintos países, sobre todo, europeos y muy especialmente Gran Bretaña se lanzaron a una espectacular carrera por descubrir el mundo sin dejar nada ignoto en el mapamundi. Si aquello había llevado a conquistar África, las cumbres más altas del planeta- el Himalaya- o las zonas tropicales más desconocidas, también llevaría a la toma del polo norte y del polo sur.

No sólo se trataba de avances científicos o geográficos sino de ambición nacionalistas en la que los nuevos estados, como Noruega, vivían una efervescencia nacionalista que concluiría con su independencia de Suecia en 1905.

El primer polo explorado fue el norte, en los avances para su conquista tuvo mucho que ver el noruego Nansen. Marino, diseñador naval, científico, oceanógrafo, zoólogo, diplomático, escritor, antropólogo, esquiador, político, destacado humanista y explorador. Premio Nobel de la paz y propuesto para el Nobel de medicina por sus estudios neurológicos realizados a partir de sus estancias en el Ártico- Nobel que ganó Ramón y Cajal-. La aportación de Nansen a la conquista de los polos, de los dos, pero sobre todo al éxito de Amundsen y de Noruega, fue fundamental. Posteriormente, logró, como embajador en Gran Bretaña, el apoyo suficiente para mantener la frágil independencia noruega. Nansen es un héroe en su país y realmente sin sus conocimientos y sin su barco, el éxito de Amundsen no se hubiera producido.

El inicio de la conquista del polo sur se originó en el polo norte. Amundsen estaba preparando la conquista del norte cuando llegaron noticias de que Robert Peary lo había logrado. Sólo un paréntesis en la Historia, para comprender las dificultades que traía la conquista polar: tanto Peary y Frederick Cook, en dura disputa entre ellos, se acusaron mutuamente de no haber logrado la llegada al polo norte. Parece que Cook se acercó más y que Peary se quedó a 150 kilómetros, en el mejor de los casos, pues los que los últimos estudios acusan a Peary poco menos que de fraude. Parece que la conquista del polo norte hay que datarla en 1969, cuando el explorador británico Sir Wally Herbert, lo alcanzó por primera vez en una histórica travesía a pie y en completa autonomía durante la denominada “Expedición Británica Transártica”, un viaje en el que empleó 16 meses. 1969, curiosamente el mismo año que el hombre pisó la luna, lo que demuestra la complejidad de las hazañas que comentamos hoy.

Pero en 1909, retomando nuestra historia, no se sabía nada de lo contado en el párrafo anterior y la noticia fue un revés considerable para alguien tan ambicioso como Amundsen que había empeñado toda su vida desde que se embarcó por primera vez a los 17 años en conquistar el ártico. Lejos de amilanarse, con gran sentido práctico empleó todos sus preparativos y el barco que le prestó Nansen en emprender la ruta hacia el sur y conquistar el otro polo. Habló con el gobierno noruego y acordó no desentrañar su destino, pues sabía que los británicos estaban trabajando desde hacía tiempo en llegar al polo sur.

Efectivamente, las primeras expediciones a la Antártida fueron británicas. Con el capitán Scott al frente, acompañado de una tripulación cuyo tercero era Shackleton. Aquella expedición era la Expedición Antártica Británica de 1901-1904. A ellos se unió el físico Edward Wilson. Alcanzaron un punto de la meseta antártica situado a 857 kilómetros del polo Sur. Esto sin tener ninguna experiencia polar, ni en el manejo de los perros ni de los trineos, malcomiendo, tomando decisiones equivocadas y produciéndose continúas disputas entre ellos. Ante la imposibilidad de continuar, volvieron a Gran Bretaña. 

Shackleton, en 1907, lideró la Expedición Antártica Imperial Británica, conocida por el nombre del barco empleado, Discovery. Alcanzaron la isla de Ross desde donde realizaron incursiones al interior. Consiguieron la primera ascensión del volcán Erebus, determinaron la posición del polo Sur magnético, encontraron un paso en el glaciar Beardmore y cruzaron la cordillera Transantártica. Se quedaron a 180 kilómetros del polo Sur. Extenuados, volvieron a casa. Posteriormente Shackleton tuvo otras expediciones a la Antártida con numerosas aventuras que acompañaron una vida interesantísima. Pero lo que nos interesa es aquella expedición de 1907, porque estableció una ruta y dejó unos depósitos y señales que aprovechó Scott. De hecho, una de las diferencias entre el camino de Scott y Amundsen se establece al inicio del recorrido, los dos en el mar de Ross (en la zona antártica más cercana a Nueva Zelanda), pero con unos grados de diferencia hacia el este de Scott. Aunque ambos se cruzan en el punto en el que Shackleton dejó su última medición.

Amundsen no publicita su objetivo final hasta no encontrarse en la isla de Madeira. Desde allí informó a Nansen, propietario del barco de la expedición, el Fram, del cambio de rumbo, y también desde Madeira escribió a Scott: “Permítame informarle que el ‘Fram’ se dirige a la Antártida. Amundsen”.  Con tan escueto mensaje se inició una de las carreras más dramáticas emprendidas por el ser humano para la conquista del mundo. Atrás quedaban las excusas científicas. Lo importante era llegar el primero y alcanzar la gloria correspondiente. Las condiciones atmosféricas, la dureza natural del clima ya de por sí eran un inconveniente, si a ello se le suma el querer llegar el primero y la gestión de esa competición, psicológicamente se convirtió en una aventura terrible. Amundsen con su cambio de rumbo calculaba que, si llegaba primero, tendría garantizadas la fama y la financiación de exploraciones futuras. Adelantamos que no fue así. Sus conferencias dieron para poco.

Scott, al recibir el telegrama se da cuenta de que Amundsen le lleva ventaja temporal. Aunque no sólo temporal, como veremos.

Cuando Scott llegó al polo sur e inició el camino marcado por Shackleton, en 1907, con 65 hombres a bordo del “Terra Nova”, trineos motorizados, perros, caballos, otras provisiones y combustibles, siguió paso a paso su proyecto sin alterarlo en nada por el telegrama recibido. Tras pasar un invierno en su campamento base en el borde de la plataforma de Ross, Scott llevaba solo cinco días de retraso respecto a Amundsen. El resto sí fue diferente. 

La expedición inglesa sufrió algunos contratiempos en la primera temporada que entorpecieron los preparativos y eso a pesar de, en principio, tener la ventaja de contar con el camino trazado por la expedición del Discovery. Cuando quisieron emprender la marcha, la diferencia de días con Amundsen era de 34. No sólo había que correr, sino que había que correr en unas condiciones climatológicas peores y además con un equipamiento peor. Este fue el gran problema de la expedición británica, la que a la larga determinó no sólo su derrota sino el final de sus vidas.

Amundsen había supervisado minuciosamente el equipo, ya preparado para el polo norte. Sabía por Nansen que los perros eran mucho mejor sistema de transporte que otros animales. Sabía de las dificultades del camino y de avanzar por el hielo. Los noruegos eran expertos esquiadores. Por otro lado, tenían conocimiento de que las provisiones deben ser mucho más abundantes de lo aparentemente necesario por la posibilidad de que el mal tiempo detenga durante algunos días la andadura. 

Al contrario que el noruego, Scott no esquiaba bien, utilizó como transporte ponis y trineos motorizados. Como él no sabía nada de estas cosas, pensó que los ponis eran una buena idea porque Shackleton los había usado con aparente éxito. Confió la compra de los animales a antiguos colaboradores de Shacketon que seleccionaron buenos perros siberianos y ponis manchúes. Pero los ponis elegidos resultaron poco aptos para una estancia en la Antártida. Los trineos motorizados se compraron en Francia y Noruega. En algunos casos el frío estropeó su maquinaria. Amundsen jalonó la ruta con tres veces más provisiones que Scott. Scott pasó hambre y sufrió el escorbuto.

Para completar la imagen de ambos, la vestimenta era muy diferente. Mientras los noruegos vestían con pieles de reno ajustadas por los extremos y sueltas en el interior que proporcionaban calor y ventilación, y botas de pelo de animal, los ingleses vestían con lana. Además, los noruegos realizaron ajustes en las tiendas para que no se volaran con el viento polar y construyeron iglús en los que tener mayor confort. También portaban raquetas de nieve.

El viaje de 1.300 kilómetros fue arduo para todos, con caminatas extenuantes, grietas glaciares, bordeando los abismos y el hielo de las montañas de la Reina Maud y ascendiendo a la meseta polar con una meteorología imprevisible. Con todo, los noruegos alcanzaron el destino sin incidentes reseñables.

El camino de los británicos se trazó de estación en estación. Las que iban creando a medida que avanzaban, dejando en cada depósito, víveres y combustible para facilitar el regreso. 

Tras varios kilómetros de marcha, mediciones y avances, el equipo inglés iba disminuyendo su composición, volviendo al campamento base los expedicionarios que ya no eran necesario y así aligerar el equipo y aprovechar mejor el avituallamiento, con menor desgaste de fuerzas. Al final, Scott seleccionó a cinco hombres elegidos para la gloria, el propio Scott más Edward Wilson ( el mismo que había participado en la expedición de 1904), Henry Bowers, Lawrence Oates y Edgar Evans.  En este sentido las expediciones inglesa y noruega tuvieron un comportamiento parecido. 

A medida que avanzaba la expedición británica se comprobó que los ponis no caminan bien en la nieve blanda. Motivo por el que se agotaron sin dar un rendimiento completo.  Imaginemos, como hace Zweig, una tierra yerma, un frío extremo, una ventisca que no permite ver al expedicionario que llevamos delante, una inclemencia que impide caminar los 40 kilómetros diarios previstos en la planificación previa, una ropa que se convierte en harapos por la climatología. Un avance infernal, donde cada ser vivo es imprescindible, donde cada poni es un seguro de vida o un pasaje para la muerte si desaparecen. Por la noche, excavan empalizadas con el hielo para proteger a los animales, los pocos que les van quedando y a ellos mismos. Cada retraso supone una disminución en la ración de comida de todos, hombres y animales. Hasta que en el glaciar Beardmore, los ponis se desploman y la salud del equipo empieza a resentirse. Uno se ha quedado ciego por la nieve, otro tiene algún miembro congelado. Ni ponis ni perros suficientes para dirigir los trineos, Scott y sus hombres se ven obligados a empujar sus propios trineos, los pies se llenan de heridas, pero el espíritu inglés no se doblega, siguen adelante, tienen que llegar al polo. Es su deber. El deber de un inglés, más de un oficial inglés, es obedecer a su deber y Scott es ante todo un militar británico.

El avance se convierte en un carrusel emotivo, unos días los ánimos se elevan, otros, cuando las dificultades arrecian, los ánimos se desploman. Es 16 de enero, ya falta muy poco, menos de 30 kilómetros. En su pensamiento la duda que de otro se les haya podido adelantar. El 18 de enero las dudas se disipan. Una bandera negra al fondo confirma sus peores expectativas. Amundsen había sido el primero. Desencajado Scott escribe:” Aquí no hay nada que ver. Nada que sea diferente de la atroz monotonía de los últimos días”. Pero no era del todo cierto. Encontraron una carta de Amundsen que estaba dirigida al rey de Noruega Haakon VII:” así alcanzamos por fin nuestro destino –escribió Amundsen el 14 de diciembre de 1911–, y clavamos nuestra bandera en el polo sur geográfico, la meseta del rey Haakon VII. ¡Gracias a Dios!” Y una carta dirigida a Scott: “y unas líneas para Scott, quien presumo será el primero en llegar después de nosotros”. La carta ga­­rantizaba que se conocería su éxito si les ocurriese una desgracia. Además, encargaba al pobre Scott que custodiase con honor la carta, probando el éxito de Amundsen. Era una forma de restregar a los ingleses el éxito noruego. También dejaron provisiones que les habían sobrado, alguna de las cuales recuperaría agradecido el equipo de Scott. 

Si el 18 de enero de 1912, los ingleses llegaban al polo. Poco después, el 26 de enero, los victoriosos noruegos embarcaban de nuevo en su barco para contar al mundo su gloria.

Pero para los ingleses quedaba un largo y doloroso camino de regreso. Tras clavar la “Union Jack” al lado de la bandera noruega, Scott escribe en su diario: “me espanta el regreso”.

Si en el camino de ida les guio la brújula ahora, de vuelta, deben seguir el rastro que ellos mismos dejaron en su avance, siempre que la ventisca no lo haya borrado. El tiempo se vuelve aún más desapacible y el ánimo está sumergido, tan frío como el suelo. La nieve que cae atrapa sus pies, dificultando el caminar. El agotamiento es indescriptible. Oates tiene los pies congelados, esta situación le impide caminar al ritmo que los demás, está retrasando la marcha. Él lo sabe y aunque los demás le animan, se siente una carga.  Se refugian en las tiendas, pero por la mañana se levanta una especie de temporal. Oates quiere dar un paseo, para despejarse-dice-. Sus compañeros se lo quieren impedir, pero él no ceja en su intención. Todos saben que si sale no volverá. Así fue. 

El resto de la expedición continúa, más arrastras que caminado, no les quedan fuerzas, pero saben que a poco menos de 20 kilómetros hay un depósito de comida. Hacen una parada, las inclemencias y las pocas fuerzas no les permiten continuar ese día.

Scott escribe su diario y diversas cartas. Son cartas de despedida, sabe que no tienen fuerza para seguir, que carecen de alimentos, que la tormenta levanta las tiendas, es difícil que puedan continuar. Escribe a su mujer, a su hijo, a su mejor amigo y a la nación inglesa. En esta última misiva señala como ha sido el camino, las dificultades, como han sido derrotados por los contratiempos y hace un llamamiento a todos los ingleses para que no abandonen a sus familias, también les solicita que envíen su diario a su esposa. Hasta el último aliento, hasta que sus dedos se congelaron, continuó escribiendo.

¿Qué fue de ellos? El desasosiego llenó el campamento base. Ninguno de sus compañeros quiso volver a Inglaterra sin saber de Scott y sus cuatro compañeros. Se iniciaron varias expediciones de rescate, pero el frio y las inclemencias obligaron a retroceder una y otra vez, hasta que, en octubre de 1912, pudieron emprender la marcha que los llevaría hasta los cadáveres del Capitán Scott y sus hombres el 12 de noviembre. Una sencilla cruz en medio del polo recuerda su presencia en la Antártida. pero los británicos no dejaron en el polo su recuerdo. Poco después de ser conocida la Historia, lo convirtieron en un héroe. El orgullo británico se inflamaba por la lucha contra el destino, las inclemencias y las dificultades, coincidiendo con sus funerales llenos de solemnidad y honores en la Catedral de San Pablo en Londres, el periódico London Evening News hizo un llamamiento para que la historia de Scott se estudiara en todas las escuelas británicas. Para los ingleses Scott fue un héroe, no importa nada que quedara segundo, lo que cuenta es el coraje, el espíritu de disciplina y sacrificio tan británicos como el Big-Ben, él y sus hombres fueron los sacrificados, ellos los que pusieron el empeño en una expedición que era suya. 

Se condecoró a su viuda y la memoria de Scott nunca cayó en el olvido, siendo sus diarios y sus cartas, la mejor narrativa de los acontecimientos. Mejor que todo lo que era capaz de contar Amundsen. El cual, en Gran Bretaña, quedó relegado a un competidor que había empleado una estratagema engañosa. En los doce años siguientes a la muerte de Scott se erigieron más de treinta monumentos y memoriales en el Reino Unido.  La base de los Estados Unidos  en el Polo Sur, fundada en 1957, se llama Base Amundsen- Scott en memoria de los dos exploradores. 

Con el tiempo los diferentes estudios históricos han demostrado que la expedición noruega estuvo mucho mejor preparada y que la de Scott acumuló infortunios en la preparación y ejecución. Pero esta reconstrucción histórica no ha permitido que los británicos reparen la imagen que tienen de Amundsen y de Scott. Y algo de razón hay que darles a los ingleses, no en el tratamiento a Amundsen sino en que la expedición de Scott y sus compañeros fue una auténtica muestra de coraje y abnegación en beneficio de la historia de Gran Bretaña. No lograron sus objetivos, pero al espíritu inglés se engrandeció con ellos. Algo digno de elogio y ejemplo.

BIBLIOGRAFIA

Stefan Zweig. “Momentos estelares de la humanidad”. Ed Acantilado. 2002

Robert Falcon Scott. “Diario del Polo Sur. El último viaje del capitán Scott 1910-1912”. Ed. Interfolio.2011.

Roland Huntford. The last Place on Earth. Ed. Penguin Random House. 2021

Un Cubalibre, por favor.

Hoy hablaré de la historia de Cuba desde la independencia hasta la actualidad, de manera muy somera porque más de 100 años de Historia o 62, porque nos centraremos en la Revolución castrista, dan para mucho más que una entrada de cualquier blog.

El relato irá acompañando de música, una de las características culturales más destacadas de Cuba. La música típicamente cubana tiene su origen en España, acompasada por los ritmos y cantos africanos traídos por los esclavos y, en cierto modo, por la música asiática, por la gran colonia china que se asentó en cuba desde 1848.

https://www.youtube.com/watch?v=gdz3F6me1GU

Cuando salí de Cuba dejé mi vida dejé mi amor…

Hace algunas entradas explicamos el proceso por el que Cuba dejó de ser una provincia española.

https://algodehistoria.home.blog/2021/03/26/las-primeras-guerras-de-independencia-de-cuba/

https://algodehistoria.home.blog/2021/04/09/la-tercera-guerra-de-independencia-cubana-y-sus-consecuencias/

En el tratado de París, España entrega un territorio próspero a los Estados Unidos, con la promesa de que adquiriría la independencia. Tal acontecimiento ocurrió el 20 de mayo de 1902. Al menos, teóricamente, porque la enmienda Platt, y sus sucesivas modificaciones- apéndice aprobado en EE. UU e incluido en la constitución de Cuba de 1901- otorgaba a EE. UU una enorme influencia en la isla. Realmente Cuba se convirtió en un satélite norteamericano, dominio que mantiene su recuerdo en la base naval en la bahía de Guantánamo. Esta enmienda estuvo vigente hasta 1934.

Tras el golpe de Estado dado por el ejército en 1933, llega al poder Fulgencio Batista que ejerció primero, como jefe del Estado Mayor y, en 1940, en unas elecciones libres, fue elegido presidente. Durante su primer mandato oficial, aprobó diversas reformas sociales y comenzó a redactar la Constitución más liberal y democrática de Cuba hasta la fecha. Fue responsable de intentar constituir una democracia embrionaria en Cuba durante las décadas de 1940 y 1950. Tras las elecciones de 1944, entregó el poder al poco eficaz Ramón Grau San Martín con el que la corrupción no tardó en triunfar. Batista que se había ido a EE. UU, volvió de la mano de un golpe de estado en 1952. Parece que su llegada se había financiado por la mafia y contaba con el visto bueno de un amplio sector de políticos estadounidenses.

En este segundo mandato, subió el sueldo al ejército, restableció la pena de muerte y suprimió varios derechos fundamentales. Este periodo se caracterizó por su elevado grado de corrupción, el enriquecimiento de una oligarquía cada vez más reducida, la desaparición paulatina de la clase media y el empobrecimiento de la población. El dictador Batista convirtió Cuba más en un cabaret al servicio de los extranjeros que en un país próspero. Como consecuencia de ello, se organizó una oposición generalizada contra Batista. Durante los dos primeros años (1952-54), incluso los Estados Unidos criticaron la violencia dictatorial de Batista y limitaron los suministros militares.

Y en eso “llegó el comandante y mandó a parar”

https://www.youtube.com/watch?v=M7HK2TxS_mM

Un grupo de jóvenes se conjuró para tomar las armas como único medio para derrocar a Batista. Este grupo de Jóvenes de autodenominó “Generación del centenario” por coincidir con el centenario del nacimiento de José Martí en 1853. Estaban liderados por Fidel Castro.

El 26 de julio de 1953, intentaron tomar el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y el Cuartel Carlos Manuel Céspedes en Bayamo. Fracasaron. Fueron encarcelados en la isla de los pinos.

En 1955, fueron liberados gracias una amnistía dada por Batista para congraciarse con el pueblo. Los Castro se exiliaron en México, temían que la verdadera intención de Batista fuera asesinarlos. En ningún momento sin embargo abandonaron la idea de volver a Cuba, por eso crearon el Movimiento del 26 de julio, base de su asalto al poder.

En México se unió a ellos un médico argentino, Ernesto Guevara, Ché Guevara, y unos 80 hombres más entre los que también se encontraba Camilo Cienfuegos. El 2 de diciembre de 1956, navegan hacia Cuba a bordo del Granma. Son derrotados en la costa por el ejército cubano y se refugian en las montañas de Sierra Maestra. Allí inician una guerra de guerrillas que llamó la atención del mundo entero, sobre todo, de los periodistas norteamericanos. Uno de esos documentales termina con una entrevista a Fidel Castro en el New York Times cuyo impacto genera una oleada de simpatía hacia los guerrilleros en la opinión pública nacional e internacional. Como consecuencia de ello, numerosos civiles cubanos, sobre todo, campesinos y trabajadores se unen a los Castro y a otras guerrillas. Para lograr mayor eficacia, el movimiento de 26 de julio coordina sus acciones con otras fuerzas guerrilleras como el directorio Revolucionario, el segundo Frente Nacional de Escambray y el Partido llamado socialista popular que tenía ideología comunista. La escena final se dará en diciembre de 1958 en Santa Clara, cuando el Che y sus hombres hacen descarrilar un tren lleno de suministros, armas y refuerzos para el ejército cubano, como consecuencia de la debilidad creada en el ejército oficial cubano, Batista huyó a Estados Unidos.

El 1 de enero de 1959, la Habana se lanzó a las calles celebrando el éxito de la Revolución, al tiempo, ese mismo día, Fidel Castro entró en Santiago de Cuba, declarándola capital provisional de Cuba y proclamando a Manuel Urrutia presidente de la nación.  Sin embargo, el nombre de Manuel Urrutia se pierde en la Historia oficial de Cuba. Nadie de la Revolución quiere acordarse de él; las razones: sus desavenencias con Castro y sus renuencias al giro comunista, lo que le convirtieron en un personaje incómodo. «Fue el primer opositor desde el gobierno al comunismo y el autor del primer intento notable de querer detener aquello», asegura el escritor cubano Norberto Fuentes, autor de La autobiografía de Fidel Castro. Otros líderes de la Revolución fueron encarcelados o desaparecieron por oponerse al comunismo como Huber Matos y quizá el propio Camilo Cienfuegos, fallecido en extrañas circunstancias.

Desde ese momento, por la influencia soviética y el apoyo que le dieron los países del este y China, Cuba se convirtió en un régimen comunista; es decir, en una dictadura.

Durante mucho tiempo los defensores del régimen señalaban tres éxitos de la Revolución y del régimen de Castro:

  • Un sistema de salud público y universal, que fue referente frente a la mayoría de naciones de Latinoamérica. Es importante señalar que ya antes de la Revolución, en 1957, Cuba ocupaba el primer lugar de la región con menor mortalidad infantil y con mayor número de médicos y camas en los hospitales por habitantes, cifras que todavía ostenta.

Los médicos cubanos se educaban en Rusia o en los países del éste. También en la propia isla con profesores del éste de Europa. Este sistema fue muy ponderado por la OMS, que destacó la buena asistencia primaria, su capacidad de prevención, la reducción de tasas de mortalidad de niños y madres y la ratio médico paciente del sistema sanitario de la isla. Junto con el sistema de Costa Rica y Chile estaba considerado de los mejores de Hispanoamérica. Sin embargo, estudios recientes ponen en duda la verdad de las cifras cubanas.

Cuba también ha creado institutos de investigación científica que fueron referentes internacionales, como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

Como consecuencia de su buena formación, muchos de los médicos cubanos eran enviados, de manera obligada, a otras zonas del mundo a ejercer su trabajo como compensación al apoyo soviético y de su órbita de influencia al régimen.

Ahora bien, desde 2003 el grado de insatisfacción de los cubanos en relación a su sistema sanitario alcanza casi el 70%. Los motivos son variados, pero todos confluyen en las consecuencias de la caída del Muro y la falta de recursos que aportaban antes los países pro soviéticos a Cuba. De hecho, las protestas que vemos estos días se deben, entre otras razones, a un sistema sanitario sin medicinas, sin instrumental actualizado, sin medios, sin vacunas.

Suelen acusar al bloqueo de EE. UU como causante de estas carencias. Buscar un enemigo exterior al que acusar del propio fracaso ha sido un recurso muy socorrido en todas las dictaduras. Pero EE.UU acabó con el bloqueo e inició un embargo, cuyas consecuencias económicas deberían ser menos duras para la isla. Los partidarios del régimen se olvidan de la falta de asistencia de sus antiguos socios y de su propio fracaso económico, como veremos. Son los cubanos residentes en el exterior los que desde hace muchos años organizan envíos de medicinas básicas, como antibióticos, analgésicos, ansiolíticos, antidepresivos… a sus familiares, pero no todos los cubanos tienen familiares fuera de Cuba.

Como respuesta a la escasez de recursos ocasionada por la crisis económica que afectó de manera profunda al país en la década de los noventa, se intensificó el uso de la medicina natural y tradicional, actualmente de amplio empleo.

  • Educación. El sistema cubano ha erradicado prácticamente el analfabetismo, cuenta con un sistema de educación público que abarca todas las enseñanzas y ha creado modelos educativos que se han utilizado en el resto de Hispanoamérica.

En Cuba, la educación, la salud y el deporte son derechos de la población y a veces obligaciones. No olvidemos que los deportistas de élite se consideran esenciales para la propaganda del régimen, al igual que ocurría en el bloque soviético, lo que les da a esos deportistas ciertos privilegios y una atención médica no siempre saludable.

Los revolucionarios presumen de su sistema universal de enseñanza, sin embargo, desde el exilio cubano en Florida se cuestiona el mismo al señalar que el acceso a ciertos niveles de enseñanza se limita a la condición de «ser revolucionario» y recuerda casos de expulsiones de estudiantes por expresar criterios contrarios a los del gobierno o por ser homosexuales o, hace unas décadas, por tener el pelo largo los hombres. Es un país donde las escuelas se utilizan para adoctrinar a la gente desde muy jóvenes y donde se imponen los valores comunistas por encima de los valores de la enseñanza, según señalan los cubanos en el exilio.

  • Según el Departamento de Estado de EE.UU, Cuba es, desde la Revolución, uno de los países más seguros de Sudamérica y el Caribe. Estadísticas de la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el crimen muestran que la tasa de homicidios en la isla, entre 2012 y 2016, fue de 4,99 por cada 100.000 habitantes, lo que la convierte en el segundo país más seguro de la región, solo superado por Chile. En Cuba es muy común ver policías patrullando las calles o un sistema de cámaras de vigilancia en varios barrios. Sin embargo, todo el mundo sabe que estos estándares de seguridad se deben a un sistema represivo, de vigilancia y control. Cuba es un estado policial. Su seguridad es el miedo creado en la población, donde todos son vigilados y donde se graban las conversaciones telefónicas, se corta el teléfono a quien el gobierno considera poco afecto o se elimina a conexión a Internet, como estamos viendo estos días.

Pero incluso para los ojos más afines, la Revolución ha tenido sonoros fracasos. Entre los que destacan:

1. La economía. Antes de la Revolución, Cuba era un 80% más rica que el resto de los países latinoamericanos. El Producto Interior Bruto per cápita de la isla era igual al español, pero, a partir de la Revolución, el PIB per cápita de España despega de manera meteórica, mientras que el cubano queda casi estancado.

En el sistema estatalista ideado por los Castro se primó la detentación del poder y la visión política sobre la económica. Es verdad que inició una transformación para dejar de depender de la explotación de la caña de azúcar, pero no ha logrado un cambio estructural que permita tener ese crecimiento económico sostenido de toda economía desarrollada, lo que unido a la dependencia del dinero soviético ha generado una crisis continuada desde que cayó el Muro y el sistema soviético se vino abajo.  Esto ha dado lugar a la instauración de cartillas de racionamiento y de un mercado negro que funciona en dólares. Porque en Cuba han convivio, hasta el 21 de junio de este año, dos monedas, el peso cubano y el peso cubano convertible, cuyo valor oficial es equivalente a un dólar. Estos proceden de los dólares que llegan de los visitantes extranjeros y de las remesas de los emigrantes. Sin embargo, el presidente Diaz-Canel anunció el 1 de enero de 2021 la unificación de ambas monedas y dejar de aceptar dólares en efectivo desde el mes de junio. No sabemos que ha hecho el gobierno cubano con las reservas en dólares, en todo caso, la situación monetaria cubana es un pequeño caos. Lo que sí es cierto es que esto deja sin recursos a los cubanos que recibían fondos de sus familias en USA- algo que fomentó Fidel Castro-, salvo que hagan unas transferencias por medio de unas tarjetas magnéticas que tienen que recargarse desde el exterior, así el régimen cree controlar todo el dinero.

Se vuelve a echar la culpa al embargo estadounidense, pero se olvidan de que cuando el régimen, vista la ruina, permitió ligeramente una cierta actividad económica privada los sistemas de fiscalización y control estatales arruinaron sus incipientes comienzos a base de multas, decomisos, retiro de licencias y otras medidas similares, sobre todo, entre los poco afectos.  Por supuesto ninguna ley protege a este tipo de trabajadores.

El sueldo medio mensual de los cubanos oscila entre los 5 y 80 euros. Medio kilo de carne de cerdo cuesta el salario de un camarero al mes; una barra de pan, cuando hay, cuesta 1 euro; unos zapatos, unos 60 euros; un pantalón no menos de 50 euros. Todas las televisiones cuestan más de 500 euros. Casi no hay ordenadores y un móvil cuesta, como poco, 300 euros. Hay lugares de Cuba que jamás han tenido electricidad, no hay casi líneas de internet y las pocas que hay están bajo el control de una única empresa gubernamental, por eso pueden cortar la conexión tan fácilmente.

A los cubanos, desde siempre, pero más desde los años 90, todo se les va en hacer colas. Hay racionamiento. Hoy en día hay escasez de pollo, huevos, cigarros, patatas, carne de cerdo, las vacas no pueden matarse por ser de propiedad estatal… Incluso si alguien tiene dinero no puede comprar más de un producto por el racionamiento impuesto, salvo los dirigentes que presentan un buen vivir, sin saber de dónde sacan para tanto como guardan en cuentas en el extranjero. Además, deben comprar en su mercado, el que corresponde a su domicilio no en otro. Por supuesto, también escasean los productos de higiene y su precio es tan elevado que a los sectores más pobres de la sociedad les es imposible acceder a ellos. Hasta el ron cubano falta. El ron siempre ha sido el producto estrella en el comunismo cubano. Alcoholismo y prostitución, masculina y femenina, puesto que en muchos casos es la única forma de sobrevivir. Podríamos seguir describiendo la miseria en la que el régimen comunista de cuba ha tenido y tiene a sus ciudadanos, pero no acabaríamos nunca.

2. Violaciones de los Derechos Humanos, que van desde la falta de libertad de prensa hasta el encarcelamiento o la persecución de opositores políticos. Organizaciones internacionales han denunciado sistemáticamente este asunto. La ONU, incluye desde hace unos años en su informe anual a Cuba entre los países que toman «represalias vergonzosas» contra quienes defienden los derechos humanos. Las mujeres opositoras, damas de blanco, aseguran ser victimas frecuentes de la represión policial. Hasta Amnistía Internacional, publica periódicamente la falta de derechos humanos en la isla, los encarcelamientos a los que opinan diferente o al que presenta determinadas manifestaciones sexuales. No hace falta cometer delitos, si eres opositor la policía sabe muy bien como fabricar las pruebas en contra. La sociedad cubana es una sociedad secuestrada en lo físico y en lo espiritual, así, aunque la constitución establece la libertad de conciencia y de religión y prohíbe la discriminación basada en la profesión religiosa; sin embargo, el gobierno cubano siempre mantuvo el control sobre la mayoría de los aspectos de la vida religiosa. Con el inicio de la dictadura comunista de Fidel Castro comenzó un duro periodo para la Iglesia en Cuba con la expulsión de sacerdotes, el cierre de escuelas y universidades católicas, la imposibilidad de construir templos, entre muchas otras dificultades. Muchos sacerdotes tuvieron que huir. Tan sólo algunos valientes, religiosos y laicos, se quedaron en la isla para seguir con su actividad evangelizadora y asistencial. Entre otros el que con el tiempo fue el Obispo Emérito de la Diócesis de Pinar del Río, Monseñor José Siro González Bacallao, fallecido a los 90 años el pasado 19 de julio.  Fue uno de los evangelizadores que con más fuerza se opuso al régimen castrista y logró con las visitas de Juan Pablo II y Francisco, la denuncia mundial de la falta de libertad religiosa en la isla, y la liberación de disidentes cubanos encarcelados, algunos, simplemente por su fe. La persecución religiosa afecta también a las distintas iglesias protestantes o a otras religiones no cristianas.

Pero el atentado a los derechos humanos se logra también por la propaganda. Aquella nueva sociedad, aquel hombre nuevo que pregonaba la Revolución ni existe ni ha existido nunca.  A partir de la Revolución se erigió un sistema que no solo controlaba por completo la esfera política sino también los medios de difusión masiva, la publicidad, las casas editoriales, el sistema educativo, un complejo y ubicuo entramado de organizaciones de masas para imponer la ideología y voluntad política de su líder. Cada vez que Fidel Castro comparecía ante las cámaras de televisión para pronunciar sus maratonianos discursos (de varias horas de duración) sus palabras eran transmitidas primero en directo y posteriormente repetidas en toda la prensa escrita y radiotelevisada; en todas las vallas publicitarias, en las escuelas… La propaganda ha sido tan importante para el mantenimiento del régimen como lo ha sido en toda dictadura, pero aquí con gran deleite y profusión. Al igual que en el nazismo o en la URSS, el uso y abuso del lenguaje, buscando una tergiversación en el significado, desvirtuando el auténtico significado de las palabras, buscando la incomprensión de la realidad han resultado esenciales para despojar a cualquier individuo de su capacidad de explicar y explicarse la situación real, limitando así sus opciones de manifestarse contra ella. Se le despoja de la libertad al atacar la libertad de pensamiento. Así el régimen castrista buscaba aniquilar la memoria personal y la memoria histórica tanto como la conquista académica y explicativa de la sociedad.  Por supuesto el uso de la neolengua también busca desprestigiar a los que considera sus enemigos, buscando su “muerte civil». Fue la atracción de un importante sector intelectual a base de recibir un trato más que privilegiado, y la propaganda comunista la que hizo que grandes sectores de la izquierda mundial pusieran paños calientes para tratar al castrismo como si se tratara de algo respetable. Sin embargo, cada día se ven más las costuras al régimen.

Aquella represión, la muerte civil y la miseria llevaron a la población, desesperada, a una única salida: emigrar. Lo que ha provocado otra de las características de la Revolución, la fortaleza del exilio.

El represor era el sistema, no el que pensaba diferente, pero ante la presión, sólo cabía marcharse, en ocasiones con visado provisional, en otras muchas, por medio de pequeñas balsas (balseros) camino de Florida, haciendo frente a aguas peligrosas llenas de tiburones.

https://www.youtube.com/watch?v=t1_HAliDbIo

Se calcula que han emigrado más de 3 millones de cubanos, con familias separadas y con jóvenes que sólo piensan en buscar una vida mejor en otro lugar. Son personas con una gran capacidad y preparación, pero no tienen oportunidad de ejercerlas en la isla con empleos dignos y bien remunerados. Esto ha creado una importante colonia cubana en España, pero sobre todo una muy pujante e influyente comunidad en Miami y toda Florida y también, en menor medida pero destacable, en Nueva York, Nueva Jersey, Carlina del Norte y California. Los exiliados cubanos son recibidos en EE.UU como refugiados políticos lo que les hace tener un estatus diferente al de otros inmigrantes sudamericanos. Su buena formación, responsabilidad, habilidad para los negocios, creatividad y ganas de trabajar, les han hecho una comunidad muy próspera e influyente y constituyen un lobby muy importante en la política norteamericana. Su presión busca la intervención norteamericana para logar desalojar el régimen castrista y promover la democracia. No todos piensan exactamente igual, ni votan al mismo partido en EE.UU. Quizá su más importante discrepancia se manifestó en la época del bloqueo, pues muchos consideraban que éste no perjudicaba al régimen sino a los cubanos, siendo más partidarios del embargo.

Una característica común a todos los cubanos en el exilio es su desgarramiento, su situación física fuera de Cuba, pero con el corazón dentro. Se fueron por la dictadura, pero quisieran volver a su tierra, si esta fuera una democracia, y luchan por conseguirlo.

https://www.youtube.com/watch?v=uIb9SE1Xqh8

En 2016, falleció a los 90 años Fidel castro, le sustituyó al frente del gobierno su hermano Raúl y, aunque Raúl aún vive, nombró sucesor como presidente de Cuba a Miguel Diaz-Canel Bermúdez que ejerce el cargo desde el 10 de octubre de 2019. Como todos sabemos, la muerte de Castro no acabó con el régimen. El comunismo sigue mandando en Cuba a base de represión y fuerza militar, aunque cada día con más miseria y descontento, lo que se ha visto incrementado por la pandemia y, por ende, la desaparición del turismo, principal fuente de ingresos de la isla.  Cuando nada se tiene, el miedo es menor y el levantamiento mayor. Tras 62 años, las cazuelas no tienen cama. ¿Se acabó?

https://www.youtube.com/watch?v=pP9Bto5lOEQ

Al igual que en otros países comunistas la tiranía, el hambre, los asesinatos y la represión se dan en Cuba y con su apoyo se extiende por Sudamérica un sistema de gobierno, con peculiaridades propias, pero de raíz siempre comunista: Bolivia, Venezuela, Perú…

Los demás deberíamos aprender de lo que pasa en el mundo para no caer en sus mismos males. “Lo único necesario para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”, decía Burke.

Esperemos que dentro de poco los cubanos canten un son sobre su cuba libre.

https://www.youtube.com/watch?v=Z7lIdjNabz4

 

BIBLIOGRAFIA

BERDINE, Gilbert. GELOSO, Vincent, POWELL, Benjamin “Cuban infant mortality and longevity: health care or repression. https://drive.google.com/file/d/1ei4r87vyqwyQ3Ueq-_jkvRmwunAaQP8b/view.

FUENTES, Norberto. La autobiografía de Fidel Castro I y II. Ed. Destino 2007.

“La revolución cubana”. Revista Desperta ferro. 2019.

ARENAS, Reinaldo. “Antes que anochezca”. Tusquets, 1992